La vida antes de Nexus
Aún resuena en mi memoria el recuerdo de aquel día fatídico en el que el cielo se convirtió en un caos de rocas cayendo sin control. La amenaza se cernía sobre mí mientras cada pedazo de piedra parecía pintar un cuadro de destrucción en el firmamento.
A pesar de la urgencia y el instinto de supervivencia que me empujaba a correr lejos de aquel peligro inminente, mi corazón enfermo latía con fuerza, casi rogándome que me detuviera. Mis piernas temblaban, mi mente gritaba, "No puedo morir así".
Corrí con desesperación por la pista, esquivando a las personas que luchaban por subir a las naves que partían de la tierra. El caos reinaba en el aeropuerto, con gritos de angustia y el rugido de las naves preparándose para despegar.
En medio de la confusión, mis ojos se posaron en una oportunidad de salvación: la posibilidad de esconderme entre los desechos y encontrar un lugar seguro. Sin pensarlo dos veces, me adentré en el lugar donde se guardaban los desechos, ignorando el hedor y la oscuridad que me rodeaba.
El latido frenético de mi corazón resonaba en mis oídos, ahogando los sonidos del despegue de las naves y los gritos de las personas a mi alrededor. Un estruendo ensordecedor marcó el inicio de la partida, la nave alzándose en el cielo en medio de una explosión de energía y luz.
Sin fuerzas para seguir adelante, me dejé caer al suelo, sintiendo la vibración de los cohetes retumbando en mi ser. El sonido de la destrucción a kilómetros de distancia me envolvió, recordándome la devastación que las naves eran capaces de provocar en su implacable avance.
Una sensación de tristeza y desolación se apoderó de mí al imaginar el destino de aquellos atrapados en el camino de las naves. El peso de la tragedia se posó en mis hombros, abrumándome con la impotencia de no poder hacer nada para detener la carnicería que se desataba a mi alrededor.
Los días pasaron en ese basurero, sobreviví gracias a la basura de los tripulantes. A pesar de las precarias condiciones y el impacto negativo en mi salud, no me quedaba más opción que aferrarme a aquella escasa fuente de sustento para mantenerme con vida. Cada bocado de comida recogida entre la basura era un recordatorio de la distancia que me separaba de mi destino final, Nexus. Entre los restos de comida insípida y la sensación de vacío que llenaba mi ser, me sumergí en un abismo de emocional. La soledad se apoderaba de cada rincón de mi ser, envolviéndome en una penumbra de tristeza y desesperanza. En medio de la miseria y la amargura, mis pensamientos se volvían hacia el pasado, hacia los recuerdos de mis padres, los pilares de una vida que una vez fue un sueño hecho realidad.
Mis padres, quienes me proporcionaron una vida llena de comodidades y belleza, fueron cruelmente arrebatados en un acto tan absurdo como trágico, les quitaron la vida por el simple hecho de intentar robarles papel higiénico durante un saqueo en un supermercado.
La muchacha cierra los ojos para intentar descansar un poco. Con el paso de los minutos, se sumerge en un sueño profundo que la transporta a un tiempo anterior, a unos meses antes de que la sociedad colapsara en la Tierra.
Escuchaba gritos de un hombre, su voz resonaba con molestia. "¿Por qué nos están dejando para el final?" exclamaba con frustración. "Todos los altos cargos ya están en Nexus" continuó, "Stela, por favor, necesito una nave para salvar a mi familia". Hubo una pausa donde el hombre suspira "Somos una familia, Stela, sabes que Eleanor no puede hacer grandes esfuerzos físicos" en ese momento Stela que se encontraba al otro lado del teléfono le dice con un tono frio "Señor Ríos, esa es precisamente la razón por la que no podemos llevar a Eleanor a Nexus. Su condición médica la limita en términos de esfuerzo físico, por lo tanto, ustedes están cordialmente invitados a empezar una nueva vida en Nexus, pero Eleanor no está incluida en el proyecto".
Ríos quedo paralizado ante la fría afirmación de Stela "Déjame hablar con Eric" exclamó Ríos. "Lo siento, pero Eric no esta. Además es muy joven para encargarse de algo tan serio como decidir quienes vienen a Nexus o no" agregó Stela.
"Stela, ustedes son unas personas horribles" agregó Rios.
"Es lo que debemos hacer por el bien de la humanidad" agregó Stela tranquila.
Ríos apretó su mandíbula del enojo y la impotencia que sentía "Stela, a ustedes no les importa la humanidad. A ustedes les importa su familia corrupta" exclamó Ríos molesto.
"Suerte en la Tierra, señor Ríos" agregó Stela antes de cortar la llamada.
La turbulencia en la nave se intensificaba con cada sacudida, haciendo que Eleanor, quien yacía dormida entre la basura, se viera repentinamente arrojada de un lado a otro de la fría y sucia cabina. Con un instinto de supervivencia, se aferró a sí misma, "Mierda, ¿Qué está pasando?" pensó protegiendo su cabeza de los bruscos golpes que recibía.
Entre el caos y la confusión sintió un golpe brutal impactando en su pecho, causándole un dolor agudo que la dejó sin aliento. El aire escapó de sus pulmones y un gemido escapó de sus labios, mientras luchaba por recuperar el control de su cuerpo en medio de la turbulencia despiadada que amenazaba con consumirla.
Aturdida por el golpe en el pecho y desorientada por la turbulencia, se encontró de repente en el techo de la cabina, con un giro repentino, cayó en picada hacia el suelo, arrastrando consigo la basura que la rodeaba. Un estruendo sordo resonó en la cabina al impactar contra el suelo, dejando a Eleanor inconsciente en un montón de desechos. La oscuridad la envolvió, sumiéndola en un profundo letargo mientras voces se escuchaban fuera de la cabina.








