Tengo un pobre corazón
Seúl, junio de 2016.
─¿Estás seguro de que no quieres decirme nada más, Baekhyun? ─cuestionó el psiquiatra con su libreta en la mano esperando que el chico se abriera un poco más.
─Sí, todo ha estado bien esta semana, mi proyecto de la universidad va bien, el canal va bien, quedé en segundo lugar en un campeonato de Monster y mi receta de brownie con menta es un éxito. Esta fue una buena semana. ─respondió el chico de peculiar cabello rosa con una sutil sonrisa en los labios.
─¿Y las pesadillas?
─Solo una vez. ─Baekhyun desvió la mirada y empezó a jugar nerviosamente con sus dedos.
─¿Quieres contarme lo que soñaste?
─No, en realidad preferiría no recordarlo y estoy seguro de que tampoco quieres saberlo.
─Soy tu psiquiatra, Baekhyun, todo de lo que me digas quedará entre nosotros, lo sabes, puedes confiar en mí y decirme lo que sea, cualquier cosa.
Baekhyun lo pensó por un momento, tal vez podría contarle a detalle esa pesadilla que se repetía una y otra vez atormentándolo, pero ya llevaban trece años de terapia y él nunca le había creído. Yixing era un buen apoyo y muchos de sus ejercicios le ayudaban a controlar su ansiedad y los ataques de pánico, incluso la medicina, cuando sus niveles de ansiedad se disparaban a las nubes; pero era mejor no decirle la verdad, una mentira blanca siempre era más creíble.
─Bueno, estaba en la universidad con muchas personas a mi alrededor y todos ellos me tocaban, fue espantoso.
─Ya veo. Recuerda que cuando esos pensamientos vienen debes respirar profundo y pausado, cerrar los ojos e ir a ese lugar seguro dentro de tu mente, nadie puede hacerte daño en tus sueños.
─Lo sé. Gracias.
Yixing suspiró rendido, siempre se daba cuenta cuando Baekhyun no quería decirle la verdad, el chico era transparente, aunque pensara que lograba engañarlo, sin embargo, la parte más importante de una terapia como la suya era que él se sintiera seguro, no podía forzarlo a nada, le iba a dar el tiempo necesario para que pudiera abrirse y confiar, porque la fobia que él tenía le impedía relacionarse con las demás personas.
Terminada la sesión, el psiquiatra salió de la casa de Baekhyun dejándolo de nuevo en la soledad de su habitación, ni siquiera para las consultas aceptaba abandonar su casa, parecía haber desarrollado agorafobia también, pero no, su diagnóstico era una hafefobia severa que le impedía tener cualquier contacto físico con otra persona, así que permanecer en su casa era la única manera de estar a salvo, no importaba cuánto cuidado tuviera, no podía estar completamente cubierto en la calle sin parecer un desquiciado y llamar más la atención.
Hasta el menor contacto podía desatar una crisis en él, era algo que nadie lograba entender, no podían creer que fuera verdad lo que él les contaba, así que dejó de intentarlo, prefería ser tomado por un chico raro que se alejaba del mundo que por un esquizofrénico que imaginaba cosas.
Las pesadillas aún lo perseguían, no importaba cuánto tratara de ignorarlas o aparentar con su padre que todo estaba bien. Podía mentirle a su terapeuta, podía pretender que todo había quedado atrás, en el pasado, y que él llevaba una vida saludable y tranquila, que estaba contento y conforme con todo en su presente, pero no era así, él lo sabía perfectamente. Ha mejorado mucho, ya no despertaba gritando todas las noches y, mientras no tocara a nadie, o mejor, mientras nadie lo tocara a él, todo podría estar relativamente en calma; pero había recuerdos enterrados demasiado profundo en su interior, cicatrices que no lograban borrarse con el tiempo.
Ya habían pasado tres años en los que no tocó en absoluto a otro ser humano, ni siquiera a su padre o a su mejor amigo; diez desde que diagnosticaron su fobia y empezó el tratamiento “adecuado”; y trece desde que las pesadillas comenzaron y su vida se volvió un infierno del que deseaba escapar más que cualquier otra cosa en el mundo. Pero no podía, él era prisionero de su propia mente.
Su calma se vio interrumpida de nuevo por una visita inesperada. Estaba solo en su casa cuando el timbre de la puerta sonó, al abrirla, se quedó congelado. La visión de una persona de su pasado a la que esperaba no volver a ver jamás en su vida, lo sorprendió.
─Detective Park… ─susurró Baekhyun completamente desconcertado.
