"Nine in the afternoon" YOONMIN TWO SHOT +18

Summary

—¿Realmente es miedo o solo es confusión tuya? No, más bien... ¿Soy un estúpido juego para ti? Porque si es así, Game over, caramelito. Tu estúpido se ha esfumado. 🐈‍⬛🐈‍⬛🐈‍⬛🐈‍⬛🐈‍⬛🐈‍⬛ Escrito que salió gracias a un par de rolas de "Panic! at the disco" que inspiraron esto jsjs ⭐SI ESTE TIPO DE RELATOS NO TE GUSTAN, PASA DE LARGO PORFA. NO BUSCO DAÑAR LA IMAGEN DE NADIE, TODO ES FICTICIO. 💥si no sabes separar esto de la vida real, no sé que haces aquí.💥 🖤 Yoongi top 💛 Jimin bottom

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Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1


Sofisticado y manipulador.


Eso era Park Jimin para Yoongi, así era su perspectiva de él desde hace un par de semanas atrás hasta hoy.


Yoongi estaba harto de ser el segundón en su vida. No le gustaba el hecho de tener que compartir a Jimin en el día y tener que esperar la noche con ansias para marcar el cuerpo de su amante y dejar en claro la molestia que sentía por restregarse de la manita enfrente de él con su novia sin importarle sus sentimientos baratos.


Sí, baratos los llamaba él, pues una noche Jimin cegado en la confusión de lo que sentía realmente por el de la mirada felina dijo cosas que no eran del todo correctas pero era lo que necesitaba para mantener a Yoongi al margen... o así mismo más bien.


Se convencieron de que esto sería solo una aventura, un desquite para ambos saciar el deseo que sentían el uno por el otro.



Sólo algo carnal.





Jaja tontitos.





***



—¿Qué haces aquí? — cuestionó Yoongi recargado en el marco de la puerta de su apartamento, prohibiendo que pasara adentro el rubio de mejillas regordetas.

No lo quería ahí, estaba molesto con él. Ambos habían peleado por la mañana en la universidad debido a que Jimin descaradamente coqueteo con alguien más que no fuera él o su novia—forzada— Melanie.



Yoongi no pudo ocultar sus molestias al ver cómo Jimin se dejaba toquetear los hombros con descaro y que el pelinegro aquel se le acercara al oído para secretearse mientras este soltaba risitas coquetas.



De nuevo. Y en mi cara.



Los celos recorrieron por todo su cuerpo cegandolo hasta el grado de acercarse hasta el rubio y jalonearlo hacia los baños más cercanos, importándole poco la reacción del pelinegro y menos si adentro del cuarto de baños habría gente que pudiera escucharlos.



Al ingresar no les tomó ni dos minutos crear una discusión dentro de esta, a la cuál por supuesto no llegaron a nada.

Jimin era la persona más cínica del universo que se hizo el desentendido y juraba que no había hecho o dicho algo mal, Yoongi claro se molestó el doble y lo empujó para salir de los baños echando humo por las orejas y con el pensamiento de que no iba dirigirle la palabra lo que restaba del día, ni siquiera para contestar el mensaje que confirmara su visita a su departamento a las 9 de la noche.



Así que por esa razón ahora se encontraban así, el rubio con los labios abultados en un puchero, con un bote de helado entre sus manos del sabor favorito del pelimenta para obtener un perdón y un Yoongi no dispuesto a ceder ante el tonto coqueto frente a sus narices al que no le importaban nada sus sentires.



—Yoongi ... — mencionó Jimin con los ojitos de cachorro que se hicieron presentes en su rostro, sabía que su cubito de azúcar no se podía resistir a ellos y era momento de usarlos para su favor.



—No me pongas tu mirada de mosca muerta que no lastima nada — se cruzó de brazos mirándolo mal. —¿Qué quieres? ¿No ibas a verte con tu novia? Oh, es verdad. Mejor ve con el idiota ese de la mañana, ¿Hmm?



—Bebé ... — una risita nasal nerviosa se escapó. Su mente maquinó para lograr encontrar qué responder a aquel reproche que su mentita le estaba haciendo.



Por un momento en el día pensó que Yoongi había hecho un escándalo en la mañana por nada pero el tiro le salió por la culata porque al parecer su novecito de mentiras había escuchado toda la conversación con aquel pelinegro y ahora estaba en aprietos.



A pesar de que nunca aceptó la cita que el pelinegro le había propuesto esa mañana, si dejó que lo elogiará mas allá de lo normal y Yoongi escuchó.



Se mordió la lengua. ¿Qué decir ahora?



Debió haber prestado atención a lo vocecita que sonó dentro suyo en ese instante que se dió cuenta que el ojitos de bambi estaba lanzandole indirectas muy directas de lo que quería obtener de él.



