Smells like soju, tastes like love [ChanBaek]

Summary

Para Baekhyun, las citas a ciegas no funcionan y lo comprobó cuando hora y media después, la silla frente a él continuaba vacía; un claro indicio de que lo habían dejado plantado. Aun así, no se sintió tan mal, pues tres mesas más allá de la suya, un chico había corrido con su misma suerte. Sin embargo, cuando ese desconocido tomó sus cosas y caminó hasta su mesa presentándose y proponiéndole cenar juntos para lucir un poco menos estúpidos esperando a dos personas que no llegarían, Baekhyun sólo pudo pensar un par de cosas. La primera es que ese hombre alto, desaliñado y escandaloso, distaba mucho de lo que a él le gustaba. Pero conforme pasó la noche y las botellas vacías de soju fueron sumando, pensó que, después de todo, Chanyeol podría convertirse en su único tipo ideal.

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Capítulo Único

Para Baekhyun, las citas a ciegas no funcionan y lo comprobó cuando hora y media después, la silla frente a él continuaba vacía; un claro indicio de que lo habían dejado plantado. Aun así, no se sintió tan mal, pues tres mesas más allá de la suya, un chico había corrido con su misma suerte.

Sin embargo, cuando ese desconocido tomó sus cosas y caminó hasta su mesa presentándose y proponiéndole cenar juntos para lucir un poco menos estúpidos esperando a dos personas que no llegarían, Baekhyun sólo pudo pensar un par de cosas.

La primera es que ese hombre alto, desaliñado y escandaloso, distaba mucho de lo que a él le gustaba. Pero conforme pasó la noche y las botellas vacías de soju fueron sumando, pensó que, después de todo, Chanyeol podría convertirse en su único tipo ideal.



— ¿Quiere hacer ya su orden?

Aflojó el nudo de su corbata, intentando que el malestar pasara de él cuando la joven mesera le hizo aquella pregunta por cuarta vez en esa última hora que llevaba sentado en una de las pequeñas mesas de ese restaurante tradicional de barbecue. Decir que se sentía decepcionado, humillado además de molesto, era poco.

— Aun no, sigo esperando a alguien. Gracias.

Sonrió, encontrándose con la mirada de lástima que aquella chica que tenía por nombre Wendy le dedicó, haciéndolo sentir un poco más incómodo. Para su suerte ella pareció notarlo, pues enseguida volvió a llenar su vaso con agua y le sonrió con disculpa y cortesía para retirarse e ir a atender otras mesas.

Y Baekhyun suspiró, queriendo que la tierra se lo tragara en ese mismo momento.

Desde el principio supo que ir hasta ese lugar, era una pésima idea.

Jamás debió confiar en Luhan, nunca debió aceptar la cita a ciegas que este había armado con uno de sus amigos que le había manifestado su interés por conocerlo después de haber visto fotos suyas en redes sociales. Francamente, con haber escuchado cita a ciegas por parte de su mejor amigo, fue más que suficiente para saber que no funcionaría.

Sin embargo, no pudo negarse cuando Luhan le recalcó su completo estado de soledad y ligera desesperación por conocer a alguien con quien pudiera establecer una relación; ya estaba a la mitad de sus treintas y el trabajo en el hospital lo consumía al grado en que conocer gente nueva y tener citas románticas, era algo que él no conocía.

Eso no quitó el hecho de que más de noventa minutos después de la hora y lugar acordados, el asiento frente a él continuaba vacío y la bandeja de entrada de su celular se había saturado ante la gran cantidad de mensajes de disculpa que Luhan le había enviado por haber sido el causante de que estuviera en esa situación.

Suspiró.

Sabía que era más que inútil permanecer en ese lugar esperando a alguien que no llegaría, pero la vergüenza llegaba a él de tan sólo pensar en ordenar algo para él solo o, peor aún, levantarse de ahí e irse sin haber cenado nada haciendo que la gente a su alrededor se diera cuenta que sí lo habían dejado plantado.

Sin duda sería un momento humillante para él. Sin embargo, confesaba que no se sentía del todo mal pues tres mesas más allá de la suya, podía ver claramente como un chico estaba en las mismas condiciones que él, postergando el orden de su cena con el mismo argumento que el suyo.

No, ordenaré en un momento más ya que estoy esperando a alguien.

Instintivamente sonrió al darse cuenta de que no era el único haciendo el ridículo. No obstante, su sonrisa se vio congelada cuando aquel chico miró en su dirección y ancló su mirada en él. Por un segundo Baekhyun también lo observó, percatándose de que había un mundo de diferencia entre ellos.

Mientras él estaba vistiendo uno de sus tantos trajes sastre que siempre acostumbraba a usar en su trabajo junto a su cabello perfectamente acomodado en su lugar, aquel desconocido estaba portando un simple pantalón de mezclilla, tenis viejos y un sencillo suéter morado que iba a juego con sus desordenados cabellos oscuros que se complementaba con sus expresiones exageradas —al igual del tamaño de sus orejas. No le parecía tan atractivo, pero tampoco feo.

Era simplemente normal.

A pesar de ello no pudo quitarle la mirada de encima, y menos cuando este tomó su celular, su vaso con agua y se levantó de su mesa para tomar camino hacia la suya, desconcertándolo.

¿Qué es lo que ese tipo pretendía?

— Hola — saludó el hombre con una discreta sonrisa en sus labios, mostrándole que era más alto que él.

— Hola — respondió con duda, echándole una mirada de pies a cabeza justo antes de que se sentara frente a él—. Disculpa, no quisiera ser grosero, pero… ¿Qué crees que estás haciendo? Estoy esperando a alguien.

Cuando dijo aquello, el desconocido pelinegro comenzó a reír, asintiendo efusiva y exageradamente para hacerle saber que lo sabía. Y sí, claro que lo sabía, tenía que hacerlo al igual que todos los clientes de ese restaurante que habían estado ahí en la última hora.

— Lo sé. Tienes aproximadamente una hora con treinta minutos esperando a tu cita — se cruzó de brazos enarcando una ceja, empezando a sentirse un poco molesto hacia la actitud confianzuda de ese hombre—. Por eso llegué a la conclusión de que es hora de que cenes algo al igual que yo, ¿te parece si ordenamos algo?

Abrió su boca con toda la intención de decir algo y negarse a esa propuesta, pero el hombre no le dio tiempo de nada cuando alzó su brazo y llamó a Wendy para que fuera a tomarles su pedido. En verdad estuvo tentado a ser grosero con ese desconocido para que lo dejara solo y tranquilo, pero si lo hacía, tan sólo lograría llamar aún más la atención de la gente a su alrededor, así que suspiró resignado y frustrado dejando que la mesera llegara a ellos para apuntar su orden.

O más bien la de ese desconocido, pues al notar que no estaba muy a gusto con su presencia, tan sólo le sonrió de regreso y pidió una orden de samgyeopsal, arroz y todas las guarniciones que este llevaba, añadiendo a su pedido un par de botellas de soju. Cuando Wendy se retiró, Baekhyun decidió inclinarse un poco sobre la mesa dispuesto a descubrir las intenciones que ese pelinegro de sonrisa molesta y un tanto desagradable, tenía.

— Ahora sí, ¿puedo saber qué es lo que pretendes? No nos conocemos, yo sigo esperando a alguien y tú…

— Sí, sí, yo también estaba esperando a alguien justo como tú, pero acéptalo, nuestras citas nos han dejado plantados — contestó el otro como si nada, mientras él ladeaba su rostro sin poder creer su insolencia—. No sé qué pienses tú, pero creo que deberíamos cenar juntos para no vernos más estúpidos frente a toda esta gente que ya se dio cuenta de nuestra trágica suerte, ¿no lo crees? — dudó, y el desconocido se dio cuenta de ello—. ¡Oh, por cierto! Mi nombre es Park Chanyeol, mucho gusto. ¿Cuál es el tuyo?

Observó la mano que se extendió frente a él, mientras continuaba de brazos cruzados. Desconfiado, miró aquellos largos y gruesos dedos que estaban tendidos hacia él a modo de saludo que aún no era capaz de corresponder. Analizándolo un poco más, alzó su mirada siguiendo la línea de su brazo hasta que se detuvo sobre el rostro de quien ahora sabía se llamaba Chanyeol, descubriendo que a pesar de que a ese hombre también lo habían dejado plantado, mostraba un entusiasmo y una emoción que él no podía compartir en ese momento. Es más, tanto positivismo comenzó a molestarlo, sin embargo, ese hombre tenía razón.

Ambos estaban ahí, habían sido humillados y habían esperado por un largo tiempo a sus respectivas citas que parecieron ponerse de acuerdo en no asistir; sí, ambos estaban ahí y sería estúpido marcharse sin haber probado bocado alguno. Así que resignado, suspiró y aligeró el gesto de molestia de su rostro para estrechar su mano con la de Chanyeol, descubriendo que su piel no era tan suave como la suya y estaba un tanto descuidada. Aun así, no negó que el contacto fue un poco más agradable de lo que hubiera imaginado.

— Tengo que aceptar que tienes razón en eso — respondió mientras continuaban estrechando sus manos, mostrándole al final un gesto que podría parecer una leve sonrisa—. Y mi nombre es Byun Baekhyun.

Sus manos continuaron enlazadas durante un momento, en los que ese hombre pelinegro y desaliñado le sonrió un poco más. Después de ello, soltaron sus manos cuando Wendy llegó con sus bebidas y un par de vasos antes de retirarse con el fin de traer el resto de su orden. Y no sabía qué era más loco, si haber ido hasta ahí para tener una cita a ciegas con un amigo de Luhan, o estar ahí, a punto de cenar y pasar su noche junto a ese otro desconocido del cual no sabía nada más allá de su nombre.

Ambas cosas eran una locura, pero no estaba del todo mal salir un poco de su rutina y hacer algo no tan convencional, ¿cierto?

— Ahora que ya hemos dejado de ser un par de completos desconocidos — salió de sus pensamientos cuando Chanyeol habló, observando como abría una de las botellas de soju para llenar los dos pequeños vasos de cristal—, creo que sería bueno que me hablaras un poco de ti, Baekhyunnie.

¿Baekhyunnie?

Tomó su vaso con el alcohol y, sin querer, comenzó a reír al no poder creer lo confianzudo que podía llegar a ser ese hombre.

