Lo correcto del mal (SuLay/LayHo)

Summary

AU Realeza Pareja: SuLay/LayHo Sinopsis: JunMyeon y YiXing tienen claro que el amor que sienten es incorrecto, que está mal, pero los hace sentir bien. Lo que no saben es que ellos no son los únicos que no hacen lo correcto. Mención: ChenMin/XiuChen Basada en la canción Trouble del álbum de Obssesion. Aclaraciones y advertencias: Mundo semimoderno, letra de la canción ligeramente modificada, mpreg, pareja versátil. Extensión: 5.7k

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Lo incorrecto del bien





Sin duda es hipnotizante.





No era la primera vez que se encontraban besándose apasionadamente en la Alcoba Real, al ponerse el sol. Ambos no podían negar el deseo que fluía en sus cuerpos, ni el amor que calentaba sus corazones.

Cuando estaban juntos, ningún título importaba. Kim JunMyeon dejaba de ser el Segundo Príncipe y Zhang YiXing, el nuevo Consejero Real. Solo se convertían en una pareja de amantes que se entregaba a la pasión todas las noches.


—¿Cómo te fue hoy?—preguntó YiXing recostando suavemente el cuerpo del contrario sobre la inmensa cama.


—Mi padre no ha dejado de insistir con la idea de casarme con cualquier príncipe o princesa. Dice que ya estoy en la mejor edad para contraer nupcias—respondió JunMyeon con disgusto, desabrochando los botones de la camisa de su amante. —Realmente tengo ganas de decirle sobre nosotros.


YiXing retiró la ropa de su amado príncipe, se dirigió a su pálido pecho y comenzó a repartir besos húmedos sobre su pálida piel. —Sabes que no es correcto—mencionó antes de darle un beso en los labios. —No puedes renunciar a tus deberes reales.


El príncipe suspiró. —Sí puedo—tomó el rostro del consejero con ambas manos y lo miró a los ojos. —YiXing, quiero vivir esa fantasía de estar juntos sin miedo, de poder casarnos y formar una familia.


El consejero unió sus labios en suave beso. —Es solo una fantasía...—la idea de estar haciendo algo incorrecto lo atormentaba desde que se convirtieron en amantes.


—Es un sueño—dijo JunMyeon con firmeza, tomándolo de los hombros.


YiXing lo observó detenidamente, su amante estaba decidido a cumplir sus sueños y él no era quién para negárselos, después de todo al estar juntos lo malo se sentía muy bien. —Entonces no dejes que me despierte, Honey—mencionó YiXing subiendo rápidamente sobre el cuerpo del príncipe, dejando atrás sus inseguridades.



Eres un buen amante.


Sus cuerpos se conocían a la perfección. No había lunar o cicatriz que no hayan visto alguna vez. Sus expresiones y palabras eran tan transparentes y sinceras que sabían cuando lo estaban disfrutando al máximo. Ambos sabían cómo complacerse, donde tocarse, cuando besarse. JunMyeon y YiXing se conocían demasiado bien.



La actitud es genial y las palabras son suaves.


Afortunadamente la Alcoba Real era aprueba de ruidos, nadie allá afuera se llegaría a enterar como el Segundo Príncipe gemía a viva voz al ser penetrado fuertemente por el Consejero Real.


—Siempre tan cálido, Honey—dijo YiXing mientras extendía las piernas de su pareja. JunMyeon acaba de notar cuán flexible puede llegar a ser cuando su amante extiende sus extremidades inferiores y se hunde entre ellas.


—Oh, mi amor—jadeó JunMyeon abrazándolo para no separar sus cuerpos. —No te contengas, nadie va a escucharn...¡Ah!—no pudo continuar ya que su amante comenzó a mover su pelvis con ferocidad contra sus glúteos.



Como el agua que fluye me puedes manejar fácilmente.


—JunMyeon, adoro como se oye tu voz cuando entro en ti—mencionó el consejero, sin dejar de penetrarlo, mientras tocaba la punta del pene de su pareja esparciendo su líquido preseminal.



Quiero surcar, quiero montar; te encajaré en las olas, Honey.


El cuerpo del príncipe estaba hecho un lío, ahora YiXing lo sostenía de la cintura para que su pecho no cayera sobre la cama. Cualquiera de los amantes podía asegurar que las sábanas estaban llenas de líquido preseminal, esperma y lubricante natural. Pero claro, eso no era importante.



Mi cuerpo está profundamente mojado contigo.


JunMyeon, que estaba mirando las almohadas, volteó la cabeza casi molesto al sentir que su amante retiraba su miembro viril de su interior. Mas se encontró con una sonrisa en el rostro del consejero para luego sentir como se enterraba nuevamente en él.



Me estoy alejando de ti. El día y la noche se invierten.


