#1 Derretir al lobo - KaiSoo

Summary

Como un sencillo y defectuoso omega KyungSoo no recibe mucha atención, el resto de lobos parecen estar más interesados en cumplir cada capricho del alfa y su compañero y eso está bien, él ha renunciado a la idea de que alguien lo ame, nunca encontrara a su destinado y nadie más está dispuesto a quererlo como es. Sin embargo, luego de conocer a un león en un club él podría cambiar de opinión sobre su vida, quizá el amor aún puede tocar a su puerta…si su secreto no lo arruina. ✒Géneros: BL, romance, omegaverse ✒ Duración: 5 capítulos + epílogo + extra ✒ OTP: KaiSoo | EXO mención kaibaek ✒ SERIE: celo problemático ➛ AU! Omegaverse + shifter (no hay cambios explícitos en la historia, pero ocurre en el universo donde están) ➛ Advertencia: mención de mpreg + smut explícito

Status
Complete
Chapters
7
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

1

KyungSoo bufó irritado mientras esperaba por su cerveza, la escandalosa risa del grupo de lobos a su izquierda lo barrió en su lugar haciéndolo sentir una vez más patético, la dulce beta que estaba en la barra le regaló una sonrisa conciliadora, pero él no quería la lástima de extraños, quería una vida diferente a esas putas migajas de nada.

Él no sabía si todas las manadas funcionaban igual que la del alfa JongHyun, había conocido un par más en su vida y ninguna parecía tener el mismo orden que la de ellos, por lo que había aprendido de su amigo MinSeok todos vivían en armonía, tratando de ser más que compañeros, una familia, y nadie se faltaba el respeto, había conocido también lobos solitarios que estaban hartos de las manadas y tener que acatar órdenes de otro; últimamente se estaban volviendo más comunes los lobos solitarios, pero él no quería ser un renegado, había sido criado dentro de una manada y su madre le había dicho incontables veces que un lobo siempre necesita a su equipo.

¿Pero tenía un equipo?

La manada Ahn se dedicaba a comerle el culo al omega del alfa, literalmente, siempre babeando detrás de él, sólo necesitaba pestañear sus bonitos ojos castaños y ellos se ponían en fila con la cola agitándose y listos para cumplir sus berrinches, el alfa no parecía interesado en eso, era como tener mil niñeras para entretención de su responsabilidad más grande, además no era secreto que se acostaba con otros y otras omegas, suponía que tener a otro montón de betas y alfas complaciendo a su pareja principal hacía las cosas más llevaderas entre ambos, ¿cómo? No lo entendía, y tampoco quería hacerlo.

Su madre le había llenado la cabeza de ideas sobre parejas únicas y destinadas a lo largo de los años, pero con el tiempo se habían vuelto escasas, a pesar de que aún existía una buena cantidad las personas se habían abierto a la idea de formar relaciones no basadas en lo que dictaminara el destino, muchos apoyaban la idea, les ayudaba a mantener a las personas felices y aumentar la tasa de natalidad de los cambia formas, pero otro sector de la población aun quería creer en las historias, y fomentaban la idea de que solo aquellos que lo merecían encontraban a su otra alma, y formaban un lazo bendito por la misma vida.

Él comenzaba a pensar que era todo un montón de mierda.

Había tenido un par de relaciones con otros dentro de la manada, un par de alfas y uno que otro beta, pero las cosas nunca eran mágicas, siempre quedaba un vacío que nada parecía llenarle, no importaba que tan bien fueran las cosas aún sentía que faltaba algo, y al final todo terminaba, los otros incapaces de hacerlo feliz y el resto insatisfechos de tener un omega malhumorado y defectuoso.

No era noticia para nadie que él no experimentaba celos, lo que parecía reducir todo su valor hasta nada, no había gracia en tener un omega que no se pusiera cachondo y listo para ser jodido hasta que la vida se acabara, en opinión de muchos. Él se sentía bendecido de no tenerlos, había visto al compañero del alfa en celo, insaciable, molesto y lleno de incomodidades, los alfas se turnaban para atenderlo y aunque seguro que el chico estaba bien cuidado seguía sin verle la gracia. ¿Cómo podría disfrutar una picazón interminable y un calor abrasador por todo el cuerpo?

Además, no todos contaban con la suerte de Kwang, él estaba en una casa enorme, cómoda, atendido por otros betas para que estuviera bien alimentado, bañado, una fila de alfas gustosos de enterrar su nudo en él, y una pareja que lo atendía como si fuera el puto rey del lugar, mientras que otros omegas sufrían, aquellos en pareja tenían quien cuidara de ellos, pero los omegas solteros podían pasar un infierno gracias a ello.

