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"Deja que mis dedos corran por los caminos de tu cuepo"

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Extracto

El CEO y diseñador Jeon se encontraba rumbo hacia la empresa de Jimin. Ese miércoles había decidido vestir completamente de negro exceptuando su pantalón; una camisa manga larga con tres botones desabrochados que dejaban a la vista sus muy definidos pectorales, unos pantalones de vestir grises que se adhirieron justo en la parte de sus muslos y unos zapatos de vestir Pierre.


Según él, iba vestido de una forma casual pero la realidad era qué quería impresionar al Omega que le traía ganas desde hace un mes.


Lo cierto es que nadie podría pasar por desapercibido al CEO park, no era por su actitud arrogante o indiferente, más bien era por su atractivo andrógino, ese cuerpo que se cargaba era como el de una muñeca de porcelana, delicado pero al mismo tiempo atrevido.


Desde hace un mes se habían hecho presentes las insinuaciones de parte de jungkook hacia Jimin, buscando maneras de decirle un halago o tratando de tocar alguna parte de su cuerpo, pero usualmente siempre era su cintura, lo cual le frustraba por qué él deseaba posar sus dedos en las piernas que se cargaba el Omega; adentrar su mano por el arco que formaban sus muslos y más cuando se enteró de que su socio era de los pocos hombre que poseían una vagina.


En las sesiones fotográficas para su revista del mes pasado había observado como Jimin decidió modelar la lencería blanca de mujer -donde se podía observar mejor su Monte de Venus- en lugar de los bóxers de hombre que se le habían asignado. En ese momento quedó más embobado del menor.


Amaba las veces que tenían reuniones o mejor dicho amaba los momentos en los que se podían ver. Al final concluyó de que deseaba tener la suerte de la pareja de Park, Dylan.


Ese estupido Alfa que no sabía apreciar a su muñequita; hace poco se enteró por boca de su hermana - para su suerte, secretaria de Dylan- que el mal nacido le era infiel a Jimin, con una recepcionista de su empresa. Lo consumía la furia, deseaba romperle la cara y alejarlo del azabache, pero él no era de ese tipo de Alfas que se dejaban guiar por la furia del momento, no, él sería más listo y esperaría a que el Omega estuviera soltero o simplemente haría olvidarlo con una buena follada.


Si, la segunda opción parecía una mejor idea.


—Señor Jeon, hemos llegado— le aviso su chofer.


Volviendo al presente, Jungkook le dijo— Gracias Namjoon, regresa en unas tres horas, tengo asuntos pendientes con el CEO Park que van a tomar algo de tiempo— sonrió -sin que su chofer se diera cuenta- por lo último dicho.


—De acuerdo Señor.—


[...]


Esa mañana del miércoles Jimin había amanecido con un humor de perros y todo gracias a su novio.


El muy estupido lo dejo plantado en el restaurante la noche del día anterior. No veía el momento para terminar con él, ya era tiempo de darle fin al plan que su mamá comenzó cuando aún estaba viva.


Si fuera por Jimin ya hubiera mandado a la mierda al susodicho pero su lobo no se lo permitía porque tenía miedo de que nadie los quisiera de nuevo. Por su puesto a Park eso le valía mil hectáreas de mierda, pero sin su lobo no sería nada, así que le tocó complacerlo en algo.


Llego a su oficina unos 30 minutos antes de que su reunión con el Alfa Jeon -que últimamente rondaba mucho en sus pensamientos- diera inicio.


Se acercó a su escritorio y por medio del Inter comunicador llamó a su secretaria, un minuto después la escuchó tocando su puerta.


—pase— dijo con un leve ápice de enojo


—¿Me llamo, señor Park?— Lisa preguntó.


—Si, necesito que llames al señor Romano y le digas que necesito que me llame cuando tengo un espacio libre— recordó que tenía deseos de beber — y también necesito que me traigas una copa de Murrieta Rioja.—


—Pero señor, es muy temprano para tomar vino— su voz sonaba preocupada.


—No recuerdo haberte preguntado, Lisa— dijo mientras respondía unos emails por su laptop— ya puedes retirarte.—


—Lo siento señor— le contesto haciendo una reverencia para luego salir de la oficina.


