Look At You || Woosan.

Sinopsis

"Te ví y supe que mi vida no sería la misma después de ti." Historia corta.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
fix0n_nana
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

0

Aún recuerdo el primer día que te ví.

Recuerdo que desde ese momento supe que tu serias el antes y después de mi vida.


El día empezó como cualquier otro, jodidamente monótono y aburrido.

En el receso estaba con mi mejor amiga, Yeji, hablábamos de cualquier cosa que se nos ocurriera, igual que siempre.

Caminábamos sin rumbo cuando Ryujin me llamó para que me acercara a ella. Ahí estabas tu.

No presté atención a lo que decía Ryujin, solo tenía cabeza para pensar en lo hermosos que eran tus ojos.

Le dije a Yeji que Ryujin me había presentado a un nuevo chico, no le dije que mi mundo dió mil vueltas con solo verte.

Wooyoung, ese era tu nombre, lo repetí en mi cabeza mil veces para nunca olvidarlo.


Cinco días.

Habían pasado algunos días desde que Ryujin nos presentó, durante ese tiempo le oculté a Yeji el hecho de que no lograba sacarte de mi mente, aunque sé que ella ya sospechaba algo, me conoce muy bien.

Intenté dejar de pensar en ti, en serio lo intenté con todas mis fuerzas, pero fue imposible. Me decía a mí mismo de que no eras más que un sentimiento pasajero, un simple crush que olvidaría en pocos días, porqué se suponía que eso eras.

¿Verdad?


Ocho días.

Decidí contarle a Yeji qué no podía sacarte de mi mente, ella ya sabía que yo no era la persona más heterosexual del mundo y no le importaba en lo absoluto.

Creo que casi me quedé sordo por sus gritos de felicidad, se alegraba de que por fin había superado a Mingi .

Me dijo que debía escribirte.


Nueve días.

Tú me ganaste, al día siguiente de que le conté a Yeji que no podía dejar de pensar en ti, llegó tu primer mensaje.

Un tímido "Hola", que respondí casi al instante.

Suponía que debías ser una persona divertida pero nunca imaginé qué tanto.

Estaba seguro de que conversaciones nunca serán aburridas, siempre tenías algún tema interesante para hablar, además, algo que me sorprendió fue que detrás de la pantalla eras la persona más pervertida y descarada del mundo, mientras que en persona eras el chico más tierno y tímido que había visto en mi vida.


Veinte días

Hablábamos por mensajes casi todo el tiempo, me habías enseñado muchas cosas y no miento cuando digo que sentía que teníamos una conexión increíble.

Sin embargo, a veces me enviabas mensajes que insinuaban que me veías de una forma diferente a un simple amigo, luego decías que era broma; cuando nos veíamos en la escuela, simplemente me ignorabas o te limitabas a un simple "hola".

Me confundías, Woo, y realmente sentía no debía ilusionarme contigo.


Veintidós días.

Yeji pasó el receso con su insoportable novio, yo decidí pasarlo con Ryujin y Yuna para no ser la tercera rueda. Tu te uniste en cuanto nos viste.

Después de muchos días por fin pudimos mantener una conversación cara a cara, definitivamente fue un día muy especial para mí.

Al finalizar las clases iba a acompañar a Yuna a su casa para después dirigirme a la mía, te ofreciste a acompañarnos, lo cual fue extraño ya que siempre te quedabas con Ryujin.

Esa noche, no pude dejar de hacerme la misma pregunta una y otra vez. ¿Lo hiciste para pasar más tiempo conmigo?


Veinticinco días.

Me viste hablando con Mingi en la cafetería, después de eso no me dirigiste la palabra.

¿Qué pasó? ¿Acaso sabías que Mingi me gustaba? lo dudaba, solo Yeji lo sabía y ustedes no se hablaban.

Quise ir a decirte que ya no sentía nada por él, pero tenía miedo de estar equivocado y que solo me vieras como un amigo, tenía miedo de que no fueras como yo y te alejaras de mí por eso.


Veintiocho días.

No me volviste a hablar desde que me viste con Mingi. Me dolía, pero el miedo a estar equivocado me impedía hablarte.

Le conté a Yeji lo que pasó y ella me prometió que lo arreglaría. No sé qué hizo pero en la noche tenía un mensaje tuyo, sentí como si pudiera volver a respirar después de estar mucho tiempo bajo el agua.


Treinta días.

Pase parte del receso contigo, me presentaste a tu amiga, Somi, tan hermosa y perfecta. Me ignoraste casi todo el tiempo ya que toda tu atención estaba en ella.

