𝐂𝐀𝐏𝐈𝐓𝐔𝐋𝐎 𝟏
𝐀ñ𝐨: 𝟐𝟎𝟐𝟒
𝐋𝐨𝐜𝐚𝐜𝐢ó𝐧: 𝐌é𝐱𝐢𝐜𝐨, 𝐎𝐥𝐦𝐞𝐝𝐚. 𝐋𝐚𝐬 𝐀𝐥𝐦𝐚𝐬, 𝐂𝐮𝐚𝐫𝐭𝐞𝐥 𝐆𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐋𝐨𝐬 𝐕𝐚𝐪𝐮𝐞𝐫𝐨𝐬.
𝐃í𝐚: 𝐌𝐢é𝐫𝐜𝐨𝐥𝐞𝐬, 𝟕 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐫𝐳𝐨.
𝐇𝐨𝐫𝐚: 𝟐:𝟑𝟎𝐚𝐦.
La base era un completo caos a un a altas horas de la noche. Personal iba y venía, vehículos entraban mientras otros salían. El movimiento en los últimos dos meses había sido demasiado colocando a tope la agenda de Las Fuerzas Especiales Mexicanas. Los Vaqueros no habían parado, el trabajo se estaba acumulando pero no era excusa. No podían tener descanso, y claro, ¿Cómo tenerlo cuando la mayor Narcotraficante de todo el estado había vuelto a escapar?
Valeria Garza, alias El Sin Nombre, se había fugado de la federal, colocando nuevamente en un aprieto a la organización.
Los pesados pesados pasos del Coronel Vargas resonaron por todo el pasillo. Su andar era veloz, su mirada feral. Varios hombres se hicieron a un lado dejándole libre el paso. El jefe no estaba de humor.
En lo absoluto.
Alejandro abrió bruscamente la puerta de aquella sala de reuniones, dónde se ganó la mirada de las únicas dos personas en todo el lugar.
— ¿Tuvimos éxito? – Volvió a cerrar, encaminándose hasta una de las sillas tomando asiento. Su mirada fija en ambas personas – ¿Tenemos pistas de Valeria?
— Nada. – Rodolfo movió las carpetas hacía él, dejando escapar un suspiro cansado, frustrado – Es como si a la pinche vieja se la hubiera tragado la tierra. Lo único que sabemos, es que tuvo ayuda. No pudo haberse fugado así como así, mucho menos de la federal.
— Ya revisamos todo. Propiedades, posibles aliados, inclusive regresamos a su antigua casa. Pero nada, desapareció y no sabemos donde vergas seguir buscando, Ale. – La palabra la tomó la segunda persona allí. Una mujer – Y si preguntas por mis contactos, no logre nada con eso. Nadie la vio, no se comunicó. Evadió toda pinche posibilidad de contacto y se fue a la verga.
— Esto es una mierda. – Su puño golpeo la superficie de madera pulida con fuerza. Resopló, pasando su diestra por su rostro – Si ni tú, que eres su hermana mi reina, pudiste encontrar algo estamos más que jodidos. Esto no huele bien y me cala que tiene que estar relacionado con el pelón que los gringos mataron hace dos años en Chicago.
— ¿Hassan? – Rudy frunció su ceño, removiendo se en su lugar. Cruzó sus brazos sobre su pecho, sin apartar la vista del hombre – ¿Qué tiene que ver Hassan con que Valeria se haya volado? Está mas tieso que pata de perro Ale. No veo conexión.
— Se refiere a que posiblemente alguna facción terrorista o cartel extranjero que estuvieron involucrados con el asunto de los misiles de hace dos años pudo haber ayudado a Valeria a salir de prisión. – La mujer de cabellos castaños fijó su mirada en Rodolfo, moviendo sus dedos contra la mesa. El sonido de sus uñas contra la madera era lo único que se escuchaba en dicha sala – Y tiene sentido, viéndolo desde ese punto. En las Almas todo se sabe. Si El Sin Nombre estuviera aquí, en suelo Mexicano, ya la hubiéramos encontrado. Llevamos buscando dos meses y no tenemos ni siquiera la mugre de sus zapatos.
— ¿Entonces qué? ¿Metemos a la 1-4-1 en esto? Ni siquiera podemos confirmar esa teoría. No tenemos nada, además recuerden lo que ocurrió en Londres. Dudo que Soap esté de regreso en la fuerza después de casi irse al otro barrio.
— Estuve en contacto con Price compadre. – Alejandro tomó palabra observando a su segundo al mando. – Soap volverá dentro dos meses. Por raro que suene, esa madre que le dejaron en el coco no le afectó para mal. Pero tienes un punto, ellos están hasta la verga y no creo que sea conveniente involucrarlos en esto. Valeria es nuestro asunto, nuestro maldito problema y debemos solucionarlo cuanto antes.