A los cinco minutos de haberse retirado, Lisa regresó con la copa del vino que ordenó y se retiró.


Faltaban diez minutos para las nueve cuando recibió la llamada del hombre que lo tenía estresado y enojado.


Se levantó de su escritorio, llevando en su mano izquierda su teléfono y en la derecha su copa de vino, caminó hasta pararse enfrente de su ventanal donde observó la vista que se podía apreciar de la ciudad de Seúl; tomando un trago de su copa, contestó la llamada.


—Tu secretaria me llamo, cariño. ¿Ocurre algo?— le dijo su novio del otro lado de teléfono.


Revolvió un poco el contenido en su copa y bebió de ella antes de contestar — No ocurre nada, cariño—dijo de una manera sarcástica— solo llamaba para saludar y preguntar por qué me dejaste esperando ayer en el restaurante.—


—Oh, era eso— se escuchó una voz femenina del otro lado de la línea— lo siento precioso pero ya sabes como estoy de ocupado por el trabajo— si prestaba mucha atención, podía escuchar la risa de una mujer.


—mm entiendo, si ese fuera el caso hubieras dejado una llamada— la furia lo estaba consumiendo, por el simple hecho de que lo tuvieran de tonto -lo cual no era-.


— Lo tendré en cuenta para la próxima, cariño. Por cierto quería comentarte que mi madre hará una reunión este Sábado... — Jimin siguió escuchado lo que tenía que decir Dylan, sin darse cuenta que un alfa Azabache había entrado en la oficina.


[...]


La puerta del ascensor se abrió, anunciando que había llegado al último piso, vio a la secretaria de Jimin atender una llamada, por lo que le hizo una señal de que él podía ir solo hacia la oficina del Omega.


Cuando estaba por tocar la puerta de madera, escuchó la voz del menor.


— ... solo llamaba para saludar y preguntar por qué me dejaste esperando ayer en el restaurante— por como lo dijo, pudo darse cuenta que Park estaba estresado. Por lo que, sin hacer ruido abrió la puerta y se adentró con cautela, para luego cerrarla.


Jimin no hablaba, por lo que supuso que estaba escuchando a quién sea que estuviera del otro lado de la línea.


—mm entiendo, si ese fuera el caso hubieras dejado una llamada— fue en ese momento que se dio una idea de con quien estaba hablando y la rabia lo consumió por un segundo.


Se acercó un poco al escritorio del Omega, cuando sus ojos se abrieron de una manera descomunal cuando captaron la forma en la que andaba vestida su muñequita.


Ese maldito vestido color blanco -el cual había diseñado hace dos meses- le quedaba de maravilla, resaltando sus largas piernas blanquecinas y su pronunciada cadera. Bajó un poco la mirada hasta los pies de Jimin y lo que vio le causó una horrible erección.


El contrario llevaba puestos unos tacones abiertos de aguja color rojo, que lo hacían ver más alto de lo que era. -pero sin llegar a alcanzarlo por unos dos centímetros- Esas malditas piernas con tacones eran su perdición.


Salió de su embobamiento cuando volvió a escuchar a Park hablar.


—Este sábado no puedo acompañarte a la casa de tus padres, tengo un viaje de negocios con el señor Jeon que no puedo cancelar— una sonrisa socarrona salió de sus labios cuando escuchó lo dicho por el menor. Aunque le causó más intriga la razón por la cual Jimin estaba bebiendo tan temprano.


Se acercó un poco más, lo suficiente para poder escuchar la asquerosa voz de Dylan, por lo que gruño para sus adentros.


Jimin sin darse cuenta de la presencia que estaba a sus espaldas, le dio otro trago a su vino.


—Está bien cariño, no importa si no puedes acompañarme— se volvió a escuchar la irritante risa de aquella mujer desconocida para él — pero tengo una propuesta que sé que no vas a rechazar.— Dylan dijo con una voz ronca, que no provocó nada en Jimin, ni siquiera deseo.


—Dime, te escuchó— su voz hacia recalcar su indiferencia, mientras tomaba el último trago de vino.