Al final me cansé y decidí irme con Yeji.

¿Por qué no dejabas de mirarla? ¿Te importó que me fuera? ¿Sentías algo por ella? Ese día me fui solo a mi casa, no quería hablar con nadie.

Antes de dormir revisé mi teléfono y tenía un mensaje tuyo, me invitabas a salir. Como era un idiota, acepté.


Treinta y un días.

La pasé increíble contigo, hablamos de tantas cosas que ahora son difíciles de recordar. En un momento te perdí de vista y me asusté, después te escuché gritar mi nombre, me di la vuelta y vi como corrías hacia mí.

Creí que "San" sonaba más bonito cuando salía de tus labios.

De camino a mi casa empezó a llover, me pediste que fuéramos a la tuya mientras la lluvia pasaba. Tu casa estaba sola y por un momento recordé todos los mensajes que me enviabas diciéndome que te gustaría que te visitara cuando estuvieras solo.

Vimos una película y jugamos a las luchas, ganaste y como premio pediste que te abrazara mientras la película se terminaba, acepte y te quedaste dormido en mis brazos, no podía dejar de contemplarte, me dormí después de un rato y me desperté poco después de ti.

Simplemente me sonreíste sin decir nada al respecto.

Cuando volví a mi casa, no pude dejar de pensar en todo lo que pasó, sabía que no era solo un amigo para ti.


Treinta y cinco días.

Yeji había terminado con su novio y yo, en vez de estar con ella, la dejé sola para pasar tiempo contigo. Si, dejé a mi mejor amiga por ti, y ¿que conseguí? un corazón roto.

Tu amigo dijo que sentías algo por Somi, no lo negaste y cuando te retaron a darle un beso, lo hiciste. Frente a mí.

Corrí a buscar a Yeji y, aunque la había abandonado por ti, me abrazó y dijo que las personas como tú no valían la pena. ¿Tenía razón?


Treinta y nueve días.

No te hablé desde que te besaste con ella, al parecer no te importó, ni siquiera te molestaste en buscarme.

Quería decir tantas cosas, pero sabía que no tenía ningún derecho a reclamar, porque después de todo solo eramos amigos.


Cuarenta y un días.

Yuna por accidente me contó que Somi ya era tu novia. ¿por qué no querías que me lo dijera? Tuve que morder el interior de mi mejilla para no llorar frente a ella.

En el receso busqué a Yeji, le conté lo que pasó y se fue a buscarte, intenté detenerla pero ella estaba furiosa y honestamente me daba miedo detenerla. Te encontró mientras caminabas con Somi y cuando te tuvo frente a ella, susurró algo que no logré escuchar, pero podía suponer que fue fuerte por la forma como tu expresión pasó de la confusión a la tristeza.


Cuarenta y cinco días.

Mingi se volvió más cercano a mí después de que terminó con su novia. Cuando no estaba con Yeji estaba con él.

Fue incómodo cuando nos encontramos de frente en el pasillo. Soltaste la mano de tu novia y miraste a Mingi como si quisieras matarlo.

¿Qué demonios pasaba contigo?


Cincuenta y seis días.

Me sorprendí cuando mi madre me dijo que un amigo mío estaba en la puerta, se suponía que Mingi llegaría más tarde.

Mis sentimientos se revolvieron cuando te vi a ti, quise gritarte que te largaras de mi casa pero en vez de eso te dije que habláramos afuera. Tenías los ojos rojos y las ojeras muy marcadas. Me seguía preocupando por ti.

Lo único que se me ocurrió fue preguntarte como sabías donde vivía, como lo suponía, me respondiste que se lo preguntaste a Yuna, ella siempre tan colaboradora.

Dijiste que te dolió que me alejara de ti, me pediste una explicación y yo simplemente te dije que tu novia no me agradaba. Lo sé, es una excusa estúpida, pero era mejor que decirte que me sentía celoso.

Me pediste que no me alejara más de ti, dijiste que me necesitabas.

Mingi llegó mientras hablábamos, le gritaste que se fuera y yo te pedí que lo dejaras en paz, tus ojos se cristalizaron y te fuiste, verte así fue como recibir una puñalada en el pecho.

Quería seguirte, pero sentía que no valía la pena.


Sesenta días.

Mientras caminaba con Yeji, vi como discutías con Somi, sé que suena mal pero me alegré de verlo.

Cuando te vi correr hacia los baños algo en mi pecho me dijo que debía seguirte, me gire para ver mi mejor amiga, ella solo me miro y con mala gana me susurro que fuera tras de ti si eso era lo que quería. Y lo hice.

