VUK (KOOKMIN OS) 🔞

Summary

🌙Historia con temas delicados 🌙Smut 🌙Fluff 🌙Kookmin 🌙Homosexual 🌙OmegaVerse "VUK" = LOBO en CROATA

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

MJESEC

La historia contaba que la Diosa Luna elegía tu pareja destinada, que siempre había un Alfa para cada Omega y viceversa. Los libros antiguos decían que la Diosa Luna nunca se equivocaba y que las almas eran unidas con exactitud pero Jimin no pensaba igual.

Hundido en una pila de libros viejos y desgastados, con el ceño fruncido pasaba página por página tratando de encontrar algo que le explicase o al menos le diera un rayito de luz en medio de su nublada vida.

"La Diosa Luna no osa equivocarse al momentos de unir dos almas, como tal, tu lobo debe aceptar que su destinado es tal cual la Luna lo decide y es casi imposible deshacer tal unión."

— ¡Aish! Menuda mierda — soltó el rubio resoplando mientras cerraba el libro de golpe y lo colocaba en la pila de los que ya había ojeado. Todos repetían casi lo mismo y la desilusión lo empezaba a carcomer.

Estaba casi seguro que la Diosa Luna se había equivocado esta vez pero era su palabra contra la de miles de libros polvorientos que no hacían más que repetir una y otra vez lo mismo. Se levantó disgustado y tomó la pila de libros para devolverla a los estantes. La biblioteca estaba casi sola, a excepción de una pareja que conversaba en una mesa del rincón, Jimin se detuvo en el pasillo de historia y empezó a colocar uno a uno los libros hasta que un escalofrío recorrió su espalda y los cabellos de su nuca se erizaron.

Era a ésto a lo que se refería. Al tipo de sensaciones que provocaba él, en su lobo. Y se suponía que él, no era su destinado pero ¿Quién lo era? Porque a sus veintidós años su destinado no aparecía y el de su hermano menor tampoco.

¿Por qué? No lo sabía. O quizá si y prefería ignorarlo.

Lo que si sabía era el como a una distancia considerable podía sentir su presencia, podía olfatear en el aire aquel aroma del Alfa, manzana y dulce de leche. Podía sentir a su lobo saltar ante el mero pensamiento sobre ese Alfa. Pero lo peor, era como su corazón bombeaba cuando le veía fijamente como si él supiera cada cosa que le provocaba a su lobo.

— Hyung — su ronca voz a pesar de ser menor le reverberó en el pecho al mayor. Cerró sus ojos y tragó grueso para poder controlarse.

— ¿Qué haces aquí JungKook? — preguntó el rubio sin girarse y continuando su tarea de acomodar los libros en la estantería.

— Mamá me envió por ti. Dijo que es tarde y que no puedes andar tan solo a esta hora.

Jimin se maldijo por haberle contado a su madre que iría a la biblioteca y rió ante lo inocente que se escuchaba su hermano y lo ridícula que era su mamá. — ¿Y se supone que tú me defenderás? Pfft bonita broma.

El menor frunció el ceño y carraspeó. — Te llevaré a tu casa Hyung. — la voz del Alfa era seria y profunda. A pesar de ser dos años menor que él, JungKook parecía mayor, era más corpulento, enorme, imponente y guapo, no podía negarlo. Su porte de Alfa resultaba intimidante en ocasiones y los detalles que sobresalían como el cabello recién cortado, el piercing de su ceja, la chaqueta de cuero, los jeans rasgados y las enormes botas le hacía parecer peligroso.

Y lo era, al menos para Jimin.

Finalmente el Omega se giró para encarar a su hermano — ¿En tu jodida moto? — preguntó ya sabiendo la respuesta.

— Iré despacio — su sonrisa trataba de demostrar que lo haría pero Jimin lo conocía muy bien.

— Sabes que no lo harás. — el rubio no pudo seguir viendo aquella sonrisa tímida y prefirió girarse en busca de sus cosas. Metió aquellos dos libros que había prestado a la encargada y guardó el resto de sus cosas, cuando se giró por fin, el menor ya no estaba. Agradecido por no tener que sentir más ese aroma que le mareaba, colgó su bolso en su hombro y avanzó hacia la salida.

La imagen que ahí le esperaba era casi recién salida de una historia de chicos malos, el tipo apoyado en su moto con un pie sobre otro, brazos cruzados y una ceja arqueada. Jimin sintió sus piernas ceder. — Creí decirte que no me subiré a esa endemoniada cosa. — dijo para disimular el efecto que le provocaba.

