Necesidad de agradar
Nota: los one-shots son sus propias historias
Enid tenía una fuerte e imperiosa necesidad de agradar a los demás. Cuando ella percibía que no le agradaba a alguien, ella se sentía mal ¿Por qué no le agradaba a esa persona en particular si ella era agradable? Ella se esforzaba en seguir las tendencias de moda. Enid usaba ropa de diferentes colores que gritaban “mírame”, porque ella no sólo quería agradar, ella también quería ser notada.
Enid asistía a la escuela secundaria Nancy Reagan. Enid tenía un blog en internet, en el que cada semana publicaba sin falta. El blog no era muy popular. 100 vistas semanales no eran nada para ella.
Había un pequeño detalle, con el que Enid había hecho las paces hace meses. A Xavier Thorpe le desagradaba Enid, porque ella había escrito una publicación que caía en lo conspiranoico acerca de Vicent Thorpe. Enid en su blog había escrito que ella sospechaba que Vicent Thorpe había hecho un pacto con el diablo y que por eso él tenía poderes psíquicos. En su blog, Enid afirmó que quienes creían que Vicent Thorpe hacía uso de solo trucos baratos para sus ilusiones y sus espectáculos, estaban equivocados.
Después de ella haber hecho esa publicación en su blog, las vistas de su blog llegaron a 400. A la semana siguiente de haber publicado esa entrada, cada vez que Enid intercambiada por accidente alguna mirada con Xavier, Enid percibía el enojo provenir de la cara de Xavier.
Bueno ¿qué podía hacer Enid? Estaba claro que ella no podía agradarles a todos, además esa entrada en su blog le había proporcionado más vistas.
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Una nueva chica se había transferido a Nancy Reagan junto con su hermano. Rápidamente los rumores comenzaron a esparcirse; rumores como que ella había cometidos innumerables crímenes, y que la única razón por los que ella se había salido con la suya, era porque sus padres tenían influencias por todos lados.
A pesar de que esa chica llamada Wednesday fuera aterradora e intimidante, Enid se intentó acercar a ella.
Al principio Enid notó indiferencia dirigida hacia ella, pero el que Wednesday no la hubiera amenazado con el asesinato, para ella fue una buena señal.
Con el pasar de los días en Nancy Reagan, Enid se iba dando cuenta más acerca de las microexpresiones de Wednesday, lo cuál facilitó su trato con la chica.
Una tarde del fin de semana, Enid ocupó la cocina para hornear galletas; el plan era regalarle galletas a Wednesday.
A la masa de galletas, antes de cortarla en pedazos y meterlo al horno, la mezcló con colorante negro. Cuando las galletas salieron del horno, los padres miraron las galletas con repulsión. No era culpa de Enid que a Wednesday le fascinara el color negro.
Enid le regaló a Wednesday la bolsa con galletas a la hora de la salida, frente el edificio de la escuela.
Wednesday agarró una galleta y se la llevó a la boca.
Si Wednesday escupía la galleta, Enid no creía ser capaz de recuperarse de eso.
Enid vio que Wednesday masticó y se tragó la galleta. Pasaron varios segundos donde Enid y Wednesday hicieron contacto visual.
Ni siquiera Enid sabía que palabras esperaba que salieran de la boca de Wednesday.
Wednesday emitió una pequeña e imperceptible sonrisa para los menos observadores, sin embargo, Enid captó esa sonrisa.
A Wednesday le había gustado la galleta.