~ Piano de Cola ~
La vida puede hacer sentir diferente a muchas personas, tú lo puedes sentir como si fuera una mañana de primavera, donde todo el clima está constante pareciendo que no habrá cambios. Pero tal vez para otros puede sentirse como un constante mal clima, donde tienes que sobrellevar la lluvia con sólo una mochila como paraguas.
Y exactamente, eso es lo que estoy haciendo ahora. Mi llegada a casa parece nunca llegar, y los kilómetros se hacen más largos conforme la lluvia incrementa.
Mi plan no era exactamente esto, supuestamente el clima estaría cálido, y se supone que podría llegar a mi destino en unos 20 minutos de caminata normal. Pero en esta ciudad ya no se puede creer siquiera en los noticieros del clima.
Justo ahora, mi sentido de ánimo va acorde al clima, estas últimas semanas me he estado sintiendo demasiado cansada, no puedo concentrarme bien, y el apetito no es algo que acostumbre.
Justo antes de empezar a sentirme peor y sobre pensar lo que siento, veo mi casa a unos 2 kilómetros, y es ahí donde necesito calmarme si no quiero que mis padres me vean en este estado.
Aunque la probabilidad de que estén en casa es nula al igual que con mis hermanos, mas me vale prevenir que dar explicaciones y explotar.
Llego a la puerta de mi casa y tomo mi mochila para buscar mis llaves, son aproximadamente las 6 de la tarde, pero la noche se avecina pronto, por lo tanto, mi misión de entrar a mi hogar se hace cada vez más difícil.
Después de unos minutos, justo antes de empezar a enojarme, encuentro el osito de llavero que tengo con mi juego de llaves, entro a mi casa y lo primero que hago es bajar mi mojada mochila al suelo.
- ¡Mamá, Papá, ya estoy aquí!
Dejo mis llaves en el mueble de la entrada esperando respuesta, y es ahí donde me doy cuenta de que no la habrá.
-Me fue muy bien hoy mamá, no tienes que preguntar, no pude concentrarme mucho, pero está todo bien, cuando lleguen mis exámenes veré que puedo hacer- empiezo a decir con un volumen de voz normal, donde sólo la fría casa pueda escucharme- gracias por llevarme a la escuela papá, en la mañana parecía estar más cálido, pero resultó que no fue tanto así.
Entro a la cocina y prendo la luz para poder iluminar el área.
Esto enserio no se siente bien.
Veo los muebles de la cocina, la barra de granito blanco reluciente, el refrigerador nuevo con estampas y fotos de nosotros; todo se siente lejos.
Escuchando solamente mi propia respiración en el silencio y los grillos que están en el jardín, subo las escaleras para ir a mi habitación. Entro, me quito los zapatos, y no importándome estar empapada, me tumbo en la cama mirando el techo.
¿Porqué es que me siento tan vacía? ¿Por qué tengo que guardarme todo esto?, tantas ganas que siento de gritarlo, de decirle a mis padres que tal vez necesite ayuda, que no se qué es lo que pasa conmigo de repente... pero sólo queda así, como un sentimiento de querer decirlo, pero no puedo, no otra vez.
Esa vez fue lo peor que me haya pasado, aunque trato de no recordarlo tanto, no puedo evitar que cuando lo hago, cada palabra, cada sentimiento, cada temblor reaparece en mi cuerpo como si aún estuviera en el trágico día.
Justo cuando mis sentimientos quieren salir a saludarme, decido levantarme y no dejar salir nada, no siento que haya algún beneficio ahora, todo es de este color, y así se quedará por ahora, después me sentiré mejor.
Me adentro al baño de mi recamara y empiezo quitarme la ropa, abro la llave de la regadera y me introduzco en ella. El agua tibia recorre mi cuerpo y de cierta forma mis sentimientos quieren volver a salir.
No puedo acceder a eso, salgo a mi habitación a medio baño, y tomo mi teléfono para escuchar lo que más me hace feliz, el piano.
Ese grande instrumento que al principio dejaba traumas en mí, se convirtió en lo mas maravilloso que puedo tener y sentir, cada nota que escucho en él me hace sentir un poco mejor.
Me termino de bañar escuchando una melodía de Beethoven interpretada por Daniel Barenboim, es algo alegre, así que me dejo llevar moviendo mi cabeza y al mismo tiempo tomando mi ropa para dormir.
Termino de vestirme y apago la música, ahora es momento de tocarla yo misma.
Salgo de mi habitación y me dirijo al salón de al lado, abro la puerta y prendo la luz. Esa misma luz que se enciende justo encima de él. Cierro la puerta al entrar completamente y de la mesita de la esquina tomo un encendedor para prender un palito de incienso.
Aunque sea algo extraño, a mi me encanta el olor, por el contrario de mis compañeros de hogar y progenitores, por esa razón solo puedo prenderlo en el salón de música y en mi cuarto; pero mucho mejor para mí, son lugares completamente míos.
Antes de empezar, saco mi grabadora escondida entre los libros de la pequeña biblioteca que yo misma he creado, pongo una cinta nueva y presiono el botón de grabar.
Separo el asiento del gran instrumento, y tomo el lugar apropiado, miro hacia al frente y cierro mis ojos, empiezo a tocar teclas separadas, para entonces, encontrar eso dentro de mi que quiero que salga ahora, y lo plasmo en mis manos. Empieza una melodía tranquila y con poco tono, para después incrementar la velocidad y la fuerza que pongo en mis manos.
Empiezo a sentirme más liberada y sigo tocando y tocando hasta llegar al puente, y ahí mismo, calmar y terminar la melodía.
Me levanto del asiento y detengo la grabación, regreso al lugar de donde saqué el artefacto, tomo un marcador y pongo la fecha del día de hoy, 22 de febrero. Una vez marcada, saco la caja de entre los libros donde guardo mis otras grabaciones, y dejo la que acabo de hacer ahí mismo.
El tiempo sigue pasando, y no hay llamadas de mis padres o incluso mis hermanos. Miro el reloj de la cocina y ya marcan las 9:00 pm.
Frunzo el ceño al pensar, que, aunque ellos estuvieran ocupados, me enviarían un mensaje diciendo si ya iban a llegar a casa.
Tomo mi celular y empiezo a llamar a mi mamá. 1 timbre, 2 timbres, 3 timbres... buzón de voz.
Repito la acción casi 4 veces sin tener resultado.
Mi mamá casi nunca usa su teléfono, así que tal vez mi papá si conteste.
1 timbre, 2 timbres, 3 timbres... buzón de voz.
Hago lo mismo 4 veces y no hay respuesta. Empiezo a alterarme por la falta de comunicación, marco el teléfono de mi hermano, y obtengo lo mismo.
Las horas pasan y ellos no llegan, justo ahora el reloj marca las 12:00 am.
No creo que esto esté bien...