─Hola, Baekhyun, ahora soy comandante, pero eso no importa, necesito hablar contigo. ¿Puedo pasar?
─¿Puedo decir que no?
─Puedes, pero si estoy aquí es porque de verdad debo decirte algo importante.
─Entiendo… Siga. ─Baekhyun se apartó de la puerta dejando entrar al alto hombre que ya lucía el cabello un poco canoso en las patillas y algunas arrugas tempranas en su frente, seguramente como consecuencia de su estresante trabajo─. ¿Quiere algo de tomar?
─Agua está bien, gracias, Baekhyun… ¿Tu padre está en casa?
─No, está en el trabajo, llega después de las seis. ─mencionó Baekhyun desde la cocina mientras servía el agua. Cuando la traía notó la mirada ansiosa del hombre y supo que nada bueno iba a suceder.
─Bien, debí llamar antes de venir, lamento llegar a tu casa de imprevisto, pero… Es un tema un poco urgente.
─No voy a volver a ayudar en nada, si es por eso que viene, lo siento, pero no puedo.
─Créeme que no me atrevería a pedirte algo como eso, no de nuevo, pero el motivo de mi visita es por algo más difícil que eso, Baekhyun. Lamentablemente, no tengo buenas noticias.
─Me está asustando, comandante, ¿qué sucede?
─Supongo que no tiene caso dar rodeos. Wu Yifan escapó de la cárcel. Sucedió hace dos semanas.
─¡¿Qué?! ¿Pero cómo es posible? ─El terror invadió por completo a Baekhyun, su respiración se agitó y se atoraba en su garganta sin querer llegar del todo a sus pulmones.
─Lo lamento, ya no estoy en servicio activo así que me enteré algunos días después de que sucediera. Te aseguro que lo estamos buscando, pero era importante que lo supieras.
─Se suponía que nunca saldría de ese lugar, que estábamos a salvo. ─En este punto el chico ya tenía los ojos anegados en lágrimas que intentaba no derramar, pero el miedo se había apoderado por completo de su pequeño cuerpo y temblaba sin remedio.
─Hace casi tres meses hubo un incidente en la cárcel donde estaban recluidos… Por más criminales que sean, tienen ciertos derechos, sus abogados consiguieron que tuvieran visitas periódicas y Zitao se encontraba en cinta, pero hubo un motín y él fue asesinado. No alcanzaron a salvar al bebé que estaba cerca de nacer, Yifan enloqueció desde ese momento y fue mantenido en aislamiento, pero… De alguna manera, logró escaparse, creemos que tuvo ayuda externa.
─No quiero saber nada de ellos, se suponía que ya nunca más tendría que pensar en ellos.
─Sé que nada de esto te interesa, pero justo después de su fuga, hubo una intrusión en la oficina que guarda los expedientes de casos cerrados y el de los señores Kim fue robado. Nuestra hipótesis principal es que fue obra de Yifan. No hay registro de tu testimonio, obviamente, pero sí había fotos familiares y en ellas estás tú, estoy seguro de que él debió reconocerte.
─¡¿Cómo puede decirme eso?! ¡Él va a venir por mí!
─Estamos dispuestos a ofrecerte protección hasta que logremos capturarlo de nuevo, pero lo mejor sería que salieras de la ciudad por un tiempo.
─Santo Dios… Esto no puede ser… ¿Minseok y papá también están en peligro?
─No lo creo, la persona involucrada en su captura fuiste tú. Lo siento, Baekhyun, de verdad no imaginas cuánto lamento que debas pasar por esto.
─Tengo que llamar a mi papá. ¿Tiene algún plan, comandante?
─Bueno, en realidad sí, yo tengo una casa en Daegu, es una cabaña sencilla que usamos para vacacionar, pero está a nombre de mi esposa, nadie en la institución sabe de ese lugar, ustedes podrían quedarse ahí por un tiempo. Únicamente ustedes y yo sabríamos dónde están, creo que es lo más seguro que puedo ofrecerles.
Baekhyun quería llorar sin parar, por fin estaba en un momento de paz y las sombras del pasado volvían a oscurecer su mundo, no era justo, no era nada justo lo que le tocaba vivir, pero ahora, más que por su propia vida, temía por la de su padre y su amigo. Si el delincuente venía a buscarlo, ellos serían daño colateral y no podía permitir que nada malo les sucediera.
El alto y apuesto nuevo detective en la división de homicidios, Park Chanyeol, estaba sentado en su escritorio observando las fotografías de los últimos tres casos que les habían asignado a él y su compañero, Choi Minho, no habían podido resolverlos y, teniendo en cuenta que ellos dos se habían convertido en las estrellas del departamento, estaban demasiado frustrados.