— Que te parece si tú y yo pasamos hoy la tarde juntos en mi casa, mi celo ésta a nada de llegar y quisiera estar metido en tu coño para entonces— dijo sin descaro alguno.


Jungkook al escuchar tan asquerosa invitación, agarró al Omega de la cintura pera pegarlo a su pecho descubierto.


Jimin al sentir el agarre posesivo de alguien en su cintura ladeó la cabeza tratando de ver quien era y cuando vio de quien se trataba sonrío para sus adentros.


—¿Cariño, sigues ahí?— preguntó del otro lado, Dylan.


Jeon antes de que el menor respondiera, hizo a que ladeara su cabeza dejando el cuello a su merced.


Respiro el aroma a rosas de jimin desde su hombro hasta el lóbulo de su oreja, donde le susurró.


—Dile que ya tienes con quién pasar la tarde y una polla en la cuál clavarte— al concluir pasó su lengua por la curvatura del cuello de Jimin.


—¿Jimin? Me estoy cansando de esperar una respuesta, cachorro— dijo Dylan, apuntó de perder la paciencia.


—Lo siento cariño, pero estaré ocupado todo el día, mejor dile a tu acompañante que te preste su hoyo — corto antes de que su ¿novio? Le contestará y guardo su teléfono en el bolsillo de su vestido.


—Eres una gatita muy mala— dijo Jeon mientras le acariciaba la cadera.


— Y tú eres muy fisgón, ¿quién te dio permiso de entrar a mi oficina sin tocar? — trato de sonar enojado, pero fallo en el intento.


— mmm nadie, pero quizás sí, soy un poco curioso— el sonido de la risa de Jungkook justo en su oído le mando una descarga eléctrica por toda su columna vertebral.


— Me doy cuenta y ¿Como es eso de que ya tengo una polla en la cuál clavarme?— terminó recostando su nuca en el hombro izquierdo del Alfa, para que este pudiera seguir con su sesión de besos en su cuello.


—Mm solo—beso — es — beso — una — beso — propuesta — subió sus manos hasta llegar al zipper del vestido, -que estaba enfrente- el cuál bajo un poco para abrir la parte delantera.


— ¿Qué estás tratando de hacer, Jeon? — preguntó con una voz cargada de deseo.


— Estaba pensando en la propuesta que te hice el lunes— dirigió sólo su mano derecha hacia el Sur del abdomen de Jimin— ¿ya tienes una respuesta para mi?— llego al borde de la falda del vestido donde introdujo su mano para empezar a subirla lentamente por el muslo del menor mientras iba chupando la parte trasera de su oreja — si no es el caso, quisiera ver si hay alguna manera de negociar.—


Dejando caer la copa al suelo, -la que ya lo tenía harto de estar sosteniendo- contestó.


—¿Qué tienes en mente?— soltó un suspiro cuando Jungkook colocó su mano justo en medio del arco que formaban sus muslos y dio un apretón.


— Me di cuenta que haz estado muy estresada, muñequita— de nuevo presiono su vagina, sonriendo cuando sintió como la braga de Jimin se humedecía — y me gustaría ser yo quien te quite ese estrés— repartió besos por su quijada.


— Mmm no lo sé, pero lo que si sé es que me duelen las piernas en esta posición en la que me tienes y no me gusta la mirada que me está dando el hombre del edificio de enfrente— gruño y gimió cuando el Alfa de nuevo apretó su monte de Venus.


—Eres muy gruñona, bebé— detuvo sus movimiento e hizo que Jimin se girará para que estuvieran frente a frente — me encanta — dijo para luego agarrar al menor de los muslos, cargarlo y colocarlo en su cadera haciendo que esté lo abrazará con sus largas piernas.


—¿Qué crees que estás haciendo, Alfa?— lo reto con la mirada —bájame ahorita mismo— Park agarró la quijada de Jungkook para que lo viera a los ojos y no a sus pezones descubiertos.


—No quiero hacerlo, Omega— ahora ya no lo sujetó de los muslos, sino que de las nalgas por debajo del vestido blanco— ¿Sabes por qué?— preguntó y el contrario negó mientras sentía como su espalda era pegada a una pared, -que no era de vidrio-entonces el mayor volvió a hablar — por que quiero cogerte bien mal y devorarte como una bestia hambrienta devoraría a un corderito—.


