Chapter 1
En un mundo donde el asesinato y el suicidio son la única forma de morir, el 590º presidente, con sus ministros y congresistas, dejaron a interpretación del público la última ley promulgada gracias a su gobierno antes de cometer un suicidio colectivo.
En un mundo donde el asesinato y el suicidio son la única forma de morir, se promulgó una ley que hizo de las redes sociales un asco. El gobierno 590º dejó a interpretación del público la problemática ley. Todo eso pasó en menos de 12 horas. Sin embargo, la 13ª hora fue la más discutida por los analistas de hoy en día: el suicidio colectivo del presidente, ministros y congresistas. Inclusive se cuestiona si realmente fue un suicidio, después de todo, ¿Cómo es posible que fuera tan perfecto?
Los 130 congresistas se hallaron colgando de las gárgolas de palacio, y al mismo nivel de las ventanas del segundo piso. Los ministros decoraban la gran puerta de madera con sus cuerpos, como cortinas de cuentas. El presidente, por supuesto, fue hallado en el lugar de la bandera nacional.
Así de espantosa era la ley roja.
La ley roja: Los asesinatos son legales y no requieren nada excepto que se reporten una vez cometidos. No se aplicarán penalizaciones, sino que solo se pondrá en un expediente pequeño.
“Al principio, la gente se negó a aceptar la ley. Ellos buscaron esconder sus oscuros deseos por nada más que vergüenza y por la preservación de su dignidad, que ya habían perdido años atrás. Los negocios empezaron a reclutar solo a los que no tuvieran asesinatos en su expediente, pero resultaron anti producentes. Así, años después, se demuestran los beneficios de la ley roja. Después de todo, ¿Cómo morir cuando todas las curas se han encontrado y cuando la vejez ya no significa una fecha de expiración, sino una forma de sabiduría?”
Vanguard terminó su exposición y apagó el dispositivo de grabación con un movimiento de su muñeca. Suspiró al recoger su calificación recién impresa. Otro aprobado. Dos más de esos y ya se calificaría como ciudadano, capaz de matar y de ser matado legalmente. Igualmente, siguió con sus exposiciones.
“Siguiendo lo anteriormente dicho, esta ley tiene aspectos positivos como la disminución de población y un comportamiento más digno en las interacciones sociales. Se acordarán cuando WWX Entertainment lanzó los dispositivos de la línea Safety, con la finalidad de que se evite el contacto y conflicto con otras personas. De esa forma, la ley roja contribuyó al desarrollo tecnológico. Sin embargo, otra de sus consecuencias fue la destrucción de las relaciones sociales.”
Uno más que dar. Otra vez agitó la mano, esta vez para incrustar en el lado izquierdo de su sien las nuevas actualizaciones científicas sobre el avance humano en Marte. Más que nada, sobre los planes ecológicos del nuevo gobernante, después de todo, el último había hecho un desastre con las plantaciones. Las calificaciones se registraron dejando escapar un sonido agudo. Luego un sonido grave, como si un hombre se hubiera apoyado en Vanguard y le hubiera susurrado al oído: “Se le informa ser cauto con la información de su exposición; de hacer caso omiso a las indicaciones, será castigado”. No faltó mucho para que la proyección finalizara por sí misma.
Vanguard anotó en un pedazo de papel cada palabra, al doblarlo, sintió el escalofrío terrible que le causaba lo áspero del papel.
“La ley roja, en conclusión, aunque podría haber sido considerada un instrumento para evitar la sobrepoblación en esos tiempos, hoy en día es innecesaria gracias a las multi-poblaciones; además, está tanto la inmortalidad como la natalidad controlada. En mi opi-”
Un disparo seco retumbó en la habitación blanca, causando ecos. Vanguard cayó por su propio peso a la mesa, y, si alguien veía la escena justo antes de que la sangre empezara a brotar de la cabeza de Vanguard, hubiera pensado que solo estaba dormido. Dormido con los ojos abiertos.
Mientras eso sucedía, los otros tres ya estaban lejos del lugar y, llenos de descaro, refunfuñaron frente al sonido del disparo. Mario fue el primero en abrir la boca: “Oye, oye, es tu turno.” Él se dirigió a la chica que estaba leyendo un libro motivacional.
“No es mi culpa que mueran tan seguido, ¿sabes?” Respondió entre gritos María. “Cállense los dos. Debemos recoger la información antes de que MMX decida deshacerse de las grabaciones. Al menos esta vez el chico fue lo suficientemente inteligente como para anotarlo. No muchos utilizan el papel estos días.”
“¿‘No muchos’? ¡Somos los únicos tres gatos que lo utilizan!”
“Cuatro.” Corrigió Mariana. “Bueno, tres.” Se volvió a corregir.
“María tiene razón esta vez... Agh, voy yo.”
Así, Mario salió del carro y salió volando.