Que el estar posiblemente peleado con Yoongi no valía la pena por obtener unos cuantos halagos de la persona que alguna vez le gustó. Y que suficiente tenía con mantener su romance a escondidas de todos.

Pues lo que tenía con Yoongi era mejor que lo que tenía en público.


—Vete Jimin, no quiero verte — exhaló cansado y quiso cerrar la puerta pero obviamente este no se lo permitió.



Amor — su voz se escuchó como un ruego. El corazón de Yoongi por supuesto se desboco latiendo con fuerza contra su pecho, sintiendo las mariposas revolotear por todo su estomago.



Era la primera vez que era llamado por ese apodo. Sus mejillas se colorearon pero sacudió la cabeza al instante, no dejó que Jimin notara lo que aquella palabra había causado en sí.



—Jimin, ya me dejaste muy en claro que lo nuestro no te importa en jodidamente nada — tragó el nudo que estaba por formarse en su garganta. — Tus palabras de hace unos días fueron claras, realmente no quieres formalizar nada conmigo y con la situación de la mañana me lo demostraste por mucho... Ya no quiero ser tu segundón, suficiente tengo con verle la cara a Melanie. Lo siento pero ya me cansé de esto.



Jimin se espantó al escuchar la última frase.



Me cansé.



Su mente se sintió abrumada enseguida, entendiendo el grado de la situación.



Nunca creyó que este día llegaría, lo veía muy lejano o tal vez que pasaría y sería él quién lo diría.



Pero perfectamente esto no pasaría.
Seamos honestos.



Los encuentros entre ambos siguieron porque Jimin realmente lo quería, se había enamorado, sí, tonta y perdidamente de su chico mentita malhumoriento.



Ese pálido le gustaba en demasía desde la primera vez que lo miró entrar a clase de Biología y que conforme los días pasaban, se sentía asfixiar cada que lo veía y no podía correr hacia él para abrazarlo con fuerza y dejar muchos besitos en su rostro pálido porque tenía una imagen que mantener.


Su extraña relación nació gracias a un proyecto en equipo que los vio forzados a reunirse en el departamento de Yoongi, ya que era el más cercano a las instalaciones de la universidad y así evitaba que el mentita perdiera tiempo yendo hasta el suyo que se encontraba a casi una hora de retirado.


En la tercera ocasión que se reunieron para darle los últimos detalles finales a su trabajo, pasó lo que tenía que pasar.



Ambos se gustaron haciendo que la tensión sexual se intensificará, se desearon tanto que la oportunidad se dió perfecto para demostrar lo mucho que se atraían y desde ahí, cada día a las 9 de la noche se miraban para satisfacer las necesidades que sus cuerpos desprendían.



Aunque no todo era sexo, había días que solo se juntaban para ver alguna película o charlar de sus gustos, creando así una relación un tanto peculiar que solamente podía suceder en las cuatro paredes de la habitación de Yoongi, porque, cruzando la puerta de salida, eran solamente dos conocidos que coincidieron por un proyecto de biología pero no eran más nada que eso, compañeros.


Era un secreto. Un secreto que debía ser bien escondido para beneficio propio de Jimin, el cuál lamentablemente mantenía una relación de dos años con una chica llamada Melanie.



Yoongi la odiaba mucho porque era muy pegoste con su rubio y esto le creaba cólera porque él quería ser quién estuviera de esa manera con Jimin.



Él quería ser el que le sostuvieran la mano por los pasillos, quién lo pudiera abrazar y besar libremente.



Decir y dejar en claro a todos que el rubio de mejillas bonitas era suyo y de más nadie. Pero no podía, tenía que quedarse callado por el hecho de seguir manteniendo a Jimin para él aunque sea unas horas en la noche.


Y claro, no podía seguir insistiendo con que rompiera con ella, menos cuándo supo que la razón por la cuál seguían juntos era porque ella sabía de la verdadera orientación sexual de Jimin, y sobre todo que esta haya tenido el coraje para amenazarlo con contarle a sus padres lo que verdaderamente era si la dejaba. Melanie no era estúpida.


Sabía que Jimin tenía mucho que perder si su familia se enteraba que le atraían los hombres, ya que, el señor Park, lamentablemente era un hombre educado a la antigua, un intento de alfa con el machismo marcado en toda su anatomía vieja y si se enteraba que su único heredero era un marica—como él solía llamarlos— sería la deshonra más grande para su legado y familia; por lo que sin pensarlo dos veces podría dejar a Jimin en la calle sin ni un centavo de por medio si se enteraba de sus preferencias.