Y Jimin solo pudo suspirar y jalar el cabello largo y ondulado de Jeon cuando este se lanzó a chupar sus pezones y morderlos.


Unos dos minutos después le dijo —Dios Jimin como quisiera que estuvieras en cinta para poder chuparte los pezones y alimentarme de tu leche— siguiendo con su tarea de chupar y morderle el pecho, dejando marcas dignas de la piel blanquecina de Jimin, no como las horribles que había dejado el estupido de Dylan.


—C-callate no digas tonterías kookie— se odio después de que su omega hubiera dicho tal apodo mientras gemía gustoso por las lamidas en sus círculos de nervios de su pecho.


Dejando su tarea por un momento juntó su mirada con la del contrario—¿Kookie?— sonrió enternecido por lo dulce que sonó el apodo— ¿Mi muñequita ya me pone apodos?—.


—No digas tonterías Jeon, escuchaste mal— ocultó su cara en el cuello del Alfa cuando sintió sus mejillas calientes.


— Ay que obstinado— dijo mientras caminó hasta sentar a Jimin sobre el escritorio— ahora, ¿En que nos quedamos?— acercó su rostro al contrario provocando que sus narices se rozaran.


— En donde tú estabas apunto de devorarme o algo así te entendí— respondió con una sonrisa que solo demostraba picardía.


—Te crees muy gracioso bebé, pero veamos como gritas y gimes mi nombre en un rato— le agarró la quijada para que lo viera directo a los ojos y siguió rozando sus narices provocando que sus respiraciones se combinaran, creando un ambiente erótico.


Aproximándose más a su boca con su dedo pulgar jaló el labio inferior de Jimin hacia bajo -sin dejar de mirarse a los ojos- para luego agarrarlo entre sus dientes, chuparlo y estirarlo a su gusto, iniciando un beso suave y sensual al mismo tiempo. Probando y amando el sabor del vino que estaba tomando el menor anteriormente.


Con su mano libre abrió las piernas del menor y se metió entre ellas, jalándolo de la cintura para que sus pelvis chocarán y provocará un jadeo de parte de ambos en medio del beso.


El Omega subió sus manos por el abdomen del contrario hasta llegar a su cuello donde se aferró a al cabello azabache para profundizar más el beso, usando sus lenguas, chupándose los labios, creando ecos en la oficina con los sonidos obscenos de sus bocas.


Separándose del beso, jungkook terminó de bajar el zipper del vestido mientras dirigía los labios a la clavícula de Jimin, bajando por sus hombros las mangas y dejarlo desnudo en la parte de arriba.


Metiendo su mano por debajo de las nalgas del Omega, lo cargó un momento para terminar de sacarle el vestido y dejarlo solo en unas lindas panties rosa palo, lo volvió a dejar sobre el escritorio y juntaron sus labios de nuevo.


El menor se empezó a sentir inútil por lo que sacó la camisa del pantalón del otro y fue desabrochando los botones restantes. Deslizando sus dedos desde la manzana de Adán hasta la V que se marcaba bajo el abdomen del alfa.


—¿Te gusta lo que ves?— preguntó, besándole el cuello.


—Mmm tal vez, no es algo nuevo para mis ojos— trato de provocarlo, logrando que Jeon le gruñera en desaprobación.


—Pues para mi si es algo nuevo el ver una vagina en medio de las piernas de un hombre.— siguió besándolo.


—¿Te desagrada eso?— nunca se había sentido inseguro sobre su cuerpo, pero que a Jungkook no le agradará su condición, hacia qué su lobo se deprimiera.


—Todo lo contrario bebé, mi libido incrementó más cuando me enteré de esta cosita— metió su mano adentro de las bragas, sonrió cuando no sintió la presencia de bello en la zona y como anteriormente había hecho, volvió a apretar los pedazos de carne entre su mano, haciendo jadear al contrario por el contacto — creo que llegó el momento de probarte— saco su mano de la ropa interior para después llevar sus dos pulgares al elástico de la tanga y comenzar a bajarla con delicadeza, cuando terminó, recostó a Jimin sobre la superficie de madera.