— Vamos Hyung, no alargues esto. Mamá no tarda en llamar para ver si te llevé a tu casa, y sabes cómo se pone. — Jimin volteó lo ojos y acabó de bajar las escaleras que le separaban del Alfa.

— No irás rápido JungKook, te lo advierto. — sentenció el Omega para tomar el casco que ofrecía el Alfa y se lo colocaba. Una ves listos, JungKook arrancó su Harley y se adentró en las solitarias calles. Jimin cuidadosamente colocó sus manos en sus piernas pero el Alfa aumentaba la velocidad de a poco y el rubio se vió obligado a posarlas en su cintura, sintiendo su duro abdomen tensarse.

Al llegar al complejo de apartamentos donde residía el Omega, la moto dejó de rugir y ambos bajaron de ella. — Gracias por traerme — habló el mayor mientras sacaba el casco y se lo entregaba al Alfa quien lo colocó junto al suyo en la motocicleta.

— Cuando desees Hyung — respondió con tranquilidad.

— Bien, buenas noches JungKook. — Jimin se giró para ingresar a su edificio.

— Hyung — llamó el menor logrando que el Omega se detuviera y se girara hacia él — ¿Podemos hablar? — Jimin tragó grueso, le miró por un instante y negó. Sabía de que iría la conversación y no deseaba ese nudo de incertidumbres esa noche.

— No JungKook, por favor.

— Jimin, ¿cuánto más debo esperar?

— No te he pedido que esperes nada JungKook. Esta conversación está siendo inapropiada, deja de sacarla a colación. — pidió el Omega.

JungKook negó, es que Jimin era muy testarudo y correcto y cada vez que trataba de tocar ese tema se sulfuraba. Anteriormente ya habían tenido intensos arrebatos que habían acabado en gritos y golpes. El Omega aún no entendía que no era su culpa.

— Te necesito Jimin, mi lobo los necesita. — JungKook se acercó despacio al rubio, quien lo miraba desde abajo con expresión fría, pero en sus ojos podía ver como el también lo necesitaba, y como luchaba internamente con todo aquello. Estando muy cerca, JungKook alzó una mano para tocar el cuello del Omega y acariciarle suavemente justo ahi, donde debía ir su marca — Para de alejarnos Hyung.

— Kook yo...— el rubio inhaló profundamente y cerró sus ojos, dejándose llevar por el rico aroma y aquel toque. Cuando los abrió, lo único que notó fueron aquellos labios rojos y carnosos que le llamaban a besarle, su lobo movía el rabo con entusiasmo y sentía su pecho vibrar, dejó caer su bolso y sin más se abalanzó hacia él Alfa, tomando sus labios con antojo y siendo alzado por éste, enredando sus piernas en la cintura del más alto y acariciando el corto cabello de su nuca. Se contenía muchas veces pero habían muchas otras en las que solo era débil. Y esa era una.

Jadeos y choque de dientes era todo lo que abarcaba aquella solitaria entrada. Ninguno daba tregua, ninguno quería parar, no había aire que fuera más necesario que aquellos besos.

Y de nuevo estaba pasando, lo incorrecto, lo prohibido y lo inmoral. Se estaba besando con su hermano y ¡Oh cómo le encantaba! Los labios de su JungKook sabían a gloria e infierno. La realidad le llegó de golpe y detuvo el beso abruptamente, desenroscando sus piernas y bajando de aquel enorme cuerpo como pudo.

— No podemos — susurró mientras limpiaba con furia su boca y lágrimas asomaban en sus ojos. — ¿Qué no entiendes que somos hermanos? — gritó.

— Y una mierda Jimin. Mi lobo te pertenece y el tuyo a mi. Somos destinados, es lo único que importa. — habló duramente el menor.

JungKook se sentía herido cada vez que buscaba a su Omega y éste le rechazaba, sabía cuantas horas invertía su Hyung buscando una solución para romper aquel vínculo por el simple hecho de ser hermanos y eso le dolía demasiado.

— Vete a casa JungKook. Por el bien de ambos. — el rubio se agachó para tomar su bolso y se giró. Sintió la mano del pelinegro cerrarse en su muñeca.

— Deja de resistirte Jimin, sólo haces daño a tu lobo y a mi. — Jimin sintió el dolor en las palabras de su hermano pero no se giró, safó su mano de aquel agarre y entró a su edificio sin mirar hacia atrás... Otra vez.


