Divine club ➸ Mewgulf.

Summary

Divine club es un centro nocturno para caballeros que buscan pasar un buen rato con los chicos más sensuales y ardientes de Bangkok, y Mew Suppasit es uno de esos caballeros. Aburrido de la monotonía y de los chicos de la alta sociedad, Mew asiste a Divine Club por primera vez gracias a las recomendaciones de su amigo Singto, sin saber que buscando diversión encontraría al amor de su vida. Gulf Kanawut, un bailarín exótico que atraviesa un fuerte problema económico será el encargado de mantener al guapo millonario entretenido con sus calientes movimientos, sin saber que más que robarle suspiros le terminaría robando el corazón. ➻ Adv +18. ➻ No acepto adaptaciones. ➻ Twoshot. Copyright © By; Cecihappy.

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2
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n/a
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18+

D i v i n e

— ¿Estás seguro que me la pasaré bien aquí? — inquirió el millonario a su amigo.


Singto asintió mientras bajaba al par de su amigo del ostentoso vehículo, llamando la atención de todos en el lugar.


— Te prometo que te divertirás como nunca en tu vida — aseguró el de tes canela con una hermosa sonrisa picara adornando su rostro.


Mew dudó de aquello, sin embargo, asintió y siguió a su amigo adentro del establecimiento, dónde les esperaban lindos chicos para acompañar el resto de la noche.


Aunque el lugar luciera como cualquier otro establecimiento nocturno, Mew tenía que aceptar que la decoración rústica en combinación con la arquitectura moderna le daba un toque especial al ambiente, y estaba seguro que las luces rojas dentro de la oscuridad era para agregarle más erotismo a todo el asunto de los bailarines del tubo.


Complacido con todo aquello se dejó guiar por su amigo hasta que llegaron al área VIP, dónde, efectivamente, estaban los chicos más sensuales y ardientes de la ciudad como su amigo le había asegurado antes.


Había chicos para todos los gustos. Desde un lindo rubio con un trasero de infarto hasta un adorable moreno de complexión delgada y rostro angelical. Y no iba a negar que más de alguno despertó su instinto animal en él, pero si era sincero, había estado con cientos de chicos iguales a ellos, lo que volvía todo sumamente aburrido y monótono.


Al menos así fue hasta que vió a Gulf... El hermoso, sensual y candente bailarín exótico que se anunció de estreno esa precisa noche en Divine Club.


Mew juró que el tiempo se había detenido en cuanto vió esos hermosos ojos felinos observarle intensamente desde la tarima. Su respiración se agitó cuando el chico empezó a moverse con seguridad al rededor del tubo, dejando ver su destreza en el baile y acaparando la atención de todos allí.


Los muslos fuertes de Gulf eran resaltados por la corta vestimenta que constaba solamente de lencería roja y medias negras hasta las rodillas. Tacones de punta fina que estilizaban su figura y una peluca de cabello borgoña que hacía juego con todo lo demás.


Mew estaba impactado con tal belleza, con la forma en la que su cuerpo se distorsionaba y jugaba con el tubo, haciendo toda clase de acrobacias de alto riesgo y viéndose jodidamente atractivo mientras lo hacía.


Y por primera vez en su vida sintió aquellas místicas y extrañas mariposas que la gente decía sentir en el estómago cuando se enamoraban. Corroborando así que el amor a primera vista existía porque le estaba pasando a él. Al siempre soltero y patán, Mew Suppasit.


— Singto, ¿qué tengo que hacer para que el chico de la tarima baile sólo para mi esta noche? — preguntó a su amigo, que para ése momento se encontraba acariciando furtivamente a un lindo pálido que estaba sentado en su regazo.


Singto se giró y le sonrió con picardía sin dejar de jugar con el chico en sus piernas.


— Tengo entendido que los chicos que bailan en la tarima son solo bailarines, por lo que es imposible que los clientes puedan tener encuentros privados con ellos — explicó el moreno.


Mew asintió comprendiendo la situación, sin embargo, él no era una persona que se conformaba con explicaciones.


— Si él no puede venir a mi, entonces yo iré por él — explayó, luego se puso de pie y buscó la oficina del administrador del lugar, dispuesto a obtener lo que quería.


Y lo que quería era al atractivo bailarín bailando sólo para él.


(...)


Gulf entró al cuarto privado a regañadientes, puesto que había dejado claro desde el primer día que él solo estaba allí para bailar y no para brindar ningún servicio sexual a los clientes, pero pese a eso su nuevo jefe le había ordenado que atendiera a un cliente especial que se había unido a Divine Club esa noche.


Aunque al principio se negó rotundamente a ello, su jefe le aseguró que su cliente sólo quería que bailara para él hasta el amanecer y que no habría sexo de por medio, cosa que obviamente no creía, pero dado que había una fuerte suma de dinero de por medio, no le había quedado de otra más que confiar en la palabra de su jefe y arriesgarse a que dicho cliente no abusara de él.


Cuando entró no había nadie dentro, cosa que lo incomodó un poco, pero se decidió por tranquilizarse y esperar a que el famoso cliente llegara.


Minutos después llegó el hombre que había pedido por él, y fue entonces que toda incomodidad se desvaneció en el aire al mirar de quién se trataba.


