Capitulo I: Nada
No podía creerlo. La situación tenía esa cualidad espesa y flotante que describen aquellos que afirman tener sueños lúcidos. Frente a mí estaba Nova, la persona a la que había amado en silencio desde hacía una eternidad. Por supuesto que me parecía hermosa, como muchas mujeres, pero para mí, aunque eso era importante, no era suficiente; la belleza de una persona no es nada más que un ticket de entrada para poder enamorarse, un mero inicio para la atracción, pero nadie vive solo de apariencias, para el amor que sentía, mi mente necesitó una razón con la que dar permiso al corazón, y esa razón era algo que sólo podía percibirse en sus ojos, algo que me volvía loco. Esos ojos aunque melancólicos, poseían la extraña capacidad de mirar siempre hacia el futuro, se trataba de una resolución que aunque podía flaquear siempre se volvía levantar.
Ella había estado rota alguna vez, igual que yo. Pero a diferencia de mi, ella usó las grietas para avanzar. Aprendió a procesar todo a través de los libros, digiriendo sus traumas en silencio, lo que provocaba que la gente la tachara de insensible, de ser una mujer sin corazón, que solo pretendía encajar en un mundo emocional. Quizás ella misma se veía así. Pero yo, desde mi rincón de observador accidental, notaba sus deseos, su agenda siempre llena de metas, y que a pesar de todo, siempre se las arreglaba discretamente para ser más amable que casi todos los demás.A tan ferviente ambición yo había decidido no ser un ancla. Pues solía pensar que esa mujer, no se fijaría en mí, no por sentirme insuficiente, sino porque pensaba que esa mirada tan fija en el horizonte no tenía tiempo de ver a los lados. Por lo que ella misma solía decir, las emociones de otro probablemente serían un freno para sus objetivos, así que, incluso si no podía evitar sentirme atraído y quedarme cerca, me juré mantener mi afecto en una caja fuerte cerrada con llave, lo que me hacía sentir un poco raro cuando ella elogiaba mi sinceridad y mi valentía para decir las cosas. Irónicamente, ella me consideraba la transparencia hecha persona, y como la señorita era muy torpe con las emociones, mi pequeño gran y obvio secreto permanecía a salvo. Por eso, cuando me invitó a salir, asumí que yo finalmente había perdido la cordura. Soy consciente de que estar enamorado de alguien por pensar que no me prestará atención quizás me hace un poco masoquista, tal vez que me invitara era un poco molesto porque entonces si miraba también hacia mi y no solo al futuro... ¿Pero a quién engaño? Estaba tan feliz que aún tratando no podía esconderlo.Ambos teníamos una relación simbiótica con el café; era el combustible que nos permitía seguir peleando una ya perdida guerra contra el sueño, pues dormir para nosotros era ya no más que una mera ilusión. Por eso, decidimos ir a tomar un poco de ese oscuro elixir a un lugar que conocíamos con anticipación. Como no era sorpresa para mí, fuí el primero en llegar, ambos teníamos una pésima relación con la puntualidad, pero lo suyo era... una de las cosas más extraordinarias que poseía, por así decirlo... Podía llegar horas tarde incluso si tenía que ir a la calle frente a su casa; y me temo que ese ejemplo no es hipotético.Elegí una mesa en la esquina, frente a una ventana que estaba cubierta por los matorrales que adornaban la fachada del local, así nadie podía vernos desde fuera, y desde dentro nos cubría una columna de madera con el símbolo de un cuervo blanco. Esa sensación de intimidad encapsulada me parecía perfecta; prefiero que el mundo no meta sus narices en mis asuntos. Le escribí en dónde estaba sentado, asumiendo que tardaría, y debo recalcar que estos nuevos dispositivos móviles son impresionantes, hace años no me hubiera imaginado nunca poder hablar con alguien desde cualquier lugar, incluso si es limitado el contenido del mensaje, es muy útil para coordinar estás cosas, no puedo evitar