Personalizar legibilidad
Aa

Voroes de Küme

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

"No vienen por nuestro planeta, vienen por nuestro dolor." Desde que las naves de obsidiana rasgaron el cielo de la Selva Valdiviana, la humanidad dejó de ser la cima de la cadena alimenticia. Los Voroes han llegado, y su hambre es específica: se alimentan de los nervios centrales de los vivos. Dejando un rastro de cuerpos vacíos desde el sur hasta las calles calcinadas de Santiago, la plaga avanza ahora hacia el desierto de Calama. Mientras el océano se convierte en un cementerio de sacrificios fallidos, la última esperanza se pudre bajo tierra. En un búnker militar oculto a cientos de metros de profundidad —sobreviviente a las llamas del fósforo blanco—, el Dr. Méndez ha diseñado una solución tan atroz como los invasores. Un soldado ha aceptado el experimento definitivo. Un hombre convertido en cebo biológico para infiltrarse en el sistema digestivo de la Reina Voroes. En la oscuridad del búnker, el plan está en marcha: un sacrificio humano que desafía toda ética médica para entregarle a la soberana alienígena un regalo que no podrá rechazar. ¿Es un acto de salvación o el último grito de una especie agonizante? En esta guerra de nervios y obsidiana, el precio de la supervivencia es perder la humanidad antes de ser devorado.

Genero:
Scifi
Autor/a:
Cattlyn Brennan
Estado:
Completado
Capítulos:
73
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo El Descenso de la Obsidiana

La noche sobre la selva Valdiviana no era oscura, era una masa sólida de humedad y lodo que asfixiaba a los pulmones. Entre los alerces milenarios, la niebla se arrastraba como un animal herido, pero el silencio se rompió cuando el cielo se rasgó. No fue un estallido tecnológico; fue un sonido orgánico, un crujido de membranas cósmicas rompiéndose.

La vaina del transporte del Voroes golpeó el suelo de la precordillera con la violencia de un martillazo divino. El impacto no generó fuego, sino una onda de choque que desintegró a un grupo de jabalíes que dormitaban cerca. Sus cuerpos estallaron en una lluvia de esquirlas óseas y puré de vísceras, que decoró los troncos de los árboles como una pintura macabra.

La vaina se abrió con un sonido similar al de una costra gigante, siendo arrancada de una herida infectada. De su interior, emergió el Voroes.

Su armadura de obsidiana orgánica goteaba un fluido viscoso y amniótico que si se daba al tocar el musgo. La superficie de su cuerpo era un negro tan absoluto que parecía un agujero en la realidad. No tenía ojos, ni nariz, ni boca; sólo un rostro liso, una máscara de vacío que albergaba una mente de una frialdad matemática.

El Voroes se puso de pie, sus articulaciones crujiendo como ramas secas. En el centro de su cráneo, un núcleo pulsante de energía negativa procesaba el entorno. No veía colores. Veía la arquitectura del dolor.

Su visión escaneaba el bosque detectando los haces eléctricos que recorrían los nervios de cada criatura viviente a kilómetros a la redonda.

—Basura tecnológica... -Vibró en su frecuencia interna al detectar un rastro electromagnético a lo lejos.

Sus pensamientos eran un torrente de odio hacia los cazadores de Cráneos. Esos seres con sus estúpidos camuflajes de luz, sus lanzas de metal forjado. Para el Voroes, ellos eran niños jugando a la guerra con juguetes brillantes. Él recordaba su propio rito de iniciación: los sacerdotes de su raza le habían abierto el torso con sierras de hueso, exponiendo su médula espinal mientras él permanecía consciente.

Le habían quemado los receptores de dolor uno a uno, cauterizando su sistema nervioso hasta que la agonía se convirtió en éxtasis. Un Voroes podía ser desmembrado vivo. Sus tripas podían colgar de sus muslos como guirnaldas sangrientas y él seguiría cazando, impulsado por una voluntad de hierro y una ausencia total de sufrimiento.