¿Y esto que carajos le importaba a Melanie?—Vieja metiche, chismosa y envidiosa—



Bueno, Jimin tiene una excelente reputación, si ella mantenía su perfecta fachada de tener una relación amorosa con el chico de la familia prestigiosa, tendría respeto y valor social de todos a su alrededor, amistades con dinero y lujos de regalo a conveniencia "necesaria".



La cuál sinceramente no necesitaba, su familia tiene buen sustento económico y su padre un par de negocios que le hacían vivir dignamente sin problemas pero la avaricia de querer más la cegaba.



La reputación que tenía por el merito propio de su padre por sus negocios no le era suficiente, quería más, mucho más y Jimin se lo daría presentadole a toda la índole importante que le ayudará escalar lo que ella quisiera.



Era por eso que estaban juntos, no porque realmente sintieran algo entre sí. Oh... Bueno, probablemente Melanie si quería a Jimin en un principio y quiso enamorarlo pero cuando notó que no lograría captar su atención para algo más, se aferró a él para dañarlo.


—Yoongi no me digas eso — sin importarle romper la regla que tenían entre ambos, Jimin pasó por su costado y se adentro al departamento, dejó el bote de helado en el centro de mesa de la pequeña sala y habló. —Lamento mucho lo que pasó esta mañana, ¿Sí? Entiendo que estuvo mal, no debí, no debí comportarme así con Jungkook, no debí aceptar sus insinuaciones después de haberle rechazado la salida que me propuso — se acercó hasta Yoongi y lo abrazó con fuerza. —En verdad lo lamento, no pensé lo que ocasionaría, me cegue por un momento pero todo esta bien, solo me interesas tú, lo sabes...



El pelimenta se quedó estático en su lugar, procesando lo que el bajito había dicho. ¿Enserio?



—No jodas, Jimin — se alejó de él empujándolo. —Eres tan cínico — su mandíbula se tensó. —¿Cómo te atreves a decirme eso? Dios eres tan ... — se quedó callado. Sus puños apretaron a sus costados para evitar decir lo que realmente pensaba pero su garganta picaba por emitirlo, ya no quería retenerlo más tiempo.



—¿Soy qué? — dio un paso frente a él para estar más cerca y sin quitarle la mirada de cachorrito de encima. Continuó.—Dime que soy — escondió sus manos en su pantalón y sonrió de manera ladina. —Dilo, Yoongi, di lo que soy y te diré que sí, mi amor — su voz sonó aguda. —Soy y seré todo lo que tú digas, pero perdóname, ¿Sí? — estaba por acortar la distancia entre ellos pero Yoongi dio un paso atrás a la par que su mano se posó enfrente de él para indicar que no se moviera.



—¿Ah sí? ¿Estás seguro que quieres escuchar todo lo que eres? — Yoongi habló, tomándole sin más rodeos las palabras que Jimin había puesto sobre la mesa, dispuesto a aprovechar esta oportunidad para darle dónde más le dolería y esperando por fin una reacción que ha deseado desde hace meses. Y no por querer dañarlo en su totalidad sino porque necesitaba un actuar de él ya.

Estaba desesperado, si las cosas seguían así no podría soportarlo más.


Realmente no miente cuando dijo que se sentía cansado. Quería que Jimin tomara las riendas de las cosas de una vez por todas, que cumpliera con todo lo que le decía después de compartir cama, cuando después de una noche ardiente se ponía meloso a su costado prometiendole el mundo entero.



Yoongi quería que cumpliera, eso desea con todo su anhelo, desea tanto que Jimin haga todo lo bonito que le ha prometido desde antes de que se confesara con él y si un empujón para sacarlo de la burbuja en la que se encontraba era lo necesario para obtenerlo, lo haría.



—Depende ... ¿A qué te refieres exactamente con "lo que soy"? — Jimin preguntó confundido. El tono de Yoongi no era suave, era brusco y la molestia en su cara era muy notoria al paso de los segundos.



—Sí, que eres un cabrón y más conmigo. Un maldito sin corazón que nomas viene a mi búsqueda cuando quiere que le rompan el culo porque no está dispuesto a intimar con su estúpida novia y un cobarde que no está dispuesto a dejarla y expresar lo que verdaderamente es ante los demas— Jimin se quedó perplejo y Yoongi continuó hablando. — Un muerde almohadas y un mentiroso doble cara. Un puto que se deja llevar por el primer maldito imbécil hormonal que le dice un comentario bonito y va ahí a ofrecerle las nalgas en agradecimiento por ser notado — se acercó a él y lo tomó de los cabellos para que Jimin le mirara de nuevo la cara pues el rubio había bajado la mirada porque aquello que el pelimenta mencionaba en voz alta le estaba dando dónde en verdad dolía.



