now assume a position
Wanna know what it’s like
Baby, show me what it’s like
I don’t really got no type
I just wanna fuck all night
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— ¿Cómo estuvo tu cita? ¿Todo salió como pensaste?
— Salió como esperaba que saliera, aunque eso no lo hace precisamente bueno.
— ¿Quieres hablar de ello?
— Preguntó por qué no se me paraba, le dije que no estaba excitado, me dijo “jódete”, me pateó las bolas y se fue con mi ropa. Tuve que salir enredado en una sábana.
— Qué huevos.
— Gracias, ¿cuándo me los viste?
— Chistoso, me reí. Volviendo al tema, ¿qué piensas hacer?
— Autodiagnóstico, por supuesto, es lo que hacemos el 80% de estudiantes de medicina.
— Me parece correcto, ¿cuál es su diagnóstico, doctor Lee?
— Lo estuve pensando, y creo que soy asexual.
JiSung aflojó el agarre en su tenedor, tomó aire un segundo y pasó el bocado de ensalada a su boca, masticó, tragó y tomó de su refresco, todo bajo la mirada expectante de MinHo.
— ¿Qué te hace creer eso?
— Ya lo intenté varias veces, lo sabes. Lo intenté con mujeres, no funcionó,lo intenté con hombres, no funcionó. Me considero una persona de mente abierta, pero no voy a meterme con animales, no soy precisamente fan de la zoofilia, es como decir que podría tirarme a Soonie, y no.
— Hay gente que gusta de niños...
— Jesús, Han JiSung, ¿qué clase de enfermo crees que soy? No me gustan los niños, ni siquiera le tengo paciencia a mis primos, no me fijaría en un niño para tener sexo.
La pareja que pasó al lado de la mesa hizo una mueca extraña, tal vez no debían estar hablando ese tema en un lugar público.
Aunque, bueno, al final del día, eran solo Han JiSung y Lee MinHo encerrados en una especie de burbuja, alrededor el mundo seguía avanzando sin ellos ser conscientes.
— Es raro, tener sexo es el sueño de todo adolescente puberto y hormonal entre los 12 y 15, siempre quise tener sexo, pero cuando lo tuve, simplemente fue... Vacío. Cuando tengo sexo, no siento nada, es como si no estuviera hecho para mí, como si no me llamara la atención.
JiSung se abstuvo de opinar, si MinHo había llegado a esa conclusión, lo respetaría. Ellos eran así, eran buenos oidores cuando el otro tenía algo que quería hablar, sin opinar, sin aconsejar, solamente haciéndose saber que se apoyaban.
— Bueno, si eres ace, está bien, sabes que estoy de tu lado en caso de que lo necesites.
— Gracias, Hannie, eres un gran amigo.
Porque así es como se suponía que debía ser.
Han y Lee eran roomies, MinHo estudiaba en la facultad de medicina y JiSung en la de artes. El menor tenía un departamento cerca de la universidad, uno grande, regalo de su hermano mayor antes de casarse.
JiSung tenía un amigo en la facultad de artes, Hwang Hyunjin, que era a su vez amigo de Christopher Bang, uno o dos años mayor, quien era amigo de todos en la universidad; los rumores decían que incluso podría ser amigo del presidente de Rusia. En cualquier caso, por alguna extraña razón, terminó siendo amigo de chicos de otras facultades solamente por haberle pedido un lápiz a Hwang el primer día de clases.
La próxima vez, leería apropiadamente los términos y condiciones.
Resultó en que un chico de medicina estaba buscando un apartamento que le quedara cerca del campus, pero no encontraba nada que fuese accesible a su bolsillo altamente comprometido.
Han dijo que él tenía un apartamento bastante grande, por lo que podía quedarse ahí siempre y cuando colaborara para alimentos y recibos, así que Lee aceptó sin una sola protesta.
Aunque al principio fue difícil acostumbrarse, con el tiempo se dieron cuenta de que, de hecho, se complementaban muy bien, terminaron siendo amigos inseparables.
O al menos desde la perspectiva de MinHo.
Porque, para HyunJin, que había estado escuchando la interminable disconformidad de su amigo por tres horas, lo que era muy poco agradable, no parecía que JiSung pensara en MinHo como su mejor amigo y nada más.
— ¿Por qué no le dijiste a él? Seguro te hubiera escuchado bien, lo hubiera analizado y te hubiera dicho “tienes razón, soy un tonto con T mayúscula, soy gay y estoy enamorado de ti”.
— Se dice pendejo —HyunJin lo miró confundido—. “Tonto con T mayúscula”, se dice “pendejo”.
— Sí, pero entonces tú lo eres más, eso fue hace cuánto, ¿dos semanas? —el rubio asintió—. Supéralo o confíesate, ahora vuelve a tu departamento, tengo que terminar mi escultura.
— ¿Por qué me echas? ¿Ya no me quieres? —HyunJin negó sin apartar la vista de la arcilla—... Bien, ya veo. Ojalá tu escultura se vea como el pezón peludo del maestro de baile.
Puaj.
— ¿Seguro? —el menor le retó con la mirada—. Bien, ojalá MinHo se declare arromántico mañana.
— Chingas a tu madre, Hwang —se aseguró de sacar el dedo medio antes de cerrar la puerta, le dolía la sola posibilidad.
— ¡Yo también te amo!
No pensaba escuchar ese consejo, sí, HyunJin tenía razón, pero era más difícil de lo que parecía ser.
Si hubiese sacado el tema de “no creo que seas asexual”, quedaría como una de esas personas que sentían que comprendían a la perfección cómo se sentía el otro; y aunque la mayoría del tiempo, ambos podían entender bien las emociones del otro sin necesidad de hablar, sabía que no siempre era así.