A unos metros, un puma herido por el impacto inicial intentaba arrastrarse soltando un gemido gutural. El Voroes se movió con una velocidad antinatural, sus pies de tres dedos hundiéndose en el barro. Sin un ápice de piedad, hundió sus garras de obsidiana en el lomo del felino.

El sonido fue un festín de texturas: El cuero rompiéndose el músculo, separándose del hueso. Con una precisión quirúrgica, el alienígena hundió sus dedos en la columna vertebral del animal. No buscaba la carne, buscaba el sistema nervioso central. Tiró con fuerza y el nervio óptico y la médula del puma salieron de la cavidad ósea con un chasquido húmedo colgando como un látigo blanquecino y brillante bajo la luz de la Luna.

El Voroes abrió una hendidura en su pecho, un esfínter de carne negra y depositó los nervios a un vibrantes en su interior. Los consumió no por hambre, sino por dominio. La sangre del puma caliente y espesa salpicó su rostro liso, escurriendo por la obsidiana como aceite sobre vidrio.

Se giró hacia el norte. Sus sensores detectaron un grupo de humanos: una patrulla de guardabosques, o quizás simples y bienes, con la mala suerte de existir. Podía verse un nervio centrales brillando en la distancia como bombillas listas para ser apagadas.

—Tierra de nadie -Pensó el Voroes, mientras su armadura se tensaba. —Tierra mía.

El alienígena se fundió con la niebla valdiviana, dejando atrás un rastro de mierda, sangre y árboles astillados.

La cacería ancestral no había hecho más que empezar y esta vez el depredador no buscaba trofeos de hueso, buscaba la esencia misma de la vida que corre por los nervios de los condenados.

Capítulos
1. Prólogo El Descenso de la Obsidiana
¡Cuéntale a Cattlyn Brennan lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

1

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

LUNA DE SANGRE

Rocio: Me gusto su forma de narrar la historia,los personajes muy bien presentados y logrados, Fué fácil de leer,No me gustan las historias de terror,pero logre terminarla y me gusto como desarrollo a los personajes,la trama está muy bien presentada, él inició no indica o no deja saber de lo que sé tratará...

Leer ahora
Entre las sombras

Claudia: Hasta ahora me gusta que a pesar de ser mates, no estén desesperados por estar juntos. Es más, me gustaría que ella pueda estar con alguien más, así se libra de lo que le significa ser la luna de esa manada. Total, el protagonista no quiere tener nadie que se vea perjudicado por estar justamente rel...

Leer ahora
El demonio del espejo

MyssEstela: El dominio del espejo me atrapó desde el principio. Es una historia de amor y deseo que se siente muy real y sincera. Me gustó cómo combina escenas eróticas con momentos emocionales profundos, sin que uno opacara al otro.Los personajes son muy humanos, con sus dudas y sentimientos, y eso hizo que me...

Leer ahora
Obsessed.

anabellefigueroa2: Me encantó ¡¡¡¡¡¡¡

Leer ahora
Experimento Metamorfo 001

Ynes: Hola..Verdaderamente interesante,la he leído super rápida,ya que cada capítulo es aditivo,quiero más, que imaginación bendita,felicitaciones al autor...

Leer ahora
The Dicer

Mourinin: Tanto la trama como sus personajes me encantaron, me quedé con ganas de más pero sinceramente apreció lo que llega a dar con tan pocos capitulos. Me dejó con las ganas de saber cómo se conocieron Jonathan y Oliver, pero por ahora me conformo con la pareja que se formó al final. Me encantó, una muy b...

Leer ahora
El gato de la sombras

Leiny: Valoro en gran parte su increíble imaginación, como cada paso parece ser una nueva dimensión, es definitivamente magia. A pesar de algunas inconsistencias gramaticales, la historia está bien desarrollada y tiene una trama que te hace querer devorar el libro en una tarde

Leer ahora
Propiedad de la bestia

Ruth: Está historia me va gustando mucho, tiene buenos personajes, la historia no es la típica de lobos alfas y omegas.La autora escribe fácil, la historia se lleva rápido y se mueve continuamente, eso me agrada mucho, me tiene al borde del asiento.

Leer ahora