****


Una semana había transcurrido desde aquella noche, Jimin quería de verdad encontrar una explicación a todo esto. Quería entender como para JungKook era tan fácil decir que eran destinados si para Jimin era algo completamente insano.

Era sábado y había despertado intensamente mareado y con mucho calor, no se sentía bien y agradeció no tener clases ni nada que hacer. Se quedó más tiempo del debido en la cama pero las sabanas empezaron a pegarse a su cuerpo debido al sudor, sentía más calor del común y cierta incomodidad. Decidió ir por una ducha fría, quizá la temperatura estaba alta.

Al salir del baño, abrazó una suave bata a su cuerpo y maldijo cuando tocaron su timbre. — ¡Demonios! — acabó de atar la bata y peinó con sus dedos su húmedo cabello hacia atrás, dirigiéndose hacia la puerta esperando todo menos a la persona apostada ahí.

— Hyung. — una bofetada de feromonas golpeó fuertemente su olfato, el Alfa respiraba pesadamente y sus ojos tenían un leve tono rojo. JungKook estaba entrando en celo.

— ¿Que estás haciendo aquí? — preguntó y justo en ese momento Jimin sintió un leve dolor en su vientre seguido de una fuerte sacudida en todo su cuerpo y mucho más calor. JunKook atravesó la puerta llevándose consigo al Omega y cerrando la puerta tras él.

— Estoy entrando en celo y te necesito Jimin. — su voz sonaba rasposa y Jimin no sabía que hacer. Estaba empezando a sentirse muy excitado. Su celo estaba a dos semanas de distancia. ¿Qué ocurría?

— No, Kook vete por favor, yo...— comenzó a sentirse asfixiado y mareado por la cantidad de feromonas que el Alfa desprendía, la temperatura en su cuerpo aumentó y su entrada comenzó a lubricar, sintió una punzada en su pene ya erecto seguido de una sacudida en su pecho. Las feromónas del Alfa habían inducido su celo.

Alzó la mirada y sus ojos color ámbar conectaron con aquellos rojos que le miraban llenos de lujuria y deseo. — Alfa — jadeó mientras se relamía los labios.

Una sonrisa se escapó de los labios del menor para luego arremeter contra el omega, estampándole contra la pared y atacar sus labios. Sus manos viajaron sobre el menudo cuerpo para tocar a su antojo, sus caderas chocaron en busca de fricción y sus miradas conectaron en un mensaje que solo ambos podían entender.

No eran Jimin y JungKook, eran Alfa y Omega en su estado primitivo queriendo calmar aquella necesidad salvaje de poseer al otro. Prontamente el Alfa se separó de su Omega y recorrió su cuerpo mientras relamía sus labios. Lo tomó en sus brazos para llevarle al sofá donde lo depositó de manera delicada.

El Omega sentía su cuerpo temblar y su entrada palpitar, necesitaba mucho a su Alfa. El azabache abrió de un solo tirón la blanca bata admirando aquel exquisito cuerpo y su boca salivó por probarle cada centímetro pero no podía esperar. Se incorporó para besar sus labios nuevamente en un beso fugaz, siguió por su cuello sin tocar aquella zona peligrosa, avanzó hacia sus pezones donde lamió y chupó a su antojo, sintiendo al Omega retorcerse en sus manos e implorar por más.

— Alfa, te necesito — el Alfa sonrió antes de tomar en su boca aquel miembro que chorreaba pre-semen — ¡Ah! ¡Si! — dando una breve atención a su pene, JungKook soltó el miembro para bajar más su cabeza y adueñarse de aquella humedad entrada. Un gruñido salió de su boca acompañado de un gritito por parte del Omega quien se aferró a su oscuro cabello. El Alfa sentía su pene hincharse más y más mientras lamia con gusto la entrada rosada de Jimin y con sus largos dedos pellizcaba sus pezones, su lengua simulaba embestidas mientras el rubio se mecía en busca de más. — Alfa, por favor.

JungKook se detuvo rápidamente y se puso de pie para sacar su estorbosa ropa, quedando completamente desnudo. Su cuerpo masculino provocaron un mayor deseo en el Omega quien moria por ser suyo. JungKook no lo hizo esperar más, tomó las piernas del rubio para colocarlas en sus hombros y enseguida alineó su hinchado pene en la entrada del Omega para luego embestir sin cuidado.

