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Destino

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Sinopsis

Ferihat está a solo dos meses de cumplir uno de sus más grandes sueños. Salir de su pueblo, pero todo cambia un día al invadir a su familia, una desgracia que los marcara y que ella deberá solucionar. Su destino cambiará y junto a ello conocer a Ilkan. Un apuesto hombre con quien deberá casarse y cumplir su rol en su pueblo lleno de tradiciones y costumbre que no la permitirán ser ella misma. Su camino estará lleno de furia, deseo, tristeza, sangre y traiciones. ¿Llegará Ferihat ser feliz? ¿Podrá vivir la vida que ella siempre sonó?

Genero:
Erotica/Drama
Autor/a:
Rousse LTG
Estado:
En proceso
Capítulos:
12
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1: Ferihat

No todas las vidas son fáciles o iguales y eso lo aprendí a temprana edad. Vivir aislada, en una isla, en un pueblo tradicional, arcaico si se puede decir, pero creo que aprendí a sobrevivir a las antiguas tradiciones de aquel lugar.

Una chica debe tener cuidado de salir, una Señorita no puede vestirse de ese modo, no debes hablar ni encontrarte a solas con hombres, La gente puede hablar mal de ti etc., etc. Todas esas palabras se juntaban en mi cabeza mientras iba creciendo, pero lo que mas me marco fue una frase que me dijo mi padre el día de mi primer periodo.

-Hija mía – sonrió al sentarse junto a mi - hoy te has convertido en mujer. Has madurado, hoy comienza una nueva etapa para ti. – me entrego un collar el cual gentilmente colgó en mi cuello.

Cuando escuches sus palabras sentí emoción e intriga a lo que me deparaba con aquel cambio que me nombraban cada vez, pero no fue bueno como lo imaginé.

Dolor, sangre, cólicos, cambios en mi cuerpo que jamás había llegado a pensar. Cosas que no entendía, pechos inflamados, dolores e irritación en los pezones. Me hacía preguntarme que era lo bueno de “convertirme en mujer” solo tenia 12 años cuando todos esos cambios golpearon a mi puerta y aquello solo era el comienzo.

Todo mi mundo cambio, la ropa, las amistades. Todo a mi alrededor se limito a lo que mi familia conocía y que ellos sabían. Era mujer y debía ser honrada y honrarme para mantener el honor de mi familia y de mi padre intacto.

La vida se volvió algo tan confuso por un largo periodo, pero pronto pude entenderlo al escuchar a las mujeres del pueblo que hablaban y guiaban a las jóvenes mujeres en aquel lugar, pero pronto entendí que no era para mí. Servir, atender, complacer y procrear aquello era lo que aquellas ancianas me explicaban cada ves que me hablaban de que para aquello estábamos en aquel mundo para formar una familia honorable. Al escuchar lo que me deparaba no pude evitar angustiarme a tan temprana edad. Aunque fuera pequeña había escuchado lo que había afuera de aquel lugar.

Cada vez que visitaba la costa y veía a los turistas que recorrían la isla, las mujeres y los hombres. Lo feliz y libres que se veía aquello me encantaba más que nada y esperaba que eso fuera para mí.

Le rogué a mi padre. Le rogué y le rogué durante mucho tiempo con lagrimas en los ojos que me diera la oportunidad de ser algo más, que me permitiera salir de aquel lugar, que me ayudara a ser algo mas que una mujer en aquel lugar y me escucho.

Mi padre. Un hombre serio e intachable que cuidaba de los ciudadanos de la isla y respetaba sus tradiciones y cargaba sobre sus hombros la responsabilidad y la confianza de toda la gente del lugar, pero al verme llorar y suplicar me permitió cambiar mi destino dentro de aquellas tierras.

-Ey. Ferihat lleva estas bebidas a la mesa 5 antes de que te vayas

-Ok, voy

Tome la bandeja y la lleve a la mesa indicada. Había 3 chicas jóvenes con bikini que reían y conversaban entre ellas. Las Yabanci eran llamativas y divertidas. Me gustaba escucharlas mientras les servía y muchas de ellas eran amables.