No estabas mal, por el contrario, estabas más que feliz. Susurre tu nombre y te diste la vuelta, tus ojos se iluminaron cuando me viste. Simplemente corriste a abrazarme, mis brazos correspondieron al instante, estábamos tan cerca que podía sentir los latidos de tu corazón en mi pecho.

Sin soltarme dijiste que nunca quisiste a Somi y que no podías estar más tiempo con ella.

Tenía muchas preguntas pero en ese momento nada importaba, sentí como todo lo que se había roto en mí se reparaba poco a poco.


Sesenta y siete días.

Desde que terminaste con Somi, empezaste a pasar más tiempo conmigo, era lindo ir a tu casa por las tardes para ver películas o jugar videojuegos.

Ese día se me hizo tarde para irme a mi casa y me pediste que me quedara a dormir, llamé a mi madre y al parecer no le importó demasiado. Tus padres habían salido de la ciudad, así que solamente éramos tú y yo.

Perdón otra vez por casi incendiar tu cocina, cocinar no se me daba muy bien y tus hermosos ojos observándome todo el tiempo no ayudaban, al menos pude hacer algo decente para los dos.

Después de comer pusiste una película, era interesante que se tratara de un romance entre dos hombres. Casi al final de la película los protagonistas se besaron, sin pensarlo, te dije que sería lindo que hiciéramos lo mismo, tus ojos se abrieron como platos y tuve miedo de que te enojaras, pero en lugar de eso te subiste a mi regazo y me besaste. Sin pensarlo dos veces respondí al beso aún en shock por sentir finalmente tus labios contra los míos.


Setenta y cinco días.

Reuní todas mis fuerzas para pedirte que fueras mi novio, en realidad no estaba planeado, simplemente te vi en ese momento y supe que no quería esperar más.

El corazón casi se me sale del pecho cuando aceptaste.

Sin importar que estábamos en la calle, te abrace y tú me correspondiste, creo que nunca me había sentido tan feliz en toda mi vida.


Ochenta y seis días.

Como novio eras aún más tierno de lo que imaginaba, me encantaba decirte cosas cursis y que tus mejillas se pusieran rojas, era adorable.

Yeji era la única persona que sabía sobre nuestra relación, al principio te opusiste a que se lo dijera pero sabía que confiarías en ella tanto como yo cuando la conocieras bien.


Noventa y dos días.

Tu madre organizo una fiesta por tu cumpleaños. Cuando llegué a tu casa, acompañado por Yeji, lo primero que vi fue a Somi abrazándote.

No voy a negar que dolió, pero cuando tus hermosos ojos se fijaron en mí y la alejaste para correr a mi lado, todo sentimiento negativo se fue. Me dijiste que tu madre la invito sin avisarte, era entendible, Somi era simplemente perfecta.

Pasaste casi toda tu fiesta conmigo, Yeji se quedó con nosotros para ayudar a disimular un poco. Fue incomodo cuando tu padre insinuó que ella te gustaba, lo bueno era que tus padres no sospechaban nada. Me gustaba pasar tiempo contigo, aunque tuvieramos que fingir que solo eramos amigos.


Ciento diez días.

Somi nos vio besándonos en un salón vacío, estaba seguro de que se lo contaría a tus padres.

El miedo se estaba apoderando de mi ¿qué harían tus padres si se enteraban? Intentaba ser fuerte por ti, pero verte llorar me derrumbaba poco a poco.

Le pedimos ayuda a Yeji, ya que Somi le tenía algo de miedo, ella nos dijo que haría todo lo que pudiera.

Te prometí que todo estaría bien, no sabía si lo decía para animarte o para intentar convencerme a mí mismo que así sería. Esa noche solo me enviaste un mensaje "estoy cansado así que iré a dormir, te quiero, San".

Me dijiste que me querías, por primera vez, una parte de mi estaba saltando de felicidad; la otra tenía miedo, miedo de que lo dijeras porque sabías que era la última vez que tenías la oportunidad de hacerlo.


Ciento doce días.

No supe nada de ti durante dos días, mi miedo se hacía más grande con cada segundo que pasaba, igual que mi tristeza.

Yeji me pidió que nos encontráramos en el parque que quedaba al lado de su casa, realmente no tenía ganas de salir pero ella estaba tan alterada que llegue en pocos minutos. Ahí estabas tú, llorando. Quise acercarme a ti pero Yeji me lo impidió.

"Somi le conto a sus padres lo que vió"

En cuanto escuché esas palabras salir de su boca, la aparté con cuidado y corrí a abrazarte.