preguntarme cómo serán usados en el futuro y cuántos posibles usos pueden tener...En fin, ella llegó a los pocos minutos, lo que ya era un logro monumental para su habitual proceder si me lo preguntas. Llevaba una camisa negra, unos jeans rasgados que dejaban ver fragmentos de sus rodillas y una chaqueta marrón de cuero. Su cabello largo y oscuro, junto con el maquillaje, hacían resaltar su piel canela. Era algo más baja que yo, delgada, pero aún así bastante cachetona, y quizás debería detallarla más en pos de una mejor interpretación, pero para tratar de ser educado prefiero no describir otras partes de su cuerpo que captan mi atención, aunque ahora caigo en cuenta de que con decir eso sé que ya fallé estrepitosamente en mi intento de ser educado.Se disculpó por el retraso como si yo no lo esperara, o como si realmente me importara. Por supuesto, en la no tan larga espera, yo ya había pedido por dos mocachinos. Éramos acérrimos devotos del chocolate, y el azúcar en general, por eso imaginé que sería una buena elección y me antepuse a ella. Recientemente habían empezado a vender helados ahí, pero la variedad era tan grande que ante la parálisis de la elección preferí pedir solo el mío, y no asumir lo que ella quería, sin embargo, imaginé que el de galletas de chocolate con centro de chocolate líquido le gustaría. Me reí hacia mis adentros cuando pidió exactamente ese. Hablamos de trivialidades, dudando de la naturaleza de la realidad, malgastando intelecto en cosas improductivas pero divertidas. Como supuse, su plan era pagar, lo que tenía sentido en mi opinión, tal vez era una idea controversial, pero para mí la lógica dicta que el que invita debería pagar, sin embargo, en el fondo no me parecía bien, así que insistí en pagar. Se negó un poco al principio, pero, aceptó bastante rápido, aunque me duele admitir, que su cuenta bancaria seguramente era por mucho más saludable que la mía con mi trabajo de traductor.Entre sorbo y sorbo, surgió el tema de la muerte, algo que discutíamos a menudo. Ese final repentino que sepulta el cariño y la ambición en un instante absurdo. Entonces, me lanzó una pregunta, que flotó sobre la mesa como un humo denso que se arraigo a mí como una enredadera con espinas:—Si mataras a alguien, ¿qué sentirías?Mi respuesta, cargada de sensatez, fue inmediata:—¡Ay por Dios! ¿¡Ahora qué hiciste!?Nos reímos un rato de la broma, con lo que pude evadir aquella pregunta que siendo sincero no supe responder, había leído sobre eso, siempre relataban una lista de sentimientos similares en casos del estilo, pero yo, para ser honesto, no podía imaginar lo que sentiría en esa situación. El tema se disipó y entonces notamos que la noche ya había caído, era ya la hora, por lo que nos retiramos relajados del local luego de pagar.Caminar en la oscuridad era de mis pocas aficiones genuinas, por eso decidí que la acompañaría hasta su casa y también porque no quería ni dejarla sola, ni dejar de pasar aún un buen rato a su lado.De camino, un presentimiento se instaló en mi cuerpo como un escalofrío que recorrió cada fibra de mi ser, a lo lejos escuché unos pasos, parecían los de unas botas con suelas gruesas. Mi vieja paranoia, que creía curada, se despertó, cada vez que el sonido se repetía la sensación iba empeorando lentamente. Aceleré el paso con disimulo y cruzamos por una calle solitaria, aún seguía percibiendo el ruido, seguimos hasta arribar a su morada y dejarla a salvo, luego me despedí con normalidad, fingiendo estar calmado, lo que era mi especialidad.Las pisadas seguían... TROC, TROC, TROC... Y yo en mi andar miraba a todas las direcciones expectante de lo que pasaría... Como es obvio tuve que volver a pasar por la calle solitaria y entonces el sonido cesó, mire a los lados, posterior a eso vigilé mi espalda y en el instante en el que giré de nuevo la cabeza... Ahí estaba...Era Terry, un conocido de Nova y mío. No me fijé en