Sus respiraciones irregulares nuevamente anunciaban el esperado clímax. No faltó mucho para que, entre gemidos, YiXing eyaculara dentro del príncipe y este último, sobre las finas sábanas de seda.


El consejero agotado giró delicadamente a su pareja, sin salir de su cálido interior, y pegó sus frentes. Está nervioso, pero algo en su mente le dice que todo va a estar bien. —JunMyeon, te amo. Prometo ser valiente por nosotros, por nuestro futuro—sería el hombre más valiente del reino por amor y lucharía contra todo ser que se oponga.



Mi centro se está desmoronando porque te vi. Cuando te miro a los ojos, lo bueno se siente mal, lo malo se siente bien.


El Segundo Príncipe abrió los ojos con asombro. Al fin su pareja había declarado, en voz alta, que estaba dispuesto enfrentar a cualquiera por su amor, incluyendo a su padre, el Rey Kim. —Yo también te amo, YiXing. Sé que no me arrepentiré de haber elegido una vida a tu lado—lo abrazó con fuerza, y sin que importe sus cuerpos húmedos y sudorosos, el consejero se recostó en su pecho.



Mi mundo entero está de cabeza. Estoy en problemas. "Chico, eres un problema".





(°°°)


Ambos habían crecido bajo las más estrictas normas que podrían imponerse a los niños.


JunMyeon desde que nació fue entrenado por la mano firme del rey, él recuerda con tristeza como le pusieron cada vez más y más reglas. Al ser un príncipe, y a pesar de no ser el heredero, no tuvo la infancia que siempre deseó. Sin embargo, cuando cumplió once años, llegó un momento en el que su padre dejó de ser duro con él y le dio un poco de más libertad.


—JongDae. JongDae, acompáñame—dijo el pequeño JunMyeon a su hermano mayor de quince años.


—Debo ir a mis clases de etiqueta y luego de baile, JunMyeonnie. Además, no me gusta el agua y no quiero meterme en problemas.


—Bien tú te lo pierdes, iré solito—respondió con un puchero. JongDae asintió y siguió su camino dejándolo solo. El Segundo Príncipe suspiró resignado y corrió al jardín.


Mientras tanto un YiXing de diez años estaba perdido entre los grandes pasillos del Palacio Real.


—Mamá—llamó sin levantar mucho la voz. —Mamá, lo siento. No quise separarme...—su madre le había pedido que no se fuera lejos, pero él se distrajo con unos coloridos vitrales del palacio y la perdió de vista.


Por caminar por todos lados, sin darse cuenta llegó hasta un jardín. Uno muy amplio y bonito, con de flores de distintos colores, frondosos árboles y una pileta.


La pileta era bastante grande, tenía un bonito ángel de marfil en el centro. Sin pensarlo mucho, se acercó para sentarse y contemplar la naturaleza.


—Disculpe joven—YiXing escuchó una voz detrás de él, que parecía provenir de la pileta y asustado miró al ángel. —Oiga, por aquí—volvió a escuchar y miró confundido hacía el agua encontrando a un niño nadando. —¿Nadie vino contigo, cierto?—YiXing negó con la cabeza. —¿No puedes hablar?


—Sí puedo—dijo con timidez y el niño en el agua sonrió. —Mi nombre es Zhang YiXing—se presentó con una reverencia de noventa grados, como le había enseñado su madre.


El príncipe le extendió su mano derecha. —El mío es Kim JunMyeom—mencionó y estrecharon sus manos. JunMyeon se sorprendió al no ver ninguna reacción del niño, se preguntó si acaso no sabía quién era el Segundo Príncipe, pero prefirió preguntarle otra cosa. —¿Te gustaría acompañarme?—interrogó sin soltar su mano, YiXing lo pensó un poco y luego asintió.


Todo pasó en cámara lenta para YiXing, porque de un momento a otro cayó dentro de la pileta con el niño llamado JunMyeon.


—¡Ey! ¡Ayúdame! No sé nadar—exclamó YiXing asustado y se aferró al cuerpo de JunMyeon.


—No te preocupes, no es tan onda. Mira, yo puedo pararme fácilmente—mencionó JunMyeon sonriendo. El contrario se soltó lentamente y estiró sus piernas hasta llegar al piso.


—No debiste tirarme así. Ahora estoy todo mojado—dijo fastidiado, su madre se enfadaría mucho por arruinar su ropa.


—L-lo siento, como dijiste que sí querías acompañarme, creí que sería divertido hacerlo así—el príncipe bajó la mirada notando las consecuencias de sus actos. Nunca se había disculpado con alguien y menos con alguien que acababa de conocer.


—Si en otra ocasión quieras que te acompañe solo dímelo, para pedirle permiso a mi mamá y traer ropa de baño—mencionó y JunMyeon asintió.