— Baekhyun, no Baekhyunnie — enfatizó imitando la voz gruesa del otro, provocando que este empezara a reír—. Ya tengo más de treinta años, no estoy como para que me llames de esa manera. Además, saber nuestros nombres no quiere decir que ya somos amigos, recuerda que sólo estamos a punto de cenar juntos porque nos dejaron plantados y nada más, ¿de acuerdo? Así que no creas que comenzaré a hablarte de mi vida.

Dijo con claridad, bebiéndose de una vez el soju de su vaso que inundó su paladar con un sabor agridulce. Sin querer hizo una mueca, pero se recompuso rápidamente cuando Chanyeol volvió a llenar su vaso mientras le miraba con diversión que fue interrumpida cuando Wendy llegó de nuevo a ellos con toda su comida.

Instintivamente agradeció a la chica y se quitó su saco para arremangar sus mangas, dispuesto a tomar la carne cruda con las pinzas para así ponerla a asar sobre la parrilla que estaba en el centro de la mesa y que Chanyeol se había encargado de encender momentos atrás. Pero antes de siquiera hacerlo, ese hombre alto le ganó las pinzas y tomó la carne trozo a trozo, cortando esta con las tijeras en pequeños pedacitos que fue dejando sobre la parrilla. Resignado a que ese desconocido haría lo que quisiera, resopló y recargó sus codos sobre la orilla de la mesa, para así apoyar su mentón sobre la palma de sus manos.

Y en completo silencio, observó más a ese tal Chanyeol.

Al igual que él, parecía que el tipo ya estaba en sus treintas. Lucía joven, pero la madurez danzaba en sus facciones masculinas que no llegaban a ser toscas; al contrario, había un toque juvenil y fresco en ellas. No era el hombre más atractivo que había visto en su vida, y mucho menos cuando se dio cuenta cuando este comenzó a hablar y a decir cosas que él no estaba escuchando para nada al no estar poniéndole atención; sin embargo, fue muy capaz de observar la manera en la que reía de forma maniaca deformando sus acciones, y haciendo que un pequeño tic en su ojo derecho apareciera.

Definitivamente no era el hombre más guapo que había visto en toda su vida, pero de manera extraña cuando Chanyeol giró a verlo de repente con una sonrisa y una mirada expectante como si estuviera esperando una respuesta, aceptó que de alguna forma tenía lo suyo y que sus ojos grandes y amplios, así como sus labios rosados y gruesos, no le resultaban para nada desagradables.

— Baekhyunnie, ¿me escuchaste? — sacudió su cabeza al regresar a la realidad, refunfuñando cuando ese chico volvió a llamarle de esa manera.

— No, lo siento, ¿me dijiste algo? — respondió, observando los movimientos contrarios.

Chanyeol lo miró por unos segundos más antes de desviar su atención a la parrilla, y tomar los trozos ya cocidos de carne en un plato que le entregó a él. Sin esperar tomó este y agradeció al pelinegro que de repente asintió, soltando una risita un tanto excesiva como si apenas hubiera sido capaz de entender algún chiste que se le hubiera contado minutos atrás. Por su parte se sintió un poco avergonzado cuando aquella risa llamó la atención de la gente, pero se olvidó de ello cuando ese desconocido tomó la palabra.

— Sí te dije algo. A decir verdad, fueron muchas cosas — pretendió tomar un par de palillos para disponerse a comer, pero cuando escuchó al alto y sintió como posó su mirada penetrante sobre él, se detuvo para volver a observarlo antes de que continuara—. Pero tal parecía que estabas muy entretenido mirándome, ¿no es así? ¿Acaso caíste ante mi gran atractivo? — alzó las cejas lo más que pudo, y sin esperar soltó una carcajada mientras exclamaba un «¡Ya quisieras!» que provocó que el alto hiciera una mueca de disconformidad ante su respuesta. Por su parte se sintió mejor, y no lo ocultó cuando mostró una sonrisa—. ¡Vamos! Acéptalo, tampoco estoy tan mal — negó un poco, haciendo que el otro suspirara resignado—. Bueno, no es de eso de lo que te estaba hablando, sino que más bien te pregunté a qué te dedicas. Aunque si lo pienso un poco por como vienes vestido con ese traje, estoy casi seguro de que eres un joven CEO de una compañía.

Decidido a jugar un poco con el alto grado de confianza de ese hombre, se cruzó de brazos y esbozó una sonrisa jocosa mientras lo miraba.

— ¿Qué tan seguro y confiado te sientes de estar en lo correcto? — cuestionó, estirando uno de sus brazos para tomar un trozo de carne con los palillos y llevarlo así hasta su boca.

— Tan seguro como para decirte que pagaré esta cena y todo lo que quieras consumir a lo largo de esta noche — dijo el otro con orgullo, sonriéndole amplío y con toda la intención de tomar su pequeño vaso con soju sin dejar de verlo.

Pero al parecer aquello fue demasiado para las habilidades motrices del pelinegro, pues tan pronto su mano se acercó al vaso de cristal, con un movimiento torpe lo golpeó haciendo que este se volteara y el alcohol se derramara sobre la mesa. Al percatarse de ello, Chanyeol rápido cogió un montón de servilletas para limpiar su desastre mientras se disculpaba con las personas que se giraron a verlo como si lo juzgaran por su torpeza.

Y Baekhyun pensó que lo era. Chanyeol era torpe, extraño, desaliñado y dueño de una terrible confianza que no le gustaba del todo.

Pero inexplicablemente, ese chico hizo que comenzara a reír con más sinceridad y a divertirse en aquella “cita” poco convencional.

— Absolutamente todo, ¿cierto? — se recargó contra la mesa, lamiendo sus labios con interés y una sonrisa ladeada cuando Chanyeol afirmó con un «todo» mientras volvía a llenar su vaso que esta vez sí pudo beber con éxito—. Bien, lo has dicho, ¡ya no puedes retractarte!

— No necesito hacerlo, Baekhyunnie, yo soy un hombre muy perceptivo y que raras veces se equivoca — explicó el alto, mostrándose seguro cuando dejó carne en su plato y volvía a llenar su vaso de soju.

— Deberías reconsiderarlo, y más te vale que tengas tu cartera llena de dinero porque de alguna extraña manera, mi apetito ha despertado aún más.

Lanzándose miradas desafiantes entre los dos, Baekhyun sonrió y tomó su saco buscando algo dentro de uno de los bolsillos. Cuando lo encontró, su sonrisa se ensanchó y rápido colocó su gafete como parte del personal del hospital frente al pelinegro, viendo con una tremenda diversión la manera en la que la sonrisa de Chanyeol cayó un poco, mientas tomaba su identificación entre sus manos como si no pudiera creer que se había equivocado.

— ¿Eres médico? — cuestionó Chanyeol alternando su mirada entre su identificación y él, sustituyendo repentinamente su expresión derrotada a una sombra de sonrisa—. Byun Baekhyun, especialista en pediatría.

— Sí, y soy uno de los mejores del Hospital Universitario de Seúl — manifestó jactándose, siendo ahora él quien estaba lleno de confianza—. Así que pide la carta porque quiero ver que más se me antoja comer porque, a diferencia de ti, yo sí soy perceptivo y nunca me equivoco.

Chanyeol negó con una suave risa, mirando su identificación por un momento más antes de regresar su atención de nuevo a él mientras alzaba su mano para hacerle saber que tenía algo que decir.

— Te tengo una propuesta — negó a prisa, pero el otro aun así continuo—. Adivina mi profesión. Si lo haces, definitivamente pagaré por todo.

— ¿Y si no lo logro hacer? — inquirió, viéndose tentado.

El pelinegro alzó una ceja mirándole con un grado de diversión.

— ¿No que eres un hombre perceptivo y que nunca se equivoca?

Baekhyun mordió su labio inferior con discreción queriendo maldecir a ese tipo por usar sus propias palabras en su contra.

— Por supuesto que lo soy —bufó cruzándose de brazos.

Como respuesta el alto soltó una pequeña risa.

— Si no aciertas, dividiremos los gastos a la mitad. Es justo, ¿no? ¿Te parece bien?

Por un momento lo meditó. Ciertamente era absurdo seguirle el juego a ese hombre que acababa de conocer. Pero sin querer, sintió como poco a poco estaba poniendo su confianza en él, siendo receptivo a su acercamiento e intentos por hacer que su noche fuera amena.

No lo confundan, sigue pensando que Chanyeol no es su tipo, que no es del todo atractivo y que sigue siendo raro. Pero por un segundo, pensó que estar en su compañía no era algo malo. Al contrario, poco a poco empezó a disfrutarlo.

— ¡Claro que me parece bien! Con tan sólo verte es fácil saber a qué te dedicas — mordió uno de sus palillos con una sonrisa un tanto suprema, mientras miraba a ese hombre de pies a cabeza—. A leguas se nota que eres un programador informático o que tienes que ver con ello, tienes la pinta completa de serlo.

Estaba seguro de su decisión. Realmente estuvo seguro de ello hasta el instante en que Chanyeol comenzó a reír de la misma manera en la que lo había hecho él antes.

— Creo que ambos tenemos un serio problema juzgando a los demás por su aspecto y vestimenta — declaró Chanyeol con diversión, mientras le entregaba su gafete de vuelta—. Porque al igual que tú, yo también soy médico y estoy especializado en neurocirugía.

Rápido fijó su atención de su gafete al alto, sin creerle. Por eso no pudo evitar reír, mirando la manera en que ese hombre alto arrugó su nariz diciéndole un «Es en serio, Baekhyunnie» que hizo que empezara a acostumbrarse a esa manera de llamarle.

— ¡No me mientas! No luces como un doctor, además eres muy torpe, ¿cómo es que siguiera puedes operar as...

Justo antes de que terminara de hablar, Chanyeol metió un trozo de carne a su boca, haciendo que se callara de una vez por todas. Durante un segundo se sintió herido por la forma en que quiso callarlo, pero cuando este sacó una identificación de su cartera y la acercó a él para que viera y comprobara que esta pertenecía al Hospital Doldam que lo avalaba como un médico neurocirujano, abrió sus ojos más ante la sorpresa y no pudo evitar señalarle con incredulidad mientras balbuceaba derrotado por no haber adivinado su profesión y, de paso, muy sorprendido porque jamás imaginó que ese compartiera su misma pasión por la medicina.

— ¿Sorprendido? — bajó su mano y frunció sus labios al caer en cuenta que había perdido y, además, de que la seguridad en ese hombre había aumentado—. Somos colegas de profesión y al igual que tú, soy uno de los mejores en mi rama, Baekhyunnie.