Sabía que hasta antes de que YoungJae apareciera en su vida HyeJin la pasaba horrible, llorando en casa, rascándose, dándose baños repetidos y tomando supresores que a veces hacían más daño, su amiga se había negado la vida entera a pedir por algún alfa, muchos actualmente recurrían a alfas de reemplazo, cuidadores profesionales, pero su amiga era conservadora, y terriblemente tímida, no quería ofrecerle ese lado suyo a nadie que no la amara, y diablos si YoungJae no la amaba como loco.

Por supuesto había omegas más listos y listas que aprovechaban sus celos, no todos, pero algunos habían hecho grandes negocios de ellos, sabía que JiYeon había hecho una buena cantidad de dinero permitiendo que un alfa que no lograba mantener una relación estable, pero moría por un hijo propio la embarazara, el hombre le había mandado miles de regalos luego del nacimiento del bebé, y aún recibía obsequios ocasionales como agradecimiento. HyoMin que disfrutaba del sexo sencillamente se negaba a ser una omega recatada y estar en casa esperando por el supuesto buen hombre, ella sabía disfrutar sus celos y era feliz.

Él nunca había tenido un sólo celo en su vida, había llorado de adolescente, pensando que algo estaba mal en él, que la vida era injusta, pero con los años agradeció no tener que sufrir esa porquería, aún lo agradecía, pero a veces se preguntaba, ¿qué se sentiría? Ser vulnerable y estar al borde de la excitación sólo para que tu pareja cuide de ti, había escuchado que algunos se sentían casi drogados y el olor de un alfa podría ser un tremendo afrodisiaco, no decir de sus fluidos, pero a él eso le pasaba de un pie al otro, jamás lo había experimentado y nunca lo haría.

La cerveza le supo desagradable al acabarla, no importaba cuanto bebiera ni si intentaba emborracharse nada cambiaría ese sentimiento de soledad que estaba asentado en la base de su estómago, lo había estado ignorando por años, pero últimamente se le hacía imposible.

—Iugh, no entiendo qué le ven —HyoMin cayó a su lado con una mueca de asco, el bar era un punto neutro de especies, y él adoraba ir sólo para encontrarse con su círculo exterior de la manada.

—Probablemente no te afectan sus dulces encantos —respondió sarcástico, su amiga rio.

—Probablemente yo no soy una idiota que piensa con el pene.

—Probablemente porque no tienes un pene, querida.

—Touché.

Se inclinó cerca de ella, respirando su olor, muchas veces había escuchado a los miembros de su manada quejándose de otras especies, diciendo que eran desagradables, en especial su olor, pero él jamás lo comprendió, de hecho, le gustaba el olor de ocelote de la mayor, era salvaje, pero dulce.

—Entonces...

—¿Entonces?

—Oh vamos, ¿cuándo vas a renunciar?

No quería discutir sobre eso de nuevo, todos le habían dicho que dejara la manada, que buscara un mejor lugar, pero no podía, su amiga no lo entendería, ella era una persona libre, los ocelotes no andaban en manada, los lobos sí, y él no quería ser un renegado.

—No puedo irme, lo sabes.

—No quieres, diferente.

—Si me voy, ¿qué? Estaré solo, incluso si intento ir a otra manada los idiotas de Ahn no se tardarán en contarles mi...problema.

—Que no tengas celo no afecta a la puta manada, ¿no? La manada de MinSeok no tiene como requisito que todos le den por culo a cada omega soltero, por Dios.

—Espero que no, sería extraño ver una orgía así de grande.

—KyungSoo.

—Seré siempre un extraño, Min-ie, ¿lo entiendes? Incluso si la alfa de MinSeok me diera la oportunidad, ¿qué? Me verán raro, lo sabes, y lo sé yo, además su manada es una de las más saludables, ¿no será un pésimo augurio aceptar a un omega sin celo?

Muchas personas eran aún algo crédulas, su gobierno seguía siendo conservador y dado que les importaba mucho la producción de bebés, un omega como él que es incapaz de tener celo y por lo tanto incapaz de tener un bebé no servía, y quizá lo verían como de mala suerte estando alrededor de parejas a punto de tener a sus propios niños.

—Vale, supongamos que te haces renegado y no te unes a una manada, puedes quedarte conmigo.