Además, ¿qué haría si MinHo le preguntaba el por qué estaba tan obsesionado con hacerlo cambiar de opinión? “Ah, es que me gustas desde hace meses, y honestamente ya me imaginé 30 posiciones y lugares diferentes para hacerlo”.
Definitivamente no.
Pero, vivir sin sexo no podía ser tan malo, ¿no?
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— Propongo un brindis, por JiSung, que finalmente accedió a resignarse a no probar el sexo con el amor de su vida, ¡larga vida a tu pene!
— Sigo preguntándome por qué accedí a escuchar tu conversación sobre cómo la señora de la papelería te dió dos lápices solamente porque pensó que eras muy guapo.
— ¡¿Que JiSung qué?!
— JeongIn, baja la voz, si gritas vendrán a ver qué hacemos, y no podemos dejar que descubran alcohol aquí.
— Ah, claro, perdón... JiSung, ¿qué sucedió?
— El que me gusta dice que es asexual, le conté a HyunJin, duré unas tres semanas en negación, una semana enojado, dos días en negociación, tres semanas en depresión y finalmente, la semana pasada, terminé mi duelo, me decidí que el sexo no era tan importante. MinHo me gusta por su manera de ser, su personalidad y sus ojos bonitos, estoy bien con eso.
— Creo que te hicieron un amarre —habló nuevamente JeongIn, el menor en ese grupito.
— Opino lo mismo —aportó HyunJin—. No hay manera en que Han “siempre caliente” JiSung se abstenga de sexo por el resto de su vida.
— Hay alternativas, piensa, ¿para qué es la imaginación si no?
— Chicos, ya volvimos, la fila era muy larga, disculpen.
MinHo y Christopher entraron a la habitación, eran los mayores, así que eran los responsables de comprar el alcohol, introducirlo al edificio de los dormitorios y llevarlo a salvo hasta la habitación compartida de SeungMin y JeongIn.
Además, tenían más experiencia en esas cosas.
— ¿Qué hablaban sobre la imaginación? —indagó MinHo, tomando asiento al lado de JiSung.
— HyunJin tiene bloqueo artístico y Sung estaba presumiendo su increible e ilimitada imaginación —explicó Felix, haciendo gestos exagerados con sus manos en la última frase, los que habían escuchado la conversación reían fuertemente.
— “Biji li viz”, sí, cómo no —refunfuñó JeongIn en dirección a HyunJin, que era quien más hacía ruido.
— JiSunggie es increíble —afirmó MinHo—. Ustedes no lo saben, pero él compone canciones a menudo, no pasa una semana sin que me muestre una nueva pista o una letra —miró al menor—, es genial en todo.
Alguien dígale al corazón de JiSung que, si late más rápido, terminara por atrofiarse.
Estaba bien, podían acusarlo de simp, decirle “gobernado” cuántas veces quisieran, y estaría bien. Estaría bien porque era MinHo, su alma gemela, su media naranja, el sexo pasaba a último plano de importancia, la felicidad de su Min era más importante.
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Había pasado un buen tiempo desde que MinHo “salió del clóset”, que en realidad no lo había hecho, la gente sabía que él era de mente abierta y eso era suficiente. Aún así, MinHo acudía a citas frecuentemente, hombres o mujeres, le era indiferente, no tendría que meter el pene en ningún agujero nunca más, así que estaba bien siempre y cuando se sintiera cómodo. El problema era que no se sentía cómodo.
¿Cuál era la urgencia de todos por el sexo?
Ahora que era una persona nueva y reformada, no comprendía por qué la gente quería ir a la cama en menos de una semana, ¿no podían vivir sin sexo? Parecían animales salvajes tratando de reproducirse en cualquier rincón disponible.
Sobre todo en las fiestas.
Esa en la que estaban en ese momento específicamente, estaba sentado con sus amigos, disfrutando el ambiente y el calor del cuerpo de JiSung recargado en el suyo, una bebida con poco alcohol en su mano mientras con la otra tomaba snacks de la mesa frente a él.
SeungMin y JeongIn llevaban media hora intentando adivinar a qué facultad pertenecían las personas que veían según su comportamiento y manera de caminar. Cosas de psicólogos.
Chris había desaparecido hacía una hora, seguro estaba saludando a alguien, era común. Felix y HyunJin hacían apuestas acerca de quién se desmayaría primero en la pista de baile, apuesta que ganó Felix al haber puesto su fe en que ChangBin tenía tanto alcohol en su sistema y tan poca resistencia que no tardaría mucho en caer.
Cuando JiSung terminó su vaso, se levantó y caminó a la pista para bailar, conocía esa canción, le encantaban las canciones de esa artista.
Es como dicen: “mientras más funado el artista, más buenas las canciones”.
HyunJin le siguió a la pista, acercándose rápidamente a su amigo.
— ¿Te rendiste y vas a ver qué pescas? —habló cerca de su oído, la música sonaba más fuerte en ese lugar de la casa.
— No venía con esa intención, pero es una buena idea.
— ¿Entonces a qué viniste?
— ¿De qué hablas? Es Need to know, necesito este baile.
Se sentía malditamente pasivo, sí, pero por Dios que eran buenas canciones. Hacía mucho que no bailaba tan cómodamente.
En algún momento que fue incapaz de notar, una chica se acercó lo suficiente para restregarle el trasero en la pelvis. Lo que era una mierda considerando que también tenía a Hwang bailando a sus espaldas, cerca de él.
No tenía problemas recibiendo, tampoco dando, es por eso que en ese momento se sentía terriblemente despierto. Y era de temer.
Se alejó antes de que la mano de algún chico desconocido bajara más de la cuenta por su abdomen, ¿en qué momento se había metido en el juego previo de una orgía?