—No me mires con esa cara de depredador— dijo riendo después de ver como Jeon se comía con la mirada su cuerpo desnudo.


—Tengo que agregar otra razón a mi lista por la que cuál eres la persona indicada para mis diseños, mira estos muslos— con los dedos de su mano izquierda delineó la cara interna de los mencionados — son perfectos para lucir los vestidos y faldas cortas — acercó su rostro para besar las partes interiores de sus piernas, pasando su lengua sobre su piel para probarla— luego mira esta cadera de infarto y por último no olvidemos tu cintura, que ni siquiera necesita un corsé -como los demás modelos- para verse como un reloj de arena. En pocas palabras eres la descripción de perfección y es por eso que quiero que aceptes mi propuesta, tú sabes que hacemos un buen equipo, — mirándolo a los ojos entrecerrados, abrió sus piernas para tener una mejor vista del agujero rosadito — sí ya hacemos maravillas junto a tus modelos, no quiero imaginarme como dominaríamos el mundo de la moda si fueras el modelo principal de mi Imperio— lamiendo dos de sus dedos sin perder de vista la mirada de Jimin, los dirigió hacia los labios inferiores — ¿Qué dices?— adentro un dedo al hoyo y amó su cálido recibimiento.


—Y-yo digo que h-hablas mucho, Jeon—

Le costaba pronunciar algo y más cuando el contrario metía y sacaba el dedo corazón en su interior mientras que el pulgar aplastaba sin piedad su clitoris.


—¿Es así, pequeño? Bueno si eso piensas hay que hablar menos y actuar más, ¿no crees?— acelero las embestidas y metió otro dedo.


Agarrando la silla más cercana se sentó en ella y jaló la cadera de Jimin para que quedará colgando a la orilla del escritorio, enfrente de su cara.


—¿Qué e-estas haciendo Je-ahhhh... — no termino de hablar cuando jungkook doblo los dedos en su interior y comenzó a respirar encima de su sensible coño.


Sacando los dedos de la vagina, con sus manos separo lo más que pudo las piernas de Jimin dejando sus pies apoyados en sus hombros -en posición de rana- para que estuviera cómodo, prosiguió a estirar las labios vaginales hacia los lados con sus pulgares, su boca se hizo agua cuando sus ojos detallaron la manera del como el hoyo del menor se contraía y se abría, -pareciera que estaba respirando- sin hacer esperar más al contrario lamió desde el final de la rajadura hasta su montículo de nervios, repitió la acción tres veces para quedarse succionando el pequeño círculo de nervios escondido; siendo un animal lo jaló entre sus dientes como si quisiera arrancarlo de su lugar.


Jimin lo agarró del pelo para separarlo —¿QUE H-HACES TONTO?, ME DOLIÓ— casi sollozó por el dolor que sintió, pero todo cambió cuando el alfa volvió a succionar el clitoris en lugar de jalarlo , se lo lamió como unas diez veces, provocando que jimin chillara del placer.


Estaba a nada de sacar la cabeza de entre las piernas del otro, cuando esté le dijo— No haz terminado, aún no pruebas mi interior, Cariño— y lo volvió a agarrar de los cabellos para que volviera a introducirse en su vagina, sintiendo cosquillas cuando el otro se rio adentro de su hoyo — deja de reírte alfa de cuarta, si no quieres que te saque de mi oficina— gruño.


Jeon para tranquilizarlo metió toda su lengua por el agujero que palpitaba sintiendo un sabor dulce como la vainilla en su paladar, por lo que sacó y metió la lengua para seguir probando, pero se detuvo cuando sintió que el Omega se tensaba y cerraba sus piernas alrededor de su cabeza; aún no era momento de correrse, por lo que se separó para levantarse y sacar por completo su camisa, mostrando sus musculosos brazos tatuados, una espalda ancha, pectorales que parecían rocas y un abdomen marcado.