—Oh amor, eso es muy dulce, pero ¿crees que seré bienvenido en tu casa? ¿De verdad?

Ella frunció los labios, y se sonrojó, no andaba en manada como él, pero los felinos tendían a mantenerse en las mismas zonas, ella vivía en un edificio repleto de esa clase y dudaba mucho que ellos estuvieran felices de tenerlo ahí.

—No lo sabemos, ellos podrían.

—O no.

—Bien, ¿quieres volver a casa y aguantar eso? —ella hizo un gesto hacia la mesa repleta de su manada, y él frunció los labios.

La manada de JongHyun no era grande en comparación a otras, muchos se habían ido, pero aun así había suficientes miembros, el alfa, su omega, dos betas, cinco alfas y un par de omegas que nunca se quedaban lo suficiente, en ese momento estaban sentados bebiendo, babeando ante la vista del compañero del alfa hablando del cielo sabrá qué, y él realmente no quería volver a casa y escucharlos hablando de lo perfecto que era el tipo, y lo poca cosa que es él.

Porque sí, ellos amaban decirle que era un pésimo premio de consolación, una de sus ex parejas adoraba recordarle que era frígido, que no era tan atractivo en su perspectiva, y por supuesto era uno de los que más lo fastidiaba por no tener celo, y que se encargaba de Kwang con mucho gusto.

—Eso pensé.

—Bien, ¿me esperas?

—¡Tendré el carro listo!

El resto de la noche siguió su tranquilo curso hasta que JongHyun dio la orden para irse, gruñendo con fuerza, le habría encantado resistirse a su mando para quedarse, pero no tenía ganas de batallar, se arrastró de vuelta a casa, incómodo, varios pasos detrás de todos los demás, sin que ellos realmente se molestaran a ver que seguía ahí.

Al llegar a su vacía casa sintió todo el peso caer en sobre sus hombros, odiaba lo frío del lugar, no se sentía como un hogar, sino como un lugar rentado, como si estuviera a la espera de devolverlo e irse.

Hizo una pequeña maleta para pasar unos días con su amiga, sabía que nadie se daría cuenta de su falta y se escapó en el silencio de la noche, HyoMin estaba lejos de la casa del alfa, para no llamar la atención con su olor, y él corrió feliz hacia ella.

—Anda, seguro que aún conseguimos bailar antes de dormir.

—Tengo pies izquierdos.

—Cállate, hay un montón de hombres —comentó con una sonrisa coqueta—, quizá pescamos algo.

Claro, pescar, cómo si él pudiera conseguir atraer a un hombre con su falta de carisma.

—Anda, no seas negativo, ya vi todos tus malos pensamientos.

—Lo intentaré, supongo.

—¡Eso es todo!



Era absolutamente deprimente.

HyoMin se había encargado de darle varios tragos, de presentarlo con sus amigas y amigos, nadie había sido grosero con él, pero él sencillamente no encajaba en ese lugar.

Estaba lleno de felinos, con caras presuntuosas, aires de elegancia a las que él nunca podría siquiera aspirar, y nunca conseguiría atraer la atención de alguien ahí, salvo quizá para ser pateado hasta la muerte, además había algo molestándolo, no sabía qué era, pero sentía una horrible picazón en la espalda y nuca, se había removido cientos de veces en su lugar y no lograba averiguar qué estaba pasándole, un sudor frío cruzaba su espina dorsal y estaba tentado a salir huyendo.

De hecho, huyó.

No toleraba más ese calor abrumador y esa tensión que aplastaba su cuerpo, y una vez en el baño todo desapareció. ¿Pero qué mierda había sido eso?


Una absoluta mierda.

JongIn gruñó mientras veía el camino por el que había huido su pareja, ¿por qué? Por qué diablos el destino decidía mandarle al pequeño hombre cuando él ya estaba harto de todo lo relacionado con el amor y las parejas.

Su última relación había sido una pérdida de tiempo y paciencia, la beta con la que se había enredado era linda, y divertida, seguro, pero SoYou no estaba lista para darle lo que él quería y necesitaba, ni él era la clase de hombre que ella quería por el resto de su vida, lo había acusado de ser controlador, obsesivo y en general un dolor en el culo, y lo sabía, pero había intentado cambiar, trató de mejorar su posesividad entorno a ella, ser más amable y menos cavernícola como ella decía, pero no pudo.