Quería maldecir a alguien, no por enojo, solamente quería desahogar su excitación de alguna manera. Pero no se daría ni un polvo, ya suficiente era con haberse metido mano entre Dios sabe cuántos a mitad de la pista de baile, no le provocaría más dudas a su cabeza –no está seguro a cuál de las dos–, tomó su decisión y debía respetarla
Vivir sin sexo y vivir para MinHo.
Era un hombre de palabra.
Quien tal vez comenzaba a dudar de su propia palabra era MinHo, que había observado la escena desde un buen ángulo, el perfecto para ver cómo su preciado Hannie sujetaba la cintura de la chica frente a él mientras ella le meneaba el culo, ¿qué mierda? También pudo ver cómo Hyunjin rozaba de manera no accidental el trasero de Han en su propia pelvis, el cómo alguien más se unió a tocar el pecho de Han por encima de la camisa y cómo le levantaba la camisa para acariciar su abdomen.
Tal vez le había hecho daño mirar tanto, sentía que su vientre le hacía cosquillas, ¿será que quería vomitar? Sí, debe ser eso, no hay manera en que se hubiera excitado viendo una escena porno en vivo.
No hay manera en que se hubiera excitado pensando en lo sexy que se veía JiSung cuando tiraba su cabeza hacia atrás, con su manzana de Adán resaltando en su cuello, sus ojos cerrados y labios entreabiertos...
No, simplemente no.
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JiSung no recordaba de quién era el culo que le había bailado la noche anterior, pero despertarse por la mañana con una erección tras haber soñado a su roomie bailando de esa manera...
Por los pelos de Vin Diesel, ¿no podía controlar sus hormonas? ¿Qué tenía 15? Por la mierda, Han JiSung, eres un adulto funcional de 21 años, que el muy perfecto de MinHo sea asexual no debe ser ningún problema para mantenerte firme en tu decisión.
Aunque, si lo pensaba bien, era un ganar-ganar.
En caso de que MinHo correspondiera sus sentimientos y empezaran a salir, ¿no podía simplemente usar su mano para reprimir las ganas de coger de vez en cuando? Porque no le haría a MinHo algo que no quisiera, pero él también tenía ciertas necesidades.
“¡No, no! Después te será difícil reprimirte, si le das vuelo a los impulsos hoy, mañana no vas a poder ni ponerles correa”.
— Agh, lo que sea, solo por hoy.
Y metió su mano a sus pantalones.
Su pene aún se sentía un poco duro, pero recordar la expresión seductora de MinHo em su sueño logró despertarlo por completo.
Bajó un poco sus pantalones y ropa interior, debía ser rápido si pretendía llegar a clases a tiempo.
Era extraño, era la primera vez que se masturbaba pensando en alguien con quien solo tenía un crush, ¿eso no era inmoral?
También era extraño para MinHo, quien se detuvo ante los jadeos y gruñidos que se escuchaban levemente detrás de la puerta de esa habitación, era extraño porque, por primera vez en unos nueve años, se le había parado sin necesidad de buscar alguna página de letras naranjas o haber usado ropa apretada. ¿Por qué Mini Min seguía despertando?
Su imaginación se disparó.
JiSung estaba tocándose en su cuarto, ¿qué expresiones tendría? ¿Usaba juguetes? ¿Cómo se veía su miembro? JiSung siempre usaba ropa holgada, ¿estaba desnudo en ese momento? ¿Cómo se veía su cuerpo desnudo?
Se sorprendió tanto a sí mismo que giró sus pies en dirección al baño. Necesitaba agua fría.
Le aterraba la manera en que su cerebro había creado una perfecta imagen de Han masturbándose, pero le aterraba más haberse imaginado a sí mismo de rodillas, con su rostro frente al pene de su mejor amigo.
¿No conforme con tener pensamientos inmorales sobre su amigo, ahora imaginaba una escena consigo mismo? Necesitaba terapia.
Por eso, luego de evitar cruzarse con el menor en el departamento, corrió a la facultad de psicología en busca de SeungMin, por suerte logró encontrarlo antes de que comenzaran las clases.
— Mong, precioso bello, no estás ocupado, ¿no? Necesito una consulta urgente.
— ¿Los celulares aún no se inventan? Mínimo avisa antes de agarrarme el brazo de la nada, casi te suelto un codazo en la nariz.
— Otro día me reclamas, ¿qué significa que se me pare cuando escucho barra veo a mi mejor amigo en algún acto sexual?
Lo había dicho con una expresión tan neutral que SeungMin se sintió desorientado por un minuto.
— Mierda, ¿tienes un mínimo de dignidad? No puedes venir a hablar estas cosas en público —jaló a MinHo hasta una banca no tan lejana, solo lo suficiente para evitar las miradas sorprendidas del resto de gente—. Habla.
— Hace unos tres o cuatro meses, no recuerdo bien, terminé mi más reciente relación... Bueno, me terminaron, disque porque no se me paraba.
— Tienes disfunción eréctil. Viagra y como nuevo.
— Carajo, deja de juntarte con HyunJin, no es buena influencia. En fin, cuando lo hablé con Ji, le expliqué que tenía el presentimiento de que, tal vez, era asexual.
SeungMin ya sabía esa parte, pero se abstuvo de hablar.
— Hannie sigue siendo el mismo conmigo, me trata con cariño y todo, incluso ha estado preparando mis almuerzos y refrigerios desde hace unos meses, es un verdadero amor de persona, es tan agradable, y su comida siempre sabe rico...
Fueron unos minutos muy largos acerca de las cualidades de JiSung.
— MinHo, perdón por interrumpir, estábamos hablando de que viste a Han teniendo sexo y te excitaste.