— Baekhyun — recalcó, tomando la botella de soju para llenar su pequeño vaso y, de paso, el de Chanyeol quien le agradeció después—. Y que seas doctor, no quita el hecho de que eres algo torpe.

Dijo con una sombra de sonrisa, escuchando la queja para nada rencorosa de aquel alto que parecía estar disfrutando también de su compañía en aquella extraña cita de tan sólo un par de chicos a los que dejaron plantados.

Entre palabras, tragos de soju y risas, descubrió que Chanyeol y Jongdae, su mejor amigo del hospital, se conocían ya que habían estudiado la carrera y especialidad juntos. No pudo evitar reír incluso más fuerte cuando el alto comenzó a imitar a su amigo y a contarles anécdotas de cuando ambos estudiaban. No quería, una pequeñita parte dentro de él continuaba rehacía a dejarse llevar en esa noche y disfrutar de la compañía ajena. Pero no pudo, y a partir de ese momento se sintió en plena confianza con el alto mientras charlaban, se miraban y reían de cualquier estupidez dicha mientras la carne poco a poco se iba terminando y las botellas vacías de soju se iban acumulando.

— ¡No te rías que es en serio! — dijo Chanyeol en un punto de esa noche, mientras él se doblaba de risa al no creerle en nada al alto sobre aquella anécdota médica que le parecía imposible—. ¡Yah, deja de reírte Baekhyunnie!

— ¡Es que eso es médicamente imposible! — exclamó entre risas, limpiando las lágrimas que habían brotado de diversión—. Tan sólo estás exagerando las cosas para llamar mi atención.

Esa fue su propia respuesta mientras llenaba con torpeza sus vasos de cristal, tomando posteriormente el suyo con su mano y el cual no tardó en chocar con el de Chanyeol, haciendo ambos un pequeño brindis que tomaron de un sorbo y que les provocó gestos en sus rostros ante el sabor de la bebida. Después de eso, el pelinegro le miró con una estúpida sonrisa que le hizo rodar los ojos pero que, de alguna forma... lucia adorable.

— Quizá, pero es cierto, tan cierto como decir que tienes una muy linda sonrisa, Baekkie —su risa se cortó un poco, prestando atención a lo dicho—. ¿Lo ves? Sólo así soy capaz de obtener tu completa atención.

Volvió a rodar los ojos y sonrió de costado, lanzándole una servilleta echa bola al contrario al darse cuenta de que tan sólo estaba jugando con él.

— ¡Eres un idiota! — pronunció entre risas, aceptando gustoso el trozo de carne que Chanyeol colocó en su boca con ayuda de los palillos a modo de disculpa.

Y no se lograba entender. Él no era así, él no disfrutaba veladas con desconocidos y tampoco reía a todo pulmón actuando de una forma estúpida frente a las personas.

Pero ahí estaba él, jugando con Chanyeol mientras cenaban, bebían y contaban chistes estúpidos para ver quién podía hacer reír más al otro. Y era sincero y seguro al decir que Chanyeol era el más torpe e idiota de los dos. Lo descubrió con sus chistes, por los dos vasos más de soju que derramó en la mesa, así como por la misma manera en la que reía y masticaba su comida al mismo tiempo mientras le miraba sin parecer tener un poco de miedo de lo que Baekhyun pudiera pensar de él; lo cual era mucho y nada a la vez.

Y una vez más se descubrió mirando a Chanyeol, pensando ahora que ese desagradable tic en su ojo derecho era algo que tenía una pizca adorable, y que ese cabello alborotado iba bien con toda su personalidad brillantemente estúpida al igual de escandalosa.

Desde el principio, había pensado que terminaría su cena y agradecería a ese hombre por hacerle pasar un rato agradable que le ayudó a olvidarse de su humillación, para después irse a su casa y descansar en esa noche libre de guardias en el hospital. Él quería hacer eso, tan sólo dejar su mitad correspondiente de dinero de la cuenta sobre la mesa y cada uno irse por su lado para tener un recuerdo agradable de esa noche con ese extraño.

Pero no.

No pudo controlar sus impulsos ni el latir acelerado de su corazón cuando Chanyeol entre risas y visiblemente acalorado por el alcohol, tomó su mano entre sus grandes manos y le colocó en el dedo anular un horrible anillo hecho con la tapa de una de las muchas botellas de soju. Él se burló, le dijo al pelinegro que ese anillo era feo y desentonaba completamente con sus manos, pero aun así rió, sonrió y supo que Chanyeol no le creyó ninguna de sus palabras cuando miró sus ojos.

¿Qué es lo que estos dirían?

No lo sabía, lo que sí, es que creyó que luego de aquello sí sería capaz de irse a su propia casa y despedirse del alto; pero para cuando menos se dio cuenta, ambos habían dejado el total de la cuenta sobre la mesa y se pusieron de pie para salir juntos de aquel restaurante comenzando a tontear, reír y caminar uno al lado del otro sobre aquella calle pendiente abajo. No sabía lo que le sucedía, no sabe si debía atribuirle todo al alcohol, a Chanyeol o a sí mismo en un afán de salir al menos una noche de su rutina que consistía en llegar a casa, leer un libro mientras bebía café para después irse a dormir pensando en qué estaba haciendo de su vida personal al vivir siempre así.

Quizá era nada de eso o el conjunto de todas, pero no podía negar que estar yendo a un lado de Chanyeol que le decía cosas que no estaba escuchando, caminando juntos en esa calle desde la cual se podía ver la vista de Seúl al estar en un buen punto de aquella colina en una parte alta de la ciudad, le hicieron que se sintiera libre, fenomenal y con muchas ganas de que esa noche no terminase por nada del mundo.

— ¡Ah, se siente tan bien! — alzó sus brazos al cielo y comenzó a caminar frente a Chanyeol, dando la espalda a la calle para así poder quedar frente al alto que le miraba divertido y con una ceja alzada—. ¡Esto se siente muy bien! — dijo con una amplia sonrisa y voz alzada, corriendo a un costado de la vereda para poder disfrutar de la vista nocturna.

— ¿Puedo saber que se siente tan bien? — su piel se estremeció cuando escuchó la voz tan cerca de él.

En un impulso, giró hacia atrás notando que Chanyeol estaba justo tras su espalda, pero en lugar de mirarlo a él, estaba mirando hacia la hermosa vista de la ciudad. Al estar así, no pudo evitar observarlo una vez más descubriendo que a cada segundo que pasaba, le parecía más atractivo y cada vez un poquito más su tipo.

Divertido y a la vez asustado con sus propios pensamientos, dio un pequeño salto y rodeó el cuello ajeno para así reanudar su caminata por la calle, mientras reía de manera estúpida esperando que el alto no pensara eso de él.

— Esto, ¡todo, todo se siente genial! Es bueno salir un poco de la rutina y olvidarse del hospital, de casa, ¡de todo! — miró a Chanyeol y rió al ver que este estaba agachado para quedar a su misma altura, evitando así que él tuviera que caminar de puntillas—. Y creo que tú eres el culpable de esto.

Fingió reproche en su voz, y soltó el cuello del pelinegro para avanzar unos pasos más adelante de él, y extender sus brazos a la par que respiraba el aire fresco antes de volver su mirada al gigante desconocido, el cual lo miraba como si fuera un loco, pero que en ningún momento dejaba de verle con esa sonrisa y sus ojos grandes y brillantes. Verlo así volvió a hacer que su corazón se acelerara, y que un agradable cosquilleo viajara por todo su cuerpo al creer que incluso su par de viejos tenis hacían que el alto luciera atractivo.

— De nada por hacer tu noche esplendida — negó divertido, dejando que ese hombre lo alcanzara—. Por cierto, ¿te irás caminando o pido un...

— Chanyeol, ¡mira! — interrumpió al alto y, sin esperar a que le dijera algo más, corrió hacia una pequeña tienda de conveniencia, señalando el cartel promocional de uno de sus helados favoritos—. ¿Acaso no se te antojan? ¡Vamos a comprar unos! — dijo con entusiasmo, notando que el pelinegro lo miró desconcertado como si no fuera capaz de entender que aún tuviera hambre después de todo lo que habían comido—. ¿Por qué me miras así? Esta es la primera vez que tengo una comida que puede ser llamada como tal. Tú sabes cómo es la vida en el hospital, así que hoy quiero comer hasta reventar — sentenció determinado, mordiendo su labio inferior inconscientemente.

Chanyeol lo miró durante unos segundos, la duda bailando en su mirada. Para su suerte, el gesto medianamente serio que reinó su rostro rápido cambió a una sonrisa justo cuando el también médico tomó su mano. Ante tal acto abrió un poco más sus ojos, pero sonrió también y con discreción cuando ese alto comenzó a caminar hacía la tienda, tirando de él para cumplirle su pequeño capricho. Al ver eso, adelantó sus pasos y él mismo se aferró del brazo de Chanyeol mientras lo guiaba por toda la tienda, yendo por aquel helado que tanto deseaba.

Teniendo ya el par de empaques de su helado favorito en manos de Chanyeol, se aventuró a ser un poco más caprichoso por lo que de nuevo tiró del brazo de ese hombre para ir por un par de cosas más, los cuales consistieron en un pequeño botecito de leche sabor fresa y un helado más de otro sabor. Al tener todo listo, se dirigieron a la caja mientras el pelinegro le miraba como si esperara a que le diera el dinero para pagar, pero él se hizo el sordo y soltó el brazo del contrario con una sonrisa de labios, diciéndole después unas palabras.

— Te espero afuera, Yeollie — el médico le miró durante otro segundo, asintiendo entre risas mientras prestaba su atención al encargado de la tienda, para disponerse a pagar.

Y así como dijo, salió de la tienda con un sentimiento de emoción y éxtasis remolonearse en su pecho y estómago. Cuando estuvo fuera, metió sus manos en los bolsillos de sus pantalones, encontrándose con algo que había olvidado. Con un ligero calor en sus mejillas, sacó aquellos paquetes de condones que Luhan le había dado.

No pudo evitar reír al recordar cuando aquel enfermero se los entregó sin mucha discreción, por si su cita llegaba a la tercera base. Él en ese momento se alarmó al ver que había pacientes a su alrededor que podrían darse cuenta de eso, pero aun así guardó aquellos condones de empaque de Rilakkuma en el bolsillo de su pantalón, olvidándose de su existencia hasta ese momento.

