¡Hey, doctor Byun! [ChanBaek]

Summary

Si Baekhyun tuviera que decirlo, odio era lo que el doctor Park Chanyeol, su colega e hijo del dueño del hospital, sentía por él. No podía describirlo de alguna otra manera cuando el día de su cumpleaños número treinta y cuatro, ese médico se acercó a él con una sonrisa detestable a decirle que tenía que cubrir su turno por lo que restaba del día. No le estaba preguntando si podía, le estaba obligando. «Ojalá te rompas una pierna», fue lo que le deseó en su ira por sus planes de festejo que se vieron arruinados. Sin embargo, jamás se imaginó que al final de su guardia y por las puertas de emergencia, entraría ese mismo doctor con flores en mano, una fractura en la pierna y riendo de manera estúpida a causa de los efectos de la anestesia mientras gritaba su nombre y le cantaba «feliz cumpleaños». Y aunque él mismo creyó aborrecer a ese hombre, al final del día resultó ser ese el mejor cumpleaños de su vida.

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Capítulo Único


Byun Baekhyun había esperado su cumpleaños número treinta y cuatro con mucha emoción. Por su profesión y cuestiones pasadas de su vida, jamás se había dado el interés y el tiempo propio para festejarlo, siempre andaba entre las salas de emergencia, cirugías, libros y estudios que consumían buena parte de su vida y juventud que empezaba a marchitarse.

Sí, siempre se había dejado de lado, pero ese año decidió sería diferente y había planeado todo; incluso, programó desde hace meses obtener toda la tarde y noche libre el día de su cumpleaños. Es más, logró incluso gestionar que el día siguiente también fuese libre para darse el gusto de despertar hasta la hora que quisiera en caso de que al final sí se decidiera ir a bailar y beber a un bar como culminación a su noche, aunque no estaba muy seguro ya que sus amigos tendrían que trabajar.

Aun así, él se había propuesto divertirse.

Sí, dentro de su mente todo estaba planeado, tenía plan a, b y c en lugar de que algo fallara y era perfecto. Sin embargo, cometió un gravísimo error al no haber considerado algo, o, más bien, a alguien dentro de sus planes.

Park Chanyeol, su colega en el hospital quien le miraba con una ceja arqueada, brazos cruzados y una sonrisa que pretendió ocultar de una muy mala manera.

— Espera, espera un momento — dijo él enseguida, reacomodó sus gafas y alzó su mano mientras ladeaba su cabeza al creer que había escuchado mal a ese hombre—. ¿Qué es lo que acabas de decir?

El de cabellos rubios frente a él ladeó por igual su cabeza, y descruzó sus brazos para recargarse en la recepción de emergencias donde Seulgi, una de las internas y también su amiga, veía la escena mientras comía las galletas caseras que ella misma le había regalado por su cumpleaños.

Dentro de él quiso darle un pequeño manotazo a su palma para que dejara de hacerlo, pero no pudo, no cuando estaba pasmado por lo que ese médico había dicho.

No podía arruinarle así su día.

— Dije que hoy cubrirás mi guardia, Byun — repitió el alto en tono suave, casi inocente, pero él pudo percibir un gramo de diversión que le revolvió su estómago.

Él se negó de inmediato.

— No, por supuesto que no —respondió con firmeza—. Dile a otra persona, pero yo no te cubriré, Park — sacudió su cabeza en negativa, y rápido dio un manotazo a ese hombre que también quiso tomar una de las galletas—. Es mi cumpleaños, luché mucho para tener libre el resto del día como para que vengas tú creyendo que te cubriré. No, no lo haré.

Chanyeol se quejó por su golpe, pero a Baekhyun no le importó. Es más, en ese momento olvidó incluso que ese rubio era el hijo del dueño del hospital y de que posiblemente al señor Park no le gustaría que él se tomara esas atribuciones —aunque este solía regañar mucho a su hijo por sus malos comportamientos.

Aun así, no quitaría el dedo del renglón, y reafirmó su respuesta cuando tomó la charola de lo que quedaban de sus galletas y se dio media vuelta para perderse por uno de los tantos pasillos con la finalidad de ir a la sala de descanso.

Pero descanso es algo que él no tendría cuando las fuertes pisadas del médico más alto le siguieron en un escándalo que lo avergonzó.

— ¡Oh, vamos! — pronunció el otro hasta que lo alcanzó y se colocó delante de él; en vista de que Baekhyun no se detuvo, este comenzó a caminar de espaldas—. Sólo será por hoy, ¿sí? — el hombre juntó sus manos, adoptando una actitud más dulce e inocente: irresistible, dirían las enfermeras… Y quizá él también de vez en cuando, no estaba ciego como para no admitir que Chanyeol era atractivo—. Tengo que atender unos asuntos personales sí o sí, por eso te estoy pidiendo este favor, Byun.

Soltó una risotada, arqueando una de sus cejas ante su desfachatez.

¿Favor? Hace no más de cinco minutos acabas de decirme que te cubra con el argumento de que te debo favores. Eso no suena como que estés pidiendo un favor.

— Y yo creí que no habías escuchado nada de lo que te dije — rió el alto, y se detuvo de golpe haciendo que Baekhyun casi chocara con él; sólo lo pudo evitar cuando ese hombre colocó su mano sobre su pecho, haciendo que guardaran su distancia—. Aunque no te guste admitirlo, ambos sabemos que te he cubierto las espaldas cuando has llegado tarde — escupió el otro con una sonrisa, y él masculló un improperio porque sabía era cierto—. Y no me hagas recordarte nuestros tiempos de internos, ¿recuerdas cuando nos encerrábamos en…?

— ¡Ya lo entendí! — soltó derrotado, retrocedió un paso y suspiró—. A veces pienso que me odias, Park — frotó una de sus sienes mientras negaba.

Chanyeol sonrió, y su estómago se revolvió cuando este se inclinó a él, cerca, muy cerca de su rostro en esas acciones que solía hacer frecuentemente para molestar.

Y oh claro que sí le molestaba mucho; tanto, que le daban ganas de golpearle el rostro.

Aunque no estaba muy seguro de la razón.

— No te odio Byun, incluso acepto que me gustas, aunque no lo creas — soltó como si nada, y su corazón se saltó un latido que se perdió ante el chillido que escuchó a pocos metros de ellos: cuando viró a un costado, se encontró a Jongdae en medio de un grupito de enfermeras que levantaban los pulgares y le guiñaban. Él rodó sus ojos y le enseñó el dedo medio a su amigo antes de volver su atención a Chanyeol, quien rió—. Creo que les gusta vernos juntos, ¿les hacemos un espectáculo?

Susurró quien era menor que él, y tomó su mentón inclinándose aún más cerca.

Sentir eso le estremeció e hizo entrar en pánico por lo que, sin que pudiera evitarlo, estampó la caja de galletas en el rostro de Chanyeol haciendo que este se quejara y él retrocediera al menos medio metro de ese hombre buscando mantener su distancia, estabilidad mental y lo poco del buen humor que le quedaba en ese día.

— Deja de joder — refunfuñó odiando cuando ese hombre jugaba así con él—. Y ya, ya, está bien, te cubriré por lo que resta del día con tal de que dejes de molestarme y, además, quedaremos a mano. No más chantajes, nada de que vuelva a cubrirte, ¿entendiste? — el médico hizo un puchero con los labios, pero luego asintió volviendo la sonrisa a sus labios—. Bien, en vista de que ambos estamos de acuerdo, lárgate, ¿quieres? Que no quiero arruines más mi día.

Resopló y avanzó pasando por el costado del alto. Al pasarle este le cogió de la muñeca, y él le miró arqueando una ceja.

— No te enojes Byun. Luego, si quieres, tú y yo podemos festejar solos — el menor se inclinó a su oído soplando a este ocasionando que se estremeciera por completo.

Ante su reacción Chanyeol se vio satisfecho y sonrió, malditamente sonrió con todos sus dientes mientras le soltaba y se iba por aquel pasillo guiñando a unas enfermeras a la par que soltaba pequeñas risitas, como si aquella situación le estuviera divirtiendo y que su único fin hubiese sido arruinarle su día.

Eso lo molestó, lo enojó de sobremanera y, cuando lo hacía, no había poder humano que lo contentara.

— ¡Ojalá te rompas una pierna! — gritó.

Chanyeol rió más, y se giró mandándole un beso antes de seguir su camino y perderse cuando dobló a la izquierda del pasillo.

Apenas lo perdió de vista él mismo se dio media vuelta, y continuó su camino pensando en qué haría ahora con todo lo que había planeado para su día.

Lo primero sería cancelar la comida con su madre; lo segundo, la cena con sus amigos de infancia. Aunque, quizá, y sólo quizá, podría cambiar ese último plan para ir a un bar a bailar, beber y disfrutar con sus amigos, aunque fuesen los últimos minutos de su cumpleaños.

