LLAMADA A MEDIANOCHE ONE SHOT

Sinopsis

Una noche tranquila se quiebra con una llamada anónima que cambiará todo. Jimin, recién reconciliado con su esposo Jungkook, atiende el teléfono pensando en una emergencia… pero lo que encuentra es la voz rota de un desconocido al borde del colapso emocional. Lo que comienza como un error de marcación se convierte en una conversación íntima, desgarradora y reveladora, donde dos extraños se confían secretos que jamás dirían a quienes los conocen.

Genero:
Romance
Autor/a:
Kook4Minnie
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

LLAMADA A MEDIANOCHE O.S.


La luz de la luna se filtraba a través de las cortinas de seda, bañando el comedor en un tono azulado y pacífico.El reloj de pared marcaba las ocho de la tarde cuando el aroma a jazmín y estofado casero inundó el salón. Jimin, con las mejillas ligeramente sonrojadas por el calor de la cocina, terminaba de colocar los cubiertos mientras Jungkook lo observaba desde el umbral con una adoración que parecía renovarse cada segundo. La cena transcurrió entre risas, anécdotas del trabajo y pequeños gestos de una ternura casi empalagosa; Jungkook no perdía oportunidad para rozar sus dedos con los de su esposo o dejar besos castos en su cara.

--Estoy tan contento de que hayamos arreglado todo cariño --murmuró Jungkook dejando los cubiertos para inclinarse sobre la mesa y atrapar la mano de su esposo. Su mirada era una mezcla de adoración y alivio.

Jimin sonrió apretando sus dedos con suavidad.

--Son etapas Kookie. Las cicatrices solo demuestran que sobrevivimos a la caída, pero sabes que te amo, por encima de cualquier pelea.

--Y yo a ti bebé…jamás dejaré de amarte --respondió el pelinegro antes de levantarse para rodearlo con sus brazos.

Se despidieron en la entrada con un beso húmedo, lento y cargado de promesas, minutos después, la puerta se cerró y Jungkook marchó a su turno nocturno. Jimin lo vio marcharse, sintiéndose el hombre más afortunado del mundo, y se retiró a la cama, cayendo en un sueño profundo y reparador.

A mitad de la noche, un sonido estridente rasgó el silencio. El teléfono fijo de la mesilla vibraba con insistencia. Jimin se incorporó de golpe, con el corazón martilleando contra las costillas. ¿Jungkook? ¿Había tenido un accidente? ¿O quizás su familia en Busan? Con las manos temblorosas, descolgó el auricular. Al descolgar, no escuchó una voz conocida, sino un llanto desgarrador, un hipo violento que delataba un corazón roto.

--¿Diga? --su voz era un hilo de ansiedad.

Al otro lado no hubo palabras inmediatas, solo un llanto desgarrador. Un sollozo tan profundo y roto que a Jimin se le erizó la piel. Era la voz de un chico joven, alguien que parecía estarse ahogando en su propia agonía.

--¿Hola? ¿Quién es? --insistió Jimin entrando en estado de alerta.

--Hyung… lo siento… lo siento mucho, no sabia a quien llamar Hobi --balbuceó el chico entre espasmos de llanto-- No puedo… no puedo más.

Jimin suspiró, relajando los hombros al notar que no era una emergencia familiar, pero el dolor en esa voz no le permitió colgar.

--Lo siento mucho pequeño, pero creo que te has equivocado de número, no sé quién eres y definitivamente no soy Hobi.

Se produjo un silencio pesado, interrumpido por un hipido.

--Perdón… quería llamar a mi mejor amigo… lo necesito tanto que quizás… y he llorado tanto que las lágrimas no me dejaron ver bien las teclas, perdona que te haya despertado.

--No te preocupes --respondió Jimin con una dulzura natural-- Mira, no soy tu mejor amigo, pero si quieres podemos hablar, intenta tranquilizarte. No podré volver a dormir sabiendo que estás ahí fuera sintiéndote solo y necesitando alguien con quien desahogarte.

--No sé… eres un desconocido. Me da cosa contar mi vida a alguien que no me conoce --murmuró el chico cuya respiración empezaba a estabilizarse.

--A veces es mejor así --razonó Jimin acomodándose contra el cabecero-- Tengo un amigo psicólogo que siempre dice que es más fácil hablar con un extraño. Alguien que no usará tus secretos para dañarte porque no sabe ni tu nombre. Hagamos un trato, para que no haya problemas, usemos apodos ¿Te parece bien?

--Está bien… --el chico soltó una risita nerviosa-- Yo seré… Goku.

Jimin sonrió en la oscuridad.

--Me parece bien Goku. Yo seré Sasori, ahora cuéntame, ¿qué te ha puesto tan triste?

Goku comenzó a relatar su historia. Le contó que hace un año conoció a un hombre en el autobús, fue un encuentro fortuito, amable, que se repitió en una cafetería días después. Intercambiaron confidencias y terminaron quedando una noche para tomar algo. Entre el alcohol y la química, terminaron en la cama.

--Parece una bonita historia de amor --comentó Jimin con interés.

--No creas.--la felicidad duró poco. A los meses de vernos a escondidas, casi siempre de noche o de madrugada, me confesó que estaba casado. Me dijo que tenía la cabeza hecha un lío. El problema, Sasori, es que yo ya estaba enamorado hasta el tuétano. Acepté ser… su amante. Él me trata tan bien… es lindo, delicado y a la vez fogoso. Me lleva al cielo cada vez que está dentro de mí.