— Aquí tiene su helado, doctor — giró hacia atrás para encontrarse a Chanyeol tendiéndole su paleta ya sin el empaque, por lo que estiró su brazo y lo tomó con mucho gusto a la par de que reía un poco—. ¿Y ahora que tienes? ¿Puedo saber por qué estás tan risueño?

Mordió la paleta y gimió de placer al sentir su delicioso sabor; después y recuperado de aquel momento de goce, observó que Chanyeol también probaba su paleta y caminaba a su lado mirándolo, cargando en su otra mano las demás compras que llevaba en una bolsa de plástico.

— Es que cuando Luhan me armó está cita con uno de sus amigos, llegó hasta mí y me dio esto — sin ser suave, tomó un extremo de la tira de condones y los mostró frente al rostro de Chanyeol quien de repente comenzó a toser al haber sido pillado por sorpresa—. El muy tonto me trataba de emparejar con su amigo, pero ya ves, aquel imbécil me dejó plantado y estos pequeños se regresarán intactos a casa conmigo.

Rió y continuó caminando, disfrutando de su paleta.

Posteriormente, escuchó a Chanyeol correr hacía él después de haberse quedado atrás por un momento. Cuando de nuevo estuvieron al mismo nivel, oyó la risa del alto que le resultó muy contagiosa.

— Creí que eras un tipo completamente serio cuando te vi por primera vez en el restaurante, pero ahora me retracto por completo de ese pensamiento — ladeó su rostro lamiendo su paleta, teniendo una sonrisa en sus labios mientras miraba al médico.

Sin pensarlo mucho, se detuvo y tomó la otra mano de Chanyeol que cargaba la bolsa, y dejó la tira de condones sobre su palma para después alzar su rostro y mirarlo con una sonrisa mientras que este le miraba interrogante.

— Me caíste muy bien Yeollie, así que aquí tienes, te regalo mis condones para que te protejas y tengas una vida sexual activa y muy segura — cerró la mano del alto entorno a los preservativos, y dio un par de palmadas alentadoras sobre ésta haciendo que el alto soltara una risilla—. Verás que después me lo vas a agradecer.

Hecha su obra del día, retrocedió un par de pasos sobre la calle para reanudar su camino. Sin embargo, no se dio cuenta que justo donde pisó estaba el inicio de la acera, así que, sin poder evitarlo, su pie trastabilló provocando que se precipitara hacia atrás. En un intento por evitar caer, se aferró a la muñeca de Chanyeol a quien tomó desprevenido, haciendo que además de él, el alto también perdiera el equilibrio provocando que ambos cayeran de la manera más estúpida y ridícula posible.

Un poco aturdido abrió sus ojos, y sacudió su cabeza para darse cuenta de que el frío que sintió repentinamente sobre su estómago fue porque su paleta helada había caído justo sobre ese lugar. Sin esperar quitó el postre y lo tiró sobre la acera con un gesto de decepción en sus labios al no haber podido terminarlo. No obstante, dejó de prestar atención a eso cuando se dio cuenta que unas largas piernas estaban enlazadas con las suyas. Siguiendo el camino de estas, alzó su vista y se topó con el rostro también aturdido de Chanyeol frente a él por culpa de la caída. Estaba cerca, tan cerca que fue capaz de ver un pequeño lunar en la nariz contraria que no había visto antes.

Al tenerlo de esa manera casi encima de él, no pudo evitar fijar su atención a todas y cada una de sus facciones, descubriendo como su par de gruesos labios rosas brillaban con majestuosidad gracias al helado que el alto también había estado comiendo y que ahora descansaba por igual en el suelo. Pasados un par de segundos, Chanyeol salió de aquel aturdimiento y alzó el rostro para finalmente verse a los ojos, provocando una reacción en Baekhyun que no fue capaz de controlar ni de detener.

Sin mediar palabra, cerró sus ojos y suspiró profundamente antes de unir sus labios con los de Chanyeol. No fue un gran beso, tan sólo duró un segundo, pero fue el contacto suficiente como para sentir la suavidad de aquellos sobre los suyos. Alentado por esa agradable sensación, volvió a dar un corto beso a Chanyeol antes de decidirse a abrir sus ojos para ver la reacción del pelinegro.

Cuando sus miradas se encontraron, un agradable cosquilleo nació en su estómago que se incrementó y le hizo jadear cuando el alto tomó su rostro e hizo que volvieran a besarse, pero esta vez con un poco más de profundidad que hizo temblar cada uno de los vellos de su cuerpo.

No sabía por qué lo estaba haciendo ni tampoco quería descubrirlo o pensar más allá, así que sin meditarlo y dibujando una sonrisa entre aquel beso, con entusiasmo rodeó el cuello de Chanyeol e hizo que el beso profundizara al grado que tuvo que abrir sus labios para enlazarlos con los contrarios, disfrutando de la calidez de estos, así como la humedad de su boca que comenzaba a excitarlo y a llenarlo de un placer que no había sentido en mucho tiempo.

«Es una locura», dijo una voz en su mente, pero su corazón no estuvo de acuerdo, tampoco su cuerpo, así que cuando se separaron, no pudo evitar dar una mordida al labio inferior de Chanyeol para unir después sus frentes mientras jadeaban y abrían sus ojos para verse directamente a ellos, al tiempo que seguían tumbados sobre la acera.

— ¿Tu piso está cerca? — cuestionó sin pensar, notando como aquella mirada oscura en Chanyeol encendía algo en él.

— Sí, está justo bajando por la calle... — respondió el otro jadeante, sin dejar de alternar su mirada entre sus ojos y sus labios.

Por su parte sonrió, dando un beso fugaz en los labios de Chanyeol.

— Creo que esta noche serás capaz de usar los condones que acabo de regalarte... — dijo en voz suave sobre los labios contrarios, disfrutando de la manera en la que ese hombre le miraba en una especie de deseo e incredulidad por lo que estaba ocurriendo.

— ¿Sabías que tengo una pequeña afición por Rilakkuma? — Chanyeol murmuró sobre sus labios con una sonrisa, haciendo que comenzará a reír.

— ¿Y entonces que estás esperando, Yeollie? Vamos.

En cuestión de segundos ambos se pusieron de pie y entre risas, besos robados y caricias que aún no llegaban a ser muy íntimas, bajaron por aquella larga calle con las ansias carcomiéndolos y con el deseo a flor de piel.

Lo que estaban haciendo era una locura, y lo sabía. No conocía prácticamente de nada a Chanyeol, no sabía si era un acosador que se había inventado todas sus anécdotas e historias para tan sólo impresionarlo y hacerlo caer ante él. También podría ser un secuestrador que tenía malas intenciones con él. Podrían ser muchas cosas y a la vez ninguna de ellas, pero en ese preciso momento no quiso pensar en nada de ello y se dejó llevar por sus emociones, por el grandioso rato que estaba pasando con Chanyeol y por ese repentino y fuerte deseo que sintió de estar con él. Debería quizá dejar al tipo e irse de ahí para estar a salvo en su casa, pero cuando se detuvieron frente a un pequeño edificio de apartamentos y se quedaron ahí durante unos segundos, fue cuando estuvo más convencido de lo que él quería hacer, y en ese justo momento sintió que era correcto y lo que necesitaba.

— ¿Aquí es donde vives? — preguntó al alto, quien le miraba mientras asentía. Al tener su repuesta, él mismo asintió y comenzó a caminar al interior—. ¿Qué esperas? ¡Vamos!

Mordió su labio inferior dando una última mirada a Chanyeol, antes de reír bajito y comenzar a subir a toda prisa las escaleras que daban a los apartamentos. Sin embargo, el fuerte movimiento y la gran cantidad de alcohol que recorría sus venas hicieron que perdiera el piso y se tropezara con un escalón. Afortunadamente, el pelinegro fue rápido y lo sostuvo de la cintura desde su espalda para evitar que cayera de narices contra las escaleras y se hiciera daño.

Ante esa acción, giró su rostro hacia atrás y observó a Chanyeol. Tenerlo de nuevo tan cerca y con sus cuerpos tan juntos causó estragos en él, y no pudo evitar gemir bajito cuando sintió su entrepierna semidura dar contra uno de sus muslos, haciendo que su propia erección empezará a despertar. Por ello y el creciente deseo que se tuvieron, cerraron sus ojos y se entregaron a un beso mucho más profundo que los anteriores, haciendo que cualquier duda que tuviera, se esfumara de su mente.

Con torpeza y tropezones, se giró y quedó de frente a Chanyeol quien no tardó en abrazarlo por la cintura y subir el tramo de escaleras que faltaban, hasta que finalmente se detuvieron frente a una puerta. Estaba ansioso, en verdad estaba muy ansioso y no pudo evitar que sus manos viajarán por el cuerpo ajeno y se introdujeran bajo el suéter descubriendo que no había más tela que cubría la piel. Eso lo impulsó a acariciar su espalda, gozando de los suaves suspiros que Chanyeol soltaba entre sus labios mientras intentaba abrir la puerta de su apartamento sin pretender alejarse de sus labios. Pero tuvieron que hacerlo al comenzar a sentir que el aire les faltaba, así que en ese momento Chanyeol aprovechó para abrir su puerta, ingresando ambos de inmediato al interior de aquel piso con el deseo aún más fuerte en sus cuerpos.

— Disculpa el desorden — pronunció Chanyeol una vez cerró la puerta a sus espaldas—. No acostumbro a tener visitas ni tiempo para recoger... — continuó el alto con voz agitada, por lo que no pudo evitar apegarse a su cuerpo y rodear su cuello con sus brazos empezando a darle pequeños besos sobre sus labios.

— No te preocupes, Chanyeol — respondió entre sus besos, riendo suavemente cuando el alto le provocó cosquillas en el momento que rodeó su cintura e introdujo sus manos bajo su saco y camisa. Pero esa risita no duró mucho, pues pronto comenzó a suspirar ante la sensación de piel contra piel—. De todas formas, nosotros vamos a crear un desastre...

Habló tratando de lucir sensual para el pelinegro, logrando su objetivo cuando este jadeó y se atrevió a acercar sus labios contra su cuello para besarlo de forma demandante. Excitado y deseando llegar a más, trató de quitarse los zapatos antes de adentrarse al apartamento del desconocido. Sin embargo, al estar concentrado en los besos y en las caricias de ese médico sobre él, lo único que logró hacer fue volver a tropezarse y hacer que ambos cayeran duro contra el suelo, haciendo que se quejaran por el golpe y que, de paso, rieran de repente ante lo idiotas que estaban siendo.