— ¡¿Cómo sabías que hablaba de Han?! Wow, los psicólogos sí que están a otro nivel... Ah, ayer en la fiesta JiSung fue a bailar, estaba con HyunJin pero luego se le acercó una chica, ¡estaban follando con la ropa puesta! Podría jurarlo. Luego otros chicos se acercaron y empezaron a tocarle el pecho... No necesitas saber todos los detalles, lo que necesitas saber es que en ese momento sentí algo.
— Gracias por todos los detalles que no necesitaba, ahora me imaginé a JiSung como una especie de reggaetonero trapero que dice “hoes” cada 5 segundos.
Bien, SeungMin estaba seguro de que Lee no era precisamente asexual, tal vez solamente necesitaba sentimientos de por medio, se veía que tenía sentimientos por Han.
— MinHo, trata de pensarlo con la mente abierta, ¿existe la posibilidad de que, tal vez, te guste Han?
Lamentablemente, MinHo no era precisamente listo en materia romántica, hasta ahora la había reprobado mínimo 6 veces.
— Gracias, Kim SeungMin, te conseguiré una cita con alguien que te guste algún día, eres un genio.
— ¿Eso es un sí? —se preguntó a sí mismo, pues el mayor ya había salido corriendo en dirección a su edificio.
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Pasó las clases pensando en lo que SeungMin le había dicho, sabía que había gente así, lo había leído en algún blog en internet cuando tenía 13 y sentía que no era firmemente heterosexual, no recordaba el término exacto pero podía ser correcto.
Aunque implicaba otro problema.
JiSung probablemente solo lo veía como a un amigo muy íntimo, alguien de increíble confianza.
No negaba que se sentía atraído emocionalmente a Han, siempre lo consideró su alma gemela, encajaban tan perfectamente que daba miedo. Además, su JiSung era jodidamente guapo; cuando practicaba sus raps o estaba grabando algún demo, se veía sexy como el infierno; cuando veían algún anime o drama romántico , mientras sus ojos brillaban con emoción y sus labios sonreían inconscientemente, se veía dolorosamente tierno; cuando estaba cocinando o haciendo limpieza, o cuando iban a hacer las compras, se veía inexplicablemente serio y atractivo.
Ni siquiera necesitaba hablar de su personalidad o de las facciones de su rostro, el chico estaba escrito, diseñado y moldeado por un perfecto artista.
Ahora estaba en el living del departamento, veía televisión mientras esperaba a la llegada de JiSung, había salido a hacer unas vueltas con HyunJin y Felix, por lo que llegaría un poco más tarde ese día. Era aburrido si Han no estaba ahí.
Aún no daban las 8 p.m. cuando el código de la puerta fue introducido, anunciando la llegada del rubio... Oh, ya no era rubio.
Han entró, dejando su chaqueta colgada en el perchero y cambiando sus tenis por las zapatillas de estar en casa, mientras sus mechones grises caían por su frente. Cuando levantó la vista para saludar a MinHo, de alguna manera este sintió sus piernas temblar.
Descubrió que había una cosa que le podía mucho, y era Han JiSung, usando gafas, con el cabello gris y una camisa negra de manga corta que marcaba un poco sus pectorales y sus bíceps. Alguien, por favor, encienda el aire acondicionado.
Definitivamente, SeungMin estaba en lo cierto, el sexo funcionaba si había sentimientos, y tanto su corazón como su miembro reaccionaban positivamente a su mejor amigo.
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— Te lo estoy contando porque son amigos desde más tiempo... ¿Sabes si Han está enamorado de alguien?
— Sip —contestó HyunJin—. Le gusta alguien, creo que ya tiene meses, pero no creo que ya se haya confesado.
— ¿Eso significa que tengo oportunidad?
El cerebro de HyunJin pausó actividades por un segundo.
— Un momento, ¿te gusta Hanji?
— No es ningún problema, ¿cierto? No es que le guste alguien del grupo y necesitemos decidir entre la amistad y el amor.
— Mierda, dejen de maratonear shoujos, y sí, sí es alguien del grupo.
Quería ver el mundo caer en llamas.
— La re mil puta —el de cabello rojo hizo una expresión de sorpresa—. ¿Qué? Estoy frustrado, se me salió.
— Perdiste el reto, te toca cerrar ciclos.
— Espera, ¿se tiñeron por el reto? Creí que no lo iban a hacer, hace dos días hablé con SeungMin y dijo “mierda”, también a él le toca.
— Creo que le quedaría bien el naranja... O morado... No sé, lo veremos después de clases, Felix escogió el azul así que no puedes usarlo tú, yo ya tengo rojo y Hanji está usando gris, escoge cualquier otro. ¡Nos vemos!
Estúpido y bendito reto. Christopher había dicho que eran incapaces de pasar una semana sin maldecir, lo que fue cierto, apenas habían pasado cuatro días y tres personas ya se habían tratado el cabello. Increíble.
JiSung le había pedido que volviera temprano para comer juntos, dijo que estaría más ocupado después porque tenía una práctica que hacer.
En su camino de vuelta al departamento iba reflexionando, ¿quién podía ser el interés amoroso de JiSung? ¿ChangBin? Nada en contra, es solo que no se reunía mucho con los chicos por separado, era difícil de adivinar.
Pero tal vez sus incógnitas podían esperar un poco a ser resueltas, ahora mismo era más genial ver la musculosa espalda de JiSung, contrayéndose mientras cortaba algo, o probaba la comida, lo cierto es que no le importaba qué estuviera haciendo mientras siguiera moviendo tan sensualmente sus brazos.
La escena era un poema: sus cabellos mojados dejando pequeñas gotas de agua en su espalda, que se deslizaban por entre los pliegues de su piel hasta la parte baja, dónde una toalla rodeaba su cintura. Estaba de puta madre.
Repitió esa última idea cuando JiSung se dió vuelta, quedando el pecho y abdomen jodidamente marcados frente a los ojos hambrientos de MinHo.