Pero dudaba hacerlo, no cuando era viernes y sabía que lo pesado estaría por llegar a la sala de emergencias.

Sí, en definitiva, Park Chanyeol lo odiaba y ahora mismo él creía que también.

🩺🩺🩺🩺🩺

— Dentro de una semana tienen que regresar para que te quite los puntos — mencionó levantándose del banquillo a la par que se quitaba sus guantes—. Tienen que seguir todas las indicaciones que les he dado, ¿de acuerdo? — su mirada recayó en la joven madre, quien asentía mientras acariciaba los cabellos de su hijo que seguía con pequeñas lágrimas en sus ojos debido a su herida.

— Sí doctor, así lo haremos, muchísimas gracias por todo.

Sonrió la mujer, y él devolvió el gesto acercándose a la camilla para acariciar también los cabellos de Dongyul. Al verlo tan cerca el pequeño pareció aún más asustado, así que Baekhyun metió su mano en el bolsillo de su bata de donde tomó una paleta que le habían regalado antes por su cumpleaños. Su sonrisa se ensanchó, y se inclinó a la altura del niño tendiéndole el dulce.

— Aguantaste muy bien, te la mereces, campeón — despeinó los cabellos negros sintiéndose muy satisfecho al ver que el niño por fin le sonrió—. Hasta luego Dongyul —dijo, y se dirigió a Wendy que estaba a su lado aun con sus guantes puestos—. Encárgate del resto, ¿sí?

La chica de cabellos castaños y que estaban agarrados en una coleta alta, asintió.

— Claro, yo me encargo de todo, doctor Byun.

Agradecido asintió, y se alejó del área de camillas buscando obtener unos pocos minutos de paz y descanso que no había tenido en todo el día.

Porque como lo había augurado e imaginado, ese día —y ahora noche— estaba habiendo más situaciones y emergencias que de costumbre.

De tan sólo pensar lo que había visto y el cansancio que sentía suspiró hondo, y creyó que la mejor manera que tenía para festejar su cumpleaños era tomando una deliciosa ducha y durmiendo hasta que se hartara.

— ¡Aquí está mi cumpleañero favorito! — escuchó a su lado, y rodó los ojos ladeando su sonrisa—. ¿Cómo va tu noche?

— Muy divertida, gracias por preguntar — respondió con una risa fingida.

Jongdae rió, y rodeó sus hombros con una actitud demasiado positiva.

Y él no veía de dónde sacar lo bueno en toda esa situación.

— Chanyeol esta vez se pasó — silbó el contrario, y él no pudo estar más de acuerdo—. Mira que obligarte a cubrir su turno. Todo un cretino. Ni siquiera te dio un beso de feliz cumpleaños. Sí, todo un imbécil.

Baekhyun detuvo sus pasos de golpe y miró a su amigo, quien tenía toda un aura juguetona siendo muy evidente para él que se estaba divirtiendo con su situación.

— Tampoco esperaba que me felicitara — mencionó, frunciendo su entrecejo—. Y no, aunque él lo hubiese intentado, yo no lo habría recibido — añadió, sintiendo un escalofrío de sólo pensar en un beso de Park Chanyeol, aunque…—. No. Eso sería como un castigo, una culminación a este día tan horrible — reanudó la marcha mientras metía sus manos a los bolsillos de su bata—. Además, no creo lo haga. Ese hombre me odia.

— Por supuesto que no te odia — Jongdae le siguió, y él refutó con un «¡lo hace!»—. No, aunque creo sigue un poco herido por tu rechazo — su cuerpo se tensó ante la mención, y tragar saliva por su garganta se le llegó a dificultar—. En ese tiempo cacheteaba las banquetas por ti, aún lo hace. Fuiste muy cruel al no querer ser su novio.

Frotó sus sienes, no queriendo recordar esa época en que un universitario Park Chanyeol lo perseguía por el campus de la facultad.

No podía negar que en su tiempo también sintió atracción por ese hombre, pero no había tenido más opción que rechazarlo porque ya estaba en una relación que él en verdad trató de hacer funcionar.

Las cosas no se dieron, ni con su ex ni con Chanyeol quien ya se había alejado un poco de él y había empezado a salir con alguien más. No lo culpó, para nada.

Sin embargo, desde ese día, ya nada fue igual.

— Tú sabes que estaba con Seojun, no podía andar con él.

— Pero te gustaba.

— Tú mismo lo has dicho. Gustaba.

— Gusta — recalcó Jongdae, alzando sus cejas con chulería—. Yo digo que deberían intentarlo ahora. Ambos están solteros, no tienen nada que perder.

Baekhyun negó, dando vuelta a la derecha para meterse a otro pasillo tratando de andar más rápido buscando ignorar a Jongdae, huir de su mirada porque no quería tener esa conversación una vez más. Porque sí. Su mejor amigo en varias ocasiones trató de ser cupido entre los dos.

Durante un tiempo sí había considerado salir con Chanyeol una vez las cosas de su relación pasada terminaron y asentaron.

Pero ese médico se fue y, cuando regresó, lo encontró como un hombre convertido en alguien coqueto, demasiado atento con las personas y cotizado por lo que había retrocedido.

Lo que menos necesitaba, era volver a caer en una relación que le generara estrés.

No lo necesitaba.

— Estoy bien así, yo…

¡Sorpresa!

Apenas dio el primer paso dentro de la sala de descanso, las voces lo interrumpieron e hicieron que se llevara un gran susto mientras observaba todo su alrededor sorprendido viendo a Seulgi, Minseok y ahora a Jongdae aplaudiendo, llegando detrás de él Wendy que pasó por su lado y se unió a sus amigos entre risas, escandalo y unas serpentinas que lanzaban sobre él junto a globos de varios colores.

Baekhyun abrió y cerró sus ojos varias veces, notando como Minseok, el jefe de enfermería y también uno de sus mejores amigos, se le acercó con una gran sonrisa en sus labios y un gorro de cumpleañero color rosa con un pompón en la punta que le puso en la cabeza y no entendía nada.

— Pero… ¿Qué? — susurró, viendo los ojos del enfermero.

Esté rió suavemente, y le dio un fuerte abrazo.

— Feliz cumpleaños, Baekhyunnie — dijo este con una gran sonrisa soltándolo después.

Y fue en ese momento que el médico pudo ver la habitación con mayor detalle y, cuando se dio cuenta plenamente de las cosas, no pudo evitar sentir como su pecho se llenaba de una agradable calidez.

Pues la sala de descanso se había vuelto un improvisado salón de fiestas en el que estaban a punto de festejar su cumpleaños, no podía ser de otra manera cuando globos adornaban el piso, las mesas al igual que las serpentinas y ese gran letrero que decía Feliz Cumpleaños que estaba pegado en la pared de fondo. Pero lo que más llegó a él, fue ver el pequeño pastel en el centro de la mesa que tenía una única vela.

Ver todo realmente llegó a su corazón, y no pudo evitar sonreír sintiéndose un poco sensible.

— Un poco sencillo, pero tratamos de hacerlo con mucho amor — Seulgi llegó junto a él, y lo abrazó de costado.

Él la miró, y luego giró a su otro lado cuando las manos de Wendy se posaron sobre su hombro, y le sonrió también mientras despeinaba ligeramente sus cabellos, allá donde el gorro no lo tapaba.

— No tuvimos mucho tiempo, pero esperamos que te guste, Baekhyunnie, feliz cumpleaños — las chicas le sonrieron y cada una besó una de sus mejillas yéndose después a una de las mesas para tomar un par de cornetas creando más escándalo.

Baekhyun negó no creyendo lo que veía, ya que ahora empezaban a cantarle Feliz Cumpleaños de la manera más ridícula y tonta posible mientras trataban de bailar.

Sin embargo, dejó de ver a ese cuarteto cuando Jongdae caminó a él y lo abrazó por la espalda.

— Sé que tu día ha sido cansado, estás harto y que lo único que quieres es olvidarte del mundo — apoyó su mentón sobre su hombro, guiándolo a la mesa—. Y como lo dijo Wendy y Seulgi, es algo sencillo, pero con todo nuestro amor y espero tengas un poquito de alegría dentro de toda esa amargura que te inyectó Park Chanyeol —rió junto a su oído y él bufó, pero luego volvió a sonreír cuando el menor hizo que se detuvieran justo frente a ese precioso pastel de betún blanco con base lila y unas fresas en la parte de arriba que se veían deliciosas—. Te quiero mucho, te queremos, Baekhyunnie —Jongdae lo soltó, uniéndose a los otros tres—. Ahora pide un deseo.

Minseok se acercó y encendió la vela con un cerillo sonriéndole, y volviendo con sus amigos mientras continuaban cantando Feliz Cumpleaños.