— Definitivamente no volveré a beber tanto la próxima vez, estoy siendo un completo imbécil — dijo entre risas, mirando a Chanyeol levantarse de su cuerpo para, así, quitarse sus zapatos mientras una sonrisa se formaba en sus labios. Y puede que no lo conociera aún, pero estaba seguro de que ese gesto era de travesura.

— Completamente de acuerdo — abrió su boca sintiéndose ofendido cuando ese hombre afirmó sus palabras en lugar de negarlas. Así que, sin esperar, apoyó sus codos sobre el suelo de madera y alzó su torso para ver mejor al alto y así poder empujarlo con ayuda de su pie, pero este vio sus intenciones, así que rápido le quitó sus zapatos e inmediatamente se movió hasta que quedó entre sus piernas, haciendo que un gemido saliera de sus bocas al sentir como sus erecciones se rozaron—. Pero, aunque estés siendo un poco torpe, no te voy a negar que aun así eres muy lindo, incluso más que eso, eres atractivo, sexy y estas empezando a enloquecerme con este poco, Baekhyun... ¿Cómo le haces? Desde que te vi en el restaurante, no pude evitar sentirme atraído hacia ti.

Entrecerró sus ojos y suspiró cuando el pelinegro besó su cuello, haciendo que gimiera un poco más. Como respuesta, enredó sus dedos en los cabellos del otro médico e hizo que alzara su cabeza hasta que sus rostros quedaron a la misma altura, comprobando el deseo en aquella mirada oscura.

— Entonces desde el principio tuviste la intensión de acercarte a mí de esta manera, ¿no es así? — susurró con media sonrisa en sus labios, la cual tembló cuando las manos del alto acariciaron sus muslos—. No te culpo, es difícil resistirse a mí. Además, sería estúpido que pretendieras usar los condones que te di con alguien más que no sea yo, Chanyeol.

Lo último lo dijo con un tono más serio y severo de voz, pero pronto cambió a un simple jadeo que salió de sus labios cuando los botones de su camisa fueron abiertos uno a uno, siendo recibido su pecho desnudo con un par de besos que lo estremecieron por completo.

— Créeme que en este momento no quisiera usar esos condones con nadie más que tú, Baekhyun — pretendió reír y responder con algo ingenioso a esas palabras, pero no pudo hacerlo ya que estuvo más ocupado en la sensación de escalofríos y estremecimiento que ocupó su cuerpo cuando Chanyeol murmuró aquellas palabras sobre el lóbulo de su oreja.

Estando ambos excitados y ansiosos por conocerse más, se miraron a los ojos con deseo y se sonrieron ampliamente antes de que se aferrara al cuello del alto y este a sus muslos para abrazarlo y así poder alzarlo una vez se levantaron del suelo. Por instinto rodeó la cintura del pelinegro con sus piernas, sin evitar reír cada vez que ese tipo descuidado tropezaba con las cosas que había en su suelo mientras que él, divertido y entretenido, posaba sus labios en la piel apiñonada del médico haciendo un recorrido de besos desde su cuello hasta el lóbulo de su oreja. Quizá un par de horas atrás la voz de aquel desconocido le habría resultado excesiva y molesta, pero ahora en la que le hablaba con su voz ronca, excitada y sensual, no podía evitar que su cuerpo reaccionara y se calentara aún más.

Con esos pensamientos en mente y distraído en ese largo cuerpo, soltó una exclamación de sorpresa cuando por fin fue lanzado hacia la cama de Chanyeol. Sacudió su cabeza un poco aturdido y se movió sobre esta hasta que su cuerpo quedó en el centro del colchón y pudo recargar sus codos para alzarse un poco y ver mejor al hombre que estaba de pie frente a él, quitándose el suéter de una manera un tanto desesperada y torpe. Aun así, le pareció sumamente sensual esa imagen, así que no se quiso quedar atrás y se quitó su saco junto a su camisa ya desabrochada que no tardó en lazar a algún lado de esa desordenada habitación. Después desató su corbata, esbozando una media sonrisa cuando la pasó detrás del cuello del alto para atraerlo justo en el momento que se había tumbado sobre él en la cama.

— Estamos haciendo una locura... — murmuró bajo, soltando un par de risitas cuando Chanyeol besó la parte detrás de su oreja izquierda, haciendo que un leve cosquilleo recorriera su cuerpo de pies a cabeza—. Pero me gusta y ya no puedo resistir más... — cerró sus ojos y jadeó, soltando su corbata para bajar sus manos por aquella amplia espalda, hasta que sus palmas se detuvieron sobre el trasero ajeno—. Necesito más... Necesito que me toques más...

Él mismo se sorprendió con el tono necesitado y muy excitarlo en su voz, pero se olvidó de ello, de la vergüenza y de cualquier código de buen comportamiento en el momento que Chanyeol miró sus ojos antes de cerrarlos y apoderarse de sus labios en un beso profundo, húmedo y cargado de un deseo que hacía a su cuerpo temblar de excitación y expectación.

Chanyeol era un poco torpe en sus movimientos, pero eso no quitaba el hecho de que besaba muy bien, lo aceptaba y su cuerpo disfrutaba las consecuencias de ello al sentir la manera maravillosa en que atrapaba sus labios entre los suyos, escabullendo su lengua entre estos hasta chocar con la suya, haciendo que la nueva humedad asfixiante lo atacara de una manera maravillosa. Mientras sus labios se desvivían en conocerse y por domar el ritmo, aferró con fuerza los costados de las caderas del alto cuando sintió como una de las grandes manos de Chanyeol comenzó a frotar su erección sobre sus pantalones. Ante tal acción no pudo evitar gemir, siendo estos reprimidos y ahogados entre los labios hambrientos del pelinegro.

Si las cosas seguían así sabía que llegaría rápido a su límite, y Chanyeol pareció darse cuenta de eso, así que poco a poco y entre ahora pequeños besos y mordidas, separaron sus labios para dar un profundo gemido cuando la boca del médico se entretuvo en su pecho. Él gemía, y no pudo hacer otra cosa más que recargar su cabeza sobre la almohada cuando el pelinegro se entretuvo en sus pezones hasta dejarlos duros y sensibles, haciendo que su erección creciera y que sus deseos de fundirse entre los brazos de ese casi desconocido, aumentaran.

— Nhg... Chanyeol... — cerró los ojos con fuerza y gimió su nombre, justo cuando el alto bajó por su pecho hasta sus caderas, decidiéndose de una vez a abrir sus pantalones y quitárselos de una vez, dejándolo sólo en bóxer.

— ¿Cómo se siente? — preguntó el pelinegro de repente.

Sin darle tiempo a pensar a qué se refería para poder encontrar una respuesta, la mano grande del alto se coló bajo su ropa interior y rodeó su erección sin miramientos tirando un par de veces de ella, haciendo que tan sólo pudiera gemir fuerte y arquear su espalda ante el espasmo de placer que recorrió su cuerpo. Un poco abrumado por aquella sensación, abrió un poco sus párpados y entre sus pestañas vio la sonrisa del alto a la par de que se agachaba y quedaba acomodado entre sus piernas. Por un momento no supo qué haría el alto, pero cuando este le bajó su bóxer hasta sus tobillos y besó sus muslos internos, su respiración se cortó y se vio en la necesidad de aferrar las sábanas bajo la palma de sus manos cuando ahora la punta de la lengua del pelinegro delineó una vena de su miembro.

«Por dios», pensó esbozando una pequeña sonrisa cuando una de sus manos fue a dar entre los cabellos de Chanyeol de manera inconsciente. Queriendo apreciar un poco más de aquella escena, con su otro brazo y como pudo, apoyó la palma en el colchón y se impulsó hasta quedar sentado, mientras observaba la gran espalda de Chanyeol y la manera en que introducía su erección en su boca, comenzando a subir y bajar sobre su miembro mientras se encargaba de masajear sus muslos hasta llegar a sus glúteos para después rozar su perineo y, de paso, su entrada. Ante aquella gran marejada de sensaciones no pudo evitar gemir y jadear con más frecuencia, mientras se atrevía a mover sus caderas con un poco de ritmo a la par que peinaba los cabellos oscuros.

Su corazón latía desbocadamente, sus respiraciones eran aceleradas, profundas, y en ese mismo momento no sabía si debía agradecer o maldecir que Chanyeol también fuera un médico y conociera el cuerpo humano tan bien al grado de saber qué puntos debía tocar en él para estimularlo y hacerlo llegar al límite. Temiendo poder acabar antes de tiempo a causa de los estímulos del alto, con sus dos manos tomó el rostro del otro hombre y le obligó a detener sus movimientos sobre su erección para poderse ver a los ojos y, de paso, los brillantes labios contrarios que lo tentaron sobre manera.

Aún una parte de él seguía pensando que era una tremenda estupidez el estar desnudo sobre esa cama desconocida. Y sí, quizá era una reverenda insensatez estar de piernas abiertas frente a un Chanyeol que lo miraba de manera penetrante, jadeante y decidido a hacerlo suyo en cualquier momento. Quizá fue aquello último que le hizo olvidarse de lo primero, pues él lo deseaba, deseaba acostarse con ese hombre que ahora estaba besando sus mejillas, haciendo que riera tan sólo un poco cuando la punta de sus ásperos dedos acarició su abdomen haciéndole cosquillas.

Pero él no sólo se conformaba con eso, él quería más, así que sin esperar otro movimiento por parte de Chanyeol, lo rodeó por la cintura y se recostó sobre la cama haciendo que girarán hasta que fue él quien ahora estuvo sobre el alto. Al ver eso, Chanyeol sonrió y rió con su voz ronca y excitada, haciendo que su piel se estremeciera.

Impulsado por aquella reacción también sonrió un poco, y enfocó su vista en los pantalones de mezclilla del otro.

— Me gusta cómo se te ven... — dijo sin borrar su sonrisa y acariciando los muslos del alto, arrancándole un par de suspiros—. Pero creo que me gustaría más verte sin ellos.

Mordió su labio inferior con soltura y una pizca de travesura causada por el alcohol, notando de inmediato que a Chanyeol le gustó ese gesto en el momento que tomó su rostro y lo acercó hasta él para compartir un beso apasionado. Mientras se besaban y como pudo, desabrochó los pantalones del alto y con su ayuda se deshizo de ellos y de su ropa interior hasta que ambos quedaron en la misma condición.