Jimin al ver la acción del contrario se sentó en la mesa para luego pararse y desabrochar los pantalones que aún estaban en el cuerpo del alfa, lo empujó para que volviera a sentarse en la silla y sin arrodillarse -solo agachando su pecho a la altura de la pelvis del contrario- sacó de los bóxers el pene con forma curvilínea de Jeon.


Ese curva larga podría causar molestias en su interior, pero poco le importaba cuando recordó que la ventaja de ese tipo de penes, proporcionaba una mejor estimulación en el Punto G.


Sacó su lengua para lamer el agujero que expulsaba pre-semen y lo probó.


—No sabe tan mal, señor Jeon— sacando su lado mas pícaro, chupó sólo la glande prominente de ese gran trozo de carne.


La vista que le proporcionaba Jimin de su culo en pompa junto a la estimulación de la lengua en su verga, lo tenían delirando, pero él solo quería meterse en su vagina. Por lo que, agarrando su cabello, levantó su cara para besarlo mientras sé paraba y volvía a sentar a Park en el escritorio para luego recostarlo.


Retomando la posición de piernas abiertas en forma de rana, el Omega estimuló su clitoris mientras su espectador se masturbaba. El mayor prosiguió a frotar su pene por los labios abiertos de la vagina -sin introducirse-. La imagen de la fricción era como ver el juego mecánico del barco, donde el falo curvilíneo simulaba el navío y la vagina la base del juego.


Jeon sin previo aviso se introdujo lentamente en el cálido agujero para luego comenzar con suaves embestidas que hacían delirar al menor.


Se acercó a los labios para besarlos con parsimonia. Aumentando el ritmo de su cadera cuando Jimin alejaba sus labios para gemir cerca de oreja.


—Vamos muñeca, grita mi nombre— agarrando su cadera lo penetró como una bestia en celo, pero no había mucha diferencia cuando su lobo lo dominó.


—E-espera Jun-jungkook— trato de detenerlo— OYE, me estás lastimando tonto— le propinó una cachetada cuando se dio cuenta que no era Kook el que lo penetraba, sino su lobo.


—Grr gatito, eres muy rudo, a ver, pégame de nuevo, eso me prendió— dijo al mismo tiempo que encontró su punto G.


—Mhmm aghh— la sensación superó el dolor que sintió hace un momento.


El alfa arremetía cada vez más fuerte en ese punto, haciendo que Jimin gritará.


Los movimientos provocaban que la mesa se moviera e hiciera ruido. Por lo que al escuchar los sonido, Lisa se preocupó y abrió la puerta de la oficina, arrepintiéndose en el momento que vio como el Señor Jeon penetraba sin descaro a su jefe.


Con miedo a ser despedida hizo una reverencia, —LO SIENTO— gritó y salió corriendo, no sin antes volver a cerrar la puerta.


—Vamos Jeon, no te detengas— se quejó cuando comenzaba a estresarse por lo lento que el contrario movía su cadera.


Sin decir nada salió del interior que lo recibía más que bien, para levantar las rodillas de Park y pegarlas a su pecho, provocando que su hoyo se abriera y él pudiera escupir saliva adentro.


Con el dedo pulgar e índice estiró hacia los lados los labios maltratados, para tener más acceso al agujero y poder meter su lengua hasta donde alcanzará, extasiándose con el sabor de los líquidos que expulsaba a chorros.


—Quiero comerte la vagina todos los días, muñequita— dijo al alejarse, propinado una palmada en el clitoris.


—Mgh Kook, dame más— quería liberarse ya, pero parecía que Jungkook no pensaba de la misma forma, y se dio cuenta que así era cuando lo vio sentarse en su sillón blanco.


Señalando sus piernas, llamó al Omega— Ven cachorro y móntame— al escuchar tal barbaridad, Park con las pocas fuerzas que le quedaban se levantó, para empezar a caminar hasta el alfa.


La tarea de llegar a ese sillón se estaba volviendo complicada y más cuando se le olvidó que aún tenía los tacones puestos y casi se dobla el tobillo. El contrario al ver tal escena, se preocupó y se levantó para ir a cargarlo, enrollando las piernas en su cadera.


Olvidando el sillón por completo, lo acorraló en una pared, donde impulsó su cadera hacia arriba, no sin antes alinear su hombría en la vagina, empezando de nuevo con las penetraciones bestiales.