Baekhyun rió, y se vio en la necesidad de limpiar un par de lágrimas de sus ojos que no supo si salieron de la emoción o toda la risa que esos tontos le provocaban. Quizá era la primera, pues sintió su corazón latir un poquito más a prisa cuando los miró, a cada uno de ellos sintiéndose agradecido para luego recaer su mirada en el pastel y esa vela no sabiendo que pedir.

¿Ser feliz? ¿Exitoso? ¿Desear la paz mundial? Lo pensó y sonrió sintiéndose un poquito torpe al realmente no estar seguro qué era lo que más deseaba en ese momento.

Aunque…

Cerró sus ojos, sopló la vela y abrió sus párpados encontrándose con que los aplausos de sus amigos y gritos de emoción se multiplicaban al notar como otros colegas y amigos se unían a su festejo recibiendo gorros por parte de Minseok. Y él sonrió, sonrió en grande para después gritar y prácticamente luchar contra Jongdae cuando este apoyó su palma contra su nuca y trató de hundirle la cara en el pastel.

Baekhyun apoyó sus manos en la mesa tratando de evitarlo y, la única forma en que encontró evitar eso, fue él mismo tomar un trozó de su pastel con su mano y lanzarlo directamente a la cara de su amigo.

Este por fin le soltó mientras gritaba, se quejaba y abultaba su labio inferior haciendo que todos rieran incluyendo al jefe de enfermería —y novio— que se compadeció y fue con él para ayudarle a limpiar su rostro.

Una vez limpio y seguro que Jongdae no trataría de atentar de nuevo contra él, todos se reunieron y comenzaron a comer los trozos de pastel que él comenzó a cortar y repartir entre todos.

Cuando cada uno tuvo su pedazo se sentaron, y no podía evitar reír ante las ocurrencias de sus amigos.

— Aun así, fue asqueroso — Jongdae dijo en algún punto de su reunión, pareciendo que tenía un escalofrío—. Tuve que sostener sus intestinos y luego ac…

— ¡Detente ahí! — le interrumpió Baekhyun, arrugando su nariz—. No digas ese tipo de cosas mientras comemos.

Tsk soltó Jongdae, recargando su cabeza en su hombro dando la última probada a su trozo de pastel.

— Eres muy delicado, como si no hubieras visto cosas peores.

— Pero ahora estamos comiendo, Dae, así que apoyo a Baekhyun en esto — respondió Minseok, dando un trago a su bebida—. Quiero disfrutar el pastel a gusto sin tener que imaginar el interior humano, ¿por favor?

El de cabellos oscuros miró a su novio, y abultó sus labios recargando su cabeza en su hombro.

— Sólo porque me lo pides tú, Minnie.

El nombrado sonrió y él chasqueó con la lengua, pero aquello pronto se pasó conforme siguieron conviviendo y terminó sonriendo, sintiéndose renovado y muy feliz al punto que se olvidó que seguían en el hospital.

Cosa que rápidamente recordó cuando su localizador empezó a sonar al igual de los que se encontraban ahí. Todos se vieron y, sin tardar, se quitaron los gorros y salieron de la sala sintiendo que su estómago se revolvió un poco porque acababa de comer y porque sentía que algo serio ocurría, sino no estarían llamando a todos.

Por eso corrió a toda prisa, lo más que pudo por ese pasillo que lo llevaba a urgencias y creyó tuvo razón en su presentimiento al escuchar la conmoción y el sonido de las sirenas de una ambulancia que provocaron que su corazón en verdad bombeara con muchísima fuerza al comenzar su mente a maquinar los peores escenarios posibles a los que se pudiera afrontar.

Sí, imaginó una gran cantidad de cosas, pero, cuando por fin llegó y se topó de frente con los paramédicos que venían junto a un paciente, supo que no estaba preparado para ello.

No, ninguna carrera universitaria y experiencia médica lo había preparado mentalmente para ello.

— No puede ser… — murmuró Jongdae cuando llegó a su lado, viendo la misma escena que él.

Pues la persona que estaba en la camilla con una herida en la sien, cabestrillo en su pierna derecha y un ramo de flores destrozadas sobre su estómago mientras su brazo cubría parcialmente su rostro, no era otro más que Park Chanyeol.

— ¿Ya llegamos? — dijo aquel rubio con voz pastosa, somnolienta, pero con lo que le pareció ser una ligera risilla.

— Sí, lo hemos hecho — respondió Sehun, uno de los paramédicos que conocían de tiempo—. Ya puedes estar tranquilo. Estamos frente a él.

Enfermeros se habían unido a ellos, incluso residentes y demás personal que volteaba sus rostros para no perderse la escena del famoso doctor Park Chanyeol riendo, saludando con el ramo en mano mientras decía incoherencias que le hicieron saber a Baekhyun que estaba anestesiado ya que sabía que ese médico tenía tolerancia cero al dolor.

Y se sintió culpable, pues él le había deseado que se fracturara una pierna, y al parecer eso es lo que ocurrió.

— ¿Qué fue lo que pasó? — cuestionó Jongdae, quien tomó la iniciativa mientras iba directo a Chanyeol, quien prontamente fue acomodado con cuidado en una de las camillas de emergencias.

Seulgi trató de quitarle su ramo, pero este infló sus mejillas y le dio un manotazo para evitar que lo hiciera.

Baekhyun negó, sabiendo que esto sería una odisea.

— Tuvo un accidente en su auto — mencionó Junmyeon, el segundo paramédico—. En términos generales está bien, tiene algunos golpes en su cuerpo además de la cabeza, nada aparentemente grave, y creo sólo sufrió una fisura en su pierna derecha ya que no hay deformación ni exposición de hueso, aun así, necesita una radiografía para verificar que no esté roto por completo el hueso y que tampoco haya algún daño interno —Jongdae asintió, acercándose a Chanyeol—. También tuvimos que administrarle un medicamento para el dolor ya que no dejaba de quejarse, durará un rato más el efecto.

— Está bien, muchas gracias por cuidar de él.

Los paramédicos asintieron y su amigo se hizo cargo de la situación poniéndose manos a la obra dando órdenes para que alistaran los rayos x.

Él miró todo desde una distancia segura, sabiendo que su mejor amigo se podría hacer caso de la situación.

Sin embargo, cuando Chanyeol miró a su costado y logró verlo a los ojos, todo, absolutamente todo, se centró en él.

— ¡Hey, doctor Byun! — gritó el rubio, teniendo una gran sonrisa en sus labios—. ¡Feliz cumpleaños! — canturreó alargando la “o”, y él pronunció un sh al ver que estaba siendo demasiado escandaloso—. Te compré esto — agregó, siendo muy notoria la arruga que se formó en su entrecejo cuando frunció este—. ¿Eh? Creo que se me cayeron — murmuró inflando sus mejillas, tratando de enderezar los tallos y unir los pétalos de algunas de las flores con torpeza, y él no lo podía creer—. Espero te gusten, las compré con todo mi amor para ti.

El castaño miró a todos lados, luego a Chanyeol no creyendo en verdad lo que veía por una amplía cantidad de razones.

Su rostro a esas alturas se sentía caliente y estaba abochornado por la situación así que se planteó la idea de esfumarse de ahí. Sin embargo, apenas dio un paso atrás el rubio repitió su nombre con la voz aún más fuerte, y en verdad supo no podría huir tranquilamente de ahí.

Resignado, un poco culpable y también con el corazón latiendo un poco extraño suspiró, y se acercó a la camilla tratando de ignorar la sonrisa discreta de sus colegas mientras trabajaban alrededor de Chanyeol.

— ¿Podrías guardar silencio? Estás molestando a la gente —murmuró, posicionándose a su lado. Ahí le miró bien, notando los moretones y heridas que este se había hecho—. Eres un imbécil descuidado.

Negó con otro suspiro.

El médico pareció no escucharlo, pues al tenerlo cerca su sonrisa se amplió más mientras estiró su brazo para hacer que el ramo de flores quedara frente a su rostro.

Baekhyun le miró, luego a las flores y no tuvo más opción que tomar estas cuando Jongdae le dijo que necesitaba el brazo de Chanyeol para ponerle una intravenosa.

— Son para ti — dijo el alto, no quitando su vista de él.

— Lo sé — respondió, viendo como estas en verdad se habían dañado: aun así, eran preciosas—. Lo has gritado desde que llegaste.

— ¡Feliz cumpleaños! — gritó de nuevo el rubio, tratando de cantarle y fallando en el intento.

— Sí, sí, gracias — agradeció intentando hacer que este bajara la voz—. Muchas gracias, Chanyeol, pero ¿puedes guardar silencio? — suplicó, viendo como este pareció avergonzado mientras asentía y ponía su dedo índice sobre sus labios murmurando sh, imitando lo que él había hecho antes—. Gracias. Por las flores, por tu felicitación, aunque creo hubiese preferido que no me hubieses obligado a cubrir tu turno.

