💔 o n e 💔
Ya no podía más, su cuerpo estaba demasiado magullado y su alma destrozada, el poquito amor propio que se tenía desaparecía poco a poco y lo que alguna vez fue una vida increíble y feliz ahora se reducía a un miserable infierno.
Ese infierno lo estaba terminando de consumir, había llegado a su límite ese mismo día, al enterarse de las múltiples infidelidades del infeliz de su esposo.
No sabía como había aguantado tanto; tantos golpes, tantos años de maltrato psicológico, tantas humillaciones... Había sido un estúpido, un perdedor que buscaba la aprobación de los demás, de sus padres elitistas y discriminadores que solo lo veían como un trofeo.
Sus lágrimas eran imparables, su pequeño y frágil cuerpo se sacudía gracias a los sollozos interminables que salían de sus resecos y lastimados labios.
Lo había perdido todo, se estaba rindiendo y no sabía si sobreviviría esa noche, al menos no mentalmente.
Los recuerdos de el y el amor de su vida llegaban a su mente para torturarlo, burlándose de el por haber decepcionado y lastimado a la única persona que lo amaba realmente. Ese día, el día en el que el mismo se condenó a la miseria se repetía como un disco rayado en su cabeza, incluso recordaba las palabras exactas.
—Jimin, sabes que te amo cariño, sabes que mi vida sin ti no es lo mismo y estoy seguro que... mis sentimientos son recíprocos... así que Park jimin —El alto azabache se arrodilló frente al rubio —¿Quieres casarte conmigo? — Pronunció, mientras de su chaqueta sacaba una pequeña caja de terciopelo escarlata. Adentro, yacía un hermoso anillo de oro blanco con un pequeño diamante adornando la parte de arriba, bastante sencillo pero no menos hermoso y especial.
El mundo de jimin se vino abajo, sus ojitos comenzaron a nublarse de las más espesas y tristes lágrimas mientras sus piernas fallaban, cayendo así en el césped bajo suyo.
Solo podía pensar en las crueles palabras de sus padres, diciéndole que debía terminar su relación con jeongguk porque su boda ya estaba planeada con el hijo del socio de su padre. No podía hacer nada, estaba contra la espada y la pared, decepcionaría a sus padres si se negaba a casarse con kai.
Solo pudo sentir los brazos del menor rodearlo, su tranquilizante aroma envolverlo y sus suaves besitos en su cabellera. Sabía que tenía que tomar una decisión en ese momento.
—M-mi amor, no llores bebé, y-yo no puedo darte mucho, no tengo riquezas ni un estatus social alto... P-pero te puedo dar todo mi amor y-y — Jeongguk trato de decir, su voz se quebraba cada vez más hasta que no pudo aguantar más las lágrimas.
—N-no puedo gguk, no puedo casarme contigo —El rubio pronunció finalmente, sus labios temblando y su corazón apretándose en su pecho.
—¿Q-que? —El contrario apenas y podía hablar, su tono frágil y su expresión destrozada solo acababan más con el rubio.
—N-no puedo, no puedo decepcionar a mis padres... Ellos quieren que me case con otro hombre.
Ambos se quedaron callados un momento, solamente se podían oír sus respiraciones entrecortadas y sus sollozos destrozados.
—J-jimin, si ese es el caso aún podemos hacer algo para evit-
—No gguk, no podemos —Jimin interrumpió las palabras del otro, sabiendo por donde iban sus pensamientos. No podía, simplemente estaba demasiado aterrado de sus padres y de lo que estos podrían hacer con tal de que se casara.
—Somos de mundos diferentes jeongguk, tu y yo no podemos estar juntos. —No podía creer que esas palabras habían salido de su boca.
La cara de su jeongguk nunca se le olvidaría, su mirada de pura decepción siempre lo harían sentir tremendamente culpable.
Luego de eso, todo era borroso, recuerda vagamente el día de su boda y como lo vio por última vez un día antes, deseándole lo mejor con su esposo y su nueva vida. Nunca lo había vuelto a ver, sabía por conversaciones ajenas que se había mudado a Inglaterra para convertirse en un abogado de renombre.
Aún lo amaba, pensaba en el constantemente y en como lo estaría haciendo, si había conseguido a alguien que lo amase como el no pudo.
En cuanto a el, había terminado su carrera universitaria y se había mudado con su esposo, Kai. Al principio, todo era normal, como cualquier matrimonio por conveniencia, pero luego de unos meses todo empeoró.
Su esposo comenzó a maltratarlo, psicológica y físicamente, obligándole a vestirse y comportarse de cierta forma, incluso prohibiéndole ver a sus amigos más cercanos y preciados.
Habían sido seis años, pero ya no más. Esa misma noche, luego de haberle reclamado a kai sobre las múltiples infidelidades y de ser golpeado bruscamente por este, empacó sus pertenencias más importantes y salió de esa maldita casa.
Luego de caminar por horas, llegó a la casa de su mejor amigo, Taehyung. Este lo recibió con los brazos abiertos, consolándolo y curando sus heridas aún después de que se había alejado casi por completo de el. Tae era su único amigo ahora, y aunque estaba eternamente agradecido con este, sabía que nada más mejoraría, que su vida sería miserable por el resto de sus días.
