PROLOGO
PROLOGO
Ruby desconocía cómo era la vida fuera de aquel lugar. No había salido de allí en años. El cielo solo lo veía a través de las pequeñas ventanas del pasillo, en breves momentos que se sentían irreales.
Ya no recordaba en qué momento había dejado de anhelar verlo de nuevo; quizá porque había perdido la esperanza o porque ya no tenía motivos para tenerla.
Aquella noche fue una locura. Los pasillos habrían estado sumidos en completa oscuridad de no ser por las luces rojas de las alarmas que parpadeaban en cada extremo.
Ruby corría descalza por el suelo frío de porcelanato, dejando un rastro de sangre tras de sí. La camisa blanca que vestía también estaba manchada, y lo más inquietante era que no se trataba de una camisa cualquiera, sino de una camisa de fuerza, apenas suelta a medias.
Sus pupilas se dilataron hasta borrar casi por completo el color de sus ojos. Solo tenía un objetivo: escapar.
Las piernas le temblaban, pero seguía corriendo. Pasillo tras pasillo, giraba en cada esquina guiándose por el mapa que había memorizado una y otra vez en su cabeza.
Sabía que en la salida principal la estarían esperando, así que se desvió por otro pasillo. A lo lejos escuchó sirenas: las patrullas estaban llegando. No tenía mucho tiempo.
Cuando alcanzó la zona del estacionamiento, corrió directo hacia una ambulancia. Tuvo que concentrarse en pensar cómo manejar utilizando el único brazo que tenía liberado por la camisa de fuerza.
Encendió el motor. Las ruedas chirriaron al acelerar y embistió los autos que bloqueaban la salida. No podía permitir que la rodearan.
Sabía que la querían viva, y eso jugaba a su favor. Cualquier intento de captura sería cuidadoso, lo justo para darle ventaja.
Una vez en la calle, pisó el acelerador sin mirar atrás. No importaba qué o a quién atropellara. Solo tenía una idea fija: seguir la ruta de la luna nacional, la que conducía a cybercity.
Allí encontraría lo que necesitaba.
Al momento intentó recordar que era lo que necesitaba, no lo recordaba. Pero un golpe seco en la parte trasera de la ambulancia la hizo reaccionar volviendo a acelerar.
En el camino pasó por alto un cartel:
Cybercity 1500km
Y sin recordar como ni por qué había escapado, ni siquiera a donde iba, Ruby se adentró a la avenida que la llevaría directo a la ciudad más despiadada de Varden: Vas.