No perdió la oportunidad de echárselo en cara, y Chanyeol abultó sus labios como si quisiera llorar.

— L-lo siento, ¿me perdonas? — mencionó, y él rodó los ojos cuando escuchó risas a sus costados, y el médico recostado en la camilla cogió su mano para acercarlo más a él —. ¿Lo harás?

Abrió sus labios con la tentación a decir no, pero la mirada que le dirigió Jongdae, le hizo recapacitar y ver que Chanyeol no estaba en sus cinco sentidos. Tenía que ser un poco más suave, aun cuando seguía un poco molesto con él.

— Sí, te perdono, pero no vuelvas a tratarme así, ¿de acuerdo? — ladeó su rostro, viendo que este asintió enseguida—. No más chantajes, bromas ni me molestarás más, ¿okay?

Añadió, y el médico volvió a asentir y de alguna manera se sintió maravillado y satisfecho.

Ojalá alguien estuviera grabando eso.

— Lo haré — el rubio susurró suave, y acercó su mano a sus labios dando un beso que hizo abriera más sus ojos, y que se sonrojara—. Eres muy, muy, muy hermoso — suspiró, mostrando una sonrisa bonita—. En verdad eres hermoso… ¿Eres de este mundo?

— Chanyeol — masculló su nombre entre dientes, empezando a avergonzarse.

— Es lo mismo que yo me pregunto — rió Jongdae, dando instrucciones para mover la camilla hacia la zona de radiografía.

Baekhyun quiso soltarse de la mano más grande, pero este insistió, volvió a parecer al punto del llanto así que se resignó y caminó junto a todos, sintiéndose en una especie de broma televisiva mientras iba aferrado de ese hombre medicado, con el rostro rojo y un destrozado ramo de flores a lo largo de ese pasillo.

¿Qué clase de cumpleaños era ese?

— Baekhyun, Baekhyun, Baekhyunnie — el doctor canturreó, y trató de ignorarlo lo más que pudo—. Me gustas, me gustas mucho.

Añadió y él le miró rápidamente, notando como este sonreía sin dejar de mirarlo.

Su estómago cosquilleó.

— Estás loco, Park — soltó escuchando las risillas de sus compañeros.

El rubio hizo un puchero, y jaló de su mano al punto de que casi cayó sobre la camilla, por lo cual sus compañeros tuvieron que maniobrar. Él ya iba a reprender al médico, pero se quedó un poco helado cuando lo que este buscó hacer con ese gesto, fue besar un par de veces la parte interna de su muñeca.

Y aunque no quiso, supo que se sonrojó aún más.

— Estoy loco por ti —arrastró las palabras el médico, luciendo cada vez más somnoliento—. ¿Por qué me tienes así? ¿Por qué no quieres estar conmigo? Yo te quiero, siempre lo hice. ¿Por qué no quieres ser mi novio? Sé mi novio.

El mundo de Baekhyun se detuvo.

Miró a ese médico que le observaba con sus ojos grandes, adormilados y una ligera seriedad que le hizo temblar un poco porque, aunque siempre lo negaba, conocía esa mirada, esos orbes marrones que trataban de gritarle que no estaba jugando, que iba en serio, pero él no podía pensar eso al ver el estado en que el doctor se encontraba, mucho menos después del disgusto que este le había hecho pasar horas antes.

Aun así, era difícil no enfocarse en sus palabras cuando volvió a murmurar puros me gustas mientras trataba de enlazar sus dedos, pero fallaba torpemente por la intravenosa y posición incómoda en la que sus manos estaban.

Baekhyun quiso ignorar esos me gustas, mas no pudo y mucho menos cuando estos lo remontaron a sus épocas universitarias, e incluso a sus pequeños deslices en el armario de ese mismo hospital cuando ambos hacían su internado y se encontraban en sus guardias.

Todo eso vino a su mente, e hicieron que se sintiera abochornado. Por tal acción subió el ramo de flores a la altura de su rostro, tratando de ocultarlo mientras desviaba su mirada de él.

— En verdad, en verdad no sabes lo que dices, y creo es hora de que te calles — respondió él, y luchó por soltar su mano hasta que lo logró, justo al llegar frente a la sala de rayos X—. Cuando pase el efecto de la medicina te querrás dar de topes en la pared cuando sepas todo lo que hiciste y dijiste — el médico negó, y él suspiró—. Eres un idiota.

— Si quisieras, podría ser tu idiota — el médico rió un poco torpe, pero frunció su entrecejo cuando vio que lo estaban llevando a la sala sin aquel otro doctor castaño—. ¡Baekhyunnie! — gritó, y se sintió aún más sobrepasado y sonrojado.

Por eso se dio media vuelta y comenzó a huir de ahí siendo muy consciente de las risas divertidas de sus colegas. Quería que la tierra se lo tragara, que su cumpleaños terminara ya y olvidarse de todo eso. Así que caminó, caminó y casi corrió por los pasillos ocultado medianamente su rostro detrás de las flores hasta que llegó a la sala de descanso, fue directamente a sentarse en una silla y se quitó sus gafas para dejar caer duramente su frente sobre la mesa, junto a un lado de los restos del pastel que le habían dado sus compañeros.

Suspiró hondo, sus manos temblaron y se dio cuenta de lo fuerte que estaba latiendo su corazón, al punto que sentía como sus tímpanos vibraban al mismo son de su pulso.

¿Qué rayos le pasaba a Chanyeol? Se preguntó recordando lo sucedido minutos atrás. ¿Las flores sí eran para él? ¿Por qué las traía? ¿Se las había conseguido para que él le perdonara lo que le había hecho?

¿Realmente le gustaba? ¿Seguía gustándole a Chanyeol como antes?

Preguntas y preguntas vinieron a su mente, así como dudas y dolores de cabeza que se vieron un poco de lado cuando sintió una presencia sentarse frente a él.

Frunció su entrecejo, y cerró fuertemente sus ojos.

— Quien sea que seas, no estoy de humor — murmuró con su voz amortiguada al chocar con la mesa, y en verdad deseó estar solo.

Pero la suave risa impidió que lo hiciera, por lo que alzó su rostro encontrándose con el rostro lleno de diversión de Minseok.

— Tampoco es tan malo — él le miró como si se hubiera vuelto loco, ¿eso no era malo? —. Tendrás material para burlarte de Park, no muchos tenemos esa oportunidad.

— Estaría de acuerdo si el objetivo de ese hombre no fuera yo —enderezó su espalda, viendo un punto fijo en la mesa —. ¿Qué se cree? — se cruzó de brazos mirando ahora las flores—. ¿Qué con eso me contentará después de haberme hecho quedar su turno? Es un tonto si cree que eso es así.

Minseok le miró, le miró, lo hizo por varios segundos y notó como mordía su labio inferior como si estuviera tratando de contenerse, como si hubiera algo en la punta de su lengua que quería soltar pero que no debía hacerlo.

Entrecerró sus ojos, y supo que ese hombre sabía algo.

— ¿Qué ocurre? ¿Por qué me miras así? Hay algo que tú sabes y yo no, ¿cierto?

El enfermero primero negó, pero luego suspiró y terminó por soltar una risilla mientras apoyaba sus codos en la mesa, y descansaba su mentón en sus palmas.

— Se supone que esto es un secreto, pero creo que no tiene caso después de todo lo que pasó, ¿no? — Baekhyun le miró sin entender, y eso pareció divertir al mayor—. Todo fue un plan.

— ¿Plan? ¿A qué te refieres?

Minseok le sonrió con ternura.

— Sí, todo esto fue un plan de Chanyeol para celebrarte — confesó, y Baekhyun abrió su boca en sorpresa—. Bueno, todo menos lo de su accidente.

Sacudió su cabeza y miró fijamente a su amigo creyendo que había escuchado mal.

— ¿Qué dijiste? ¿A qué te refieres con plan? —cuestionó confundido—. Si lo único que él hizo fue obligarme a cubrir su turno y…

— Era la única forma de retenerte unas cuantas horas más para poder alistar todo —Minseok bajó sus brazos de la mesa, y se alzó un poco de hombros tomando un pedacito de pastel que comió—. Habló con nosotros, nos preguntó tus planes y cuando los supo, quiso hacer algo por ti, por eso reservó un restaurante y logró gestionar un convenio para que tuviéramos libre la noche y así poder estar contigo, dejando a cargo a los residentes — el mayor rió suave, y estiró su mano ofreciéndole un pedacito de pastel; sin pensar abrió su boca y comió ese trozo esperando que el azúcar le diera la fuerza necesaria para comprender la situación—. Todo estaba listo, pero hubo un problema de último minuto con la reservación por lo que tuvo que irse y la forma que encontró para evitar que te fueras, era haciéndote trabajar.

