Un Beso Efímero

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Sinopsis

¿Que pasa cuando la vida te hace tropezar con algo?. Maldices y sigues adelante. Pero ¿Que pasa cuando te gusta con lo que te tropezaste y no quieres avanzar? Quieres quedarte con ese tropiezo. Hasta que te das cuenta que ese tropiezo no es bueno y solo te va a traer muchos problemas y caos a tu vida. Eso mismo le paso a Dereck. Tropezó con Tristán, un estudiante nuevo de su mismo Instituto y no quiso avanzar, se quedo arreglando los traumas de este y lo conseguío ¿Pero a que costo?. Adoro ese tropiezo y lo seguira adorando hasta que el aire ya no entre en sus pulmones, hasta que su corazón no deje de latir y hasta que sus ojos no dejen de parpadear. ¿Se podría tener una relación sana con alguien cuyo pasado es dudoso?

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Fer García
Estado:
En proceso
Capítulos:
6
Rating
4.0 1 reseña
Clasificación por edades:
16+

PRÓLOGO


La vida no todo el tiempo nos da lo que queremos, a veces nos da lo que necesitamos pero, ¿Que es lo que necesitamos específicamente? ¿Como puede ser que el que parecia el malo de la historia sea el mismo héroe de esta misma? Pues dejame te cuento:


Dereck es un adolescente diferente al resto o mejor dicho con una orientación sexual no tan común en la sociedad. Es aceptado por su familia tal y como es, a excepción de sus abuelos a los cuales no a vuelto a ver desde que salio de closet y aceptó abiertamente que era gay. Su padre fue a quien mas le costó acostumbrarse, su madre se mostró feliz y su hermana pues son hermanos, se apoyan entre ellos.


Dereck es un chico maravillosamente hermoso; su cabello es castaño oscuro, su tez es blanca, tiene unos ojos verdes muy expresivos, cejas pulidas, un rostro angelical, mide alrededor de 1,68, ni muy alto ni muy bajo. Es una persona muy alegre y positiva, a pesar de las burlas, el bullying y los comentarios homofobicos que recibe de parte de algunas personas de su Instituto. Le gusta tocar la guitarra, de hecho tiene una.


La majestuosa melodía de la canción Triaitor de Oliva Rodrigo que proviene del un móvil, suena en la mesita de noche de una habitación. El chico que está tumbado en la cama estiró su brazo con pereza y sujeto el aparato, apagando la alarma y colocándose boca arriba con la mirada verde clavada en las nubes blancas que están pintadas en su techo.



—Dereck... —se escuchó la voz de su madre luego de tocar la puerta—. Despierta, es tu...


—Primer día de escuela —habla la suave voz de Dereck, terminando de hablar por ella—. Gracias mamá.


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