Algún día [ShakaxIkki]

Sinopsis

A los 14 años, Shaka e Ikki vivirán su última navidad juntos. Esta es sólo otra triste historia de amor... ShakaxIkki Basado en la canción Vocaloid *Koji*

Genero:
Drama
Autor/a:
MaddieSagita
Estado:
Complete
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Algún día

“Hey Shaka, algún día volvamos a bailar juntos…”

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Aquel era uno de los peores callejones donde nos pudimos asentar; olía a estiércol, estaba húmedo, y la luz de sol no alcanzaba a iluminarlo, pero…no teníamos opción.


Tenía catorce años en ese entonces, era huérfano, mi hermano Shun había muerto tres inviernos atrás, por lo que sólo me quedaba Shaka, mi único y más cercano amigo.


No recordabamos a nuestros padres, nunca conocimos nada fuera de esa vida y sabíamos que nunca lo conoceríamos, por lo que ese callejón, al igual que los anteriores, se convirtió en nuestro hogar.


La apariencia andrajosa que poseíamos no daba la mejor impresión, dormíamos muy juntos sobre un cartón que pretendía protegernos del frío suelo, y robabamos lo que podíamos para comer.


Cuando la gente nos veía solo nos mostraba pena, lástima, aveces repulsión, pero nada de eso me importaba. No cuando tenía a Shaka a mi lado.


-¡¡¡Corre Ikki!!!-decía, tirando de mi mano, mientras corríamos a  todo pulmón


-¡Eso intento Shaka, eso intento!


-¡¡¡DEVUELVAN LO QUE ROBARON, LADRONES!!!-gritó el hombre que nos perseguía con un bate de madera.


Shaka y yo corrimos por varias calles, pero por mucho que lo intentabamos, ese hombre no nos dejaba en paz, y todo por un simple pan que habíamos tomado de su panadería.


Cuando finalmente logramos perderlo, nos sentamos  al final de nuestro callejón que despedía un nuevo olor a animal muerto, y lo repartimos. El pan era pequeño, las partes lo eran aún más, pero estaba caliente, tan sabroso y delicioso.  No podía pedir más.


Pronto llegó el invierno a la ciudad, aquella época a la que más le temía, pues fué en días como esos en los que perdí a mi hermanito Shun. El frío era demasiado, nuestras ropas tenían agujeros, no contábamos con mantas ni cobijas, tampoco con comida caliente que nos pudiera ayudar a afrontar las noches heladas, no teníamos armas contra la temporada.


Shaka solía abrazarme  mientras dormíamos, decía que el seria mi abrigo, y yo lo dejaba hacerlo.


-No te preocupes, tú solo duerme Ikki. Yo soportare el frío por ti.


-Gracias-susurré recostandome en su pecho.


Me gustaba dormir a su lado y sentir su cálidez envolviéndome como si se tratara de una manta. No podía evitar sonrojarme, era una experiencia por demás dulce y hermosa, me hacía sentir feliz y me ayudaba a olvidar la realidad que afrontabamos día a día.


Había ocasiones en las que no conseguíamos para comer, aveces nos enfermabamos y no había forma de curarnos, y con cada amanecer, uno de los nuestros ya no despertaba.


Eran días difíciles.


-Ya no llores, Ikki-me decía, mientras me abrazaba.


-E-Es que…no es justo. A-An-gelo murió…Afrodita estará destrozado.


-Lo sé, pero no hay nada que podamos hacer.


-¡Eso es lo peor, Shaka!


En vísperas de Navidad me gustaba espiar por las ventanas las casas de familias ricas, mi corazón se oprimía al ver lo felices que eran, con una mesa llena de una cantidad exagerada de comida, quizás suficiente para sobrevivir un año, un árbol  hermoso con luces destellantes, regalos, y una familia unida para festejar.


Jejeje, había ocasiones en que organizaban bailes y danzaban durante horas, llegaba a imaginarme a mí mismo entre ellos, junto a Shaka, sin nadie más a nuestro alrededor, solos, él y yo. Eso nunca pasaría, pero uno puede soñar, ¿no es así?


Debo admitir que esa época en especial me ponía triste, me deprimía, me hacía recordar a mi hermano que ya no estaba conmigo, me hacía desear algo mejor  y solo bastaba con que cerrara los ojos para verlo, el problema yacía en que al abrirlos, nada de eso era real, por mucho que lo deseara.


La navidad es una época de unión, de renacimiento, de amor y amistad, de familia, de dicha, y de armonía. Sin embargo, para mí solo era frío y hambruna.


 ¿Qué se sentiría comer algo caliente? ¿A qué sabría el pavo? ¿Qué era un regalo? ¿Qué se sentía estar en familia? ¿Preocuparle a alguien? ¿Qué tan suave es una cama? ¿Qué tan calientes son las cobijas? Son preguntas a las que jamás pude dar respuesta.


Ese año, en la farola frente a la entrada del callejón, pegaron un anuncio que invitaba a todo el público a una fiesta de navidad  en una de las casas ricas. Inevitablemente comparé mi ropa con la de la pareja del anuncio, y rocordé lo diferente que era.