Su mente comenzaba a nublarse, sus sollozos se agotaban y sus ojitos de luna se cerraron por fin, dándole paso a un profundo sueño.
Con un último deseo en su mente, el pelinegro cayó en los brazos de morfeo.
"Ojalá pudiera volver el tiempo atrás"
------------------------------------------------------------------------------------
—Jimin, hey mochi, despierta.
El rubio sintió como era sarandeado suavemente, oía la voz de taehyung a lo lejos, aun demasiado inmerso en el mundo de los sueños.
—Jimin, tienes que levantarte, vamos.
Esta vez pudo escuchar más claramente a su mejor amigo, su voz sonando extrañamente menos ronca de lo habitual.
Abrió sus ojitos lentamente, encontrándose con su mejor amigo... pero...
—Al fin despiertas —El pelirrojo hablo animadamente, revolviendo su cabello cariñosamente.
Jimin tenía sus ojos abiertos en grande, solo podía ver el cabello color rojo chillón de tae y como este le sonreía como si nada pasase.
¿Porque taehyung tenía el pelo rojo?
—¿T-tae? — El rubio preguntó aún en shock
—¿Que pasa chim chim?
—¿Porque tu cabello está rojo? ¿A que hora lo has teñido? —Preguntó algo extrañado.
—¿Como que cuando? Ayer fuiste conmigo y yoongi a la peluquería, ¿que te pasa chim? ¿Porque estas tan desorientado? —El pelirrojo pregunto confundido.
Jimin estaba totalmente perdido, lo que tae acababa de decir era una mentira, la última vez que había visto a tae pelirrojo había sido un día antes de su cumpleaños, hace como cinco añ-
—¿¡QUE!?
—¿Que de que jimin? ¿Que te pasa hoy? ¿Te has fumado algo sin que yo te haya visto? —El menor dijo sospechoso, viendo a su mejor amigo con los ojos entrecerrados.
—N-no tae, esq- ¿PORQUE TENGO UN PIJAMA DE OSITOS? —El mayor gritó al darse cuenta de lo que usaba, hasta ese momento se dio cuenta de su alrededor, encontrándose con nada más y nada menos que con miles de pósters de bandas kpop, tal y como tae solía tener decorada su habitación.
No sabía lo que pasaba, ¿se estaba volviendo loco? ¿Acaso seguía dormido y estaba soñando.
Rápidamente se levanto de la cama, acercándose al primer espejo que localizó.
Lo que vio en el reflejo era irreal, no lo podía creer. Era el, pero era el de hace cinco años. Su cabello rubio que hace mucho había cambiado a orden de su esposo, su cuerpo delgado pero saludable, sus mejillas rellenas y el hecho de que no tenía ni un solo moreton como se suponía tendría por la situación de la noche anterior.
No lo podía creer, ¿que era lo que pasaba?
—T-tae
—Que jimin, ¿ahora que?
—¿Q-que fecha es hoy?
—Ay jimin, hoy es 13 de octubre del 2014, eso deberías saberlo idiota. —Su amigo terminó, su tono obvio y cansado le indicaba que lo que decía era... Real.
Se quedó estático, tratando de procesar la información que le había sido dada. Había viajado en el tiempo, estaba loco, como había pasado eso.
Sintió un pellizco en su trasero, haciéndolo pegar un saltito y voltearse hacia tae.
—Jimin estas muy raro, ¿seguro no te fumaste unos porros? ¿o te metiste lsd acaso? —El pelirrojo hablaba enserio, su tono era juguetón pero sabía que lo decía en serio.
Sabiendo que lo que estaba viviendo era... real, se dejó llevar, sonriéndole a tae y abrazándolo con fuerza, lo había extrañado tanto.
— Estoy bien tae tae, solo que tuve unos sueños muy raros —Respondió calmado por fin, por alguna extraña razón había aceptado lo que pasaba fácilmente.
—No te preocupes minnie, ya se que eres un ratito.
jimin se separó del abrazo ofendido, golpeando el brazo de tae con poca fuerza mientras este solo se reía de el.
—Bueno, ahora vamos abajo cumpleañero, te he comprado tu pastel favorito y hay que comer rápido para llegar a la universidad a tiempo. Tu novio me encargó que te llevara temprano. —El menor dijo con emoción, haciendo caer a jimin en la cuenta que jeongguk aún era su novio.
No pudo evitar saltar de la emoción al recordar ese detalle.
—¿¡Jeonggukie!?
—Quien más pendejo, ese conejo mutante ha sido tu novio por los últimos tres años. — Tae dijo irritado, su amigo si que estaba raro.
—¡AHHHH SIIII! ¡Vamos, bajemos rápido que quiero ver a mi ggukie!
El rubio chilló con emoción, bajando las gradas de la casa de tae rápidamente y llegando a la cocina, el menor lo seguía desde atrás, negando y rodando sus ojos por el comportamiento de jimin.
Una vez abajo comieron el pastel como desayuno, jimin aún se encontraba en shock por lo que pasaba. No sabía ni como ni porque había pasado eso, pero no desaprovecharia la oportunidad para enmendar sus errores.