Hɪs Rᴏʏᴀʟ Hɪɢʜɴᴇss || [ChanSoo]

Summary

La historia de KyungSoo, un joven aristócrata que lleva casi toda una vida suspirando de amor por el príncipe Chanyeol, sueña con un día conocerlo y llegar a conquistar su corazón.

Genre
Drama/Romance
Author
Lizzie
Status
Ongoing
Chapters
28
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO 🔐

11 de Enero de 1970 a las 23:05 h


Durante la noche una fuerte nevada bloqueó las calles de Bukchon e impidió el acceso hacia la zona exclusiva donde vivía la nobleza de la ciudad, Lady Do SooYoung, Condesa de Uiseong, comenzaba a presentar los primeros síntomas del alumbramiento. La distinguida dama se hallaba en la feliz espera de su último hijo.

Rodeada de la compañía del Conde y sus otros hijos, temía no ser asistida durante el parto por culpa del mal clima, ya había pasado por esto en tres ocasiones, pero para entonces era más joven y no tenía los problemas de salud que ahora la limitaban. Sin importar lo que deparaba el destino para ella, deseaba que su bebé naciera sano y fuerte como sus demás hijos.

MinSeok era el mayor de todos, con sus diez años procuraba reconfortar a su angustiada madre, sus manos regordetas la sostenían con amor cuando una contracción la golpeaba con dolor.

JunMyeon de ocho, buscaba agua en un cuenco para intentar bajar la fiebre que desde la tarde no hizo más que aumentar, los pequeños no querían separarse de su madre y hermano por nacer, desde que la condesa anunció a todos su embarazo, los hijos mayores fueron testigos del deterioro físico de su madre.

El Conde Do, desesperado, buscaba la manera de traer al doctor a casa, pero nada parecía resultar, las criadas entraban y salían de la habitación de Su Excelencia, todo se complicaba porque la criatura no había logrado acomodarse de manera correcta y su impaciencia por nacer los ponía en riesgo a madre e hijo.

¡Era una calamidad!

Cerca de la madrugada del doce, por fin se tuvieron noticias del doctor, tuvo que caminar varios kilómetros desde la entrada, atravesando toneladas de blanca y espesa nieve para poder asistir el parto de alguien tan importante como la esposa del Conde de Uiseong.

En cuanto el doctor entró, los pequeños MinSeok y JunMyeon fuera retirados de la habitación, los niños no deberían ver tal espectáculo, lo mejor era que esperaran las noticias en compañía del pequeño JongDae y sus niñeras.

Era la una y cuarenta y dos de la mañana del día doce de enero de mil novecientos setenta, cuando el décimo quinto Conde de Uiseong, entró al salón de juegos de los niños con un pequeño bulto en brazos envuelto entre delicadas y finas telas de algodón.

El pequeño dormía plácidamente en brazos de su padre mientras chupaba fervientemente sus dedos en medio de un sueño.

Todo ha salido de maravilla, ahora mamá está descansando, pero vine para que conozcan a su hermano menor, Sir Do KyungSoo, cuarto y último vástago de la Casa Do.

Es tan diminuto. —Dijo un asombrado JongDae acercándose al pequeño humano que su padre le enseñaba.

MinSeok y JunMyeon rieron por la reacción de su hermanito, lo entendían, era la primera vez en sus cinco años que presenciaba un nacimiento, en el caso de MinSeok, vio nacer a los tres menores y tenía un sentido de responsabilidad como hermano mayor muy desarrollado, ahora JunMyeon lo acompañaba en el sentimiento.

Los hermanos le dieron la bienvenida al recién nacido KyungSoo como el nuevo miembro de la familia. Si los niños pudiesen describir con palabras el sentimiento que tuvieron al ver a su hermano menor, correrían litros de tinta solo describiendo la belleza del pequeño.

JunMyeon era de los que pensaba que los bebés eran feos y deformes, o eso fue lo que dijo cuando nació JongDae, pero KyungSoo tenía un aura especial sobre él, como si estuviese destinado a brillar más que las estrellas, tanto que sus facciones eran lindas y delicadas pese a tener menos de una hora de nacido, sus pestañas se alzaban sobre sus párpados de manera delicada, eran finas y perfectas, pero lo más bonito era su boca, era pequeñita pero con los labios llenos, donde el superior se asemejaba el principio de un corazón. El segundo hijo de los Condes, sonrió al percatarse lo embobado que quedó por culpa de la belleza y ternura de su hermano, si crecía como la flor más bella de Uiseong, no le sorprendería algún día verlo siendo adorado por todos.

KyungSoo había nacido en una noche oscura, fría y tormentosa de enero, pero al abrir sus grandes y bonitos ojos, JunMyeon supo que las circunstancias de su nacimiento eran porque él sería una luz que iluminaría sus mundos.




En el Palacio de Gyeongbokgung, a un pequeño príncipe de cinco años le era imposible dormir solo, la tormenta de nieve que azotó la ciudad de Seúl lo mantuvo en vela y asustado casi toda la noche. Llegada la madrugada la nieve cesó y el cielo poco a poco comenzó a despejarse, el niño tomó su cobija y se sentó junto a la ventana para ver los estragos que la blancura había dejado en el exterior.

Los rayos plateados de luna llena se colaron por los vidrios de su ventana, el príncipe quedó maravillado con el brillo particular con el que los bañaba esa noche, nunca la había visto brillar así, sonrió con dulzura hacia ella sintiéndose de repente somnoliento y con ganas de regresar a la comodidad y calidez de su cama, ya no sentía miedo, porque por alguna razón confiaba que aquella hermosa claridad lo acompañaría por el resto de la noche.