YiXing jugó con él, durante unos minutos. El Segundo Príncipe no sabía quién era el niño, ni que hacía en el palacio, pero fue feliz al tener un nuevo amigo.


—¿Ya te vas?—preguntó JunMyeon al ver a su amigo intentar salir de la pileta.


—Sí, me divertí mucho contigo, pero ya debo volver—respondió aún sin poder salir. El príncipe asintió, se acercó al borde y salió fácilmente de la pileta. YiXing enrojeció cuando vio el cuerpo completamente desnudo del contrario. Literalmente no llevaba nada puesto. Era la primera vez que veía otro cuerpo que no fuera el suyo.


JunMyeon, sin pudor, le ofreció ambas manos y lo subió a la orilla de la pileta. —¿Por qué cubres tus ojos?


—Porque no traes ropa—mencionó sin mirarlo. —¿Acaso andas desnudo por todo el castillo?


—Cuando era bebé lo hacía, jejeje. Estoy acostumbrado a que algunas personas de confianza me vean sin ropa—dijo restándole importancia. Después de todo los sirvientes del palacio lo bañaron y cambiaron desde bebé. —Confío en ti, YiXing. Serás mi nuevo amigo—finalizó cubriéndose con una bata para darle comodidad, al contrario.


—Espero volverte a ver, muchas gracias por ser amable conmigo—dijo YiXing exprimiendo inútilmente su vestimenta para que no luzca tan mojada.


—No hay de qué—el príncipe sonrió y vio como su amigo volvía al palacio.


YiXing siguió caminando por los pasillos hasta que su madre lo encontró. Afortunadamente, ella estaba de buen humor y no fue regañado. Solo le ordenó lavar y secar su ropa. Además de informarle que vivirían allí, en el Palacio Real. Él se sintió muy alegre, porque eso significaba volver a encontrarse con JunMyeon.


Por otro lado, JunMyeon, ya secó y vestido, caminaba sigilosamente por los pasillos. Su padre no sabía que durante las tardes jugaba en la pileta del jardín. El Segundo Príncipe amaba el agua y al no tener una piscina, se sumergía en lo que más se parecía a una.


Siguió caminando hasta que escuchó una suave melodía proveniente del Salón de Baile. Allí estaba su hermano JongDae, el Príncipe Heredero, bailando un vals conocido, con su instructora. Su hermano mayor era muy malo para moverse en sincronía, pero con meses practicando había logrado aprender los pasos esenciales que toda persona de la realeza debe saber.


JunMyeon se sintió extraño, JongDae era perfecto y parecía ser todo lo opuesto a él. Su hermano seguía las reglas, que su padre imponía, sin quejarse. Sabía que tendría un gran futuro, seguro desposaría a una princesa o príncipe heredero como él mismo y su reino sería próspero. Mientras que JunMyeon, y su actitud despreocupada como todo niño de once años, no tenía idea de qué haría en el futuro.


Su padre apreciaba demasiado a JongDae, por ser la cara principal del reino, eso lo tenía muy claro. Nunca conoció a su madre, la Reina Kim, porque ella falleció al darlo a luz. En ocasiones se preguntaba sí por esa razón su padre lo dejaba de lado.


Suspiró un poco triste y decidió esforzarse al máximo para ser tan perfecto como su hermano mayor. Quería que todos estuvieran orgullosos de él. Y claro, también pensó en su nuevo amigo, seguro YiXing podría ayudarlo a aprender más para alcanzar su objetivo.



(°°°)



El Consejero Real abrió lo ojos ante tanto calor que sentía por todo su cuerpo. Aún no había amanecido y seguía recostado, en la cómoda cama de la alcoba de JunMyeon, sobre su lado izquierdo. YiXing no tardó en darse cuenta de que el príncipe lo estimulaba suavemente con tres dedos hundidos en su profundo interior; mientras le besaba la nuca y los hombros.



—Buenos días, mi amor—pronunció JunMyeon cerca de su oído, estremeciendo a su pareja. —Aún es temprano, así que podemos estar un tiempo juntos—dijo al sacar la mano de la cavidad anal de YiXing para penetrarlo sin aviso.





Me siento mareado. Lo incorrecto se siente bien. Lo correcto se siente mal. Estoy confundido. Estoy en problemas. "Chico, eres un problema".


El sexo mañanero se había vuelto común en ellos, ya que buscaban aprovechar cada minuto.


—Honey, apenas he despertado...—suspiró el consejero al ver como su amante levantaba su pierna para tener mejor acceso a su cuerpo. —Ah, JunMyeon...¡Ahí!—mencionó entre gemidos mientras el príncipe lo penetraba sin parar sosteniendo con firmeza su muslo derecho.