— Pero… No, no puede ser, incluso ustedes me organizaron esta pequeña celebración porque yo no podía salir y…

— Lo hicimos porque no nos gusta verte triste y mucho menos molesto, así que creímos era buena idea hacerte esta pequeña reunión sabiendo que lo de esta noche sería mucho mejor, pero de haber sabido que las cosas terminarían así, creo que nos hubiéramos esmerado un poco más.

Baekhyun exhaló un poco fuerte, sintiendo un cosquilleo en su estómago, su corazón latir cada vez más fuerte.

— Estas jugando, ¿verdad?

Minseok negó.

— No. Incluso tu mamá es parte de todo este plan, pero no contábamos con que Chanyeol tendría ese accidente y… — el enfermero se interrumpió, y luego suspiró retomando su sonrisa un tanto juguetona—. Bueno, creo que tú ya lo viste, ¿no? — miró de él a las flores, y tuvo que apretar sus labios cuando este quiso reír—. Creo que se te iba a confesar, pero vaya manera de hacerlo. Jamás creí que las cosas terminaran así.

El castaño miró también las flores y se sintió confundido.

Todo el tiempo creyó que Chanyeol había querido molestarlo, arruinar su día, su vida al estar aún molesto por sus últimos rechazos, que estaba resentido con él y que hasta cierto punto lo odiaba.

Por eso no soportaba a Chanyeol, porque lo veía infantil, molesto y, aunque había existido una historia entre los dos, él empezó a creer que nada había ya entre ellos ni que existiría la posibilidad de volver a tener algo.

Él ya no lo había considerado, pero, que no lo haya hecho, no borraba el hecho de que de alguna manera seguía sintiendo algo por él. No sabía si era el recuerdo de ese hombre cuando ambos eran estudiantes, o los momentos que llegaron a pasar juntos en etapas más recientes de sus vidas.

Cuando eran estudiantes Chanyeol estaba ahí, junto a él como su amigo, su compañero de clases y un eterno enamorado que lo seguía a todas partes, lo cuidaba, lo entendía y sabía que siempre podía confiar en él. Baekhyun, aunque no había querido también se empezó a sentir atraído por él, le gustó e incluso más. Pero él tenía una pareja, una relación que no supo en qué momento se volvió tóxica y que le fue un poco difícil salir de ella y superarla.

No lo hizo por al menos un par de años y, cuando por fin comprendió, pudo alejarse y fue libre, Chanyeol se había dado por vencido por todas sus negativas, sus rechazos y se había dado la oportunidad de comenzar una relación con alguien más.

Meses después, Chanyeol se había transferido a una universidad en Estados Unidos.

Fueron años los que tuvieran que pasar para que se reencontraran en ese mismo hospital, ambos haciendo su internado ya que ese hombre había regresado para terminar su carrera en Seúl y, cuando se vieron, todo resurgió.

Habían recordado sus vivencias en la universidad y, para cuando había sido consciente, ambos se encontraban besando en el cuarto de suplementos médicos, repitiéndose esa escena muchas veces más hasta que fue consciente de una cosa: Chanyeol era el hijo del dueño del hospital, de su jefe, y eso era un problema para él.

Además, ese chico tímido y tierno que había conocido se había transformado en un hombre muy social, coqueto y fue un verdadero conflicto para él. Sentía que ya no eran compatibles, que tenían metas distintas en la vida y no quería terminar siendo sólo un juguete y comenzar una relación insana.

No lo necesitaba.

Aun así, sus sentimientos seguían ahí, y escuchar lo que Minseok le estaba diciendo, no le ayudaba nada en sus decisiones.

¿Qué haría ahora? No supo, pero su atención se desvió a Seulgi, que entró a la sala y se sentó junto a él, tomando un trozo de pastel.

Él la miró, y la curiosidad picó la yema de sus dedos ya que ella había sido unas de las que habían atendido a Chanyeol.

— Si te preguntas, se quedó dormido después de ponerle el yeso en su pierna — le miró la pelinegra, reprimiendo una sonrisa—. Pobrecito, mientras se iba durmiendo preguntaba por ti y se lamentaba el hecho de que lo odiaras. Nunca había visto así al doctor Park.

Escuchó a su amiga y mordió su labio inferior empezando a sentirse culpable ahora que sabía todo lo que había detrás de la insistencia en que se quedara a doblar turno. No había sido para fastidiarle su cumpleaños, sino para sorprenderlo, para reunir a su familia a sus amigos y eso, definitivamente, conmovió algo dentro de él.

Por eso, sin decir palabra alguna se levantó de la silla y salió a toda prisa de la sala caminando entre los pasillos, ignorando algunas miradas y risitas del personal del hospital y siguió su camino hasta que entró a emergencias, y miró a su alrededor buscando al doctor rubio y, cuando lo hizo, se puso nervioso.

¿Ahora qué haría?

—Tuvo mucha suerte — Jongdae llegó a su lado, y él se giró a verlo—. Junmyeon me mostró una foto del auto de Chanyeol, y realmente fue un choque un poco fuerte, pero tuvo suerte de sólo tener una fisura y unas cuantas contusiones, aun así, ya le avisamos al jefe y su esposa, estarán aquí en un par de horas porque estaban de viaje —escuchar eso, increíblemente lo alivio—. Se recuperará en pocas semanas de sus heridas, no así de la humillación. De esa no sé cuándo se podrá recuperar. Alguien lo grabó, y el vídeo ya se difundió a todos los departamentos.

Escuchar eso lo hizo gimotear de frustración por lo que cubrió su rostro al sentirse avergonzado por la escena de varios minutos atrás.

Pero, sobre todo, lo que quiso fue tratar de ocultar su sonrojo.

— Ni una palabra más acerca de esto, ¿de acuerdo? —miró a su amigo, quien se cruzó de brazos al pecho y apretó sus labios suprimiendo su sonrisa—. Lo que menos necesito es que la gente cuchicheé a mis espaldas en los últimos minutos de mi cumpleaños, ¿por favor?

Jongdae abultará sus labios, pero terminará asintiendo y dándole un par de palmaditas a su hombro.

— Sólo por lo que resta del día — Baekhyun resopló, pero sabía que al menos tendría un rato de paz—. Te dejé un sillón para que estés cómodo, aprovecha ahora que está dormido.

Miró a los ojos marrones y no tuvo que decir nada, pues ese hombre entendió la indirecta y se fue de ahí con esa estúpida sonrisa en sus labios y él se quedó ahí parado, debatiéndose de si debía ir con el médico o no.

Lo pensó, lo meditó por algunos minutos hasta que terminó suspirando, y reanudó su andar cohibido por todo lo que había pasado antes. Aun así, siguió, caminó y llegó a un costado de la cama viendo el expediente a los pies de esta para luego cambiar su objetivo a ese rubio que dormía, notando su pierna enyesada y varios rasguños en su rostro que antes no había sido capaz de notar por el bochorno de la situación.

Mordió su labio inferior, y se volvió a sentir culpable por haberle deseado que se rompiera una pierna y más cosas mala horas atrás cuando ese hombre sólo había tratado de organizarle una fiesta, además le había comprado flores, flores, ¿en qué mundo Park Chanyeol hubiera hecho eso?

En la universidad, se recordó, y suspiró terminando por sentarse en ese sillón; se quitó sus zapatos y subió sus pies al mullido asiento mientras negaba un poco sin dejar de mirar al médico.

Aunque Chanyeol le hubiera organizado todo eso, no podía olvidar la forma en que lo había tratado no sólo ese día, sino desde que ambos habían dejado lo suyo. El mayor parecía que estaba resentido porque había sido él quien había dado el primer paso para alejarse de esa relación que creyó no los llevaría a nada. Había sido infantil, molesto y, aunque una parte de él estaba tocado y agradecido por el detalle, no sabía que haría.

¿Las cosas entre ellos cambiarían? Al despertar, ¿todo seguiría igual? ¿Se merecían una nueva oportunidad?

Baekhyun tenía que aceptar que él también en muchas ocasiones había adoptado actitudes un tanto infantiles que habían metido al otro doctor en muchos problemas, incluso con su padre, y no podía olvidarse de ello, tenía que ser un poquito más justo con ese hombre.

Apoyó su codo en el descansabrazo, y su mejilla en su palma mientras sentía que su cabeza era un lío, y su corazón latía un poquito pesado por ver al rubio así, y en lo muy mal que pudo haber acabado todo.

— Eres un imbécil — susurró, no apartando su mirada de él—. ¿Simplemente no pudiste invitarme a salir y dejar de ser odioso? Ahora no estarías en esta situación, y yo tampoco hubiera pensado que tratabas de arruinar mi vida, mi cumpleaños —soltó otro suspiro mientras negó—. Qué haré ahora contigo después de todo lo que dijiste, lo que hiciste, ¿eh? ¿Cómo podré estar tranquilo con todo lo que me dijo Minseok?