Por otro lado, la única mujer en aquella sala dejó de escuchar las palabras que ambos hombres perdiéndose en sus pensamientos. Su mirada quedó fija en la mesa, sus uñas resonaban contra la madera, en su mente repasaba la información que ya tenían. No era mucha, de hecho faltaba bastante, pero quizás podría sacar algo.
¿Por qué ayudarían a Valeria a escapar? ¿Qué interés tenían los terroristas extranjeros con el cartel Mexicano? ¿Por qué ahora y no antes? Habían más dudas que respuestas, y desgraciadamente no tenían a alguien cercano a Garza que pudiese responderlas.
¿Oh si?
Allí lo recordó. Como si fuera un resorte, la castaña se levantó de un salto yendo directo a uno de los archivadores que allí se encontraban. Bajo la atenta mirada de Alejandro y Rudy, rebuscó entre las carpetas, sacando cinco de estas para regresar a la mesa y dejarlas caer sin cuidado alguno.
— No tenemos que meter a los gringos en esto. Aquí están los que nos pueden decir dónde chingados está Valeria. – Señaló los papeles sobre la mesa, dejando ambas manos sobre sus caderas.
Alejandro tomo la carpeta más grande, gruesa. Contenía un sin fin de documentos, hojas, reportes. Gran parte de los párrafos fueron censurados y algunos nombres techados. El Coronel movió sus ojos directo hacía la fémina, dejando una de las hojas que había tomado de nuevo en su lugar.
— ¿Qué te hace pensar que nos ayudaran? Te recuerdo reina, que estas morras nos chingaron la madre por mucho tiempo hasta que se dieron a la fuga. Sigo queriendo sus culos dentro de una puta celda, no se me olvida la base perdimos por sus mamadas.
Rudy por su parte, frunció sus cejas al ver las fotografías y nombres que allí se mostraban y de igual forma, se concentró en su compañera.
— Alejandro tiene razón, Isabella, son peligrosas. Y nada nos asegura que colaboraran de manera voluntaria, o en todo caso que nos den información de utilidad. – Movió la hoja en su mano, mientras su espalda se recargaba contra el espaldar de su silla.
— No perdemos nada intentando. – Isabella, tomando asiento nuevamente, movió uno de las carpetas hacía ella – No tenemos nada más. Ellas son nuestra única opción. No olvidemos que trabajaban directamente con Valeria. Son extranjeras algo deben de saber.
Alejandro no le quitó la vista de encima. Tenía razón. Estaban atados de manos, sin ningún rastro de la mujer. Rudy se limito a observar al Coronel, dando miradas fugaces al papel en sus manos, observando en cuestión la imagen de la mujer allí puesta.
— Bien, digamos que seguimos tu plan, reina. ¿Cómo chingados las encontramos? Se fueron de Las Almas poco antes de que capturáramos a Valeria. Ni siquiera sabemos donde vergas están.
La mujer sonrió. Sus brazos se cruzaron contra su pecho bajo la confundida mirada de ambos hombres.
— Eso déjaselo a tu esposa, mi amor. Entre mujeres nos entendemos.
𝐋𝐨𝐜𝐚𝐜𝐢ó𝐧: 𝐍𝐨𝐫𝐮𝐞𝐠𝐚, 𝐎𝐬𝐥𝐨. 𝐅𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐚 𝐥𝐚 𝐅𝐨𝐫𝐭𝐚𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐝𝐞 𝐀𝐤𝐞𝐫𝐬𝐡𝐮𝐬.
𝐃í𝐚: 𝟏𝟖 𝐝𝐞 𝐀𝐛𝐫𝐢𝐥.
𝐇𝐨𝐫𝐚: 𝟎𝟔:𝟒𝟎 𝐩𝐦
El clima templado de Europa era algo a lo que Isabella no se acostumbraría fácilmente. Noruega, ¿Qué carajos hacían en Noruega? Movió la bufanda de su cuello, manteniendo el calor. Sus pasos eran tranquilos, sus ojos admiraban la arquitectura de la fortaleza antigua, que ahora funcionaba como cuartel general y escuela de oficiales. El punto de encuentro sería frente a este, vista al mar. La noche ayudaría a cubrir sus identidades, aun que estuviera allí extraoficialmente.