Había renunciado a cambiar quien era, esta era su fea realidad, era un puto alfa enojón, un león bravo y posesivo, un jodido tóxico en la opinión de muchos, pero no una anormalidad en lo que se refería a los leones, incluso las leonas eran así de locas, era algo de ellos, supuso que por eso muchos se emparejaban entre la misma especie, pero si era honesto consigo mismo a él no le gustaba, las relaciones entre alfas o para variar entre dos personalidades dominantes para él no funcionaba, necesitaba a alguien que lo dejara liderar y tomar el control.

Y ese chico que había salido corriendo, aunque no parecía ser de los que llevaran la contraria, parecía un manojo de nervios con el cual él no podría ser paciente.

—¿Encontraste a alguien? —BaekHyun se deslizó por su regazo con una bebida en la mano y una sonrisa enorme en los labios, rodeando con el brazo libre su cuello y oliendo ligeramente a humo.

—¿Parece que lo hice?

—Bueno, te veías muuuy enfocado en algo, pensé que podría ser un alguien para variar —el mayor acarició su nuca, y él casi gimió, casi fue la palabra clave en este momento.

Por lo general le encantaba el toque de BaekHyun, hace unas horas había estado comiéndole la boca desesperado pensando que podría significar algo más, tenía un tonto enamoramiento por el hombre que realmente no iba a ningún lugar, con sus bonitos ojos brillantes, su delicioso olor y lo maravilloso que era en la cama, había jurado que había encontrado a la persona perfecta para él, pero BaekHyun sólo era sumiso en el sexo, su personalidad era dominante, rebelde, y le había roto el corazón cuando se dio cuenta que para Byun sólo eran amigos jodiendo ocasionalmente, nada serio.

Pero hoy ese calor y deseo no brotó, no le molestó su cercanía, mas tuvo la necesidad de apartarlo, como si no fuera correcto que estuviera encima suya cuando su pareja estaba en el mismo lugar. ¿No era eso tonto? Ni siquiera conocía al chico y ya estaba actuando como un macho emparejado y ridículo.

—¿JongIn?

—Perdón —sacudió su cabello y estiró el rostro para intentar ver hacia el baño—. Creo que encontré a mi pareja.

—¿QUÉ? —BaekHyun dejó el vaso de lado, y estiró el cuello también—. ¿Dónde? ¿Cómo se ve? ¿Huele bien? ¡Hay que buscarlo!

—¿Por qué íbamos a buscarlo? —preguntó fingiendo desdén.

—¿Cómo? —le tocó la frente como si quisiera chequear que no tuviera fiebre o estuviera enfermo—. ¿Cómo no vas a querer ir tras tu pareja?

—Tú no quieres una.

—Sí, pero yo soy yo, y tú eres un león de casa que quiere un hogar, una pareja y un par de cachorros bonitos.

—Tú y yo podríamos tener cachorros bonitos.

—No dudo eso —BaekHyun saltó de su regazo y tiró de su mano—, pero no viene al caso, vamos por tu verdadero amor.



KyungSoo estaba pensando en decirle a HyoMin que quería ir a casa, pero la había visto bailando con una guapa alfa, y no quería arruinarle la noche, quizá podría escabullirse al edificio, el chico de la recepción lo había conocido más temprano y sabía que se estaría quedando por las próximas dos noches.

Se pasó agua por la cara y el cuello y una vez que se sintió calmado decidió largarse, palmeó sus bolsillos en búsqueda de su billetera, para asegurarse de no haberla perdido, y cuando estaba saliendo del baño se topó contra el pecho de un tipo alto y moreno, y la picazón regresó con fuerza.

—P-perdón.

—Uhm.

—JongIn, se más amable —un pequeño pelinegro apareció detrás con una gran sonrisa, y el rostro sonrojado—. ¡Es muy bonito!

—¿Eh?

—¿No eres una ternura? —preguntó el chico, dando un paso delante y extendiendo su mano—. Soy Byun BaekHyun, y este grandote es Kim JongIn, ¿cómo te llamas, guapo?

—KyungSoo —tomó la mano contraria, y no pudo evitar comparar sus dedos cuadrados con los delgados y delicados del otro omega—. Un gusto, supongo, pero debo irme ahora.

Intentó rodearlos para irse, pero el tipo más alto bloqueó su paso, cuando levantó la cara se encontró con un hombre extremadamente guapo, labios gruesos, una nariz recta, y un rostro tallado con tal definición que le arrebató el aliento.