Al sentir por fin piel contra piel y sin restricciones, con sus dos manos tomó su erección junto a la de Chanyeol y comenzó a frotarlas con un ritmo tortuosamente lento para los dos. Aun así, no se detuvo, y supo que al pelinegro le estaba encantando eso por la manera en la que aferró su cintura e hizo que quedara a horcajadas sobre él quien estaba recargado contra la cabecera de la cama.

Y no podía recordar cuando fue la última vez que estuvo de manera tan intima con alguien. Al menos no podía recordar cuando fue la última vez que disfrutó tanto del sexo; aunque tampoco fue capaz de hondar mucho en sus pensamientos para poder encontrar una respuesta, pues cuando menos se dio cuenta, el cuerpo de Chanyeol se inclinó a un costado por lo que entreabrió sus ojos y observó cómo sacó un pequeño bote del cajón de su buró. Después de ello, fue capaz de sentir su mano libre recorrer su piel que se encaminó hasta el interior de sus glúteos, dando una caricia a su entrada con la punta de sus dedos que estaban humedecidos por lubricante. Ante la sensación refréscate del líquido no pudo evitar gemir con más fuerza y morder el labio inferior del pelinegro sin querer. Pero Chanyeol pareció no molestarse, al contrario, eso pareció ser un estímulo para él que le hizo introducir poco a poco un dedo en su interior, obligándolo a detener el movimiento sobre sus erecciones mientras tomaba una gran bocanada de aire y posaba su frente sudorosa sobre el hombro de un agitado Chanyeol.

Al principio sintió aquella intromisión incomoda y hasta un grado dolorosa. Pero cuando Chanyeol comenzó a besar todo su rostro y la mano que estaba sobre su cintura se deslizó por todo su cuerpo presionando y acariciando todas las zonas erógenas en él, fue cuando pudo acostumbrarse y dejar la incomodidad para dar paso al placer que fue en aumento cuando aquel dedo se introdujo más en él, y se curveó un poco hasta que fue capaz de encontrar su próstata y frotarla un par de veces. Ante el movimiento, un grito de placer salió de sus labios junto a un temblor de su cuerpo, haciendo saber al pelinegro que había dado justo en ese punto más sensible y placentero de su interior.

— Es ahí, ¿cierto? — la pregunta fue susurrada sobre su lóbulo derecho, por lo que se estremeció y asintió como pudo, manteniendo cerrados sus ojos y ahora un brazo alrededor del cuello de Chanyeol para mantenerse estable. — ¿Sigue siendo incómodo?

Negó un par de veces, abriendo sus párpados de manera lenta hasta que fue capaz de anclar su mirada a la de Chanyeol, descubriendo como pequeñas gotas de sudor bajaban por su piel haciendo que su flequillo se pegara por completo a su rostro. En un movimiento suave, con sus dos manos tomó el rostro ajeno y peinó sus cabellos, mirándose unos segundos más a sus orbes antes de volver a cerrarlos y acercarse a los labios contrarios, compartiendo un nuevo beso que los dos deseaban.

Pero a diferencia de los anteriores, este fue tranquilo, lento, suave y le daba la oportunidad de saborear los labios ajenos, así como de disfrutar su suavidad y la humedad que lo asfixiaba en placer. Aun así, y aunque el beso lo llevaran de manera tranquila, la sincronía con la que sus cuerpos se frotaban y el dedo de Chanyeol entraba y salía de su interior, iban a un ritmo rápido.

Su cuerpo temblaba, sus jadeos aumentaban y sin poder controlar sus instintos, comenzó a subir y bajar su cuerpo para lograr sentir más de aquel placentero masaje que Chanyeol le estaba otorgando. Poco a poco estaba perdiéndose en sí, llegando a su límite y todo fue demasiado para él cuando un segundo y al final un tercer dedo entró en él, haciendo que se apoyara con fuerza sobre los hombros del pelinegro mientras que él mismo incrementaba el vaivén de sus caderas sobre aquellos largos dedos.

Sentía como su corazón latía desbocado contra su pecho, el sudor acariciando su piel, los dedos de la mano libre del pelinegro hundiéndose sobre el costado de sus caderas ayudando a acelerar sus movimientos y sus erecciones frotándose entre sus estómagos al tener sus pechos juntos mientras continuaban ensimismados en sus labios ya hinchados por tantos besos. Todo aquello era demasiado para él, se sentía en el límite de su cordura, y el calor que sentía ante cada uno de los toques de aquel desconocido, hacían que sus deseos de poder sentirlo dentro de él aumentaran al grado en que no pudo callarlo más.

— Chan-Chanyeol... — gimió una vez se separó de sus labios, uniendo sus frentes—. Estoy listo... Entra.

Recibió un beso más en sus labios antes de que detuvieran sus movimientos, y Chanyeol sacara los dedos de su interior para aferrar sus caderas con ambas manos.

— ¿Estás seguro? Aún estás a tiempo de gritarme que soy un degenerado y darme una cachetada e irte a casa — el pelinegro murmuró entre jadeos, pero con un ligero tono de diversión que le hizo reír, mientras se separaba un poco de él para verle con una ceja arqueada.

— Te besé y me besaste — empezó a decir, uniendo su frente de vuelta contra la ajena mientras entrecerraba sus ojos—. Permití que tocaras zonas íntimas y metieras tus dedos en lugares innombrables, ¿crees que ahora me arrepentiré? Estás mal Park Chanyeol, muy, muy mal...

Dio un beso de pico en los labios contrarios suspirando excitado, pero con una suave sonrisa que quizá lo hacía lucir como un idiota. Ante la falta de respuesta del pelinegro que parecía se había quedado embelesado mirándolo, rodó los ojos y se separó de su cuerpo para desplazarse sobre la cama y alcanzar los vaqueros del otro médico donde había visto que guardó los preservativos. Cuando los sacó del bolsillo tomó uno, y giró de nuevo para quedar frente al alto, notando como su pecho subía y bajaba agitado con cada movimiento que hacía. Estimulado por ello, se mordió su labio inferior y se movió sobre el colchón hasta que estuvo de vuelta sobre horcajadas del otro, con la vista hacia abajo específicamente a sus manos, las que se encargaron de abrir el empaque de Rilakkuma.

Con el preservativo en mano, se encargó de tomar la erección de Chanyeol provocándole un gemido. Él mismo suspiró al escucharlo.

Sin retrasar más el momento, con su diestra tomó la punta del condón colocándolo sobre el glande del pelinegro. Una vez estuvo ahí, con su otra mano comenzó a bajar este hasta que el miembro del contrario quedo cubierto con aquel material de látex. Estando listo, se elevó sobre sus rodillas y se movió unos cuantos centímetros para alinearse con la erección de Chanyeol. En esa nueva posición no pudo evitar mirar los ojos contrarios, sintiendo como su rostro se enrojeció y calentó ante la mirada de deseo que el otro doctor le dirigía.

Fue ese momento en el que su mente le hizo cuestionarse lo que estaba haciendo, haciéndole ver que estaba completamente borracho y que no conocía bien a ese hombre. Lo más sensato quizá sería detenerse, pero cuando vio la manera en la que Chanyeol cerró sus ojos y echó su cabeza hacia atrás en el momento que empezó a auto penetrarse, la lujuria, el deseo y el placer nublaron su juicio y lo hicieron perderse por completo en el pelinegro. Así que, sin más, bajó sobre aquel miembro hasta que lo sintió completamente dentro. Ambos gritaron de placer, sus cuerpos temblaron y se mantuvieron quietos un par de minutos en los que él trataba de acostumbrarse al tamaño y el otro trataba de no moverse para no lastimarlo.

Durante el tiempo de espera, sólo sus aceleradas respiraciones y gemidos eran lo único que se escuchaba en la habitación. Chanyeol, por su parte, se encargó de besar y marcar cada centímetro de sus clavículas en una acción que lo estimulaba más y le hacía enterrar sus dedos en los cabellos del pelinegro, quien soltaba suspiros contra su piel. Ansioso por sentir más, comenzó a mover sus caderas suavemente, de atrás hacia adelante arrancándoles un grito de placer a ambos.

El movimiento comenzó como un simple balanceo suave, tranquilo y sensual, pero cuando Chanyeol tomó la iniciativa de acompañarlo en ese movimiento, se vio en la necesidad de aferrar sus manos a la cabecera de la cama y a subir y bajar sus caderas sobre la erección de Chanyeol para que esta llegara más profundo dentro de él, frotando constantemente su próstata con la punta de su glande.

El sonido de sus caderas al chocar lo estremecía, las manos de Chanyeol acariciando su cuerpo le hacía suspirar, y la mirada sobre la suya que no podía dejar de observar aceleraba su corazón junto a sus respiraciones. Hace mucho que no se sentía deseado, y con Chanyeol mirándolo, tocándolo y entrando en él de esa manera, realmente se sentía así. Ante ese pensamiento, no pudo evitar reír un poco entre gemidos, quedando una sonrisa dibujada en sus labios que provocó que el alto también sonriera, intercalando ese gesto con besos suaves en su cuello que contrastaba con el rápido vaivén de sus caderas.

— Tengo que confesarte una cosa — pronunció Chanyeol, haciendo que ladeara su rostro un poco curioso ante lo que le diría—. A mí no me dejaron plantado...

Abrió un poco más sus ojos al escucharle, sin saber exactamente a lo que ese hombre se refería. Pero no pudo preguntar porque sus labios se encargaron y ocuparon en gemir con mayor volumen y descontrol cuando Chanyeol lo tumbó espalda contra el colchón, y este se reacomodó entre sus piernas para salir y entrar de una vez en su interior sin llegar a ser brusco o dañarlo, tan sólo provocando que su espalda se arqueara en el mismo instante que dio contra su próstata.

Estremecido y embelesado, miró el cuerpo del alto y no pudo evitar pensar que era demasiado sensual y atractivo. Antes no lo había podido distinguir bien por sus ropas, pero ahora que lo tenía sobre él con cada una de sus manos a los costados de su cabeza, se dio cuenta de que los abdominales de Chanyeol estaban marcados, al igual que sus brazos y los muslos que hacían que cada vez abriera más las piernas que comenzaban a acalambrarse. Pero no le importó, y mandó todo pensamiento lógico al diablo cuando se abandonó a sus deseos y rodeó el cuello del pelinegro con sus brazos para atraerlo a sus labios y besarlo profundamente, descubriendo y comprobando una vez más la suavidad de sus labios y el gusto que estaba tomando por ellos.

