Know You || KookV

Sinopsis

- Hola, ¿se encuentra tu hermano? - ¿Hermano? - el adolescente fruncía el ceño - ¿No buscarás a mi hermana, YeJi? - No, busco a TaeHyung. - Ahh... buscas a mi papá. - ¿T-Tú papá? 🌬 Advertencias: - Contenido homosexual - Jk top | Th bottom - M-preg (doncel)

Genero:
Romance
Autor/a:
dianaLovesV
Estado:
En proceso
Capítulos:
58
Rating
4.8 6 reseñas
Clasificación por edades:
18+

ᴘʀᴏ́ʟᴏɢᴏ

La ciudad de Seúl se iluminaba en una mañana perfecta, el clima era ligeramente caluroso pero fresco, lo que alegraba en demasía al joven rubio que ingresaba a su edificio de trabajo.

Kim TaeHyung es un psicólogo de veintisiete años con un muy buen consultorio ubicado en el décimo piso de aquel gran edificio en la ciudad de Seúl. El lugar cuenta con pisos en alquiler, por lo que posee oficinas de distintas ocupaciones, así que las personas pueden encontrar desde profesionales en la salud mental, vendedores turísticos, diseñadores, economistas, abogados, prácticamente cualquier profesión que pueda llevarse a cabo desde una oficina.

Al graduarse de la carrera de psicología y completar sus grados posteriores, TaeHyung había decidido levantar un consultorio compartido con su mejor amigo y colega de profesión. En el presente, ambos han logrado consolidar una buena reputación en el ámbito de la salud mental y una buena relación, así como lealtad con sus pacientes; pues a pesar de no haber hecho una buena inversión en propaganda y publicidad, sus pacientes se han encargado de que sus nombres resuenen acompañados de los mejores comentarios. Es por ello que sus retribuciones económicas les permiten gozar de una vida cómoda y tranquila, aunque por supuesto, la satisfacción de su desarrollo laboral es una de las mejores partes para ellos. No hay nada mejor que vivir gracias a lo que te apasiona.

A Kim TaeHyung siempre le ha interesado la salud mental; en especial porque a una edad temprana se vio obligado a madurar y comportarse como un adulto.

Un niño no puede hacerse cargo de otros niños.

El rubio se encontraba tomando de su vaso de café frío mientras esperaba pacientemente la llegada del elevador, cuando un fuerte impacto en su espalda logró desestabilizarlo. Su mano con el café golpeó las puertas del elevador cerrado causando que se derramara gran parte en sus zapatos, manos y que él casi cayera al suelo.

— ¡Dios mío, lo siento muchísimo! — unas grandes manos lo tomaron del brazo impidiendo que cayera al suelo.

TaeHyung lograba recomponerse de inmediato para después darse la vuelta y encarar al genio que había chocado su espalda y que casi lo hizo caer de bruces.

Sin embargo, al darse la vuelta se encontraba con el abogado Jeon.

Jeon Jungkook, abogado de veinticinco años con un lugar en una firma de defensores que en su mayoría toman casos para defender delitos que antes no estaban penados o no se tomaban con la debida importancia, como divulgación de fotografías íntimas, violencia psicológica, desigualdad a mujeres y donceles, por solo mencionar algunos. Sus despachos se encuentran en el décimo quinto piso y al parecer acostumbra a llegar a una hora similar a la del psicólogo, pues esta no es la primera vez que se encuentran.

Muchas veces en la semana comparten elevador al subir y han mantenido conversaciones sencillas acerca del clima o noticias diarias de la ciudad. No obstante, el doncel no ha podido evitar percatarse de lo guapo que es aquel abogado y lo nervioso que ambos se ponen cuando están en medio de una conversación. Aun así, TaeHyung no está seguro de que JungKook en verdad le guste, lo único que sabe acerca suyo es su nombre y su profesión; pero aquello no es suficiente para que pueda evitar tener un crush en él, ni que su mente repita en loop los pequeños momentos en que sus miradas han llegado a cruzarse en el lobby o en el elevador.

Por su parte, JungKook sí está seguro de que se siente atraído hacia TaeHyung.

Hace un año que lo vio por primera vez cuando se unió a la firma de abogados y desde entonces no ha podido evitar poner sus ojos en él; un joven dulce, pero con un aura imponente. Sin embargo, el pelinegro no ha logrado nada más que conocer su nombre, profesión y tener pequeñas conversaciones que no los han llevado a ningún lado.

O así había sido, pues ahora se encuentra frente a él con la vergüenza desbordando por sus poros al haberlo chocado y derramado su café. Tal vez JungKook sea alto, fuerte y con muchos tatuajes debajo de ese pulcro traje negro, pero hay una parte de su personalidad que es todo lo opuesto a su apariencia; quizás es su risa adorable, sus expresiones graciosas y su comportamiento por lo que a veces podrían describirlo como una persona infantil, pero en verdad es todo un soñador, aunque él aún no sea completamente consciente de ello.

— En serio lo lamento — JungKook decía sacando un pañuelo de su saco para extendérselo al rubio, este lo tomaba saliendo de su pequeño trance.

— No, no, descuide, no se disculpe — TaeHyung sonreía un poco mientras secaba sus manos, por suerte su ropa no se había manchado. — Seguro que venía con mucha prisa.

En ese momento, las puertas del elevador se abrían y después de un par de miradas avergonzadas, ambos entraban en él, TaeHyung encargándose de oprimir el botón de su propio piso.

— Ah… Mi mente ha estado divagando en un caso importante —­­ JungKook rompía el pequeño e incómodo silencio que se había formado. — Pero no es una excusa, en absoluto — se apresuraba a aclarar. — Debí fijarme, en verdad le ofrezco una sincera disculpa — hacía una pequeña venía.

Pero TaeHyung chasqueaba la lengua. ­­­

— No, no… Basta, no ha pasado nada más que un café derramado — su pequeña sonrisa salía a relucir. — Además, puede hablarme sin formalidades.

JungKook se sentía extrañamente aliviado al ver aquella sonrisa.

— Entonces tendré que compensarte el café derramado… y también puedes hablarme sin formalidades, por favor.

— De acuerdo... — el doncel fingía pensar — ​​JungKook, pero no te preocupes por el café, no tienes que compensarlo.

— Por supuesto que debo hacerlo — el menor decía al percibir el deje de lo que podría ser una oportunidad para acercarse.

— Te digo que no.

Las puertas del elevador se abrían en el décimo piso y el rubio hacía el amago de salir, pero antes de poder hacerlo o de poder despedirse, la voz de JungKook se volvía a escuchar.

— No me vas a convencer, vendré apenas pueda y compartiremos un café… Es lo justo — el menor decía empujándolo levemente a la salida del elevador.

— Pero-

— Recordaré tu piso… TaeHyung — las puertas del elevador se cerraban dejando al psicólogo algo sorprendido.

“Él recuerda mi nombre”.

© dianaLovesV