-Aquí tiene su bebida – se las entregue

-Gracias – me rio una de las chicas rubia que tartamudeaba al tratar de hablarme en mi lengua – eres muy bonita – Rio – ¿Tu eres de aquí?

-Si. yo nací aquí

-Oh que afortunada eres de nacer un lugar tan hermoso

-Claro – Sonreí de vuelta – Que lo disfruten.

Volví a la barra donde la señora Gizem que se encontraba limpiando el mesón hablaba con un Yabanci que le pedía algo para comer.

-Ya me voy mama Gizem – me saque el delantal

-Esta bien, esta bien niña, Ve con cuidado.

Me despedí.

Gizem era una mujer mayor robusta dueña de aquel pequeño local donde servía bebidas y comida rápida para los turistas que disfrutaban de la playa y que me permitía trabajar medio tiempo allí. Me encantaba ese trabajo. el poder conocer gente de distintos lugares, raises, etnias y costumbres me alucinaban de tantas formas que lograban que mi mente explotara con cada cosa nueva que aprendía de ellos, pero claramente no era del agrado de mi padre.

El se encontraba en contra de todo esto. En su cabeza no podía comprender por qué una de sus hijas iba a querer trabajar y mucho menos en un lugar donde llegaba todo tipo de Yabanci y que pudieran llegar a contaminar a su inocente hija. Era comprensible, era un hombre que había nacido y criado bajo las unas estrictas costumbre y creencia que su pueblo había establecido hace muchos años.

Tome mi caballo y tome mi recorrido habitual hacia casa.

Ya eran casi las 5 de la tarde podía ver como el sol se comenzaba a ocultar detrás del mar e iluminaba el pueblo con un hermoso color naranja que tranquilizaba mi corazón al solo verlo. Estaba segura de que esta vista era lo que mas iba extrañar el día que me fuera de este lugar. Ya solo me quedaban dos meses para tomar mis maletas y partir lejos de estas tierras que por mucho tiempo fue mi hogar. Aunque me entristecía dejar mi familia, no podía negar que estaba emocionada el solo pensar que en tan poco tiempo entraría a la universidad de mis sueños y sobre todo de que podría estudiar. Después de tanto llanto, suplicas y peleas mi padre cedió y me permitió ir por lo que tanto añoraba.

Había llegado a casa. un humilde hogar de paredes blancas de cemento y ladrillos con pequeñas ventanas de maderas. Entre con una sonrisa en mi rostro al cruzar por la puerta cuando de frente me encontré Senay, mi queridísima madrastra.

-Ferihat. Niña por dios. Sabes que no me gusta que te montes en ese caballo – se quejó a la vez que agitaba los brazos como un pájaro loco. Ya no me molestaba en siquiera contestarle y sin poder evitarlo gire los ojos al verla y saber lo que iba a decir – una jovencita como tu no puedes andar montada en ese animal y mucho menos con esas fachas. Que dirá los vecinos y los ancianos del pueblo.

-Senay. No le hago ningún mal a nadie montándome en mi caballo. Además, mi ropa no tiene nada – pase junto a ella dejando mi morral en una silla del comedor. Sabía que lo decía para solo molestarme. Entendia que llevaba un vestido, pero bajo de el llevaba un short por lo que no se vería nada

-Claro que si tonta. Qué dirán de nosotros si te ven vestida en esas fachas. Esto es culpa de tu padre por darte tantas libertades y malcriarte tanto. Ya todos hablan de nosotros por que aun no te has casado y sobre todo por dejarte ir a la capital por la perdición

-Ay por dios. Por favor no te metas en mi vida y por favor no le prestes oído a lo dicen los demás. Ok – conteste indiferente al terminar de escucharla.

Sabia por que lo decía, estaba claro. Este lugar estaba tan repleto de prejuicios y tradiciones que a la más mínima persona que se atreviera a traicionar las “buenas costumbre” seria tachado de perdido y seria expulsado, despreciado por todo el pueblo y comprendia que estaba yendo contra muchas cosas que no eran normales para ellos, pero no me importaba porque mi padre me había apoyado y creía que podría hacer algo distinto para mí.