Apoyada en la barandilla, su mirada al horizonte apreciando el basto océano tintado de tonos rosa y anaranjados. La noche comenzaba a llegar, e Isabella comenzaba a impacientarse. Sabía que era de fiar. La mujer era confiable, la conoció en sus años de trabajo sucio, cuando aun era la mano derecha de Valeria y usaba su antiguo nombre. Conocían a Isabella como "El Halcón".
Melissa D. Grayson era de cartas a tomar, decisiones firmes. Y podría confiar en ella ciegamente. Le salvó la vida hacía unos años y desde ese momento, un vinculo se formó entre ambas.
— Me sorprende que sigas pensando que soy alguna especie de aliada para ti, Bella. – La voz femenina resonó a su derecha, haciendo sonreír a la Mexicana – Tiempo, mucho tiempo sin vernos, Isabella Gutierrez Garza de Vargas. Un poco largo, ¿No crees?
— Oh, deja de molestar. – Volvió su mirada, encontrándose con aquellos orbes dorados que tanto la hacían resaltar – Debo decir lo mismo, mucho tiempo Melissa. Creí que al irte de México encontrarías la redención y volverías a las filas.
— Querida, las filas ya no son una opción. ¿Y salir de todo este pantano limpia? Creo, que sería más fácil volver a nacer – Extendiendo sus brazos, extinguió la distancia entre ambas envolviéndola con un cálido abrazo.
Muchos años sin verse. Pero la camaradería y el lazo de hermandad que ambas crearon seguía intacto. Isabella correspondió la inocente muestra de afecto, envolviendo el cuerpo de la mujer con sus brazos.
— No estás aquí para conversar sobre tus años de casada y la vida en pareja con tu Coronel. Dime ¿Por qué la repentina llamada?
— ¿Es una zona segura? – El abrazó se disolvió. Ambas quedando frente a frente, siendo Isabella un poco más alta que la Alemana – Es, delicado. Oficialmente no estoy aquí, y revelar este tipo de información me pondría en un aprieto del cual no saldré ilesa.
— La zona esta limpia. En Oslo la basura se limpia con frecuencia, así que no te preocupes por si te contagias de algún virus, oh que alguno se vaya contigo. – Una media sonrisa de dibujó en sus labios, tintados de un rojizo oscuro – La mejor forma de evitar algún catarro, es siempre estar por delante de este, sin que el mismo se lo espere.
Sonrío. Sabía a lo que se refería. El apodo de "Lizard" no se lo había ganado por su distintivo color cabello o sus ojos. Ambas féminas comenzaron su andar, lento, silencioso. Las luces de las farolas y el marullo del océano eran sus únicos acompañantes. Caminaron un largo tramo, en total silencio, hasta llegar a una zona totalmente apartada. Daba frente al mar, con algunas bancas en donde tomaron asiento, bajo la luz de una antigua farola que ya pedía jubilación.
— Valeria. – Mencionó, cruzando una pierna por sobre la otra sin despegar la vista del horizonte.
— Lo supe. – Melissa juntó sus manos sobre su regazo, con la mirada fija hacía el frente justo como Isabella – El Sin Nombre no está en suelo Mexicano, Bella. Tenlo por seguro.
— Necesito nombres, Lissa. – Aun con su tono calmado, pero con una sensación nada agradable en su estomago al escuchar aquello – Nombres, lugares. Necesito dar con Garza.
— Conoces esto. Información va, información viene. No siempre es confiable, no siempre es equívoca. Pero esto, querida amiga. Esto es algo que se sale de nuestras manos.
— ¿Qué quieres decir? – Volvió sus ojos cafés a ella. Su ceño fruncido. La confusión en su rostro era palpable – ¿A qué te refieres con eso?
Melissa, de igual forma, volvió a verla. Llevaba un par de gafas oscuras, las cuales bajó, dejando así que sus orbes dorados expresaran la seriedad del tema en cuestión.
— Te pondré al tanto. Pero no aquí. Esto es algo que no solo inmiscuye a Las Fuerzas Armadas Mexicana. No se trata solo de Valeria. – Incorporándose sin dejar de verle a los ojos, dejó ambas manos dentro de su abrigo – Esto podría tratarse de un conflicto internacional a gran escala. No solo una guerra entre Occidente u Oriente, va más allá.
Melissa regreso sobre sus pasos, con calma. Isabella por su parte quedó en aquella banca, procesando lo que acababa de oír. Rápidamente siguió a la mujer, llegando a su lado. No dijeron nada más, pero la castaña se carcomía por dentro, en sus pensamientos, buscando sentido a lo antes escuchado.
¿En qué mierda se había metido su hermana?


![[GL] NO HAY CURA PARA EL AMOR - EDITANDO](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_18f34104b838616732eb19cde1203741.jpg)