— Ahhh — jadeó el Omega ante el dolor y el placer. El Alfa no podía esperar más, su instinto era puramente primitivo y empezó a embestir duramente a su Omega, era tan jodidamente placentero aquello, era su lobo y por fin después de tanto tiempo lo tenía justo así, haciéndolo suyo y no pararía hasta conseguir aquello que haría completa y únicamente suyo al Omega.

Jadeos, gruñidos y choque de pieles se escuchaban retumbar en aquellas paredes, el Omega pedía por más y el Alfa se lo daba. Estaba para complacer a su pequeño. Pronto, el orgasmo de ambos se construyó en sus vientres para luego ser liberado en gritos y gruñidos, el Alfa no paraba de embestir hasta sentir su nudo hincharse y anudarse dentro del cuerpo de su amado.

Llegando a la cúspide, el Alfa bajó su cuerpo y llevó su boca al cuello del Omega donde clavó sus colmillos creando el mayor e irrompible vínculo entre Alfa y Omega. Jimin rompió en llanto al sentir aquellos dientes romper su piel pero enseguida una enorme calma le llegó al sentir la lengua de su Alfa lamer aquella herida.

Alfa y Omega estaban completamente satisfechos, se pertenecían el uno al otro y no había ninguna duda ahora.

Pero eso estaría por acabar cuando los humanos de aquellos lobos por fin fuesen conscientes de lo que habían hecho.


*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*


Los cuatro días que duraba el celo de ambos lobos habían acabado, habían sido cuatro días donde ambos lobos habían sellado sus vínculos sin vuelta atrás.

Esa mañana, cuando Jimin despertó muy cansado y adolorido, sintió un peso en su cintura, lentamente abrió sus ojos para toparse con un brazo completamente tatuado reposado en su cintura. Al instante sintió su hombro arder y las imágenes de todo lo que había pasado durante su inconsciencia le cayeron como agua fría.

De alguna manera trató de no entrar en pánico y se giró para ver al Alfa que dormía plácidamente a su lado. JungKook era tan hermoso, tan comprensible, un Alfa con apariencia dura pero muy dulce por dentro. JungKook le quería y se lo había demostrado con cada detalle excusado bajo un "Mamá dice".

Sin darse cuenta el Alfa despertó y le miraba fijamente. Temiendo una reacción por parte del Omega por lo ocurrido — Perdón — fué lo primero que dijo.

Jimin finalmente reparó en él poniéndose nervioso al instante. — ¿Por qué? Si es algo que tú y tu lobo querían.

— Lo sé pero tú no.

El silencio reinó en la habitación. — JungKook somos hermanos. ¿Cómo podemos sentir esto? ¿Por qué la Luna nos hizo esto? — Lagrimas salían lentamente de los ojos del Omega. Se sentía relativamente tranquilo y sabía que era por la marca. JungKook se incorporó al sentir la angustia de su Omega a través del vínculo.

— Mírame Minie — pidió mientras tomaba su rostro en sus manos y secaba sus lágrimas. El Omega obedeció — La Luna nos hizo el mayor favor, ella nunca se equivoca. Desde que nací lo hice para ti y tu para mi. No importa la sangre, mucho menos el que dirán, cualquier cosa que se presente yo estaré para cuidarte. Por favor Minie, no huyas de nuevo, déjame amarte, deja que mi lobo ame al tuyo, seamos uno solo. Por favor.

Jimin notó el dolor y el temor en los ojos del Alfa y sintió con más fuerza el miedo a través del vínculo. Pensó en la marca, si trataba de alejarse ahora como lo había hecho antes su lobo enfermaría e incluso podría morir, el no quería eso. Pero tenía miedo a la reacción de la gente, de sus padres. Finalmente alzó sus ojos para ver de nuevo a su hermano. — Te amo tanto JungKook, tengo mucho miedo, no me dejes solo. — imploró para abrazarse al Alfa, su Alfa.

JungKook sonrió con triunfo, era la primera vez que Jimin le decía que lo amaba, no podía explicar cuan feliz se sentía. El cuidaría de su Omega ante cualquier cosa que se presentara, la Luna nunca se equivocaba y si alguien tenía un problema porque Jeon JungKook y Jeon Jimin fuesen pareja se las vería con él.

Jimin y JungKook dedicaron el resto de aquel día a adorarse enteramente y ser una sola alma, prometiéndose el uno al otro no alejarse nunca, aún así las cosas oscurecieran para ambos, ellos serían dos contras el mundo.


Fin


KA❤️