Abrí la puerta de mi cuarto el cual compartía junto a mi hermana menor. Pude verla allí, sentada al borde de su cama.

-Hola Surin – la salude despreocupadamente

Entre y me dejaba caer sobre mi cama. Estaba cansada, aunque fuera un trabajo de medio tiempo si era agotador. Me gire para poder ver a Surin, me extrañaba que estuviera callada y sobre todo después de no verme casi todo el día ya que normalmente no tardaba en caer sobre mi para que le contara que había visto o si había hablado con algún Yabanci.

-Que pasa Surin. No piensas interrogarme hoy – me reír con ironía esperando que saltara sobre mí con algún comentario sarcástico, pero no dijo nada. Me levante un poco extrañada al no tener respuesta – Ey, Surin. ¿Qué pasa? No piensas hablar – no contesto nuevamente.

Me senté junto a ella, pero pude ver que no estaba bien. No levantaba la vista y su cabello caía sobre su rostro, se podía ver que estuvo llorando. Normalmente ella no era una persona deprimente. Al contrario, era alegre, sonriente, saltando y molestando a todos como un niño pequeño que no le temía a nada ni a nadie, aunque ya tuviera 16 años.

-Hermanita ¿qué pasa? – trate de sacar su cabello del rostro

-¡No me toque! – grito dándome un fuerte manotazo y apartándose de mi – no te metas en mis asuntos.

-¿Qué te pasa? – salte y quede frente a ella. se veía que estaba alterada, pero no entendía por qué – ya peleaste con Senay y te desquitas conmigo?

-Cállate. No quiero hablar contigo – se quejó enfurecida. Me asuste al verla. Jamás se había comportado de ese modo y mucho menos conmigo. Podíamos tener nuestras diferencias, pero era difícil que Surin me gritara.

-Ok, ok no te hablare, pero cálmate

No dijo nada y rápidamente salió del cuarto.

Me quede sorprendida al ver su comportamiento tan exagerado. No recordaba el haberle echo nada malo o algo para poder recibir aquella reacción “se volvió loca” pensé al no tener una respuesta clara en mi cabeza y agotada me dejé caer sobre la cama otra vez.

Tenia un desorden en su cama, Su mochila, su uniforme y no solo su cama también el cuarto. Estaba todo desordenado parecía que había pasado un torbellino en ese lugar. Si, se había vuelto loca.

Comencé a recoger lo que había en el suelo y a colocarlas en su lugar cuando volviera tendríamos una conversación muy seria. Este no era solo su cuarto y el desorden ni la mugre estaban permitidos aquí.

Primero recogí todo lo que había en el suelo y luego me fui por su cama. Tome su ropa y la deje en el tacho de ropa sucia y luego saque su mochila, pero esta estaba abierta y todo el orden que había echo en el piso se fue con todo lo que había caído.

Volví a suspirar agotada, creo que hoy era el día de los suspiros. comencé a meter todo de vuelta al bolso cuando pude ver un plástico blanco y rosado. al tomarlo lo pude ver claramente era una prueba de embarazo.

-¿Pero que es esto? – susurre confundida al verlo. Estaba segura de que era, pero que hacia en el bolso de Surin.

No quería creer lo que veía mis ojos, por mi cabeza pasaron tantas escusas que hasta yo misma me las estaba empezando a creer cuando de pronto la puerta se abrió de golpe y frente a mi estaba Surin mirándome horrorizada al ver lo que tenia en mis manos y allí toda excusa que pudo haberme dado se desvanecieron en ese instante.

-Dámelo – grito cerrando la puerta tras ella.

-¿esto es tuyo Surin?

-No. – dudo – no. es de una amiga - Mentía. La conocía demasiado y ella jamás fue buena para mentir y mucho menos a mi - dámelo Ferihat

Su mano temblaba y podía ver como sus ojos se llenaban de lágrimas. Era de ella. estaba embarazada.

-¡Dime la verdad! – grite – Estas embarazada – no respondió. Simplemente bajo la mirada. – esto debe ser una maldita broma

-¡No te metas! – girto nuevamente. la mire extrañada al verla reaccionar de aquella forma.