—Cariño, ¿por qué no acompañas a KyungSoo? Dijiste que tenías que irte también—el más bajo golpeó su puño en la espalda del moreno, y él vio al hombre tomar una bocanada de aire.

—¿Te puedo acompañar?

Dios, que voz.

—Está bien, creo.

—¡Anden con cuidado!

El chico le sonrió y se alejó, no sin antes darle una mirada larga al tal JongIn, ellos se quedaron en un incómodo silencio luego de eso, que no sabía como romper, era tímido, y reservado, tenía un círculo de amigos pequeño, y además la maldita picazón había regresado, con un pequeño dolor de estómago.

—Vamos, te llevo.

JongIn puso una mano tras su espalda y lo guío fuera del club, alcanzó a ver a HyoMin, aun en los brazos de una rubia alta, no sabía si hacerle señas o gritarle, de todas formas, seguro que no lo vería ni escucharía.

Afuera del club había frío, una corriente golpeó su cuerpo con fuerza, y odió haber tomado la tonta chaqueta delgada que según sus amigas se veía bien con su figura, pero que hacía nada para protegerlo del clima, tembló un poco y pronto sintió una tela más gruesa encima de los hombros.

—Estás temblando —JongIn se aseguró de colocarle bien la nueva prenda y sintió su rostro arder.

—¿Tú no tienes frío?

—Estoy bien, ¿viniste en carro o caminando?

—Vine con unos amigos, en carro —el más alto no agregó comentario y lo llevó hacia el estacionamiento—. Oye, no quiero ser grosero, pero no creo que deba subirme al carro de un extraño.

—Tampoco deberías irte de un club con uno, ¿no? —dijo con una ceja alzada.

—Mhm, supongo, quizá debería regresar.

—No te haré nada que no quieras, KyungSoo —declaró. Fuerte y claro—. Sólo te llevaré a tu casa si así lo deseas.

¿Le haría otras cosas si él se lo quisiera?

Apartó el pensamiento pronto, primero, el hombre estaba muy por encima de su liga, demasiado atractivo para alguien tan simple como él, y segundo, era claro por su compartimiento físico que debía estar saliendo con el chico anterior, habían estado muy pegados, y él no era ciego, BaekHyun se veía impresionante.

—¿No se supone que no debes dejar a tu novio solo en un bar? —preguntó mientras entraba al sedan del otro—. Alguien podría coquetearle o algo.

—BaekHyun no es mi novio.

—Ouh.

El silencio volvió a caer encima de ellos, y sus manos empezaron a sudar, esto era extraño, nunca dos desconocidos se le habían acercado así, mucho menos dos que eran tan calientes, y seguro como el infierno nadie se había ofrecido para darle un aventón a casa sin siquiera conocerlo, todo esto era demasiado fuera de lugar.

—¿Eres algún asesino serial?

—¿Qué? —JongIn soltó una ahogada risa, atrayendo algo de juventud a su semblante serio, y se veía muy lindo.

—Bueno, no te conozco, hasta donde sé podrías ser un loco que secuestra chicos solitarios, los lleva al bosque y los corta por la mitad para vender órganos.

—No tengo ningún interés en vender tus órganos.

—Bueno saberlo —acordó—. Entonces...¿sólo eres un extraño que le ofrece a desconocidos aventones? Porque si eres alguna clase de uber ilegal debo decirte que ando corto de dinero.

—Tampoco lo soy.

JongIn frunció el ceño, parecía confundido y algo desconcertado.

—Vale, entonces sólo eres alguien agradable que ayuda a desconocidos por buena voluntad, genial.

—¿Estás haciéndote el tonto? —JongIn lo miró alzando una ceja y reduciendo la velocidad, ni siquiera le había dicho donde vivía, pensó.

—¿Me hago qué?

JongIn detuvo el carro a un costado de la calle, y se giró hacia él.

—¿Estás fingiendo no sentirlo?

—No entiendo de qué hablas, JongIn, y me estás poniendo nervioso.

El hombre frunció el ceño y se inclinó sobre su asiento, acorralándolo contra la ventana del carro.

—¿No lo sientes? ¿El tirón, el calor, algo?

—Yo...sí, tengo picazón y me duele el estómago, ¿eso qué?

—¿Eso qué? —JongIn gruñó. Ahora lucía fastidiado, enojado, a decir verdad, lanzó una maldición y entonces su mano grande y fuerte se posó en su barbilla, apretándola con fuerza y obligándolo a mantenerle la mirada—. KyungSoo, eres mi puta pareja.