—a-Alfa necesito correrme— gemía las palabras cerca de su cuello — s-si me dejas hacerlo, d-dejaré que anudes en mi interior— maldito alfa y su polla enorme, no lo dejaba terminar sus oraciones —¿mm, que te p-parece?—


—No seas impaciente Omega, déjame penetrarte más, aún no tengo suficiente de ti— repartió besos por su cuello.


— Jeon te estoy d-diciendo que q-quiero CORRERME, mgh Carajo— se notaba la impaciencia en su voz, por lo que el mayor penetro con todas sus fuerzas el agujero y presionó de nuevo su punto G, causando que se corriera de inmediato.


Pero ese no era el final, Jungkook lo cargo hacia el sofá donde se encontraba antes, para sentarse, moviendo su cadera hacia arriba de manera brusca, agarró las nalgas entre sus manos, para volver a penetrar el coño maltratado de Jimin, buscando su liberación.


—Demonios kook, e-estas destruyendomeee mgh ahhg- se sentía sobre estimulado, sus piernas se contraían, mordió el cuello del mayor para soportar el maltrato en su sensible agujero.


—Un p-poco más muñeca, ahora salta para mi—ordenó.


Con las pocas fuerzas que le quedaban se sostuvo de los hombros contrarios y dio pequeños saltitos, que para el contrario no eran suficientes, por lo que arremetió una fuerte penetración, logrando que Park sintiera el glande formar un bulto en su vientre bajo, sollozando del placer, clavó sus uñas en las mejillas de Jeon para buscar sus labios y besar, chupar y jalarlos a su antojo.


Sacando su miembro, quedando solo la glande en el interior del menor, qué sabiendo sus intensiones se dejó caer de un solo. Ambos llegaron al éxtasis derramando todos sus fluidos en ese hoyo rojo y usado.


—Maldito, y-yo no te di permiso de anudarme mgh— trato de no moverse para no lastimarse.


—Relájate muñeca, no es como si fueras a quedar embarazada por una vez que hayamos hecho el amor— sonrió burlonamente.


—¿A eso le llamas hacer el amor? Joder, no quiero saber que es coger para ti— le devolvió la sonrisa.


Sin resistirse, besó su cuello hasta llegar a los pectorales pronunciados y lamer los pezones cafés del mayor.


— Te conviertes en un Omega travieso, mgh después de una buena ronda de sexo— le encantaba la atención que estaba recibiendo de parte de Jimin.


—No se acostumbre, señor Jeon— sintió como el nudo se deshacía y levantó su cadera para que el pene se deslizará afuera de su vagina.


Se paró y dándose la vuelta regreso al escritorio, donde se sentó como por tercera vez en ese día, abriendo sus piernas.


— Buen día Jungkook, me alegra que hayas podido venir, porque ya tengo una respuesta para ti— comentó como si no estuviera estirando sus labios inferiores para dejar a la vista del alfa, la manera en la que el semen salía de su interior, llenando el escritorio y sus muslos.


—¿s-si? dime, t-te escuchó— que vil mentira la que salió de su boca, cuando ni siquiera le estaba prestando atención, por lo cual cerró las piernas de golpe.


Levantó la mirada con el ceño fruncido por la acción del Omega.


—Ya que tengo tu entera atención, te decía que ya tengo una respuesta para ti— se paró y comenzó a caminar como si estuviera en una pasarela.


El contrario no sabía que hacer al ver como su muñeca modelaba sin nada de ropa, solo con esos malditos tacones rojos.


—¿Y- y que has decidido, cariño?— se levantó del sofá para acercarse al modelo y atraerlo a su cuerpo agarrándolo de la cintura.


Jadeo ante lo brusco del movimiento — Que podemos firmar lo papeles y hacer un trato, alfa— le regalo una sonrisa ladeada.


Y volviendo a excitarse, agarró al menor de los muslos para volver a cargarlo.


Sería una tarde muy larga para los que se hacían llamar "socios".


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Extracto del segundo capítulo de "Muñeca"

Historia que wattpad me borro 😞