Yo no lo hice

El atardecer se desvanecía dejando ver una hermosa noche estrellada en donde la luna era casi inexistente. Desde un tejado nuestro héroe gatuno veía esta bella transición mientras tomaba una pausa de su patrulla nocturna.
—«Desearía estar con ella.» —pensaba soltando un suspiro e imaginando a aquella chica que ahora llevaba moños como distintivo.
Llevaba enamorado de ella desde que empezaron la preparatoria, no pudo evitarlo. Intentó convencerse de que solo eran amigos, pero cuando la vio sonreír al lado de aquel pelinegro no pudo evitar sentir su corazón romperse al pensar en que ella estaba enamorada de alguien más.
Él se enamoró de su personalidad tierna y torpe, su cabello, el azul de sus ojos, su sonrisa y cada una de sus pecas; verla sonreír, bailar, cantar, dibujar, o simplemente ser ella misma lo hacía suspirar.
Suspiró por última vez pensando en su amada y saltó sobre los tejados dirigiéndose a la Mansión Agreste.
—¡AYUDA! —gritó una voz femenina en un callejón oscuro—. ¡AYUD-! ¡MMJGHMM!
Chat Noir dirigió su vista hacia aquel lugar y vio como un hombre trataba de llevarse a una joven de no más de 15 años.
Se acercó para liberar a la joven que salió corriendo de inmediato. Empezó a pelear con aquel sujeto en ese estrecho callejón.
Golpes van, golpes vienen, una pela desigual entre un adulto y un adolescente “mágico” se convierte en un combate de vida o muerte; el hombre empuña su arma dispuesto a matar al héroe; una, dos falla; lo acorrala amenazando con cortarle el cuello, Chat se desespera se defiende extendiendo su bastón y, por accidente, empujando a su oponente contra una estaca metálica matándolo al instante.
Chat Noir no sabía que hacer, quedó paralizado, jamás había matado ni lastimado a nadie y ahora... Era un asesino... Y no hay Miraculous Ladybug que lo arregle.
—Joven Chat Noir manos en alto y quédese donde está. —El sonido de las patrullas lo sacó del trance y, en medio del pánico, huyó al único lugar en donde podía sentirse seguro.
El tener un traje totalmente negro ayudaba a que fuera difícil seguirlo durante la noche, llegó y tocó la pequeña puerta rogando que la peli azul le abriera.
—¿Chat Noir? ¿Qué haces aquí? —preguntó Marinette totalmente confundida—. ¿Te pasó algo?
—¿Puedo pasar, Princesa?
—Si, pero, ¿está todo bien? —Lo dejó pasar ya que podría verlo mejor en la luz de su habitación.
Al ver con más detenimiento al héroe y, de forma conveniente, escuchar fuera de su casa como se advertía sobre el “Asesino Chat Noir” se asustó y estuvo a punto de gritar.
—Sé lo mal que suena, pero por favor, créeme, no es lo que parece. —susurró cerca de su oído tapándole la boca con una mano y sujetando su cintura con la otra—. ¿Me prometes que no gritarás? —Marinette asintió algo nerviosa y él retiró con cuidado su mano.
— ¿Qué hiciste? —Tembló y se alejó lentamente de él
— Ese maldito quería llevarse a una chica, ella estaba pidiendo ayuda, empezó a atacarme, —hablaba cada vez más nervioso—, no quería hacerlo, él iba a matarme, fue un accidente, lo juro.
Entró en crisis y empezó a llorar desconsoladamente, la peli azul se acercó y lo tomó en sus brazos abrazándolo y consolándolo, no podía ver a su compañero así, confiaba plenamente en él y lo amaba, no iba a dejarlo solo.
—Lo mejor es que de ahora en adelante, o hasta que podamos demostrar tu inocencia, no te transformes. —El héroe la miró confundido—. D-digo, v-voy a ayudarte. —La chica se puso completamente colorada y no sabía como saldría de esto, se había delatado sola.
—Lo entiendo Princesa, pero, ¿cómo haré para venir a verte?
—Creo que eso no se va a poder, es lo mejor para ti.
—No, te necesito, ahora más que nunca, por favor.
—No hay otra solución, buscan a Chat Noir no al civil detrás de la máscara.
—Garras Fuera.
Y así, de un momento a otro un destello verde iluminó la habitación, Marinette cerró los ojos con fuerza para evitar verlo, sabía que esto los ponía en peligro a ambos, pero, ¿qué más podía hacer?
—Princesa, confía en mi, por favor.
—No, esto está mal, te estás poniendo en más peligro.
—Contigo siempre estoy seguro, Marichéri. «No, no es posible.» —pensaba Marinette, ese era el apodo por el que Adrien había empezado a llamarla hacía un año, en su mente eso no podía estar pasando.
— A-adrien. —dijo abriendo los ojos al fin.
—Hola Princesa.
Lo abrazó con lágrimas en los ojos, tenía miedo, pero ahora no podía abandonarlo, el amor de su vida y su mejor amigo eran la misma persona, ¿cómo iba a dejar que fuera encerrado por defender a un inocente?
—Tranquila Marichéri. —La separó del abrazo y limpió sus lágrimas—. Demostraré la verdad y todo estará bien.
— ¿Y si no lo logras? ¿Y si no te creen? ¿Y si te lastiman?
—Eso no pasará, porque te tengo a ti como mi “compañera de investigación”. ¿Aceptas?
—Si, pero por ahora, debes irte, Chat Noir debe irse y con cuidado, te veré mañana.
—Nos vemos mañana Princesa. —Besó con dulzura su frente—. Plaga, las garras.
Salió por el balcón rumbo a su mansión dejando a Marinette confundida y sola, bueno, no del todo.
—Marinette, ¿confías tanto en él? —dijo Tikki saliendo de su escondite.
—Tikki, él no lo haría, estoy segura.
—¿De verdad?
—Es mi mejor amigo, confiaré en él hasta el final.
Esperaba no equivocarse, porque, aunque lo negara, amaba a ese gato bobo.
Ni ella sabía como comenzó, simplemente un día no pudo dejar de pensar en que se sentiría estar con él, besarlo y abrazarlo, y ahí no pudo negarlo más.
Amaba sus chistes estúpidos, su personalidad, sus esmeraldas, todo de él.
Siempre esperaba con ansias el verlo y cuando él empezó a aparecerse en su habitación ella se sentía extremadamente feliz.
»»-—-—-—-—- ★ -—-—-—-—-««
Migrándome desde W. Espero les guste ^^
Hasta la próxima 💜✨
Los quiere mucho Natsuo <3