Te sostuve en mis brazos mientras llorabas, unas pocas lágrimas también empezaron a caer por mis mejillas. ¿Era el fin? Si, lo era.

Cuando te calmaste, me gritaste me alejara de ti y te fuiste corriendo, quise seguirte pero Yeji me sostuvo .

"la madre de Wooyoung le dijo que si no se aleja de ti, lo enviara a vivir lejos de aquí".

Sabía que ese sería un duro golpe para ti, pues ahí estaban todos tus amigos, tu familia y todo lo que era importante en tu vida. No podía ser egoísta.

No me di cuenta de que estaba llorando a mares hasta que los brazos de Yeji me rodearon, ella también lloró al verme tan mal . Ella sabía que era el final definitivo, en el fondo yo también lo sabía, aunque me negara a aceptarlo. Lloré hasta que oscureció.


Ciento veinte días.

No sabía nada de ti, borré tu número de mi teléfono y cada vez que Yeji intentaba decirme como estabas, la detenía.

Tampoco volví a la escuela. Sabía que cuando te viera otra vez me rompería un poco más y por eso había intentado retardarlo, pero sabía que no podía posponerlo para siempre.


Ciento veintidós días.

Mi madre entro a mi habitación sin tocar la puerta, iba a reprenderme por llevar más de una semana sin ir a la escuela, lo sé.

Yo estaba llorando, ella lo noto y se sentó a mi lado. No dijo nada, solo me abrazo. Llore en sus brazos tanto tiempo que temí que llegara tarde al trabajo por mi culpa, pero a ella parecía no importarle.

No sabía si contarle porque estaba así, ¿debía confiar en ella? sabía que era mi madre, pero su forma de pensar era muy diferente a la mía y lo único que me faltaba era recibir su rechazo, pero ¿qué era lo peor que podía pasar? ya no te tenía a mi lado así que no tenía nada que perder.

Le conté todo, como te conocí, como me enamore de ti y como te perdí. Estaba preparado para recibir gritos, insultos, incluso golpes, pero mi madre solo volvió a abrazarme.

"San, cuando realmente quieres a alguien debes luchar para estar a su lado".

Sé que tiene razón, pero ¿cómo luchas por alguien que no quiere que luches por él?


Ciento Veinticinco días.

Volví a la escuela, Yeji tenía amigdalitis y Yuna y Ryujin fueron suspendidas tres días por una pelea.

Creí que no tendría a nadie, hasta que Mingi se sentó junto a mí en la primera clase. En el receso escuchábamos música en su teléfono, se podía decir que todo iba de maravilla hasta que te vi con ella, con Somi.

Sí, mi mundo se vino abajo cuando vi que la besabas, pero me sentí peor cuando nuestros ojos se cruzaron y tu mirada se cristalizo. Mingi siguió mi mirada hasta dar contigo, me paso un brazo por encima de los hombros y me acercó más a él, no hice nada para apartarlo.


Ciento treinta y dos días.

Salir con Mingi era muy divertido, aunque no se comparaba a salir contigo.

Yeji me dijo que volviste con Somi para que le dijera tus padres que todo había sido un malentendido, lo entendí, pero eso no hacía que doliera menos.

Yuna y Ryujin no entendían porque me alejaba de ellas cada vez que tú te acercabas, algún día tal vez lo sabrían.


Ciento cincuenta días.

Mingi volvió con su novia, me sentí muy feliz por él. Prometió que no se alejaría de mí y le creí, sabía que el sí cumplía sus promesas.

Yeji intentaba no dejarme solo, sé que le dolía verme mal. Intentaba evitarte todo el tiempo pero no servía de nada, aún me dolías y ya no quería seguir sufriendo por ti.

Me cansé, Wooyoung.


Ciento sesenta días.

Mingi llegaría pronto, su novia viajó fuera de la ciudad y me pidió que lo acompañara a su partido de futbol.

Escuche que mi madre le estaba gritando a alguien, baje las escaleras corriendo y ahí estabas, detuve a mi madre y le dije que yo arreglaría las cosas. ¿Por qué tenías que volver? tú fuiste el que me pidió que me alejara.

Salimos de mi casa y, por primera vez desde que te conocí, te dije que no quería verte, te pedí que te fueras. Tus ojos cristalizados partieron aun más mi corazón, me pediste un minuto, me negué.

Lo siento, Wooyoung, pero ya no podía más, si quería superarte tenía que ser fuerte y alejarme de ti, así como lo habías pedido en un principio.










¿Fin?