Mi sueño, y el de mi hermano, siempre había sido asistir a una cena navideña y a un baile, pero eso fue algo que nunca pudo ser.


-No te preocupes-Shaka me abrazó por detrás, calmando el dolor de mi corazón-Algún día tendremos una cena  de navidad, y bailaremos en un lujoso salón.


-¿De verdad?-pregunté, intentando creer en esa mentira.


-Claro. Te lo prometo, Ikki-y me estrechó con más fuerza, tanta que sentí que lloraba en mi espalda.


Lloré aún más.


Ese mismo año, el frío golpeó con más fuerza, más intensidad, los vientos helados nos entumecían los huesos, nos hacían temblar, y toser, el invierno se había hecho insoportable. Tanto que ya ni sentía el calor de Shaka, aunque él me abrazara.


Varios de mis amigos no sobrevivieron, y las lluvias lo empeoraron todo. Camus, Hyoga, y Dégel fueron los últimos vivos de un grupo de quince niños que vivía al norte de la ciudad, Shaka y yo, los últimos de los nuestros.


Contraje una horrible tos que cada día me debilitaba más, me sentía tan frío y cansado, sabía que mi final estaba cerca.


Y el 24 de diciembre, en noche buena, supe que no vería otra navidad.


-Quiero comida caliente…quiero una manta caliente…-decía con una sonrisa a Shaka, mientras me ponía el abrigo que había robado para mí-Quiero zapatos, ¿Qué se sentirá usarlos? Y si es posible, quiero calcetines también.


-Ikki…-pronunció acariciando mi mejilla con nostalgia.


Supe en ese instante que Shaka se sentía impotente, que creía que no me había dado lo suficiente, pero no era así. Me lo había dado todo, y le estaría eternamente agradecido por eso. Incluso en ese momento, prefería morirse de frío que verme toser de nuevo, era un ángel, MI ángel.


-Sé que he pedido demasiado este año, coff,coff, coff-la tos fue intensa durante un rato, hasta que por fin  cesó, y lo miré con una sonrisa para que no entristeciera más-Shaka, quisiera que esta navidad la pasemos juntos.


-Siempre la pasamos juntos, ¿Por qué…


Negué con la cabeza.


-No. Este año, realmente quiero que la pasemos juntos-y sin darle tiempo de responder, tome su manos y empezamos a correr por las calles.


Todo estaba decorado con luces de colores y adornos navideños, la gente vestía con abrigos grandes debido al intenso frío, y las tiendas de regalos estaban llenas por las compras de último momento. También se cantaban villancicos en todos lados, y Shaka y yo pasamos entre ellos para llegar a donde queríamos.


Casi caí en varias ocasiones, me costaba respirar, y esa molesta tos no hacía las cosas sencillas, pero al final, llegamos.


-¿La playa?-preguntó confundido-¿Qué hacemos aquí?


-La promesa que me hiciste, coff, coff.


Entonces, de entre una rocas, saque una bolsa con pan que había logrado robar, y le sonreí, sentándome en la arena para comenzar la cena junto a él.


-Esto es un gran detalle, Ikki. Pero se suponía que yo debía hacerlo.


-Me lo compensaras con el baile.


Reímos. Para cuando terminamos, tal y como lo prometió, me tomo en sus brazos y comenzamos un vals que pretendía seguir el ritmo de una música inexistente, un vals que disfruté como nunca. Ninguno sabía  bailar, sin embargo, hicimos el intento por muchas veces que casi tropezamos.


Sonreímos a pesar del frío, pronto una nevada se hizo presente como pronosticando el amargo final, pero eso no importó cuando nuestras manos empezaron a buscar algo más. Las caricias se hicieron presentes, los besos, la excitación, cuando nos dimos cuenta estábamos sobre la nieve sin pantalones y besándonos con desesperación.


Aquella fue la primera y última vez que tuvimos sexo. El calor de nuestros cuerpos me hizo olvidar el frío del invierno.


Él se quedó dormido luego de susurrarme un “te amo”, y me dolió saber que ya no habría una continuación. No, mañana yo ya no despertaría. Le puse el abrigo que había robado para mí, y me aferre a su pecho con todas mis fuerzas, llorando sin consuelo alguno.


-Todo ha sido maravilloso…-murmuré a su oído-Hey Shaka, algún día volvamos a bailar juntos, prometo que lo haré mejor…usaré ropa más elegante…será perfecto. Gracias por todo lo que hiciste por mí, gracias por amarme, y por hacerme tan feliz-él se removió un poco-Quiero volver a comer ese pan juntos, volver a dormir juntos, volver a sentir tu cálidez, y volver a espiar a la gente por sus ventanas…coff, coff, coff…pero-coff, no ahora-me abracé más a él, lloré y, entre lágrimas, sonreí, ese era el fin, todo se perdía en la oscuridad, todo se desvanecía, el dolor se volvía paz, y la tristeza en dicha-Feliz navidad, Shaka.

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Al otro día, la noticia de la muerte de un adolescente en la playa se esparció como pólvora en la ciudad, según el médico, a causa del frío intenso de la estación.

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-Hey Ikki, algún día volvamos a bailar juntos…

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Fin.

Capítulos
1. Algún día
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