No sabiendo si eso era bueno o malo, abrió sus labios y recibió la lengua del pelinegro con la suya haciendo que una pequeña lucha por el dominio del beso se creara. Sin embargo, se vio imposibilitado de continuar esta cuando un cosquilleo se adueñó de su vientre bajo y una oleada de placer recorrió su cuerpo de golpe; estaba llegando al orgasmo, y Chanyeol se dio cuenta de ello, por lo que sin dudar tomó su erección y comenzó a masajear su miembro y a incrementar la velocidad de las embestidas. Trató de resistir, de durar un poco más, pero le fue imposible contenerse y, sin poder más, arqueó su espalda contra el pecho del mayor y sintió como se corrió entre sus estómagos en una tremenda sensación de éxtasis que lo dejó mareado y le hizo sonreír ante la tremenda satisfacción que su cuerpo sentía.

Segundos después y luego de unas cuantas embestidas más, Chanyeol rodeó su cintura y aumentó la velocidad del movimiento de sus caderas hasta que su cuerpo se tensó y se detuvo en su interior ahogando un grito de placer entre sus labios al haber llegado también a su orgasmo.

Por unos instantes ninguno se movió, sólo eran capaces de respirar agitadamente, rozándose sus labios y mirándose a sus ojos después de aquel delicioso éxtasis que abordó sus cuerpos. Un poco más tranquilos, cerró sus ojos y suspiró cuando Chanyeol salió de su interior y se levantó de la cama para tirar el preservativo.

Momentos después el alto volvió hasta él, sintiendo como este comenzó a limpiar su abdomen y la cara interna de sus piernas. Al sentir eso su rostro se tibio, siendo un poco contrastante después de todo lo que habían hecho. Aun así, se sentía bien ser cuidado, así que abrió sus ojos y mostró una sonrisa a su amante de una noche.

— ¿Te encuentras bien? — asintió como respuesta, y dejó que Chanyeol tomara su cintura y lo moviera sobre el colchón hasta que su cabeza quedó recostada sobre la almohada. Después, Chanyeol se recostó a su lado sin dejar de mirarlo, teniendo una sombra de sonrisa en sus labios—. ¿Necesitas algo?

Negó suave, y se movió un poco sobre el colchón hasta que sus rostros quedaron a tan sólo pocos centímetros de distancia. Ahí, observó el desastre que era el alto y pudo adivinar que él estaba igual; ante esa imagen dio un par de palmaditas en el rostro contrario, haciendo que ambos rieran bajito.

— Después de esto, no necesito nada más que una buena siesta y que me abraces como el buen amante que estás siendo esta noche, Chanyeol — confesó sin ningún tipo filtro en su boca gracias al soju, haciendo que los ojos del alto se abrieran un poco más y luciera ligeramente avergonzado—. Vamos, acabamos de tener sexo. No te avergüences y mejor haz lo que te digo, ¿de acuerdo?

Siendo un poco caprichoso, tomó las manos de Chanyeol e hizo que rodeara su cintura en un abrazo que le hizo suspirar y sonreír un poco. Luego de ello, una de las manos del alto se alejó de él para coger el borde de la colcha para cubrir sus cuerpos desnudos. Ante ese gentil gesto abrió sus ojos, y se perdió en los de Chanyeol una vez más antes de besarse y dejar que el sueño lo invadiera e hiciera que se quedara completamente dormido, sin siquiera pensar a lo que podría enfrentarse a la mañana siguiente cuando el efecto del alcohol y el deseo en su cuerpo desapareciera por completo.

(⌓)

¿Cómo es que había llegado hasta ahí? Pero lo más importante... ¿Qué es lo que había hecho?

Se preguntó seriamente, ignorando el dolor de cabeza por la resaca y aquel calor que abrazaba su cuerpo. Tragando saliva con algo de dureza, movió sus pies y sintió como la tela de algodón de aquel cobertor desconocido rozó su piel, haciéndole saber que eso no era un sueño. Con el corazón acelerado y un tanto confundido, bajó la vista hacia su cintura viendo cómo un brazo lo rodeaba, por lo que no esperó más y siguió la forma de aquella extremidad hasta que se topó con el perfil del chico que había conocido anoche, durmiendo tranquilo a su lado y sin ningún tipo de preocupación reflejada en sus facciones. Por un segundo se quedó petrificado sin saber qué es lo que ocurría ahí, pero de repente un recuerdo llegó a su mente e inmediatamente tomó el borde del edredón y lo alzó para comprobar que ambos se encontraban desnudos y con sus cuerpos enredados.

Joder.

Ante ese hecho quiso gritar, darse de golpes contra la pared y que la tierra se lo tragase en ese mismo momento. No quería estar ahí, y tampoco quería que el alto despertara para no tener que pasar por una situación bochornosa y penosa. Por eso estuvo tentado a levantarse, vestirse e irse, pero cuando se movió un poco, sintió a Chanyeol moverse a su lado, afianzando más el agarre en su cintura que le hizo morderse el labio con fuerza para evitar decir algo en voz alta que pudiera despertarlo. Pasados unos segundos intentó volver a escabullirse de sus brazos, pero obtuvo el mismo resultado por lo que respiró hondo y decidió esperar un poco más antes de tratar. Y mientras lo hacía, volvió su mirada de nuevo al rostro del pelinegro, siendo su mente atacada y masacrada por los recuerdos de su noche loca.

Porque no es como si pudiera argumentar que ese tipo se había aprovechado de él. No, para nada. Él mismo es quien había dado el primer y segundo beso. Fue él quien le dio los condones y le propuso ir hasta su piso. Fue él quien se insinuó primero y lo sedujo con caricias y sonrisas. Él, solamente él y eso comenzó a ponerlo mal.

Baekhyun no era así, él era un hombre serio, no un loco que acostumbrara a acostarse con desconocidos y mucho menos si no le parecían atractivos ni de su tipo. Chanyeol claramente era contrario a lo que siempre buscó en un hombre, al menos a primera vista. Sin embargo, la manera en la que ese hombre le hizo reír y olvidarse de que lo dejaron plantado, así como de todas sus preocupaciones que lo aquejaban, fueron lo que le hicieron confiar en él y el punto detonante que los llevó a esa noche loca. Aun así, se sentía avergonzado, por lo que se movió un poco hacia la orilla buscando salir de ahí.

Pero antes de siquiera hacerlo, Chanyeol se movió a su lado y abrió sus párpados de repente. Asustado por eso, cerró los propios y fingió dormir temiendo que su corazón acelerado lo fuera a delatar. Por un minuto estuvo expectante a lo que el alto haría, y tuvo su respuesta cuando aquel brazo se deslizó sobre su piel hasta que lo soltó definitivamente y el peso a su lado se movió. Tentado por saber qué es lo que ese hombre hacía, abrió muy poco sus ojos y se encontró con la amplia espalda de ese hombre que comenzó a ponerse el bóxer.

Comprobando que este no lo miraba, abrió bien sus ojos y tuvo que morder su labio inferior para evitar reír cuando aquel hombre empezó a vestirse con torpeza cayendo casi un par de veces al verse apurado. Cuando estuvo por fin vestido, cerró de vuelta sus ojos cuando el alto dirigió la vista hacia la cama.

— Veamos — escuchó la voz ronca del pelinegro susurrar, viéndose en la necesidad de morder su mejilla interior al sentir un cosquilleo en su estómago—. Creo que necesitaré llevar esto a la tintorería, en mi lavadora se estropearían.

Después de aquellas palabras, escuchó como el alto se movió en su habitación y dejó unas cosas en el buró de al lado. Enseguida, hubo un pequeño silencio en el cual tuvo que contener su respiración al sentir como la colcha se movió sobre su cuerpo, hasta que cayó en cuenta de que Chanyeol lo estaba cubriendo hasta el cuello. Ante aquel gesto su corazón se aceleró un poco más.

Luego de ello los pasos del médico se alejaron de la cama hasta que salió de la habitación y, finalmente, salió del apartamento siendo capaz de oír como la puerta principal fue cerrada.

Al saber que estaba por fin solo, abrió sus ojos y comenzó a patalear sobre la cama al darse cuenta de la estupidez que había hecho. ¡Y es que no lo podía creer! ¿Cómo fue que terminó en esa situación tan incómoda? ¿Cómo es que se dejó llevar al punto de tener sexo con ese tipo? Es que, ¡Dios! Lo había visto desnudo, él mismo había gozado de ver aquel otro hombre sin ropa e incluso lo había tocado de una forma tan íntima, que tuvo que sacudir su cabeza para que su cuerpo no comenzara a reaccionar gracias a los recuerdos de ellos teniendo sexo.

Y mientras se recriminaba, algo a su lado comenzó a sonar y a vibrar; de inmediato lo reconoció como su celular. Sin esperar más, extendió su mano tomando su móvil y contestó la llamada que era de Luhan.

¡Hasta que respondes, Baekhyun! ¿Dónde has...? — presionó el teléfono con su mano, e interrumpió al mayor con brusquedad.

— ¡Por tu maldita culpa estoy en esta situación! Tú y tu maldito afán de conseguirme esa maldita cita con tu amigo y darme condones para ella — dijo en voz alta, volviendo a hundirse entre las sábanas mientras despeinaba sus cabellos con algo de desesperación y vergüenza al encontrarse con la envoltura del preservativo que él mismo había colocado a Chanyeol—. ¡Por tu maldita culpa! ¿Y sabes qué? A pesar de que ahora este molesto, me odio porque pasé una de las noches más placenteras y excitantes de mi vida, y como te odio, ¡no te diré nada!

Antes de darle la oportunidad a Luhan de decirle algo más, colgó la llamada y apagó su móvil quedando algo agitado por haber hablado tan rápido.

Y en el completo silencio de aquella habitación, se dio cuenta que a pesar de todo no se arrepentía. Al contrario, sentía que la pesadez y cansancio por el trabajo se había esfumado de sus hombros. Se sentía ligero, libre, completamente satisfecho e incluso de mejor humor por no haberse reprimido en nada la noche anterior. A pesar de eso, ¿cómo sería capaz de mirar a Chanyeol a la cara sin sentirse avergonzado por su actitud un tanto descarada? No tenía idea, y tampoco es como si quisiera enfrentarlo.