Se preguntó, le preguntó, pero sabía que no tendría respuesta por lo que exhaló y llevó la atención a su bata cuando su celular sonó en una notificación.

Lo sacó, lo desbloqueó y notó que era un mensaje de Jongdae, un archivo. Con sus ojos entrecerrados buscó a ese hombre y lo encontró recargado en la recepción viendo como este le saludó con la mano; por su parte él lanzó una maldición a palabras mudas, y luego volvió a la pantalla de su móvil.

Cuando abrió el mensaje, lo primero que se cargó fue una foto de él ahí sentado, con una cara de mortificación que no sabía que tenía mientras miraba a Chanyeol. Sin embargo, lo que llamó más su atención, fue que había un video.

Intuyendo lo que era mordió su labio inferior, y lo abrió viendo como duró unos segundos para cargarse. Cuando lo hizo, lo primero que apareció en este fue su propia espalda; viéndose más allá de él, al fondo, Sehun y Junmyeon manejando la camilla donde un sonriente, anestesiado y gritón Park Chanyeol tarareaba una canción y luego llamaba la atención de sus paramédicos. Después Jongdae entraba en escena, y conversaba con Junmyeon acerca de lo que había ocurrido, del estado de ese médico. Pero Baekhyun no pudo pensar más en eso, pues su atención se concentró por completo a la siguiente escena en dónde Chanyeol lo encontraba, y su rostro se iluminaba de una manera en que antes no se había dado cuenta.

Pero ahí estaba ese médico, con un hueso fisurado, golpes en su cuerpo y raspones en su cara sosteniendo un ramo de flores casi destrozado que trató de arreglar antes de entregárselas y cantarle un feliz cumpleaños de la peor manera en que alguien pudo hacerlo antes.

Sin embargo, sonrió, Baekhyun no pudo evitar sonreír al ver esa escena, al saber que el médico estaba bien, al ser consciente que tal vez sí seguía siendo una persona especial para Chanyeol, que tal vez ese hombre aun seguía sintiendo algo por él, y también por la forma en que, aunque las cosas hubieran sido pesadas en un inicio, había hecho este uno de sus cumpleaños más extraños, pero emocionantes y especiales de su vida.

Cubrió sus ojos y soltó una risilla y, sin verlo venir, una voz lo interrumpió e hizo que descubriera su rostro par ver directamente a ese médico que yacía en la camilla.

— ¿Te he dicho cuanto amo escuchar tu risa…? — la voz fue suave, ronca, algo pastosa y los ojos cerrados de Chanyeol le hicieron saber que apenas despertaba, que le estaba costando un poco recobrar sus sentidos—. Es como un canto de los ángeles.

Baekhyun al escucharle soltó un bufido, pero no dejó de sonreír.

— ¿Sabes lo ridículo que suena eso? Creo que aun estás bajo el efecto de la anestesia — respondió él, mostrándose un poco más serio—. ¿Cómo te sientes?

El castaño bajó sus pies al suelo y volvió a ponerse los zapatos para así levantarse, y ponerse de pie a un costado de la cama.

— Tengo sed — murmuró frunciendo su entrecejo un poco, para después abrir sus ojos con algo de dificultad y verlo después—. ¿Qué fue lo que pasó?

Baekhyun se sentó en la orilla de la cama, y se lo pensó unos segundos no sabiendo exactamente cómo diría todo.

— Tuviste un accidente de carro, ¿recuerdas eso? — Chanyeol entrecerró sus ojos, y en su rostro pareció venir aquel recuerdo pues de inmediato asintió, y luego miró su cuerpo encontrándose con el yeso—. Es una fisura de peroné en tu pierna derecha. Además, tienes contusiones en tu cabeza y algunos rasguños, pero dentro de todo, estás bien, estarás bien —sonrió suave, dándole una palmadita en su brazo para animarlo—. Tus padres también vienen en camino.

Chanyeol asintió y volvió a recargar su cabeza en la almohada para después mirarlo, lo miró de una forma suave mientras asentía y murmuraba un quedo gracias.

No obstante, al par de segundos el médico abrió más sus ojos y se sentó de golpe en la cama provocando que soltara un quejido de dolor por lo que Baekhyun rápido se paró e hizo que el paciente volviera a recostarse mientras lo reñía por su falta de cuidado.

Pero a Chanyeol no pareció importarle, no cuando se vio un poco preocupado.

La fiesta… —murmuró en voz baja, como si eso fuera algo que él no debería saber—. ¿Qué hora es?

El castaño miró su reloj de muñeca y estuvo a punto de responderle, pero escuchó pasos a sus espaldas, y vio como Minseok y Jongdae se pararon a los pies de la cama.

— Cinco minutos para que sea media noche — dijo Minseok, teniendo una sonrisa en sus labios—. Ya lo sabe todo, no es necesario que trates de hacer como si nada ocurriera.

— ¿Se lo dijiste? — siguió murmurando como si él no fuera capaz de escuchar todo—. Quedamos que sería una sorpresa, que mantendríamos todo en secreto.

Al decir eso Jongdae rió, y él deseó que la tierra se lo tragara.

Sabía que no podría mantener la boca cerrada.

¿Secreto? Chanyeol, después de todo el escandalo que armaste al estar bajo los afectos de la anestesia, hasta los de la cafetería se enteraron de que sigues enamorado de Baekhyun y que le tenías preparada una sorpresa. Dios, jamás creí que te vería así. Fue un completo deleite.

El rubio pareció un poco confundido mientras pasaba su mirada de Jongdae a Minseok hasta que recayó a él, como si en sus ojos buscara todas sus respuestas.

— ¿Qué fue lo que hice? — preguntó Chanyeol a Baekhyun, quien terminó de descubrir su rostro por completo y tomó una bocanada de aire.

Se volvió a sentar en la orilla de la cama, sacó su móvil y miró al menor una vez más antes de pasarle el aparato.

— Míralo con tus propios ojos.

Chanyeol lo observó un poco desconfiado, pero tomó su celular y reprodujo el video escuchándose las voces de fondo sabiendo él exactamente qué parte era lo que mostraba el vídeo.

Baekhyun inevitablemente sintió como se sonrojaba un poco una vez más, pero fue más que evidente que ese otro doctor se sintió avergonzado al ver como su rostro estaba rojo desde la base de su cuello hasta la punta de sus orejas.

Y él se hubiera reído sino fuera porque casi estuvo en las mismas condiciones.

— Eso no es todo — mencionó Jongdae, aguantándose la risa—. Sólo que eso ya no salió en el vídeo.

Al acabarse este Baekhyun tomó de regreso su teléfono, encontrándose con la mirada de Chanyeol.

Ver sus ojos marrones, le hicieron sentir que su pulso se aceleró un poco.

— ¿Qué más hice? — preguntó en un susurro.

Él no quería responder, pero, de alguna manera, quería ver sus expresiones, sus reacciones.

¿Se arrepentiría de todo?

— Nada, solamente te negaste a soltar mi mano cuando íbamos a hacerte una radiografía mientras seguías cantándome feliz cumpleaños y también… —hizo una pausa, en la que rascó su nuca sintiéndose de repente avergonzado—. Y decías que yo te gustaba mucho, que era hermoso y que nunca dejaste de quererme… —lo último lo dijo un poco cohibido, viendo la manera en que el rubio cubrió su boca como si no pudiera creer que él había dicho y hecho todo eso—. Y yo te dije que eras un idiota, y tú me dijiste que podrías ser idiota.

Chanyeol terminó lanzando un gruñido mientras negaba con su cabeza y Baekhyun supo que ese hombre tendría esa reacción y…

— ¿Qué fue lo que me respondiste? — preguntó el médico de la nada, volviendo a mirarle.

— ¿A qué te refieres? — ladeó su cabeza sin entender.

Minseok en eso tomó el brazo de Jongdae y, sin importarles las quejas de ese pelinegro, hizo que ambos se fueran de ahí no sin antes correr la cortina impidiendo que todo el mundo allá afuera los viera.

Eso hizo que su corazón latiera un poco más rápido, aumentando un poco más su velocidad cuando sintió la mano de Chanyeol tomar la suya.

Baekhyun enseguida giró a verlo.

— ¿Aceptaste? — preguntó mirando sus manos unidas, para después volver a sus ojos—. ¿Aceptaste ser mi novio?

El mayor boqueó por un segundo no sabiendo qué decir, o más bien, cómo decirlo.

Horas atrás quizá no hubiera dudado y habría contestado de la forma más burda, brusca y hasta cruel posible. Pero ahora simplemente no podía por el hecho de las condiciones en que se encontraba el médico, sin embargo, la razón más poderosa, es que vio sus ojos, a través de ellos por primera vez en mucho tiempo reencontrándose con el hombre que lo había enamorado años atrás.