No siempre tenían el privilegio de verse tan seguido. En este último año, ambos habían estado cumpliendo sus deberes en todos los reinos. Por eso, ahora estaban disfrutando cada segundo. Para su buena suerte, en todo ese mes, ninguno tuvo que viajar, así que no sé separaron por nada. Incluso pasaron todas las noches juntos a espaldas de sus familias.


YiXing se masturbaba y movía las caderas al ritmo de las penetraciones de JunMyeon. Ellos podían durar demasiado amándose de esta manera. Y más ahora que a pesar de todos sus temores, la promesa de estar juntos continuaba presente en sus mentes.


—YiXing, mi amor, juntos—dijo el príncipe al sentir el clímax llegar mientras besaba el cuello de su amante.


—Siempre junto a ti, Honey—respondió YiXing soltando cuerdas de semen sobre las sábanas, mientras era llenado por su pareja.


Y ambos nuevamente terminaron exhaustos. —Creo que me excedí—mencionó JunMyeon tratando de regular su respiración.


—Nos excedimos los dos. Aun así lo disfruté demasiado—dijo sonriente acariciando el rostro del príncipe para luego levantarse despacio e ir por su ropa.


Eran las cinco y media de la mañana, los sirvientes del Segundo príncipe llegarían las seis de la mañana a despertar a JunMyeon y no era la situación en la que querían ser descubiertos.


El príncipe miró a su amante y le comentó la idea que había formulado al despertar. —Sabes he pensado en pedirle ayuda a JongDae. Creo que mi hermano puede ayudarnos a persuadir a mi padre para que nos permita casarnos pacíficamente. Pero no sé cómo lo convenceremos para que nos apoye... Ni siquiera puedo amenazarlo porque él es perfecto, nunca ha hecho nada indebido, es un gran ejemplo y está próximo a casarse con una Princesa Heredera.


YiXing rio al escuchar sobre la perfección del Príncipe Heredero. Su amante tenía en un altar a JongDae, pero nadie más que él, el nuevo Consejero Real, sabía las cosas que ocultaba el futuro gobernante. —Honey, ya te he dicho que nadie es perfecto. La perfección no es necesaria, tú me amas y yo no soy así. Yo te amo y tú no eres así. Ser imperfectos no impidió que nos enamoráramos de jóvenes... Además, te contaré que JongDae no es un santo...



(°°°)


JunMyeon bajó a desayunar rápidamente encontrándose con su hermano mayor que ya estaba terminando de comer. No espero más y lo enfrentó.


—¡Qué rayos estás haciendo Kim JongDae!—exclamó parándose frente a él.


—Por qué alzas la voz. Casi me matas del susto—respondió con nerviosismo sin mirarlo a la cara.


—Necesito una buena explicación, JongDae—pidió serio. —Claro que sabía que el Segundo Príncipe del Reino del Norte estaba aquí, porque se supone que llegó unos días antes que su hermana, tu futura esposa, para organizar su compromiso. Pero no tenía idea de que ustedes dormían en la misma cama—JunMyeon estaba preocupado, no necesitaba confirmar lo que le había contado su pareja. Más aún cuando su hermano bajaba la cabeza y no formulaba que responder. —Metiste a tu habitación al príncipe MinSeok, un Segundo Príncipe, JongDae. Cuando claramente te casarás con su hermana. ¿Estás consciente de que esto puede causar una guerra?


—Sí estoy consciente, sé en lo que me metí—respondió apretando los puños. —Las cosas escaparon de mis manos, JunMyeon. Yo estoy enamorado de Kim MinSeok, él realmente es una persona maravillosa...


—JongDae, es excelente que te hayas enamorado. Incluso tienes cosas a tu favor, él es un príncipe. Ni siquiera yo gozo de esa fortuna, la persona que amo no es de la realeza, YiXing no es un príncipe. Pudiste hablar con nuestro padre y...


—No sabía de tu relación con mi consejero. ¿Cuándo pensabas decírmelo?... Y para lo sepas, sí hablé con el Rey Kim—interrumpió su hermano mayor un poco sorprendido.


—YiXing y yo hemos estado juntos desde hace mucho, pero siempre mantuvimos el perfil bajo. Él siempre fue mi compañía, aprendí mucho de él; dejamos de vernos como amigos cuándo cumplimos dieciocho años... Yo quise evitar una pelea contigo, me preocupaba que nuestra relación dañara su nombramiento como tu Consejero Real, él se esforzó mucho desde pequeño para serlo. Gracias a él, ahora entiendo que no somos perfectos...—dijo sin temor, por primera vez era sincero con su hermano mayor. JongDae era tan humano como él, al fin lo había entendido.