Los tendones del cuello de Han marcando su respiración, su cabello desordenado y húmedo, y sus tonificados brazos.
— Min, creí que llegarías más tarde, perdón, apenas salí de bañarme... ¿Tienes hambre? Voy a ponerme ropa y vengo a servirte.
— ... Sí, tengo hambre, mucha.
— Bien, aguarda un segundo, ¿sí?
Comenzó a caminar para salir de la cocina, acto que fue interrumpido por MinHo cuando se colocó de rodillas ante él, era el acto por reflejo más placentero que había tenido nunca.
— Min, ¿qué haces? —estaba realmente nervioso, ni siquiera podía tragar saliva—. Levántate, voy a vestirme.
— ¿Sabes, Hannie? Creo que mi diagnóstico estaba errado.
El menor no pudo replicar gracias a las manos del castaño, sus preciosas manos que desataron el nudo de la toalla que cubría a Mini-no tan mini-Han.
— MinHo, te lo digo por las buenas, más te vale que desistas de lo que sea que estés planeando, no me haré responsable de las consecuencias.
— Hablas demasiado.
Como un experto, MinHo tomó el pene de JiSung con una mano y sus testículos con la otra, comenzando la más dulce tortura para Han.
Su mano masajeaba el par de pelotas que colgaban detrás de aquel apetecible falo que no tardó en lamer, desde la base a la punta, la humedad y calor de la lengua de MinHo enviaba vibraciones y escalofríos por la espalda del peligris.
El suave jadeo que salió de labios del menor fue el incentivo del pelinegro, comenzó a besar desde debajo del ombligo, dando uno que otro mordisco, succionando la piel de su pelvis, lamiendo la superficie de su piel con tanta dedicación que Han sentía su cuerpo arder.
JiSung creyó que había terminado la prueba al dejar de sentir los labios ajenos sobre su piel, abrió sus ojos y descendió su mirada, encontrando los ojos de MinHo brillando y una sonrisa presuntuosa formarse en sus labios antes de rodear su pene con su boca.
Lee dirigió una de sus manos a su propia erección, dolía en su pantalón, ansiaba salir y recibir atención también, así que comenzó a acariciar por encima de la cremallera, mientras seguía con el bendito oral, su otra mano tomaba la parte del miembro que su boca no podía.
El menor observaba con admiración la escena, la cabeza de MinHo yendo de atrás a adelante, con sus ojos cerrados y sus mejillas contrayéndose para succionar con fuerza, las orejas rojas del mayor y la saliva que recorría desde sus labios a la barbilla.
Han quiso separar a MinHo en un arranque de cordura, pero la mirada acuosa del castaño y su expresión desorientada lograron encenderlo aún más, su mano se dirigió al cabello del mayor, quería joderle la boca, pero antes de que pudiera hacer nada, él acercó su boca nuevamente, ahora, a sus testículos. Succionaba, lamía, dejaba besos en cada uno, mientras su mano seguía masajeando el pene erecto del menor, quien solamente sabía soltar uno que otro gruñido y muchos jadeos.
Era el oral de su vida.
Era seguro que crearía dependencia a que le mamaran las bolas.
Cuando sintió que crecían en su boca se apartó un poco, dirigiendo ahora su lengua al glande sobre estimulado del menor, no tardó en recibir una generosa cantidad de semen en su lengua, la cual tragó inmediatamente.
La mano de JiSung pasó del cabello al cuello de MinHo, sujetándole con firmeza para levantarlo, buscando automáticamente sus labios para besarlo, necesitaba besarlo.
La lengua de MinHo entrando en su boca, los dientes de JiSung mordiendo los esponjosos labios del mayor, un hilo se saliva que salía por las comisuras de ambos y sus respiraciones agitadas. Era perfecto.
Las ansiosas manos del menor bajaron hasta desabrochar el pantalón ajeno, despojándolo de la molesta prenda. Alzó su camisa y MinHo accedió alzando su brazos para exponer su torso ante la mirada lujuriosa de JiSung, él paseó la vista por todas partes, deslizando sus manos a lo largo de los gruesos muslos que le eran mostrados, subiendo por la cintura y dando ligeras caricias ahí, tatuando su tacto en la piel desnuda del hombre que robaba cada uno de sus suspiros.
— Hannie, quiero hacerlo.
— ¿Que no eras asexual?
— Cambié de parecer, necesito que me folles, ahora, por favor.
¿Había escuchado bien?
— ¿Qué?
— Lo que oíste, ya aguanté muchos días, metémela, fóllame, cógeme, ponme sobre tus caderas y déjame montarte hasta que me corra, ¿lo entendiste?
— ¡Cristo! Sí, entendí perfectamente... Dios, MinHo, no soy de piedra.
— Tú no, pero tu polla parecía una hace rato.
— Carajo, ¿te gusta que te hablen sucio? —el otro asintió casi con orgullo—. Mierda, hasta hace media hora creí que eras activo.
— ¡Sorpresa!
— MinHo, no soy un santo, si empezaste esto, tienes que ser capaz de soportarlo hasta el final.
— Te lo dije antes pero, hablas demasiado.
Se impulsó para rodear con sus muslos la cadera de JiSung, juntando sus labios nuevamente para besarse con un nivel nuevo de deseo, era el día más esperado de la vida de JiSung, sus manos viajaron de los espectaculares muslos al perfectamente tonificado trasero de MinHo, tomó ambas nalgas en cada una de sus manos, amasando con fuerza, encajando sus dedos con la esperanza de dejar alguna marca de lo que estaban a punto de hacer. Los labios de JiSung viajando por la mandíbula, asomando su lengua para lamer desde el lóbulo de la oreja hasta la barbilla, dirigiéndose ahora al cuello, donde sus labios profanaron cada centímetro de la piel, besando y chupando su pronunciada nuez, dejando mordidas a los lados y en el camino a los hombros, tomándose tiempo para recorrer la clavícula, donde escuchó un melodioso gemido. Encontró un punto sensible.