Y con este no podía ser cruel, no podía.

— ¿Qué podía decirte estando tú en ese estado? — susurró, viendo también sus manos—. Te dije solamente que eras un idiota.

Trató de sonar suave, tranquilo y sin ningún gramo de malicia en su voz, pero quizá fue un tanto brusco, pero, para su sorpresa, Chanyeol soltó una suave risilla mientras apoyaba su cabeza en la almohada que estaba sobre la camilla elevada, y apretaba ligeramente su mano para ahora empezar a jugar muy suave con sus dedos.

— No podía esperar otra cosa de ti — respondió Chanyeol, manteniendo una suave sonrisa en sus labios—. Aun así, quiero disculparme por lo de hace rato. Sé que fui un cretino, que este era tu día libre y que te obligué a seguir trabajando, pero tenía que arreglar el asunto de la reservación y no podía dejar que te fueras antes de que yo estuviera aquí y hubiese arreglado eso —suspiró el hombre con pesar—. Traté de ser rápido, pero me llevó más de la cuenta y, lo peor de todo, es que ya la perdimos —no pasó desapercibida la manera en que el menor lució un poco afligido—. Todo fue en vano.

Baekhyun mordió su labio inferior al ver como el rubio cerró sus ojos y frunció ligeramente su entrecejo respirando un poco más profundo. Él sabía a la perfección que cuando ese hombre hacía eso, es porque se sentía frustrado, impotente y con las lágrimas al borde de sus ojos por la situación. Eso le hizo sentir un poco mal así que, sin pensarlo mucho, se inclinó un poco hacia él y con su mano libre empezó a planchar las arrugas de su entrecejo y frente.

Al sentir eso el doctor abrió sus ojos, y le miró un poco sorprendido.

— Yo no diría que fue en vano —Baekhyun dijo con una muy, muy ligera sonrisa terminando por dejar de alisar esa arruga para, casi de forma inconsciente, dejar su mano en el pecho del rubio—. Sí te odié por unas horas por haberme hecho trabajar en este día, pero los chicos me hicieron un pequeño festejo en la sala de descanso así que está bien, al menos comí pastel —rió suave, notando que ese hombre no estaba muy convencido—. Y, aunque me hiciste pasar uno de los ratos más vergonzosos de mi vida, no puedo negarte que fue divertido, extraño y un poquito tierno —añadió, viendo que la mirada del rubio se iluminó un poco—. Hubiera preferido que no te lastimaras, pero eso no lo podemos cambiar, tampoco el hecho de que todo el hospital te vio riendo como un idiota mientras me cantabas feliz cumpleaños y me dabas ese ramo de flores.

Al escucharlo el doctor volvió a gruñir y cubrió su rostro avergonzado, lo que le hizo reír un poco más fuerte de la cuenta sintiéndose profundamente maravillado por sus reacciones y por como se estaban dando las cosas.

Sin embargo, su risa se cortó cuando Chanyeol descubrió su rostro y se sentó en la cama quedando al mismo nivel y con sus rostros cerca, tan cerca que pudo ver el diminuto lunar en la nariz del médico.

El alto entonces suspiró profundo, y él lo hizo de esa misma manera.

— No quise que las cosas fueran así, pero, ya que ocurrieron, supongo que es inútil callarme más, ¿no? —murmuró el menor, y él no supo qué responder a eso—. Baekhyun, tu sabes que me gustas, ¿cierto? Que me gustas en verdad, mucho, así demasiado.

— Yo… —balbuceó, y sintió como si su estómago se hundiera cuando el rubio empezó a acariciar sus cabellos y acomodarlos detrás de su oreja.

— Sé que soy un imbécil, que a veces suelo molestarte mucho, pero realmente me gustas —Baekhyun suspiró, entrecerrando sus ojos—. Desde que te conocí, me sentí atraído por ti y supe que no podría ver en otra dirección.

— ¿Entonces por qué no me esperaste un poco más? —soltó sin pensar, y abrió más sus ojos arrepintiéndose de lo que había dicho.

Y Chanyeol detuvo las caricias a su cabello, para ahora con su pulgar frotar suavemente la piel de su mandíbula.

— Lo hice muchos años, lo sabes, pero verte con Seojun llegó a ser doloroso en cierto punto que supe que o te superaba, o realmente caería bajo —el médico cubrió su mejilla por completó, y él le miró a sus ojos sintiendo su profundidad, su sinceridad—. Por eso inicié mi relación con Hyuntae, pero no funcionó porque no eras tú, así que lo mejor fue irme a Estados Unidos. Cuando regresé creí que te había superado, pero al verte supe que no fue así, me di cuenta de que estos sentimientos que tengo por ti siguen intactos y, por el contrario, crecen más y más.

Baekhyun quiso resistir, pero no pudo evitar cerrar sus ojos cuando el rubio se inclinó hacia él, y con la punta de su nariz acarició su mandíbula.

Estaba cayendo, estaba cayendo muy duro por ese hombre y, sinceramente, una parte de él ya no quería resistirse.

— ¿Y por eso siempre me molestas? —preguntó suave, abriendo finalmente sus ojos—. Cuando volviste creí que podríamos tener algo, pero me di cuenta de que habías cambiado y que ya no eras ese chico tímido, no. Te convertiste en alguien coqueto, en un conquistador y yo no quiero tener a alguien así en mi vida, Chanyeol. Ya sufrí suficiente con Seojun como para tener que pasar por eso contigo — posó sus manos sobre el pecho ajeno, y lo alejó un poco de él—. Además, eres el hijo del dueño del hospital, eso era un conflicto ético para mí, para mi carrera.

El rubio asintió tomando su mano.

— Sé que suelo ser un poco castrante y en verdad me disculpo por eso, pero a veces no encuentro de qué manera llamar tu atención — el menor ladeó su cabeza, y rascó su nuca luciendo avergonzado—. Y tienes razón, ya no soy el chico tímido que conociste en la universidad, pero si vas con cada una de las personas que trabajan en este hospital y les preguntas, todos te dirán lo mismo: no he estado con nadie. Nadie más que tú, Baekhyun — su corazón se saltó un latido, y tuvo el impulso de con su mano alejar el rostro de ese rubio que se acercó a él, pero no lo hizo al sentirse un poquito hipnotizado por él—. Puede parecerte lo contrario, confieso que a veces soy un poco más confianzudo de la cuenta, pero es porque quiero provocarte un poco para ver si así podía descubrir si sigues sintiendo algo por mí. A veces creo que sí, en otras tengo miedo de pensar que ya me olvidaste — volvió a sentir la mano grande acariciar su mejilla, y no pudo evitar suspirar—. Yo sigo muy enamorado de ti, no puedo ver a nadie más y realmente me gustaría que me dieras una oportunidad para demostrarte todo el amor que siento por ti y que aquello que comenzamos a sentir en la universidad, no fue un error. Permíteme recuperar el tiempo perdido, Baekhyun.

El castaño miró directamente los ojos del más alto, lo hizo por varios segundos hasta que se sintió un poco tímido por lo que cerró sus ojos y, dejándose llevar un poco por esos sentimientos que había reprimido por tanto tiempo, se acercó un poco más a él y apoyó su frente sobre el hombro contrario disfrutando de su aroma.

Se sentía como en casa.

— ¿En verdad sigues enamorado de mí? — sí, susurró Chanyeol sintiendo como lo rodeaba con uno de sus brazos—. ¿Después de todo este tiempo? — por supuesto que sí¸ volvió a responder el rubio, y él casi adivinó que había una sonrisa en sus labios—. ¿Y cómo estaré seguro de que esto en verdad funcionara? ¿Qué pasa si termina siendo un fracaso? No podría soportar que nos transformáramos en eso.

Chanyeol recargó su mejilla sobre sus cabellos, y él cedió, terminando por abrazarlo por su cintura.

— Porque no cortaré tus alas. Al contrario, te daré el impulso de volar y te apoyaré con todo — al escucharlo, alzó su cabeza y se miraron a los ojos—. Sé que soy bruto en ocasiones y un tanto infantil, pero créeme que no deseo más en esta vida que estar a tu lado, caminar junto a ti y verte crecer en todos los aspectos de tu vida. Que seas exitoso, que sigas avanzando, pero, por sobre todas las cosas, que seas muy feliz y, si yo pudiera contribuir a eso, créeme que también lo sería.

Baekhyun apretó sus labios después de escuchar con atención todas las palabras de Chanyeol, de ver sus ojos oscuros mirarle como si fuera su mundo, y la manera tan tierna, suave y delicada en que sus manos sostenían de nuevo sus mejillas y las acariciaban como si quiera preservarlo, cuidarlo y atesorarlo.