>>¿Tanto estás necesitado de atención, Park? que necesitas que te recuerden lo estúpidamente bueno que estás... ¿Tanto necesitas una polla también? Una polla que claramente tu novia no tiene para satisfacerte de la manera que quieres y te gusta... No eres más que un maldito gay reprimido en su maldita burbuja llena de privilegios y mentiras. ¿Hasta cuándo vas a engañarte a ti mismo? — el iris de sus ojos se había dilatado, su barbilla estaba muy tensa y su agarre era más fuerte que hizo gemir bajito a Jimin del dolor. —Hasta cuándo entenderás que yo soy todo lo que necesitas, que soy el único polvo que te puede hacer perder la consciencia y qué te hace suspirar como un idiota cada que me miras con hambre desde la distancia. ¿Hasta cuándo vas aceptar que soy tu puta perdición? Porque yo ya te lo he dejado en claro muchas veces pero tú eres el único idiota que no acepta lo que verdaderamente quiere por temor a algo que desconoces y seguirás así si no te arriesgas nunca.


—No lo entiendes, es ... No puedo ... — habló por fin Jimin, su labio inferior comenzó a temblar.



—¿Qué cosa, la misma excusa que me vienes diciendo desde hace semanas? Decirle a tu padre que eres un marica, ¿Eso? Es fácil, no tienes por qué temer de un idiota como él.



—No lo conoces — dijo en voz baja.



—Jimin, tu padre es la representación de avaricia y envidia en persona. ¿Tu crees que él va a dejar su legado en manos de otro? No lo creo, no creo que sea tan estúpido de dejar todo lo que construyó en manos de alguien más que pueda destruirle todo en minutos, todo lo que tiene él es tuyo, eres un Park y si te casas es herencia asegurada en la palma de tu mano. Así que dime, ¿Realmente es miedo o solo es confusión tuya? No, más bien... ¿Soy un estúpido juego para ti? Porque si es así, Game over, caramelito. Tu estúpido se ha esfumado.



—Espera ... ¿Tú cómo sabes eso del matrimonio? — preguntó confundido sin prestar atención a lo último.



—Tú mismo lo mencionaste hace unas semanas cuándo te fui a recoger borracho de la fiesta aburrida anual de tu padre. ¿No lo recuerdas? Bromeaste con que deberíamos casarnos tú y yo, me sugeriste a mí en vez de Melanie. Dijiste que lo hicieramos a escondidas y así por fin tendrías la libertad que tanto habías querido, la cuál no sabía a qué te referías exactamente, estabas muy ebrio pero até cabos para entenderla — se encogió de hombros. —No te voy a mentir, si me ilusioné pero después de ese día tus estúpidos actos no concordaban con tus palabras y llegué a la conclusión de que todo era falso — soltó una risa nasal.

>> Qué tonto, ¿Verdad? — Yoongi lo tomó de la barbilla y continúo hablando a escasos centimetros de sus labios. —Estoy estúpidamente enamorado de ti y eso te viene valiendo tres hectáreas de mierda y no es justo, Jimin, no es jodidamente justo que me trates de tu pendejo porque ese lo eres tú — sus ojos aguaron. —¿Es qué no puedes ver todo lo que soy capaz de hacer por ti? ¿Lo mucho que te quiero? En cambio tú, te la pasas coqueteando con cualquiera en mi cara sin importarte en lo mínimo mis sentimientos.. Eres cruel, muy cruel y no te mereces absolutamente nada de mis sentimientos sinceros por ti — un par de lágrimas recorrieron por sus mejillas. —Te odio, te odio con toda el alma, te odio porque no puedo dejar de quererte, te odio porque no puedo dejar de pensarte cada segundo que pasa. Te odio porque para mí tú eres todo y para ti yo soy nada. Te odio porque otros tienen tu maldita atención y yo no, más que las horas contadas que vienes conmigo para saciar tus deseos carnales. Te odio porque me conformo con poco cuando claramente merezco mucho. Te odio tanto Park Jimin, te odio porque serás difícil de olvidar y dolerás como el infierno si cruzas esa puerta cuando te lo pida — sollozó fuerte. Las lágrimas no paraban de empapar sus mejillas.


Yoongi se había roto y dijo en voz alta todo lo que había callado, sus verdaderos sentimientos salieron a la luz después de todo.



Jimin tragó duro, su corazón se rompió al mirar como el mentita se destrozaba en pedazos frente a sus ojos por culpa suya, de sus temores y las decisiones que ha tomado sin importarle estar dañando a quién se suponía le gustaba y quería.



Era un idiota, uno completo que no merecía perdón alguno pero que honestamente lo obtendría, porque el amor de Yoongi por él era tan enorme que lo seguiría aceptando, seguiría aceptando sus malos tratos, su ignorancia y frialdad solo con tal de tenerlo en sus brazos al final del día siempre a las 9 de la noche.