Era nada más y nada menos que el apuesto hombre al que él había estado observando mientras bailaba en la tarima. Un apuesto tipo de casi dos metros con un cuerpo masculino y un rostro aquilino con marcadas facciones asiáticas.


¡Era un Dios griego comparado con cualquier simple mortal!


Ver como aquel hombre ingresaba con elegancia a la habitación le hizo temblar las piernas, por lo que estuvo a punto de desfallecer, por muy dramático que esto sonara. Una vez dentro ambos se miraron a los ojos, tan intensamente que el ritmo cardíaco de Gulf aumentó sobremanera.


Mew no estaba en mejores condiciones... El hombre estaba absurdamente embobando con la belleza exótica del bailarín. Con aquellos ojos felinos, cuerpo torneado y facciones parcialmente femeninas que lo terminaron por conquistar.


No había duda, Mew estaba experimentando por primera vez el amor a primera vista y era una sensación que, pese a ser extraña y nueva, le gustaba muchísimo.


Mew caminó al centro de la habitación y tomó asiento en el reclinable frente a una pequeña tarima con un tubo en medio, siendo observado por el bailarín que moría de nervios en ése momento.


Gulf imitó sus pasos y caminó hacia la tarima, pero en lugar de subirse a ella, terminó sentándose en el regazo del millonario, volviéndolo completamente loco con esa pequeña acción.


— Debes saber que no me importa cuánto hayas pagado por mí, yo no tendré sexo contigo — susurró Gulf en su oído, causando que la piel del contrario se erizara de pies a cabeza.


Mew soltó un bufido corto y tomó a Gulf de las caderas fuertemente, acercándose peligrosamente a su rostro hasta quedar con sus narices rosándose la una con la otra.


— Aunque me resulta tentador tener sexo contigo, prefiero esperar para hacerte el amor — dijo, dejando que su aliento fresco inundara las fosas nasales de Gulf —... Ahora ve y baila para mi hasta que amanezca — ordenó con voz ronca.


Gulf estaba contrariado por dicho comentario, sin embargo no dijo nada más y fue directamente al tubo a bailar para el millonario que había pagado por él.


Al principio el hombre se había mantenido en silencio solo observando, pero conforme el tiempo pasaba y el baile de Gulf se volvía cada vez más exótico, la excitación del hombre también incrementaba.


— Eres tan hermoso — comentó el millonario, acariciando su excitación por encima del pantalón de su traje.


Gulf tragó seco ante la imagen.


» — Despídete de tus prendas — ordenó, y por alguna razón Gulf no dudó ni un solo segundo y empezó a desvestirse hasta quedar completamente desnudo mientras bailaba.


La tensión allí dentro era difícil de soportar, y no ayudaba mucho que el propio Gulf también estuviera excitado mientras se contoneaba para el millonario.


De un segundo a otro el hombre se puso de pie y cogió del suelo las prendas de Gulf para llevarlas a su nariz e inhalar descaradamente el olor natural que se había impregnado en la tela.


Gulf gimió ante la imagen, no obstante siguió moviéndose cada vez más vulgarmente para que los ojos del millonario lo siguieran contemplando de la manera que lo hacía.


El tiempo pareció transcurrir en cámara lenta y para cuando el reloj dió las cinco de la mañana Gulf estaba a punto de desfallecer del cansancio. El millonario, por su parte, seguía manteniendo su excitación y adrenalina intacta como al principio.


— El reloj ya marcó el amanecer — comentó Gulf bajando lentamente de la tarima y cubriendo su cuerpo desnudo con una bata corta que colgaba de una de las paredes.


Mew asintió, pero se mantuvo en su lugar, observando con detalle cada movimiento del hermoso bailarín.


— Me llamo Mew Suppasit — dijo el millonario, captando rápidamente la atención de Gulf —. Soy un heredero de la dinastía Suppasit y socio mayoritario de las industrias MS en todo el continente asiático — siguió —. Se que te llamas Gulf Kanawut y que solicitaste trabajar aquí para pagar tu deuda estudiantil y también se que anoche fue tu debut en la tarima — continuó, para sorpresa del contrario.


Todo aquello era cierto, lo que terminó por encender las alarmas del bailarín debido al miedo que sentía al saber que ese completo desconocido conocía su historia. Trató de mantenerse sereno para no dejar que su miedo se oliera en el aire, pero el millonario no era estúpido y sabía que el joven se había incomodado lo suficiente como para querer salir de allí.


— ¿Y qué se supone que hará con mi información — indagó casi en un hilo de voz.


El atractivo millonario sonrió y esto puso los nervios de Gulf de punta.


— Te lo diré cuando estemos en casa — contestó —. Ahora vístete, que tenemos que irnos.


Gulf se quedó allí, tratando de comprender lo que sucedía y de por qué tenía que ir con el millonario, fue entonces cuando todo tuvo sentido para él y entendió lo que sucedía.


El millonario y atractivo hombre no sólo había pagado por una noche de baile erótico...


¡El millonario lo había comprado a él!


De un momento a otro todo se volvió negro para Gulf, y para cuando despertó se encontraba en una enorme cama, y a su lado estaba el millonario.


— ¡Bienvenido a casa! — dijo el hombre con una media sonrisa, y Gulf pudo jurar que volvería a desfallecer.


Afortunadamente no lo hizo.


Afortunadamente cayó en las manos correctas.



(...)


Lxs quiero —Cecihappy<333