Prólogo
Draco conocía tan bien a Harry qué estaba seguro que se trataba de una más de sus bromas para obligarlos a comprometerse en una relación seria y dejar de llevar una vida sin ataduras, su afán por sentar cabeza era tal qué había llegado al punto de la locura y Draco no iba a ser el único qué sufriera las consecuencias.
—Te ayudaré dando el primer paso para conseguir una esposa —dijo Draco entre risas.
—No lo lograrás, soy un hueso duro de roer —farfulló Harry.
Draco negó con la cabeza sin borrar la sonrisa de su rostro y meneó la cerveza qué traía en la mano antes de darle un trago.
—No está en mi lista de planes pasar el resto de mis días contigo —dijo el rubio en tono dramático.
—¡Oh, vamos! Soy el tipo más apuesto con el qué saldrías alguna vez —aseguró el hombre.
—Ya te gustaría —Draco rodó los ojos.
—Entonces preocupate
—Para nada —dijo el rubio.
—¿Tienes alguna idea? —preguntó Harry con interés.
Draco sonrió socarrón y asintió.
—Planearé tu primera cita, estoy seguro que no tardarás más que eso para darte cuenta que el compromiso no es lo tuyo y no tendré qué casarme contigo al cumplir cuarenta —dijo Draco.
—¿Y cómo piensas hacerlo?
—Ya lo verás —aseguró Malfoy—, y cuándo no conozcas a la indicada te lo voy a restregar en la cara —aseguró Draco.
—Ya te quiero ver de cupido señor Malfoy —se burló Harry.
—No me pongas a prueba Potter —Draco le miraba con un brillo burlón en sus ojos grises con un trasfondo azul.
—Si tan seguro estás qué desistiré de esto aceptaré —aseguró Harry.
—Tenemos un trato —Draco estiró la mano para estrecharla con la de Harry.
Harry rodó los ojos y se rió, segundos después le dio un fuerte apretón a la mano albina de Draco.
—Hecho
El azabache podría apostar sin temor alguno toda su fortuna a ese nuevo business, estaba seguro de que el plan fallaría, y de eso él se encargaría, además todavía faltaban algunos meses para cumplir cuarenta y durante ese tiempo podrían pasar muchas cosas.
—Pero si yo gano ¿qué me darás? —preguntó el rubio.
—Lo qué quieras —respondió Harry sin titubear.
Draco le miró con ambas cejas levantadas y una chispa de diversión.
—En ese caso prepárate porque algo fuerte se me ha de ocurrir —aseguró Draco.
Harry se rió. Estaba seguro qué no lograría encontrar a una mujer a su altura, qué fuera tan agradable compañía cómo su mejor amigo, y qué no lo juzgara ni fuera una carga en lugar de una pareja.
Draco estaba dispuesto a demostrarle a Harry qué la vida daba muchas vueltas y no podía asegurar qué tenían la vida perfecta.