¿Hasta cuándo? Park Jimin. ¿Hasta cuándo seguirás reprimiendo todo?
Mira como el felino bonito derrama lágrimas por ti como símbolo de amor verdadero.



Está enamorado de ti hasta la entrañas de la misma manera que tú, ¿Y tú? por tu miedo al qué dirán no le demuestras ni un poco lo que sientes realmente por él.



Que tonto. Muy tonto.



No mereces a Yoongi.



Que bueno que el tiempo se está acabando.



No mereces ni un gramo de su amor.



Jimin se golpeó la cabeza con sus manitas un par de veces para espantar a la vocecita que tanto le carcomía en pensamientos tan negativos.



Miró como Yoongi se había abrazado así mismo sin dejar de llorar y estuvo a punto de caer de rodillas frente a él porque las piernas no le daban para más pero Jimin impidió que cayera tomándolo en brazos y se abrazó a él para sostenerlo con todo su cuerpo.



Sus ojitos también se llenaron en lágrimas y en un pestañeo comenzaron a rodar sin parar pero las limpió con el dorso de su mano y mejor buscó la mirada del pelimenta.



Le sostuvo su cabeza por sus mejillas y con sus pulgares limpio las lágrimas que humedecian el bonito rostro frente a él.



—No quiero perderte, así que lo haré — dijo bajito pero lo bastante entendible para Yoongi. —Voy hacerlo, mandaré todo a la mierda— miró detalladamente el rostro de su amante, el cuál abrió sus ojitos borrosos en vista para parar de sollozar unos segundos.



—La verdad ya no te creo, Jimin — su voz sonó gangosa y sorbio mocos. —Yo quiero hechos, no palabras que se las llevará el viento cuándo salgas del apartamento.



Apartó a Jimin pero este negó al instante aferrandose de nuevo a él pero esta vez clavó sus labios pomposos en los finos de su amado y dejó que estos hablarán por sí mismo.



En un principio Yoongi se negó, dejando que solo la boca de Jimin se moviera pero al notar el ruego del beso se dejó llevar aceptandolo de vuelta.



Los besos sabían salados por las lágrimas derramadas que habían chocado en sus labios minutos atrás pero esto no importaba en lo absoluto para ellos, este beso se sentía distinto, los sentimientos eran sinceros y la prueba perfecta era lo exquisitos que sabían para ambos.



Jimin dejó que la lengua de Yoongi se abriera pasó para encontrarse con la de él y danzar juntos en un beso más necesitado y jugoso. Los chasquidos de sus salivas mezcladas sonaron con claridad y eso despertó lo que en un inicio los unió.



El bajito rodeo el cuello de Yoongi con sus brazos y dió un pequeño brinquito para que lo sostuviera, rodeando así sus piernas en su cintura para un mejor agarre mientras las manos del contrario se posaban en su trasero.



A pasos torpes y besitos juguetones, Yoongi los llevo a la habitación.



Al entrar, caminó hasta la cama y recostó cuidadosamente a Jimin en ella, quedando él encima de él aún entre sus piernas.



Los besos de nuevo se hicieron presentes, risitas se escapaban entre ellos y Jimin decidió que llevaría el mando.



Tomó de los brazos a Yoongi y lo rodó en la cama para ahora él quedar encima, sus labios de nuevo se juntaron en un beso lento pero sin perder esa chispa de lujuria que se estaba apoderando de sus cuerpos.



Sus labios se separaron y ahora dejaron pequeños besos por todo el rostro del pelimenta, uno por cada lágrima derramada, uno por cada ruego de perdón. Uno por cada vez que lo estropeó.



Está acción hizo que Yoongi sonriera como un bobo, nunca había recibido tal prueba de afecto de Jimin, esto era nuevo y le fascinaba.



No quería que parara pero el rubio dejó un casto beso dulce en sus labios y tomó el inicio de su camiseta para quitarla.



El pelimenta le ayudó alzándose un poco de la cama para que la prenda saliera y al hacerlo de nuevo se recostó, Jimin lanzó la prenda a un lado y se acercó de nuevo a él hasta su cuello, su lengua húmeda se hizo presente y recorrió hasta sus clavículas, las cuales mordisqueo un poco robándole los primeros jadeos a Yoongi.



Sus pequeñas manos recorrieron la piel pálida y aterciopelada bajo él, sintiendo cómo el roce de las yemas de sus dedos le causaban cosquilleos y suspiros profundos de gozo a su amado.



—Hazme el amor, Yoongi... — dijo sin dejar de acariciarlo con parsimonia y posando su mirada en él.