No se trataba de casos particularmente elaborados o macabros, simplemente el asesino no había dejado ninguna pista, nada en absoluto con lo que pudieran trabajar, ni siquiera estaban seguros de que se tratara del mismo perpetrador, era solo una corazonada que Chanyeol tenía porque todas las víctimas se veían casi como si fueran hermanos, era el mismo tipo y sería una coincidencia demasiado grande que tres chicos con características tan similares fueran asesinados en el transcurso de dos semanas.
Su mente no dejaba de trabajar en un montón de teorías al respecto, pero estaban limitados por la evidencia física, que era nula, no había huellas, ADN, epiteliales, cabellos, nada, ningún rastro, el asesino parecía un fantasma.
─Park, debemos salir, hay un nuevo caso. ─Minho entró acelerado a la pequeña oficina que compartían con medio sándwich en la boca para tomar su chaqueta y salir de prisa.
Chanyeol apenas tuvo el tiempo de guardar las carpetas y seguir a su compañero, debían apresurarse porque ellos siempre eran llamados cuando se encontraba un cadáver, no había nada que hacer por la víctima más que brindarle justicia al atrapar a su asesino, así que los primeros minutos eran cruciales para encontrar pistas frescas y evitar que los forenses o los patrulleros inexpertos contaminaran la escena del crimen.
Esta vez el lugar era un parque público de una zona residencial de estrato medio-alto, era un barrio bastante bonito y acogedor, lleno de familias que vivían el día a día sin imaginar que un asesino pudiera estar asechando en las calles. La víctima era un joven doncel en sus veintes, con un rostro hermoso, cuerpo pequeño y esbelto, llevaba ropa provocativa y eso los hizo pensar de inmediato que podría tratarse de un prostituto.
Chanyeol no creía que el chico viviera en esa zona, estaba usando un ajustado short de cuerina negra, sin ropa interior, una camisa semitransparente con estampado de leopardo y botas de caña alta, realmente no lucía como un típico universitario que viviera con sus padres. Tampoco parecía ser un robo, conservaba sus pendientes y algunas pulseras y anillos, seguramente eran baratijas pero el hecho de que no se las hubieran quitado ya era una pista reveladora.
Los criminalistas habían acordonado el área ya que el chico estaba recargado contra un monumento del parque, sentado, con las piernas extendidas, los brazos a los lados y la cabeza inclinada. Si no fuera por el enorme charco de sangre que lo rodeaba, parecería un ebrio que se quedó dormido sin más.
─Maldición es igual al chico del martes. Ahora creo que no estás loco, Park.
─Te lo dije, no es que me alegre que este pobre chico muriera, pero confirma la teoría, mira ─Chanyeol señaló hacia una pequeña figura de origami ubicada en la parte superior del monumento─. No queda la menor duda, es exactamente igual a la de la escena anterior, tenemos un asesino serial.
─Mierda. Le avisaré a Taemin, si es verdad lo que piensas y el caso del drogadicto que ellos tienen también está relacionado, este maldito ya lleva cuatro víctimas en dos semanas.
─Es una escalada muy rápida para ser sus primeras veces, una de dos, hay más víctimas que no hemos relacionado o está en medio de un brote psicótico, no sé cual de los dos me preocupa más.
─¿Qué puedes decirnos, doc? ─inquirió Minho al forense que ya estaba por recoger al occiso.
─La causa de la muerte es una hemorragia aguda secundaria a laceración en cuello.
─Lo degollaron. ─afirmó Chanyeol y el forense asintió.
─Se desangró en cuestión de segundos, la herida fue profunda y seccionó la aorta, no tuvo tiempo ni de sentir dolor. No hay ninguna señal de lucha, tampoco tiene otra herida o golpe visible, sabré más después de la autopsia y les enviaré el reporte toxicológico.
─¿Alguna señal de abuso sexual?
─No, no tiene ropa interior, pero si hubo sexo, no fue forzado, de todas maneras le haré un frotis y les enviaré todo.
─Gracias, doc.
─Bien, pediré los videos de las cámaras de seguridad de la zona a ver qué encontramos.
Los dos compañeros suspiraron un poco enojados con la situación, no había mucho con qué trabajar, nuevamente no encontraban huellas en la escena, el tipo era listo, sabía lo suficiente para no dejarse atrapar, aunque todo lo demás en los crímenes fuera desastroso, una contradicción que los preocupaba demasiado. Ese no sería un caso fácil y necesitaban ayuda.