Así y sin pensar más, se sentó en la cama y buscó su ropa por toda la habitación. No obstante, y a pesar del desastroso desorden que era ese lugar, no pudo encontrar sus prendas en ninguna parte. Eso lo desconcertó un momento, pero no tuvo tiempo a buscar más cuando escuchó la puerta principal ser abierta.

Sin sentirse listo aún para confrontar esa situación, volvió a acostarse y acomodar la colcha sobre su cuerpo igual a como Chanyeol la había dejado; después cerró sus ojos, justo cuando el alto entró a aquella habitación.

Y mentiría si dijera que su pulso no se aceleró al percibir como el aroma de Chanyeol se hizo más fuerte al tener su presencia ahí, justo a un lado de él. Durante un momento creyó que este trataría de despertarlo, le diría algo o que se daría cuenta de que fingía dormir. Pero no, sólo escuchó como dejó algo sobre el buró y buscó otras cosas en su habitación antes de volver a caminar sobre aquel espacio y salir cerrando la puerta.

Cuando estuvo seguro de que volvía a estar solo, abrió sus ojos y miró una bolsa plástica blanca sobre la mesita de noche. Curioso, la tomó y vio que dentro de esta había un botecito de leche con sabor a fresa y varias chucherías más. Pero lo que le hizo sonreír un poco y reír, fue cuando sacó un par de calcetines y un bóxer nuevo de la marca más falsa y barata que podían existir.

Mike — pronunció la marca del empaque, riendo un poco más.

Sintiéndose un poco más relajado por ello y hasta agradecido con ese hombre por esas atenciones que tenía con él, tomó el botecito de leche y comenzó a beber de él, observando con detenimiento la habitación.

Y, si era sincero; era un completo desastre.

Había libros de medicina esparcidos en las mesitas de noche y el pequeño escritorio que estaba situado en una de las esquinas de la habitación. Girando a su derecha, se encontró con el armario que estaba mal cerrado y por el cual se notaba que las ropas habían sido colocadas ahí sin ningún tipo de orden. A pesar de ello lo entendió un poco, porque él mismo entendía el cansancio y las nulas ganas de recoger la casa después de una larguísima guardia en el hospital.

Hecho su análisis y habiendo terminado su leche, colocó todo en el buró y se bajó de la cama para ponerse el bóxer negro que le quedó perfecto. Después, miró por toda la habitación y se encontró con un par de prendas dobladas sobre la cama, por lo que las tomó descubriendo que era un pantalón de mezclilla y una simple playera blanca.

Sin duda era la ropa de Chanyeol, pero aun así no vaciló y se vistió con ellas descubriendo que la playera le quedaba grande y los pantalones algo largos que lo solucionó doblándolos un poco para que no arrastraran; y finalmente, fue el turno de colocarse los calcetines para no pisar el suelo de madera que estaba un poco frío.

Cuando estuvo completamente listo caminó hacia la puerta de la habitación, quedando su mano a medio camino de tomar la chapa mientras se quedaba pensativo.

Una vez que saliera, ¿qué ocurriría? ¿Las cosas se tornarían tontas? ¿Incómodas? ¿Haría que todo fuera aún más desastroso?

— Ya Baekhyun, tienes más de treinta años, eres un adulto, afronta las consecuencias de tus actos — se dijo a sí mismo, respirando hondamente antes de abrir la puerta y ser atacado por el aroma de la comida, así como la imagen de Chanyeol frente a la estufa.

Y trató de hacer el menor ruido posible, pero cuando terminó de abrir la puerta y sin querer esta azotó contra la pared, el alto se giró y le dedicó una gran sonrisa que, increíblemente, le hizo sentir un poco tímido.

— Que bueno que ya has despertado — asintió sin decir nada, reparando cómo Chanyeol sonrió de costado al verlo vestido con su ropa—. En un momento serviré el almuerzo, puedes ir a sentarte al comedor y servirte algo de beber. Hay café y jugo de naranja — finalizó el pelinegro antes de girarse de vuelta a la estufa.

Por su parte observó unos segundos más a Chanyeol, quien estaba usando un pantalón deportivo color gris y una sudadera negra, estando con su cabello alborotado y unas gafas de armazón gruesa que lo hacían lucir como si fuera un estudiante universitario. Saliendo del trance, caminó tan sólo unos pocos pasos hasta tomar asiento en una de las sillas de ese pequeño comedor que era sólo para dos personas. Después de eso, se sirvió un poco de café antes de que Chanyeol caminara hacia la mesa y dejara dos platos que contenían huevos estrellados, tocino, pequeñas salchichas y un par de panes tostados simulando un desayuno estilo americano.

— Te confieso que no soy el mejor cocinero, pero te prometo que no nos moriremos de hambre ni de una indigestión — comentó Chanyeol, haciendo que fijara su atención en él y que, sin querer, sonriera un poco—. Así que vamos, comamos que estoy seguro de que te mueres de hambre.

Al instante Chanyeol comenzó a almorzar. Sin decir nada y siendo discreto, observó la manera en que lo hacía y no pudo evitar recordar la noche anterior, en la que pensó que lucía un tanto desagradable la forma en que sonreía mientras masticaba con la boca abierta. Y una vez más, no pudo evitar mirarlo de más, preguntándose por qué rayos había decidido sentarse en esa mesa en lugar de irse a su apartamento y tomar una relajante ducha olvidando lo acontecido la noche anterior. No, no lo sabía, pero tenía curiosidad de saberlo.

— Sabes — carraspeó, tomando la palabra y llamando la atención de Chanyeol—. Anoche yo...

— ¿Estás arrepentido de lo que hicimos? — el alto le tomó por sorpresa, por lo que le miró con un poco de desconcierto—. Lo estuve pensando desde que desperté, y llegué a la conclusión de que realmente fui un chico con mucha suerte por haber conocido a alguien como tú, pero desde el principio creo que no te caí muy bien a pesar de lo de anoche, ¿cierto? Si es así, no te preocupes, sabré manejarlo y…

Baekhyun por un momento dejó de escuchar lo que el alto decía al tiempo que se cruzó de brazos al ver cómo Chanyeol comenzó a divagar un poco, para al final mostrarle una sonrisa que no parecía llegar a sus ojos, como si no fuera del todo sincero.

Porque a pesar de todo lo que pudiera estar pensando en ese momento, había una cosa de la cual estaba seguro: no se arrepentía.

— Anoche estaba muy borracho, pero no al grado de no saber qué es lo que estaba haciendo… O más bien, lo que estábamos haciendo — enfatizó, dándose un segundo para luego seguir—. De lo único que podría llegar a avergonzarme, es la manera en la que me comporté… La verdad yo no suelo ser así de descarado y salvaje — lo último lo dijo en voz más baja, sonriendo un poquito apenado—. A decir verdad, nunca me había acostado con un desconocido. Sin embargo, puedo decirte que no me arrepiento y que lo disfruté mucho.

Cuando terminó de hablar, ancló su mirada al plato empezando a tomar una pequeñita porción de cada alimento con el tenedor antes de llevárselo a la boca para comer de una vez por todas. No quería elevar su mirada para descubrir que Chanyeol lo miraba, pero no pudo evitar hacerlo cuando este dio un golpecito a su pierna con su propio pie.

— Entonces eso está perfecto — pronunció el alto, colocando un par de salchichas pequeñas en su plato—. Y ya que estamos siendo sinceros, debo confesarte que me gustó tu faceta atrevida. Y mucho.

Cubrió su rostro y sin querer comenzó a reír de la vergüenza y de aquella extraña y agradable sensación que tenía en su pecho. No obstante, en ese momento recordó algo por lo que descubrió su rostro para mirar al pelinegro.

— Por cierto, anoche dijiste que no te dejaron plantado, pero cuando nos conocimos en el restaurante dijiste lo contrario, ¿por qué me mentiste? — preguntó, quizá con un tono un poco más rudo de lo que deseó.

Cuando reparó en Chanyeol, vio como tenía un pan tostado en su boca mientras que con sus manos se encargaba de llenar su vaso con jugo. Al verlo así y notar como este congeló sus movimientos ante su pregunta, no pudo evitar reír y tomar aquel pan tostado que le quitó de sus labios y robó para darle una mordida.

Después de eso lamió sus labios para quitar cualquier migaja, percatándose de que Chanyeol los miró reaccionando después.

— No quise mentirte, Baek — respondió el contrario, quien al mismo tiempo acercó su mano a su rostro para limpiar la comisura de sus labios que al parecer aún tenía migajas del pan—. El restaurante en el que estuvimos anoche pertenece a mi hermana, y yo estaba ahí porque le fui a llevar un medicamento para el dolor de cabeza. Cuando estaba por irme, escuche a Wendy hablar sobre un cliente que ya tenía media hora esperando por su cita. Por un momento no le di importancia, pero cuando te vi, me dio curiosidad de saber en qué terminaría todo, por lo que me senté a unas mesas de ti y, cuando vi que tu cita no llegó, tuve el impulso de hacer lo que hice.

Miró al pelinegro un poco desconcertado y sin saber bien qué pensar.

— Pero yo escuché que le dijiste a la mesera que estabas esperando a alguien, ¿por qué lo hiciste?

El alto hizo el ademán de pensar por un momento, antes de volver a verlo con una sonrisa cálida.

— Porque quizá después de todo, tú eres mi tipo ideal.

Después de que Chanyeol dijera eso y él se quedara callado, el doctor se alzó sobre la mesa y tomó su mentón con sus manos para poder darle un pequeño beso en sus labios. Inmediatamente de eso el alto sonrió más y volvió la atención hacia su almuerzo que devoró mientras cambiaba de tema y decía cosas a las que no le prestó mucha atención porque seguía abrumado por todas las emociones, sólo un «llevé tu ropa a la tintorería» y el momento en que el alto tomó su antebrazo para escribir su número de teléfono fue lo único que pudo captar antes de darse cuenta de que en realidad Chanyeol no pertenecía a su tipo de chico ideal.

Pero si eso era así, ¿por qué comenzó a pensar que ese chico era lindo?

Sin tener una respuesta clara, despejó su mente, vio el número escrito en su brazo y se unió a la plática sonriendo, riendo y pensando qué tal vez, y sólo tal vez...

Chanyeol podría convertirse en su único tipo ideal.