—Eres mi hermano JunMyeon, quiero lo mejor para ti, y sé que eres un adulto responsable. Nunca me hubiera molestado, YiXing es una persona excelente, él es digno de ti—respondió con sinceridad, siempre sospechó de su relación, no obstante, nunca creyó que sus suposiciones eran ciertas.


El segundo príncipe asintió más tranquilo. —Y, volviendo al tema, aún no me queda claro por qué deposarás esa Princesa Heredera.


—Te contaré lo que pasó, se lo conté todo y el Rey Kim dijo que habría boda, me sentí feliz y emocionado. Hasta que, un día después, me enteré de que ofreció mi mano a la futura Reina del Norte... A nuestro padre le importó muy poco lo que le había dicho con sinceridad y dijo que ella es un mejor partido para mí. Me negué, JunMyeon. Es obvio que me negué. Días después él aceptó que MinSeok viniera aquí, creí que quería conocerlo, pero solo lo hizo con el fin de organizar mi boda con su hermana—mencionó el Príncipe Heredero.


—¿Él lo sabe? El príncipe MinSeok está consciente de que ha venido en vano. Esto parece ser una despedida para ustedes—dijo JunMyeon tomando el hombro de JongDae en señal de apoyo.


—Sí estoy consciente, príncipe JunMyeon—se escuchó una voz a un extremo del gran comedor. —Aprecio su preocupación, JongDae no lo sabe, pero antes de venir aquí hablé con mi familia. Mi hermana está al tanto de todo, también de mi relación con JongDae. Su padre ofreció a los míos una gran alianza comercial—MinSeok se acercó a ellos.


—¿Una alianza comercial?—preguntó JongDae.


—Sí, Gatito, estamos hablando de mucho dinero y tierras. Incluso más de los que aparentan tener en este reino—respondió MinSeok mientras le daba un abrazo a un confundido JongDae.


JunMyeon no entendió, hace unas horas su único problema era amar a YiXing y anhelar un futuro con él. Ahora tenía muchos más problemas, por qué rayos su padre prometía dinero por una boda. Sí los matrimonios de la realeza eran para unificar reinos y conseguir prestigio. No era con el fin de aumentar sus riquezas. —No tiene sentido, por qué mi padre les entregaría dinero.


—Sí lo tiene, el Rey Kim está ocultando algo y no sabemos la gravedad de asunto. Mi hermana cree que, al unir nuestros reinos, su padre sacará provecho de ambos—dijo MinSeok.


—Esto es un problema aún más grande, JunMyeon—mencionó JongDae con la mano sobre cabeza, había más muchas cosas pasando por su mente. —Nuestro padre siempre ha sido muy discreto con las cosas que hace en el reino... Tú te encargas de la producción de los cultivos del pueblo, de los canales de regadío, la preservación de los bosques y de tu proyecto de desagüe en el subsuelo. Yo me encargo de la ganadería, evaluar el comercio, la extracción de minerales, la salud del pueblo e incluso he estado averiguando el proyecto de electricidad inalámbrica... En cambio, nuestro padre que hace, desde que somos adolescentes nos encargamos del reino, nuestro padre debería estar descansando, pero no. Él va de un lado al otro, siempre está ocupado... JunMyeon tenemos que resolver esto—concluyó JongDae y ambos príncipes asintieron.



(°°°)


—YiXing, mi hermano tiene una idea—dijo JunMyeon entrando al cuarto de su pareja que se encontraba revisando unos papeles muy antiguos.


—¿En serio? ¡Dímela!—mencionó el consejero entusiasmado.


Ambos, durante una semana, habían estado buscando algún tipo de acto sospechoso, pero no encontraron nada. Tuvieron que indagar mucho, hasta llegaron a preguntar a los antiguos sirvientes del Palacio Real. Ellos solo les respondieron que cuando JunMyeon nació la actitud del rey cambió y que cuando el Segundo Príncipe cumplió tres años su padre comenzó a salir todas las tardes al pueblo religiosamente. Eso duró unos siete años. Muchos decían que el rey iba al cementerio para rendirle honra a la amada Reina Kim. El pueblo veía con mucho respeto al Rey Kim, por su devoción a su difunta esposa.


—Te lo diré, pero antes de eso—JunMyeon se sentó sobre sus piernas y lo besó. —¿Encontraste algo? Llevamos varios días sin nada.


—No, estos documentos estaban en la biblioteca de mi madre. Son de antes de que ella fuera nombrada Consejera Real—respondió YiXing abrazando su cintura.


El príncipe miró los papeles sobre el escritorio. —Festejo por devoción. ¿Qué es eso?—leyó en el papel.


—No lo sé, parece que hace unos veinte años el pueblo festejaba está fiesta. Pero no sé qué significa. Estás hojas registran muchos números que parecen ser donaciones, pero no sé para qué fin.


