Prólogo
“Me obligaste a cumplir tú
sueño y te olvidaste de que
yo también tenía los míos”
Editada
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Desde pequeño he estado recibiendo mucha presión, crecí en una familia donde no tienes voz ni voto, tienes que cumplir sus sueños y olvidarte de los tuyos.
Recuerdo que cuando tenía diez años quise salir a jugar con mi vecino pero mis padres no me dejaron, dijeron que tenía que seguir practicando en el piano, si no quería ser un fracasado en el futuro, ese día me hicieron practicar hasta que ya no pude sentir mis dedos, llore durante toda la práctica, mis ojos estaban rojos e hinchados, mis dedos estaban adoloridos.
—Hyunjin, deja de llorar pareces una niña— Me regaño mi madre con un cinto en sus manos, me golpeaba cada vez que cometía un error, mi cuerpo ya está marcado.
—Mamá me duelen los dedos ¿Podemos descansar?— Le rogué a mi madre parar pero ella se negó dándome un fuerte golpe en la espalda, seguramente mi piel quedaría marcada.
—Deja de quejarte, Hyunjin, cuando seas un Pianista famoso me lo agradecerás—¿Agradecer? Yo tan solo era un niño que rogaba por ir a la escuela y divertirse como cualquier niño de mi edad.
—¿Mamá puedo ir al baño?— Ella me miró con esos ojos de cuervo que me daban tanto miedo.
—Ve, tienes cinco minutos.— Contestó
—Pero ma— Quise protestar pero con ella es imposible.
—Sin peros, Hyunjin, cinco minutos son suficientes— A veces pensaba que esa mujer vestida con traje elegante no era mi madre, era más bien un monstruo que me atormenta y hace de mi vida un infierno.
Entre al baño sintiendo que mi espalda me dolía, levante mi camisa y ahí estaba mi nueva herida junto a las cicatrices anteriores, mi cuerpo dolía y Gritaba "Ya Basta" . Me senté en la tasa del baño y no me dí cuenta en lo rápido que pasaron los minutos hasta que escuché los fuertes golpes en la puerta, salte asustado.
—Hyunjin, ya pasaron cinco minutos sal de ahí, ya sabes que te pasará si te quedas ahí más tiempo— Aquella mujer estaba furiosa golpeando la puerta, yo tenía miedo salir, le tenía miedo a ella, cuando al fin abrí la puerta ella me tomó de la oreja y me llevó arrastrado hasta el piano, ya ni siquiera me quedaban ganas de llorar.
—Mamá duele, basta por favor, por favor Mamá, no me gusta tocar el piano— No importaba cuánto le rogara, cuánto llorara o cuántas veces dijera Basta, ella nunca me escuchaba, nunca me escuchará.
Así fueron todos mis días hasta que me escapé cuando cumplí quince años, mi madre había salido y aproveche para irme, agarre mis ahorros los metí a una pequeña maleta junto con varías prendas de vestir y corrí, corrí lo más rápido que pude y luego tomé un taxi, ni siquiera sabía a dónde ir, yo solo quería escapar de mi prisión, cuando el taxista me preguntó que si a dónde me llevaba, solo le dije que manejara y que no se detuviera, por primera vez me sentía libre, por primera vez sentía que mi vida era mía y que había dejado de ser un títere.
Me baje del taxi y pagué una habitación en un hotel, ya era muy tarde así que después rentería un pequeño departamento con mis ahorros y conseguiría un trabajo.
Al siguiente día salí temprano a buscar un departamento pero la renta era demasiada alta y tenía poco dinero aunque tuve suerte al encontrar un trabajo en un pequeño bar que buscaban un cantante y pues yo amaba cantar, uno de mis sueños siempre fue ser cantante, así que ese trabajo era perfecto para mí, el dueño me permitió quedarme a dormir en el lugar así que todo iba perfecto, no pregunto nada de mi familia y tampoco pregunto por mi ropa de diseñador y mis joyas caras, solo me dijo que me quedará en la habitación de su hijo menor Minho, quién se convirtió en mi mejor amigo, lo ame como a mí hermano.
Después de un tiempo un cazatalentos llegó al bar y se quedó cautivado con mi voz y me ofreció unirme a su empresa, yo acepté y firme un contrato de vários años y ahora me arrepiento de haberlo hecho, debí haber leído las letras pequeñas por qué estar ahí era como estar con mi madre y entonces volví a ser un títere, volví a perder mi libertad.
Apenas me daba tiempo de comer y dormir, llevaba dietas demasiado estrictas, estaba exhausto, mi manager y la empresa siempre me presionaban para que escribiera nuevas canciones, que lanzara un nuevo álbum, que diera una entrevista, que me reuniera con mis fans y no me malinterpreten amó a mis fans y haría todo por ellos pero sentía que ya no daba más, mi cuerpo volvió a gritar "
YA BASTA"
pero esta vez con mucha mas fuerza por que en poco tiempo desarrolle una severa depresión y empecé a autolesionarme, quería morir, me obligaba a mi mismo a sonreír frente a millones de personas en los conciertos, fingía que todo estaba bien aunque por dentro estuviera gritando
"Ya basta”