Y se sentía un poco extraño. Hace tanto, tanto que no tenía una charla así de seria con ese médico acerca de sus pensamientos, sentimientos y emociones. No, tenía mucho tiempo que no se sinceraban y de alguna manera tuvo miedo porque realmente no estaba seguro de que las cosas fueran a salir bien.

Pero había algo de lo que sí estaba seguro: Chanyeol era sincero, lo sabía, lo conocía lo suficiente como para tener la certeza de eso y lo sentía. Joder, , sentía su sinceridad, podía ver todo lo que él sentía a través de sus ojos y por un segundo se sintió asfixiado al grado que tuvo que respirar hondo, muy hondo aspirando la fragancia de ese alto que se mezcló con el olor a hospital.

Y lo miró, lo miró por otros largos segundos viendo como la incertidumbre se volvió a dibujar en su rostro.

— ¿Te me ibas a confesar en la fiesta? — preguntó a cambio, notando un ligero sonrojo en el rostro contrario—. ¿En verdad ibas a hacerlo?

Chanyeol apretó sus labios, y soltó su rostro empezando a jugar con sus propias manos.

— Sí. Incluso pretendía cantarte una canción — ladeó su cabeza, pareciendo un poco abochornado y él no pudo evitar reír bajito—. Viéndolo en retrospectiva, no sé si eso habría funcionado. Quizá, lo más probable es que haya terminado con un plato de comida encima de mí en lugar de obtener un de tu parte.

Baekhyun al escuchar lo último soltó una carcajada y siguió así por largos segundos más hasta que se cansó y, en lugar de volver a su lugar con sus manos que anteriormente estaban sobre la cama, ahora y sin que Chanyeol se lo esperara, ahora fue él quien tomó su rostro entre sus palmas.

— Seguramente eso habría pasado — respondió, borrándose un poco su sonrisa cuando sus dedos trazaron los contornos de las heridas del rubio—. Aunque te confieso que, quitando el hecho de tu accidente, prefiero esto —ahora pasó sus manos a los cabellos rubios alborotados, y trató de acomodarlos un poco mientras el médico lo veía con sus ojos esperanzados—. Fue mucho más original y será muy difícil de poder olvidar. Dios, ahora estoy agradecido con quien grabó el video —rió suave, uniendo sus frentes—. Ahora tendré material de chantaje y, cada vez que pretendas hacerte el rudo, te mostraré ese vídeo una y otra vez al igual que a nuestra familia y amigos — le sonrió, acariciando con su pulgar el labio inferior del alto—. Les diré que así fue como me reconquistaste.

El castaño sintió su corazón latir con fuerza contra su pecho, estremecerse y regocijarse cuando vio la sonrisa que se figuró en los labios contrarios, así como la manera en que el médico acunó su rostro y también empezó a rozar sus labios con sus pulgares. Eso le hizo suspirar, y terminó rodeando el cuello de Chanyeol cuando este se inclinó a él cumpliendo su deseo, ese que había pedido un rato atrás cuando sopló la vela de su pastel.

Probar los labios de Chanyeol.

Se estremeció con el pensamiento y cerró sus ojos terminando él la distancia que los separaba y tomó los labios del rubio entre los suyos sintiendo como ambos se estremecieron y como suspiros llenos de anhelo se mezclaron entre sus bocas porque al parecer ambos lo habían deseado. Dios, sí, él lo deseó, extrañó tanto sus labios que ahora creía no podría dejarlos nunca, no cuando sentía su suavidad, mucho menos su sabor y recordaba la maravillosa manera en que sus bocas encajaban.

Y sonrió, malditamente sonrió cuando las manos de Chanyeol abrazaron su cintura y él ahora enredó sus dedos en los cabellos rubios mientras el beso profundizaba y subía un poquito más de tono al sentir su piel hormiguear por estar tan cerca, en esas circunstancias, juntos una vez más.

Tal vez las cosas hubieran avanzado un poco más sino fuera porque escuchó un ruido a sus espaldas que los hizo separarse, y ver hacia la cortina notando como Jongdae estaba ahí, grabándolos con su celular mientras peleaba con Seulgi por accidentalmente haber chocado con un carrito metálico que causó el estruendo.

Baekhyun sintió como todos los colores se le subieron a su cara, por lo que escondió su rostro en el pecho de Chanyeol mientras este reía y lo abrazaba.

— Oh, por mí no se preocupen, sigan en lo suyo — sonrió Jongdae, sin bajar su celular—. Esto quedará para la historia.

Él estuvo a punto de tomar una almohada y lanzársela a Jongdae, pero cuando se giró con esas intenciones se encontró con que Minseok ya había llegado con ellos y estaba tomando la oreja de su novio para llevárselo de ahí.

— ¡Te dije que los dejaras solos! Eish —chasqueó el enfermero, y Baekhyun murmuró un bajo gracias—. No se preocupen, yo me encargaré de él, ustedes sigan con lo suyo.

El mayor les sonrió amplío y se fue de ahí con un Jongdae quejumbroso, volviendo a cerrar por completo la cortina para darles privacidad.

Ahí es cuando ambos se vieron a los ojos y, sin poderlo evitar, comenzaron a reír avergonzados sólo hasta que Chanyeol se quejó y en un acto reflejo sostuvo su pierna derecha.

Negó suavemente, y con suavidad empujó al rubio para que se recostara de nuevo en la cama.

— Creo que está pasando el efecto de la medicina para el dolor, pero no podemos darte más hasta dentro de un par de horas — continúo sentado en la orilla de la cama, y miró como el menor abultó sus labios—. Te tocará aguantarte un poquito más —dijo con un poco de pesar por ese alto—. ¿Necesitas algo? ¿Quieres que te traía ese vaso de agua?

El médico cerró sus ojos y arrugó su frente y nariz en una clara muestra del espasmo de dolor que sintió una vez más. Baekhyun empezó a sentirse preocupado y mal una vez más por lo que se levantó dispuesto a conseguir agua y algo para que el rubio estuviera más cómodo.

Pero, en cuanto se levantó, sintió la mano de Chanyeol tomar su muñeca.

— Espera — se giró a verlo con la interrogante en el rostro—. En este momento sólo necesito una cosa — agregó el rubio.

Y él estuvo a punto de preguntar, pero se distrajo cuando vio como la cortina se movió en el costado. Frunció su entrecejo preguntándose qué carajos pasaba, hasta que, de repente, vio como Wendy se asomo murmurando un sh que llamó la atención de Chanyeol y, cuando este giró a verla, ella le tendió el ramo de flores que ese mismo hombre le había dado apenas llegó al hospital.

Él médico entonces sonrió, estiró su brazo para sostener el arreglo y le dio un vistazo antes de volver su mirada a él, y supo sus intenciones.

— No, de ninguna manera — susurró bajito, cubriendo su propia mejilla con su mano libre descubriendo que estaba muy caliente.

Estaba sonrojado sin duda alguna.

— Baekhyun — continuó el doctor que ahora enlazó sus manos—. Lo único que necesito ahora, es saber una cosa — el alto suspiró, y él se sintió nervioso—. ¿Quieres ser mi novio?

Escuchó gritillos detrás de la cortina que le hicieron dar un pequeño brinco de susto y por un segundo estuvo tentado a ir a dispersar a toda esa bola de chismosos. Sin embargo, en lugar de eso lo que hizo fue mirar a Chanyeol, realmente mirarlo y le gustó lo que vio, por lo que no pudo evitar sonreír y volver a tomar ese ramo malogrado de flores que olfateó y cerró sus ojos al gustarle su aroma.

Después abrió sus párpados, y dio un par de pasos para sentarse de nuevo en la orilla de la cama inclinándose a ese hombre dándole un pequeño beso en sus labios.

Un suspiro fue lo que salió de los ajenos, junto a una pequeña sonrisa que le hizo sentir una agradable calidez en su pecho.

— Quiero — acarició el puente de su nariz con la yema de sus dedos, disfrutando como el otro acarició su mejilla—. Acepto ser tu novio, Chanyeol — la felicidad que vio en el rostro del médico fue uno que no había visto en mucho tiempo—. Acepto que seas mí idiota.

Susurró lo último, y el menor se quejó un poco al saber el espectáculo que se había montado. Baekhyun al verlo así soló rió, y dejó las flores en el regazo de Chanyeol cuando este intentó ocultar su rostro en su pecho por la vergüenza.

Sin embargo, al par de segundos lo único que fue capaz de sentir fueron los labios del rubio que tomaron camino a los suyos que le hicieron suspirar, cerrar sus ojos y aferrarse a ese hombre sintiéndose soñado, agradecido y muy emocionado al escuchar los quedos te quiero que este susurraba entre beso y beso que él no dudó en corresponder con un también te quiero que dibujó grandes sonrisas en sus rostros.

Y aunque ya no era su cumpleaños, inesperadamente, ese día se había convertido en uno de los mejores de su vida.