Alzó un poco más el cuerpo de Lee, lo suficiente para que sus labios alcanzaran los pezones rosados que ya empezaban a endurecerse, pasaba su lengua para después succionar, casi esperando a que saliera algo de ahí, mordía fuertemente, a lo que MinHo respondía con gemidos, jadeos y suspiros, sentía que se correría solamente con eso.
— No sabes cuántas veces imaginé poder joderte en la cocina.
MinHo señaló su pantalón que reposaba en el suelo, a lo que Han se agachó para recogerlo y dárselo. Unos segundos después, el castaño le entregó un par de condones. El mayor se ruborizó ante la mirada divertida que le regaló.
— Los compré hace unos días, te dije que llevaba mucho tiempo reprimido.
— O sea que ya tenías el plan de tragarte mi polla, ¿no? ¿Tenías hambre, Honnie? ¿Querías comer rápido y por eso llegaste sobre mi pene? —él asintió eufórico con sus ojos cerrados, le estaba encantando.
Colocó a MinHo sobre la mesa, llevando sus manos sobre su cabeza y sujetando fuertemente con una de las propias, tomó una de sus piernas y se la apoyó en el hombro, tenía el mejor de los panoramas. No desvió su mirada aún cuando estaba dejando sus dientes marcados a lo largo de sus extremidades, tomó el pene erecto de MinHo con su mano, empezando un movimiento calmo de arriba a abajo mientras recorría la piel con su lengua.
— Voy a prepararte, lindo.
Soltó la erección para dirigir su mano a su boca, los ojos de MinHo atentos a la manera en que su lengua cubría los dígitos con saliva.
Dirigió primero su dedo medio la entrada del mayor, haciendo círculos por fuera, introduciendo apenas la punta de su dedo, provocando entre frustración y ansiedad en el cuerpo contrario hasta que, sin aviso, metió su dedo por completo, haciendo que MinHo soltará un suspiro pesado, era incómodo y disfrutable al mismo tiempo.
JiSung curvó su dedo ligeramente, formando una especie de gancho, que acariciaba el interior del mayor con poca delicadeza, fueron unos minutos hasta que sintió la cavidad relajarse así que metió un dedo más, iniciando con las embestidas de sus dedos, sacando un invaluable gritito de labios del contrario antes de meter un tercer dedo.
— Ah, espera... Ngh, verga, sí, más.
— No sabes lo malditamente erótico que te ves. ¿Más qué, Honnie? Dímelo para que pueda dártelo.
— Hannie, ah, n-no ah, mierda —la mano de JiSung que no estaba penetrándolo tomó su cuello, ejerciendo un poco de presión ahí—. F-fóllame, Hannie.
— ¿Cómo se dice? —afianzó el agarre alrededor de su cuello, MinHo ni siquiera sabía que eso podía ser excitante, sus dedos paseando con más fuerza en el interior de su ano.
— Fóllame... por favor... Hannie.
Sus palabras apenas habían salido cuando JiSung sacó dos de sus dedos de aquel delicioso agujero, viendo cómo se contraía ante la sensación de vacío, mierda, quería lamer ahí.
Su mano tomó su propio miembro, MinHo mordió su labio al ver la mano del menor bombeando un par de veces su erección mientras se ponía el condón para después alinearse en su entrada, deslizando dolorosamente lento su pene mientras sacaba su dedo al mismo tiempo. No hubo sensación de vacío, pero sí de que había una intromisión enorme en su parte baja.
— Espera, Hannie, por favor —su voz como un susurro—. Nunca lo he hecho así, espera un poco.
— Tampoco iba a hacer nada —dijo, acercándose a sus labios, recorriendo con su lengua su labio superior y mordiendo un poco el inferior, introdujo un poco su lengua para recorrer sus dientes y paladar, de verdad no encontraba la manera de satisfacerse.
Sus manos tomaron los pezones del castaño, apretando y pellizcando mientras succionaba la lengua de MinHo con su boca, no había necesidad de gemidos si sentía como lo apretaba ante cada toque.
Dió un último beso en sus labios, bajó por su mandíbula e hizo un primer movimiento mientras mordía la curvatura entre el cuello y hombro. Su pene saliendo un poco para volver a entrar de manera firme mientras MinHo volvía a los gemidos entrecortados que levantaban más la polla del menor.
Se enderezó en su lugar para comenzar con los movimientos reales y MinHo juró que podría arrepentirse al ver la mirada oscurecida de JiSung.
— Te voy a joder tan duro, y tan bien, que no se te volverá a parar con nadie más, Honnie.
Ni siquiera tuvo tiempo de responder cuando Han ya estaba moviendo su pelvis, recordó que había mencionado algo sobre baile a inicios de ese semestre, ¿era por eso que la gente elogiaba tanto a los bailarines? Benditas las coreografías que le hayan pedido estudiar, también le habían dado una increíble fluidez con sus caderas.
JiSung tomó la pierna de MinHo que aún estaba apoyada sobre la mesa, poniéndola junto a la otra que tenía apoyada en su hombro, la manera en que sujetaba con fuerza sus tobillos mientras arremetía en su culo se sentía más gratificante al mantener sus piernas juntas.
¡Por eso a la gente le gustaba tanto el sexo!
Mierda, podía volverse adicto a esto.
Ya habían muchos quejidos y sonidos candentes escapando de sus cuerdas vocales sin siquiera pedir autorización, pero incluso Han se detuvo un segundo al escuchar ese último, se escuchó con tal fuerza que juraría que los de la planta baja habían escuchado.