Surin siempre fue una buena niña. Siempre estaba detrás de mi y llamando mi atención o contándome todo lo que pasaba en su corta vida. Jamás en todos estos años me había levantado la voz ni una vez. No entendía que le estaba pasando por que jamás me conto esto o siquiera que tenia un novio si es que lo tenía. no lograba comprenderlo. Ella siempre quiso que una vida dentro de las tradiciones de nuestro pueblo, el casarse, tener hijos y respetar nuestras costumbres todo lo contrario a lo que yo llegaba a desear. No me era comprensible que dejara todo.

-Dámelo por favor Ferihat. Por favor – me rogo con lagrimas que ya no pudo controlar – Te lo pido hermana. No le digas nada a nadie. Yo lo solucionare

-¿De que hablas? Como piensas arreglar esto – salte junto a ella y la tome de los hombros al escucharla – padre te matara si no te casas. Te dije que te dedicaras a estudiar. Padre te hubiera dejado salir del pueblo para que estudiaras. Hubieras hecho una vida normal – grite alterada.

-¡No puedo casarme! – grito

-¿Qué?

-El no desea casarse conmigo – lloro sin control al dejar salir aquellas palabras.

Surin no pudo mantenerse mas de pie y se dejo caer al borde de la cama, las lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas con un llanto ahogado que no la dejaba hablar con claridad mientras la miraba de pie frente a ella sin poder moverme.

Esto estaba mal. Todo estaba jodido, si Surin no se casaba con el bastardo que la embarazo. padre se volvería loco y podrían terminar exiliando a Surin de casa, del pueblo y peor aún podrían matarla por esto.

-Dime el nombre

-¿Qué?

-Dime como se llama. Yo hablare con el para que se case contigo y si hace falta padre lo obligara

-No – negó sin siquiera mirarme – no pienso decirte.

-¿Qué? Esta loca, debes decirme. Si no, padre te matara y a mi me encerrara y no me dejara salir de este lugar entiendes.

-No me importa lo que me pase y mucho menos a ti. No pienso decírtelo – volvió a gritar, pero esta ves ni siquiera me miro.

Mi pecho subía y bajaba del miedo y la rabia combinada que estaba sintiendo en este momento. No entendía por qué hacía esto. No, porque me hacía esto a mí. Si el no deseaba casarse con ella, padre lo obligaría y todo se solucionaría, pero si ella no hablaba todo se iría a la mierda y no solo ella. si no toda la familia saldría dañada y peor aún, mi sueño de salir de este maldito lugar se iría para siempre. Por mi mente pasaron todas las horas, días, semanas que estudie, que pelee y rogué para que mi padre me permitiera salir, estudiar y hacer una vida como una chica normal y estaba a tan solo unos meses para por ir a estudiar a la capital y pensar que en un instante todo se podía ir a la mierda por Surin.

Mi mente se quedo en blanco ya no la escuchaba. Solo quería llorar de la impotencia de no poder hacer que hablara y ella ni siquiera pestañaba solo lloraba en aquella cama como si solo ella estuviera sufriendo. Jamás llegue a pensar que diría esto, pero la odiaba tanto en este momento, sentía que era tan egoísta.

Me encontraba en aquel pensamiento cuando pude escuchar a lo lejos la voz de mi padre que estaba entrando a la casa y comenzaba a llamarnos. Surin me miro fijamente con los ojos muy abiertos del susto al escucharlo y pude ver como negaba con la cabeza y suplicaba con su mirada que guardara el secreto.

Pero no, para mi no era una opción y antes de que ella pudiera siquiera ponerse de pie, salí del cuarto al encuentro de nuestro padre y sin demora le conté todo lo que estaba pasando sin que Surin pudiera negar o defenderse. Simplemente se calló y miro como el rostro de nuestro padre se desfiguraba y la miraba atónito ante lo que sus oídos escuchaban.

_________________________________________

Este es el primer capitulo de Destino. espero que les guste la novela. como coloque en las advertencia, no es un novela de romance soft. tiene temas fuertes y puede dañar la sencibilidad de algunos lectores. leer bajo su propio criterio.

por favor vota y comenta me ayudaria mucho





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