—Yo solo espero que aclaremos este asunto. Afortunadamente no habrá guerra, pero me preocupa algo peor, no solo por mi padre, sino por nosotros.


—¿Qué te preocupa, Honey?


—Sí él no acepta nuestra relación, además de exponer a mi padre ante la Corte Suprema de Reinos, me desligaré de mi título como Segundo Príncipe, seré desterrado, mi amor. Y en el peor de los casos, te desterrarían a ti también, a pesar de tu cargo—mencionó JunMyeon mirándolo a los ojos.


YiXing pegó su cabeza al pecho de su pareja y se deleitó con el latir de su corazón. —¿Te preocupa como viviremos?


—Me asusta mucho.



Por favor, sopórtalo incluso si duele. Solo quédate a mi lado para siempre.


Sus miradas se encontraron y el consejero dejó un beso en su mejilla izquierda. —Hace una semana hablamos de nuestro sueño ¿cierto?... Pues con nuestros ahorros compraríamos una pequeña cabaña al lado de un río, en una zona muy alejada de aquí y cerca a un pueblo dónde no nos reconozcan. Buscaremos trabajo como profesores, panaderos o agricultores y viviremos una vida humilde con nuestros hijos.


—Rayos, me imaginé todo eso. ¿Cómo puedes calmarme tan rápido? Te amo mucho.


—También te amo, JunMyeon... Ahora sí dime que haremos.



La herida es solo un rastro contigo. Tú puedes sanarme, eres mi única cura.





(°°°)


—Deberías parar—dijo la Consejera Real.


—Querida, seré más poderoso de lo que puedas imaginar—mencionó el Rey Kim con la mirada fija en los documentos frente a él.



Más profundo de lo que puedo escapar. El infierno contigo es el cielo para mí.




—Terminarás alejando a tus propios hijos.

—No sería la primera vez—respondió el rey rompiendo los papeles con sus manos.



Tírame y trágame, como si fueses yo desde el principio. Los polos están invertidos.


—Te vas a arrepentir—mencionó ella y se marchó de la Alcoba del Rey. —No voy a permitir que dañes a nadie.



Cuando más trato de soportar, más me arrastro. "Chico, eres un problema".





(°°°)



Lo bueno se siente mal, lo malo se siente bien. Mi mundo entero está de cabeza. Estoy en problemas.


—¿Entonces me pongo este uniforme?—interrogó YiXing a su madre. —Es pesado.


—Hijo debes ponértelo, irás con el príncipe JongDae a supervisar la Base Militar, últimamente no han ido allí. Me inquieta que no se esté entrenado como se debe.


—Está bien madre. Iré por el príncipe—dijo al terminar de vestirse, despidiéndose con un beso en la mejilla y una reverencia.



(°°°)


En otro lado del palacio, JunMyeon tenía mucha hambre porque no había desayunado correctamente y se dirigía otra vez a la cocina.



Me siento mareado. Lo incorrecto se siente bien. Lo correcto se siente mal. Estoy confundido. Estoy en problemas.


El Segundo Príncipe caminó hasta que vio, frente a él, a su pareja vestido con un uniforme militar. —¿YiXing, a dónde vas?—preguntó al acercarse.


—Iré con JongDae a dar una visita sorpresa a la Base—respondió YiXing posando una mano en el hombro de JunMyeon. —Estaré aquí antes de las dos para ir a hablar con el Rey Kim—su pareja asintió y siguió su camino.


Por la tarde, en la Sala del Trono se presentarán como una pareja frente a su padre y algunos miembros de la Corte Real y pedirán su bendición. Ellos realmente esperaban que todo resultara bien.


Idearon un plan, junto con su hermano mayor y el príncipe MinSeok, sí el Rey Kim acepta y da el visto bueno a sus respectivas relaciones. Resolverán los actos ilícitos de su padre pacíficamente sin exponerlo ante su pueblo. Sin embargo, sí se opone presentarán a la Corte Suprema de Reinos la carta que él envío al Reino del Norte ofreciendo inmensas riquezas. Dónde será juzgado y en el peor de los casos tendría que abandonar su trono.


Estaban yendo contra su propio padre, lo tenían en claro, pero no se sentían mal. Solo son tres príncipes y un consejero que desean una vida feliz y tienen muchas preguntas que hacer.



"Chico, eres un problema". Mezcla la realidad con mis sueños. Fantásticos problemas que están cada vez más rotos.





(°°°)


Al regresar de la Base Militar, el Príncipe Heredero y YiXing fueron a sus respectivas habitaciones para alistarse, tenían que presentarse ante el rey.


YiXing estaba sacándose el traje militar cuando alguien llamó a su puerta. —YiXing, me informaron que volviste ¿Puedo pasar?—era la voz de su madre. El consejero le abrió la puerta y la dejó entrar.