Ambos conectaron miradas y Yoongi sonrió enternecido, sabía lo que aquello se refería y significaba para ellos, su corazón palpito rápidamente e hizo caso total a la petición de su rubio. A lo cuál, un mini segundo después su mente hizo click recordando los hechos minutos atrás, aún lo sucedido dolía y calaba en su piel posicionando en su mente aquella decisión que quería tomar... Terminar.

Las cosas no cambiarían, tantas veces fue prometido un cambio y no lo obtenía, todo seguía igual. Tragó su dolor.


Este sería el último encuentro y disfrutará cada segundo. Después de entregarse por última vez, Yoongi le diría adiós. Era lo correcto.



Con un suspiro, el pelimenta se incorporó quedando sentado en la cama con Jimin en su regazo, quitó la sudadera que el rubio traía consigo y dejó a la vista la piel canela qué tanto le prendía y fascinaba.



Besó su pecho, clavículas y cuello, las manos de Jimin solo se dedicaban a acariciar la espalda y la parte trasera de la nuca dejándose llevar por las sensaciones que los labios contrarios creaban en su piel.



Yoongi se dejó caer de nuevo en la cama y rodó para quedar encima y así deshacerse de las prendas que sus cuerpos aún llevaban consigo.



Jimin solo observaba los movimientos del pelimenta, guardando en su mente las imágenes que tenía frente a él, de un Yoongi sutil con las mejillas sonrosadas y de las venas de sus manos marcadas tocando su vientre mientras sus labios se pegaban a él y creaban un camino hasta llegar a su entrepierna.



Jimin abrió por completo sus piernas para él, dándole paso seguro al acto que quería cometer.



Yoongi sonrió de forma ladina y siguió dejando besos húmedos hasta llegar a sus muslos, los cuales apretujo y mordió con delicadeza, creando pequeños espasmos en el cuerpo del rubio.



Los suspiros y jadeos se apoderaron de su boca. Sus manos llegaron a la cabellera contraria y los tomó para guiarlo a su miembro, el cuál se encontraba erecto necesitando atención de la boca de Yoongi, y sin más embrollo, introdujo su pene en la cavidad bucal.



Un gemido agudo emanó de su garganta y se perdió entre las sensaciones de esa lengua caliente envolviendo su pene con parsimonia.



Yoongi adoraba la esencia de Jimin, el como su pene gordito llenaba perfecto su boca, el cómo las texturas de las venas marcadas en él las sentía con cada lamida que daba.



Su cabeza subía y bajaba, ahuecando las mejillas para que entrara por completo hasta tocar su campanilla, lo cuál sabía perfecto que a Jimin le encantaba.



Este creo su propio vaivén, queriendo comenzar a mover sus caderas para ir a la par de la mamada que su bonito mentita le estaba propinando.



mmm ~ más .. aaah ~ ! — su boca logró articular. Yoongi sacó el pene de su boca y bombeo el miembro con su mano, esparciendo la saliva mezclada con su líquido preseminal y empapando de paso con ella sus dedos; de nuevo pegó sus labios en el miembro y con su lengua recorrió toda su extensión hasta llegar a los testículos, los cuales lameteo lentamente haciéndole perder la poca cordura al rubio, quién comenzó a rogar por más y más.



Uno de sus dedos mojados se dirigió a la entrada apretada, la cual palpo por fuera sin dejar de estimular sus testículos con la lengua.



Jimin se sentía enloquecer poco a poco, sobre todo cuando Yoongi introdujo el primer dedo y ahora la boca había regresado a su pene para masturbarlo con ella.



Yoongi movía su dedo de dentro hacia fuera, aumentando el ritmo conforme Jimin movía sus caderas buscando más tacto de él; un segundo dedo fue introducido, seguido de un tercero y ahora la mano era la que masturbaba el miembro en lugar de la boca, pues la imagen de Jimin arqueando su espalda con sus ojos cerrados y labios entre abiertos gimiendo por él, era más satisfactorio de ver.



mierda-ah ~ Yoon .. mmgh ~ ! — Jimin se volvió un mar de gemidos con su libido nublado, totalmente extasiado.



Para él el toque de su Yoongi sería lo mejor y más excitante del mundo, solo él sabía la manera en que le gustaba ser jodido, solo él supo dónde se encontraban sus zonas más erógenas y se entregó a él completamente en cuerpo y alma, aunque no se lo dijera en voz alta.



Porque Jimin quería y adoraba a Yoongi. Estaba enamorado de él aunque un tiempo dijo lo contrario y se dio cuenta de ello cuándo el estúpido de su compañero Hobi le pidió su número para invitarlo a salir, el cuál claramente le negó con la excusa barata de que no tenía ningún qué ver con él más que el de haber hecho aquel proyecto.