— Lo encontré, ¿cierto? Por eso gritaste como perra en celo.
— Hazlo otra vez, p-por favor.
— Tus deseos son órdenes.
Golpeó un par de veces más en ese preciso punto, ese que estaba creando nuevos colores en el cerebro del mayor.
— Por Dios, MinHo, te sientes más apretado que antes.
— Ah, Hannie, dame más ahí.
— ¿Qué quieres, bebé? —empezó a penetrar con lentitud, sacando jadeos frustrados del otro—. Dime, ¿qué es lo que quiere mi gatito?
— Más, más, Hannie, dame m- oh, sí, mierda, así, ahí, haa, puta madre.
— Dices demasiadas maldiciones, ¿cómo debería castigarte?
Salió del interior del castaño, su pene palpitaba por más y la entrada de MinHo se contraía ante el vacío. Podía correrse solo viendo esa imagen.
Bajó al mayor de la mesa, el otro apenas podía parpadear, ¿cómo había ignorado las posibilidades con JiSung durante tanto tiempo? Se sentía de puta madre.
Han lo colocó de espaldas a él, de manera que pudiera apoyar sus brazos en la mesa mientras él embestía su muy bien formado trasero. Cosa que no tardó en hacer.
Las piernas de MinHo estaban temblando, sentía que en cualquier momento podría morir, estaba abrumado por las mil emociones nuevas que el menor le regalaba, la manera en que mordía su espalda, la forma en que lamía el sudor de su espalda como si de algún manjar se tratara, la fuerza con que sus manos tomaban su cadera para guiar el movimiento, y la sensualidad en que su pelvis balanceaba movimientos fuertes con fluidez y ritmo, aún y cuando iba realmente rápido.
¡Por eso a la gente le gustaba tanto el sexo!
Una de las manos de JiSung golpeó su nalga con fuerza, fue entonces que se descubrió fetichista, increíble la manera en que su miembro empezaba a expulsar sus fluidos, solamente por un toque.
— ¿Te gustan las nalgadas, gatito? ¿Te gusta sentir mi mano golpeando tu culo? —soltó otro golpe—. Por la puta, me estás dando la mejor vista, Min.
No planeaba dejar las nalgadas, claro que no, sobre todo viendo las marcas rojizas de su palma trazadas perfectamente en las mejillas maltratadas que succionaban su polla con máxima devoción. Esa imagen se quedaría tatuada en su mente de por vida.
Embistió con más fuerza, sentía que llegaría pronto, una de sus manos sujetó el pene contrario mientras la otra tironeaba hacia atrás el cabello oscuro del mayor, la espalda arqueada y los gemidos descontrolados de MinHo estaban acabando con su cordura.
MinHo sentía que explotaría, si no era él, seguro su pene sí, era demasiada estimulación para él. Los testículos de JiSung alcanzaban a golpear su trasero con cada embestida, la perfecta coordinación entre los golpes en su ano y el bombeo en su miembro lo estaban haciendo alucinar, aún más cuando el intruso en su recto empezó a hincharse justo cuando él empezaba a contraerse.
— Ah, mierda, me aprietas tan bien, Min.
— ¡Agh! ¿Por qué- mgh, ah puta madre.
— ¿No puedes hablar, Min? ¿Es porque mi polla te está llenando? Lo sientes, ¿cierto? —se inclinó hasta su oído y lamió el contorno de este, dejando una mordida ahí—. Deberías ver cómo tu culo se la come.
No sabe exactamente qué fue, si las palabras sucias de JiSung, los chupones en el cuello que le estaba haciendo, la masturbación o las últimas dos embestidas que dió, pero sabía que estaba teniendo el mejor orgasmo de su vida. Sus piernas temblando ante la oleada de placer, su interior apretando fuertemente el pene de JiSung, que aún no había terminado de moverse, como si buscara golpear su próstata hasta que no pudiera correrse más. Era increíble.
Unas cuántas penetraciones más y JiSung había alcanzado su segundo orgasmo del día, MinHo pudo ver de reojo cómo echaba su cabeza hacia atrás y pensó que, tal vez, la siguiente ocasión debería montarlo.
Si es que había una próxima vez.
Recordó que HyunJin había dicho que JiSung ya estaba viendo a alguien, entonces ¿por qué habían fornicado como conejos por una hora? Ahora se sentía culpable, el fue quien se regaló como zorra a un hombre, le quitó la toalla y le hizo una felación, que había disfrutado como la mierda, pero que probablemente no era lo más correcto.
No pudo evitar sollozar.
— Hey, ¿estás bien? —salió de él y lo giró para ver su rostro— ¿Te lastimé? ¿Fui muy rudo? —negó con la cabeza mientras retenía el llanto—. ¿Qué sucede?
— ¡Me gustas, Han JiSung, me gustas mucho! Te pedí tener sexo porque me pareces sexy pero también eres especial para mí, SeungMin dijo que tal vez podía ser de esos que solo pueden tener sexo si hay sentimientos de por medio, y está bien, estoy de acuerdo con eso, pero hoy HyunJin me dijo que a ti te gustaba alguien de nuestro grupo, y eso me hizo sentirme triste, pero cuando llegué y te ví semidesnudo simplemente decidí que no podía dejar que te fueras con alguien más, JiSung, eres todo para mí, por favor no me odies por meterme entre tu interés amoroso y tú.
— Creí que el que estudiaba para rapear era yo —limpió las lágrimas con sus pulgares—. ¿Crees que eres demi? —MinHo asintió—. Está bien, ¿HyunJin te dijo qué? No entendí esa parte.
— Dijo que te gusta alguien de nuestro grupo, Ji, de verdad no seré un estorbo, hoy fui muy prepotente, ¿sí? Te prometo que me mantendré al margen de ahora en adelante, solo no te enojes conmigo, me gustas demasiado, no soportaría tu desprecio.