—Así que mi hijo y el príncipe JunMyeon...—mencionó la Consejera Real haciendo estremecer a YiXing. —Realmente me sorprendió eso, hubiera preferido a JongDae porque es el futuro rey, pero quién soy para meterme en las decisiones de mi hijo.


—¿Cómo lo supiste?—preguntó YiXing mientras retiraba la pechera de metal que se usaba debajo del traje militar.



Así es como me veo.


Su madre lo detuvo y tomó sus manos. —Soy una Consejera Real, yo lo sé todo... No te quites esto—señaló la pesada pechera y le entregó una camisa y un abrigo negro. —Cuando termine todo quiero que nos encontremos aquí... No te preocupes hijo, todo saldrá bien. Mamá te protegerá—dijo ella antes de retirarse.

YiXing iba a seguirla, pero al abrir la puerta de su habitación se encontró con el príncipe MinSeok.


—Consejero YiXing, JunMyeon ya está en la sala del Trono, las cosas se adelantaron. Iré por JongDae.



(°°°)


JunMyeon estaba nervioso. Llevaba dos minutos frente al Rey Kim y la Consejera Real, esperando la llegada de YiXing. Cuando llegó su pareja sintió un gran alivio, ambos se tomaron de la mano.


JongDae y MinSeok estaban a su izquierda casi temblando.


—Y bien... ¿Qué hacen aquí?—dijo su padre con disgusto.



Esto es una trampa.


—Hay algo que debes saber, padre—inicio JunMyeon sin soltar la mano de su amante. —Yo, el Segundo Príncipe Kim JunMyeon, tengo una relación amorosa con el Consejo Real Zhang YiXing desde hace seis años.



El mundo está al revés y en él estamos tú y yo.


El rey Kim los miró sorprendido, apretó su puño. —¿Qué es lo que dices JunMyeon?


YiXing se asustó por el tono severo del rey. —Su majestad, el príncipe y yo hemos estado juntos a espaldas de todos desde hace mucho. Y ya no estamos dispuestos a ocultarnos—dijo tomando valor.


—Padre, estamos aquí para obtener tu bendición—mencionó JunMyeon.



Cariño, eres mi dios, el fuego de mi alma.


El rey los miró fijamente y suspiró con molestia. Según el Protocolo Real continuaba el alza de la mano derecha, lo que ellos esperaban era que mostrara la palma a los enunciantes, ya que así ellos obtenían el apoyo del rey y podrían sustentar sus palabras. Sin embargo, el Rey Kim levantó el dedo índice, lo que significaba ejecución.


Todo pasó muy rápido después de eso.


YiXing vio con horror como un Arquero Real apuntó hacia JunMyeon y antes de que lanzará la flecha, se paró frente al cuerpo de su pareja y lo abrazó fuertemente.



Quiero estar en tus brazos para siempre.


Se oyeron gritos por parte de JongDae, Minseok y algunos miembros de la Corte que se levantaron de sus asientos horrorizados al ver a los jóvenes tirados en el suelo.


No pasó mucho para que la Consejera Real sacara una espada que ocultaba en su vestido y apuntará directamente al cuello del rey, sin importarle todos los arqueros que la tendrían en la mira. —El Rey Kim ordenó disparar con una flecha de guerra a su propio hijo—anunció.


JongDae al escuchar eso corrió a revisar a su consejero y a su hermano.


Las flechas de guerra eran más letales que las normales, podían atravesar hasta a tres cuerpos y dejarlos sin vida.


—¿YiXing estás bien?—susurró JunMyeon, con lágrimas en sus ojos, al oído de su pareja.


—Sí Honey, no pasó nada. Confía en mí—respondió bajito juntando sus mejillas.


El Príncipe Heredero levantó despacio a Yixing y el príncipe MinSeok, aun temblando, alejó a JunMyeon.


Un miembro de la Corte Suprema se acercó al consejero. —Es una flecha de guerra. Esto es sumamente grave, Rey Kim. No se puede ejecutar a ningún miembro de la Familia Real sin un juicio, y menos por este motivo—dijo con autoridad al confirmar el uso del arma.


La Consejera Real sonrió y acercó más la espada a la yugular del rey. —Este no es el único acto ilícito del Rey Kim.


—Tiene razón—dijo JunMyeon acercándose a YiXing. —Mi padre ha estado ofreciendo dinero que el Reino no tiene—mencionó con rabia.


—Mi familia puede dar fe de eso—agregó MinSeok. —Yo, el Segundo Príncipe Kim MinSeok, como representante del Reino del Norte y pareja del Príncipe Kim JongDae, exijo que el Rey Kim sea enviado a la Corte Suprema de Reinos.


—¿Por qué el rey ofrecería dinero? Eso va en contra de todas nuestras leyes—mencionó una miembro de la Corte.