Los celos por ese acontecimiento se apoderaron de su razonamiento, el enojo de imaginarse a su mentita con alguien más no le gustó y esa noche se lo dejó muy en claro a Yoongi en su visita acordada del día.

Esa noche llegó al departamento de su amante y le dejó muy en claro que era suyo marcando su territorio dejando chupetes por todo su cuello, pecho y abdomen, mencionando contra su piel cada que podía que le pertenecía—Esa noche tuvieron uno de los mejores sexos para ambos


Yoongi paró de mastubarlo y retiro sus dedos, se deshizo de la tela que cubría su prominente erección y alineó su miembro a la entrada del menor.

Ambos sin mencionar nada, solo dejando que sus cuerpos expresarán lo que sentían entre sí, Yoongi penetró a Jimin, obteniendo una mueca de dolor que pronto se convirtió en una de placer.



Jimin movió sus caderas incitando a Yoongi a moverse y con una sonrisa en ambos rostros, las estocadas se hicieron presentes. Las cuales en un principio fueron lentas, dejando en claro que no llevarían prisas, esta vez podría ser distinto. Los minutos pasaron y ambos lo estaban disfrutando más que otras veces.


Jimin abrió más las piernas y tomó por el cuello a Yoongi para acercarlo a su rostro y fundirse en un beso lascivo.


Sus salivas se mezclaron al instante que sus bocas se unieron a la par de sus lenguas.



Jimin gimió entre besos, cada penetración se hizo más rápida conforme los segundos pasaban y sus cuerpos les exigieron más, lo sutil y bonito se fue al carajo, el concepto de "hacer el amor" no era lo que sus cuerpos deseaban en estos momentos, aunque las sensaciones eran más profundas en sentires, no les era suficiente y saciable.



Yoongi quería a Jimin rogando por su tacto, quería que gritara su nombre y que quedara en claro quién era su dueño y sin más rompió el beso. Sacó su miembro obteniendo una queja por el vacío pero enseguida giró a Jimin en la cama para ponerlo boca abajo, posó sus manos en las caderas y levantó su bonito trasero respingón para penetrarlo de nuevo en una sola embestida, la cuál al hacerlo le robó el aliento al rubio.


Conforme el ritmo de su miembro emanaba arremetiendo contra la cavidad anal de Jimin, sus manos toquetearon y apretaron con total morbosidad esas nalgas abultadas tan suaves enfrente suyo.



Sus pupilas se dilataron ante la imagen que tenía de su miembro ser tragado por esa apretada y caliente entrada, de estar amasando esas nalgas, todo esto mientras Jimin dejaba de sostenerse en sus brazos y su pecho se pegaba por completo al colchón dejando que Yoongi lo cogiera al ritmo que deseara.



Esto claro fue un incentivo a penetrarlo con más fuerza y romper el culo de su amado para escucharlo rogar por más.



Y ahí lo tenía, Jimin comenzó a gemir más de manera aguda inundando toda la habitación con ellos, movió sus caderas a la par de Yoongi para seguir su ritmo y cuando el miembro ajeno rozó su punto dulce se dejó hacer y deshacer; con la primera nalgada en su mejilla trasera, para enseguida sentir otra en la contraria. — Aaah ! mmgh ! Yoongi ! Ahí — gemía tratando de sonar entendible. — mierda ahí ! Mmm aaah ! Caramelito no pares ~ ! —



El sonido de la pelvis chocando en el trasero de Jimin era un deleite para ambos, sobre todo el chasquido chicloso de sus fluidos mezclados.



Dejame montarte — mencionó Jimin muy apenas. Yoongi aceptó la petición y dejo de penetrarlo. Jimin se incorporó y tiró a Yoongi a la cama, se subió a su regazo y sin titubeos alineó su pene en su entrada para dejarse deslizar en él, gimiendo ronco al sentirse lleno de nuevo. Comenzó a moverse, sintiendo cómo el miembro de su mentita era tragado por su cavidad anal y lo caliente que se sentía entre cada embestida.



Aumentaron el ritmo cuando las manos de Yoongi se posaron en su cintura para ayudarlo a saltar encima de él hasta que en una de esas se quedó en una sola posición, Yoongi lo abrazó de la cintura y lo embistió con fuerza sin parar, maltratando su próstata.



Jimin se sintió desvanecido, las lágrimas de placer se adueñaron de sus ojitos y varias se escaparon empapando sus mejillas. Sentía su orgasmo cerca, se removió en el agarre de Yoongi hasta alejarse lo suficiente para poder tomar con una de sus manos su propio miembro que estaba empapado en pre semen y comenzó a bombearlo para llegar a su apreciado orgasmo.