su ropa, más allá de las botas que ya había notado desde antes, toda mi atención fue absorbida por el objeto en su mano izquierda; un cuchillo de unos 20 centímetros de los que encontraría en cualquier casa para el momento de cocinar. Terry rompió el silencio, yo no entendía que razón de peso habría para que apareciera con intenciones hostiles frente a mí, pensé y le di mil vueltas al asunto antes de que abriera su bocota y no encontraba nada que le hubiera hecho, hasta que disipó mis dudas el muy idiota, explicando estaba celoso. Nova lo había rechazado y él, siguiendo un guión de película barata, decidió que la solución era eliminarme. Creía que alguien así solo podría encontrarse en el escrito de algún principiante en el mundo de la literatura que se veía en la necesidad de crear una excusa para avanzar la trama, me sorprendió sobremanera que en la vida real de verdad existiera gente encarnando clichés tan mal escritos...Terminado su estupido monólogo al que ni atención presté, se lanzó hacia mí con repentina violencia y balanceó el cuchillo horizontalmente; pero me eché hacia atrás en el momento justo y por suerte solo rasgó mi ropa. Se reincorporó rápido, buscando perforarme el cráneo con el cuchillo a dos manos. Logré agarrar sus muñecas antes de recibir la neurocirugía de caridad que andaba ofreciendo. Recordando mis clases de artes marciales de la adolescencia, intenté patearlo heroicamente, pero la realidad fue la que me golpeó a mí y perdí el equilibrio, cayendo de espaldas y arrastrándolo conmigo.No sé cómo demonios seguí con vida. El cuchillo no entró en mi cabeza de alguna manera, en su lugar chocó contra el piso aturdiendome un poco por el ruido que provocó. La posición en la que caímos fue muy conveniente en mi caso, pues la patada fallida que había realizado sirvió para que mi pierna derecha quedara justo bajo su abdomen y haciendo fuerza logré empujarlo con ella a mi izquierda. Él quedó boca arriba y atacó de nuevo, ahora con su mano derecha, hiriéndome el hombro que tenía al alcance, Ignoré el dolor y me lancé sobre él, para acto seguido interpretar una escena donde él intentaba empujar la hoja hacia mi pecho, y yo, desesperado, mordí su mano para sacar cualquier ventaja por sucia que fuera, con eso, su agarre flaqueó, de modo que la gravedad y mi propio peso hicieron que su mano cediera totalmente, y de repente...Lo siguiente que ví fue la imagen del cuchillo hundido en su pecho...Terry tardó un segundo en procesar la información. Se llevó las manos a la herida. Su piel palideció a una velocidad fascinante y sus labios adquirieron un tono azulado. Una mancha roja y oscura creció en su camisa. Sus pupilas se dilataron, perdiendo el norte. Y su respiración... inhalaba con una desesperación profunda, como si se ahogara en el océano. Era irregular, un sonido incómodo, como si alguien intentara hacer un gemido gutural, un ronquido forzado intercalado con silencios, hasta que... hubo una última inhalación, débil, pero que aún así se hizo notar...Y luego... Muerte. Simplemente eso.Y ahí, en la situación menos ideal posible, obtuve la respuesta a la pregunta de Nova. Supongo que si esto fuera un examen me habrían reprobado por dejar la hoja en blanco, pues no había otra respuesta más que "nada". No sentía, nada. Absolutamente, nada. Hasta el punto en el que lo único que se manifestaba era una aterradora incomodidad ante esa misma, nada, como si una parte de mí se rehusara a aceptar que ese vacío inmenso e indiferente estuviera ahí. Pero por mucho que me inquietara la ausencia de culpa, miedo o tristeza, por mucho que quisiera sentir lo que se supone debía sentir... solo había eso... Nada.
![Amor En Peligro [Kookmin]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_88c55c0706ed80af7618cf7760429c6d.jpg)







![Omega Of The Moon [KOOKMIN]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_5d69c853fece43fa14845a8b39b9f701.jpg)