JiSung estaba perplejo, sentía que estaba soñando, movió un poco a MinHo para ver las marcas en su trasero, luego se pellizcó a sí mismo con los ojos cerrados y volvió a mirar las marcas.
Al parecer no estaba soñando.
— ¿Desde cuándo te gusto y por qué no me dijiste antes? Mierda, me pude haber usado mejor el buffet carísimo al que te invité el mes pasado.
— Creo que no estoy entendiendo.
— También me gustas, Min, creo que empezó un poco después de empezar a vivir juntos, he hecho de todo por llamar tu atención y parecía que nada funcionaba. Incluso le creí a HyunJin cuando dijo que podrías ser arro.
— Dios, parecemos un par de adolescentes, tontos con T mayúscula.
— “Pendejos”, la palabra que buscas es “pendejos”.
— Sí, eso... Agh, esto no es romántico, ayer estaba planeando invitarte a un lugar bonito y confesarte mis sentimientos, y de la nada ya dije todo y ni siquiera tengo ropa puesta.
— ¿Pero sabes qué sí tienes? —el otro preguntó con la mirada—. Mi semen en tu cu-
— ¡CÁLLATE! AGH, es muy vergonzoso. Espera, ¿que no usamos condón? ¿Por qué-
— Ah, se rompió —le enseñó el producto como si fuera cualquier cosa—, no sé dónde los conseguiste, pero son de pésima calidad.
— Me los dió SeungMin, son de los que dan en consultorios... Mierda, debiste decirme antes.
— No pude, estabas llorando cuando iba a decírtelo. Por cierto, la próxima —se le acercó al oído—, compra dos tallas más grande, este era demasiado apretado.
— No lo hubieras usado entonces, igual te corriste adentro...
— ... Aún tengo una duda —dijo mientras tomaba unas servilletas para limpiar un poco los fluidos de la mesa y el abdomen del mayor—. ¿Por qué... Te hiciste pasivo?
— Ah, tuve una visión. Fue como una revelación divina. Me gustó, creo que hay que intentarlo más seguido... ¿Quieres ir al sillón?
La próxima vez, no haría esa clase de preguntas.
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Era sábado, no había clases, habían terminado satisfactoriamente el semestre, así que decidieron reunirse en lo de JiSung para celebrar las materias aprobadas y llorar las reprobadas.
Excepto por MinHo y ChangBin, que tenían que asistir a prácticas por la tarde.
Por eso, siendo apenas las 11 a.m., un muy alegre HyunJin caminaba acompañado de SeungMin en dirección al complejo donde vivía Han, llevaban pastel y frituras, Chris y Felix dijeron que llevarían la comida y JeongIn se había comprometido a llevar las bebidas. Probablemente jugarían videojuegos por turnos, contarían anécdotas graciosas y verían películas, por la noche empezarían las competencias de alcohol, y finalmente caerían dormidos a eso de las 3 a.m.
Era el plan perfecto.
Y se mantuvo así hasta que llegaron a su destino, HyunJin tenía la clave, así que entraron sin problema. De pronto, se escuchó un fuerte y claro “ah, mierda” que provenía de la habitación de JiSung.
Se apresuraron a ir y abrir la puerta, tal vez su amigo estaba herido, golpeado, lastimado, o algo peor, y necesitaba ayuda.
En seguida cambió de opinión, tal vez quien necesitaría ayuda sería él, o SeungMin que llegó unos segundos después, viendo explícitamente las manos de JiSung apretar el trasero de MinHo mientras le hacía un oral, al mayor sentado sobre el pecho de JiSung y con sus manos apoyadas en la cabecera de la cama, viéndolos sorprendido y reaccionando apenas unos minutos después, cubriéndose con la sábana y rodando al otro lado de la cama, de la cual cayó mientras gritaba “Ah, mierda”, ahora sí estaba lastimado.
JiSung limpió el pre-semen de MinHo que aún estaba en sus labios, mientras ponía una almohada en su entrepierna para cubrir su erección. MinHo lloriqueaba hecho bolita a su lado.
— Jodida mierda, Seung, llama a ChangBin, dile que cancele la práctica, necesitamos hablar esto.
— Buenos días, HyunJin, buen día, SeungMin, los esperábamos hasta más tarde —habló JiSung con tanta calma que costaba creer que hace nada se estaba atragantando con un pene.
— Te ves reluciente, JiSung, ¿te sentó bien el sexo?
— De maravilla.
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— ¿Están saliendo? —preguntó JeongIn apenas terminó de servir los vasos.
— Quiero suponer eso, MinHo aún no me lo propone formalmente.
— ¿Y por qué carajos debo hacerlo yo?
— Porque eres el mayor...
— Luego lo discuten —alegó Chris, metía un puñado de palomitas a su boca descuidadamente—. ¿Quiéf je comfefó pimeo?
— Yo, hace una semana —habló MinHo, con su cabello teñido de morado, realmente le quedaba bien.
— ¿Cómo fue? ¿Dónde? ¿Ya se dieron su primer beso? —indagó ChangBin con rapidez.
— Hicieron más que besarse, créeme —SeungMin, mientras palmeaba el hombro del más bajito.
— Aquí, bueno, en la cocina... Sí.
Un sonoro cantito diciendo “detalles, detalles” empezó a retumbar en el living, ¿cómo lo explicarían?
— Fue muy rápido todo —decía JiSung pausadamente—, él dijo que llevaba un tiempo sintiéndose así y...
— “Fóllame” le dije.
— ¡Revivió el romance! —gritó Felix mientras alzaba su vaso de bebida alcohólica.
Donde MinHo descubre que había estado equivocado por un largo tiempo.
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