Mierda ! Mierda ! Mierda Yoongi ! Aaah! ~ Aaah ! ~ — su mano masturbo con mayor rapidez, su explocion de placer estaba cerca, demasiado, podía sentir sus piernas temblar y una corriente eléctrica recorrer cada extremidad en su cuerpo.



—Vamos cariño Mmm ~ sigue diciendo mi nombre — apretó su cintura con sus dedos dejando la piel marcada de rojo por la dureza en que era sostenido. Yoongi también sentía su orgasmo formándose en su vientre y siguió embistiendo el bonito culo sin parar.
correte para mí mmm ah! ~ di que eres mío ! Ngh solo mío ~ ! —



Mmgh Yoongi ~ ! — Jimin se mordió los labios — Mierda Ngh !! soy tuyo mmm ~ tuyo tuyo tuyo ! — lloriqueo y se entregó al orgasmo más abrumador cuando Yoongi explotó primero dentro suyo acompañado de un gemido gutural, sintió cómo sus paredes eran llenadas de ese delicioso semen caliente, con esto creándole una sensación satisfactoria y suficiente para explotar su semilla en su mano y parte del vientre contrario.



—Joder ~ !! — cerró sus ojos llorosos por el placer y se desvaneció cayendo encima de Yoongi.



Sus respiraciones eran agitadas, ambos en segundos tomando bocanadas grandes de aire para regularizarla, sus corazones latían con mucha fuerza en sus pechos que fácil podían sentirlos claramente por el otro debido a la cercanía que tenían.



Yoongi rodeo sus brazos en Jimin aferrandose a él. Disfrutando los minutos restantes antes de que las palabras que salgan de su boca anuncien que esto terminaría.



La decisión era difícil pero no podía soportar otro minuto más viviendo de esa manera escondido entre cuatro paredes. Ya no.



Jimin se removió un poco haciendo que el pene de Yoongi saliera de él y dejó un beso en su pecho como símbolo de cariño, acurrucándose mejor en este y absorber profundo el aroma mezclado de su colonia y sexo.



Al pasó de los minutos el silencio reinó en la habitación y eso hizo que Jimin comenzara a sentirse ansioso, el ambiente se volvió muy tenso que pesó el siquiera respirar.



—Jimin ... — mencionó Yoongi llamando su atención. El rubio asintió dirigiendo su mirada hasta su rostro y notó cómo las lágrimas se acumulaban en sus ojitos felinos y lo único que pudo sentir ante aquella imagen fue miedo. — Jimin ya no puedo seguir contigo.... — su voz se quebró y las lágrimas se desbordaron.



El rubio rápido se incorporó sentándose en su regazo y tomó por los brazos a Yoongi para sentarlo en la cama.



Su respiración se aceleró mientras sentía como en su estómago se posicionaba un hueco de vacío. No estaba dispuesto a aceptar que Yoongi le dejara. No cuando está más que convencido que hará lo que sea por estar con él cómo siempre le había pedido.



—No ... Mi amor no me digas eso — con sus manitas acaricio sus mejillas, limpiando las lágrimas que salían una tras otra sin parar.



Sabía que lo que Yoongi dijo había sido difícil y lo había pensado demasiado, que esto no era una decisión que fue tomada de la noche a la mañana.



—Jimin es lo mejor. Debemos dejar hasta aquí lo que sea que tenemos... — su mirada nublada en tristeza rompió más al rubio.



Caramelito no, no me dejes — rogó sintiendo el mundo caerle encima. Imaginarse en segundos cómo serían sus días sin compartir el tiempo con su mentita le hizo sentir impotencia, el ya no verlo, sentirlo y besarlo le hizo el estómago revolver por la sensación de vacío y miedo. —Amor... Dame la última oportunidad, prometo que esta vez haré las cosas bien — las lágrimas inundaron sus ojos, demostrando el desespero que sentía. —Enfrentaré a mi padre, dejaré a Melanie y te recompensaré todas las veces que fui un idiota contigo pero por favor — lloriqueo mientras un sollozo lleno de miedo salió de su boca. —No me dejes, por favor no me dejes...

Yoongi no dijo nada por unos segundos pero el valor surgió y las palabras fueron pronunciadas. —Hechos, mi cubito de azúcar, hechos.



Jimin negó varias veces y se aferró a él abrazándole con fuerza, su llanto aumento y los sollozos de ruego emanaban de sus labios.



Ambos tenían sus corazones en la mano.



De forma sincera ninguno de los dos quería dejar lo que habían construido pero aveces lo secreto dolía hasta romperlos y lamentablemente Min Yoongi ya se sentía roto, cansado y poca cosa para Jimin...



En este punto de la relación amorosa inexistente "nine in the afternoon" ya no le era suficiente.