—Se llama ambición—dijo la consejera. —El Rey Kim ha obtenido dinero a costas de su pueblo por muchos años. Los hacía llamar "Impuestos por devoción", los habitantes de este reino han pagado este impuesto por más de quince años, aunque para que nadie se dé cuenta de la entrada de ese dinero lo cambio de nombre a...


—Festejo por devoción—dijo YiXing incorporándose con cuidado, aún tenía la flecha incrustada en la parte trasera de la pechera de metal. —Encontré papeles con ese nombre, son documentos muy antiguos que poseen el sello del rey.


—¡Le quitabas dinero a nuestro pueblo!—exclamó JongDae, ya estaba lo suficientemente decepcionado como para intentar ser flexible con su padre. —¿Acaso está loco? Hace un momento, casi mata a mi hermano menor, a su propio hijo. Nosotros sabíamos que algo iba mal con usted, Rey Kim, pero nunca creí que fuera a esta magnitud.


—Les diré algo más, el inicio de la ambición surge a partir de la muerte de la Reina Kim. Como todos saben este pueblo le perteneció a la familia de la reina y al morir esta, el rey convenció a todos los habitantes a entregar dinero como "ofrenda"—mencionó la madre de YiXing sin bajar su espada. —El Rey Kim, fingió estar de duelo por años con tal de que todos los habitantes siguieran dando este dinero. Y sí me preguntan cómo lo sé...


—Ni te atrevas—dijo el rey y la consejera sostuvo con más firmeza su espada, ella estaba decidida a contar toda la verdad.


—Yo he sido la amante del Rey Kim por más de veinte años. Por eso, fui nombrada Consejera Real—declaró la madre de YiXing, dejando atónitos a todos los presentes.


—Esto es suficiente—dijo JongDae. —Como Príncipe Heredero condeno al Rey Kim a juicio por traicionar a su reino robando dinero y por atentar contra la Familia Real al atacar al Segundo Príncipe y su pareja.


—Como representantes de la Corte, aceptamos los pedidos de los príncipes y validamos el juicio contra el Rey Kim.



"Chico, eres un problema".





(°°°)


—Gracias madre—dijo YiXing quitándose la pechera militar con ayuda de JunMyeon.


—No iba a dejar que mi hijo saliera herido—respondió ella mirando su espalda. —Solo es un hematoma, sanará pronto... Hijo, sé que no he sido la madre más amorosa, pero siempre quise lo mejor para ti. Me alegra que encontraras a la persona correcta—continuó mirando a JunMyeon. —Lamentablemente no tuve la misma suerte. Tu padre murió y me volví a enamorar de la persona menos indicada, una persona vil. Afortunadamente ya estaré libre de él.


—¿Qué hará?—preguntó tímidamente el príncipe.


—Llevó años reuniendo evidencia contra el rey. Y está ya fue entregada, por lo que mi labor ha terminado, así que me iré a vivir al campo. Confío en que se cuidarán bien—les dijo a ambos. —Estaré esperando mi invitación a la boda—la pareja enrojeció ya sintieron.



(°°°)





Me siento mareado.


Era la tercera vez en la semana que JunMyeon devolvía la comida. Ya se estaba preocupando, no entendía porque se sentía tan mal, hasta que una idea cruzó por su cabeza.


—¡YiXing!—gritó y su pareja corrió del pasillo hasta la habitación asustado.


—¿Qué sucede?—preguntó mirándolo de pies a cabeza.


—Necesito una prueba de embarazo—respondió y el consejero se puso pálido.



Lo incorrecto se siente bien. Lo correcto se siente mal.


—Tú crees que...—y el príncipe afirmó con la cabeza.


JunMyeon por ser Segundo Príncipe no podía usar ningún método anticonceptivo. Ya que, según una de las reglas, una de las más ilógicas que seguro eliminarían, los príncipes y princesas debían llegar puros al matrimonio y no se les permitía ninguna protección ante actos sexuales.


Por otro lado, YiXing si podía usar cualquier método anticonceptivo; sin embargo, en algunas ocasiones olvidaba renovar los parches que se colocaba en los brazos.



Estoy confundido. Estoy en problemas.


Ambos miraban la prueba con desesperación, eran minutos muy largos. Sí JunMyeon estaba embarazado, tendrían que adelantar su boda, incluso mucho antes que la de JongDae y MinSeok, seguro el Príncipe Heredero los regañaría por irresponsables.


YiXing giró dándole la espalda a la prueba de embarazo que estaba sobre el escritorio. Mientras JunMyeon miraba al techo.


Pasaron los minutos y ambos observaron expectantes.


Cariño, estamos en problemas—mencionaron ambos al mismo tiempo al ver las dos líneas rojas que significaban positivo.



FIN