--Sigo sin ver el problema Goku. Tú consentiste esa situación desde el principio ¿no?

--Sí, hasta ese momento aguantaba, aunque me doliera saber que sus labios besaban a otra persona y que dormían juntos... Pero empezó a ser más cariñoso, a pasar más tiempo conmigo… me prometió que se divorciaría, que llevaban un tiempo donde todo iba mal. Me dio esperanzas.

De pronto, Goku volvió a romperse. Sus gritos a través del teléfono eran punzantes, llenos de una rabia que parecía quemar la línea.

--¡Cálmate, Goku! Suéltalo todo, vamos, no estás solo.

--Todo iba de maravilla --prosiguió el chico tras calmarse-- Conoció a mi hermano y mi mejor amigo… caminábamos de la mano a veces. Pero hace un par de semanas cambió, se volvió de nuevo distante. Me hacía el amor, pero sin ganas, como si fuera un trámite. No sé si me entiendes.

Jimin frunció el ceño, pensando en su propia vida.

--No, lo siento. Mi pareja y yo siempre hemos sido muy fogosos, es de los que le gusta duro, entregándose por completo.

Goku soltó una risa triste.

--Qué suerte tienes Sasori… Bueno sigo, esta noche venía a quedarse conmigo, como siempre. Pero cuando fui a mirar la hora en su móvil, me lo quitó con una mala cara que no le conocía. Le pregunté qué le pasaba y me gritó: “Pídeme la hora a mí, ya tengo a mi pareja para que me controle”. Me destrozó.

--¿Tu pareja? ¿Y yo qué soy? Se rió en mi cara, me cogió del mentón y me dijo: “Solo eres mi amante, pequeño. Mientras esto dure, puedes llamarte mi compañero de aventura”.

Jimin sintió una náusea repentina.

--¿Te dijo que solo te utilizaba para el sexo?

--Sí, me dijo que ambos lo disfrutábamos, que no me hiciera la víctima. Le tiré la copa encima y empezamos una discusión horrible. Le grité que era una mierda de hombre, que necesitaba ser infiel para sentirse fuerte, que seguro su pareja era alguien poco agraciado o con mal cuerpo y que por eso me buscaba a mí.

--¿Y qué hizo él? ¿ te pegó?

--No, me miró con un orgullo que me dio asco y me dijo “No hay color entre tú y mi pareja. Él tiene una belleza sobrenatural, un cuerpo de infarto y el mejor trasero que este mundo ha visto”. Le pregunté que si era tan perfecto por qué le era infiel. Me dijo que su pareja era tan importante que no quería molestarlo con sus deseos de sexo desenfrenado, así que lo dejaba descansar y me utilizaba a mí para saciarse. Me confesó que se acuesta con él cada vez que puede y que es como subir al cielo. Se puso una camiseta de mi universidad de Seúl que yo le presté, y se fue

Jimin apretó el auricular sintiendo un escalofrío.

--¿Su pareja es un hombre?

--Sí lo es, y por lo visto uno muy guapo. El problema, Sasori, es que se ha ido y ya lo echo de menos, no puedo vivir sin él, lo amo más que a mí mismo.

--Goku escúchame. No piensas con claridad ahora mismo, llama a tu amigo, a Hobi, y vete con él un par de días. Si tanto lo amas, lucha pero con la mente fría. Demuéstrale que si es infiel es porque algo falla, no dejes que lo disfrace con excusas.

La respiración del chico se suavizó.

--Tienes razón, Sasori…eso haré. Gracias por escucharme, eres un buen hombre. Espero que tu matrimonio sea feliz y que te cuide como te mereces, eres muy especial.

--Gracias Goku…yo también te deseo lo mejor.

--¿Volveremos a hablar Sasori? Dame tu número si quieres, seamos amigos.

--Creo que es mejor dejarlo al destino --concluyó Jimin-- Quizás te equivoques de nuevo al marcar o nos veamos fuera algún día de compras o tomando un café…reconocería tu voz sin dudarlo.

--Y yo la tuya…gracias por todo y cuídate.

Jimin colgó sintiéndose extrañamente inquieto. Fue a la cocina a prepararse un poco de leche tibia para calmar los nervios y poder continuar su sueño. Mientras bebía su leche, escuchó el sonido de la cerradura electrónica, Jungkook estaba de vuelta.

--Oh, ¿está despierto mi hermoso esposo? --Jungkook entró con una sonrisa cansada, rodeando la cintura de Jimin para besarlo con la misma pasión de siempre.

Se separaron y Jungkook comenzó a quitarse la chaqueta. Jimin, con el vaso de leche en la mano, se quedó congelado al observar a su marido. Un ruido seco resonó en los azulejos cuando el vaso se resbaló de sus dedos, haciéndose añicos.

--Kookie… ¿Qué llevas puesto? --le pregunta Jimin con la voz temblando.

Jungkook miró su torso y sonrió con naturalidad.

--¿ Esto?, Uno de los chicos dejó caer su bebida sobre mí en la oficina sin querer y alguien me prestó su camiseta. Es de la Universidad de Seúl ¿linda verdad?

Jimin retrocedió un paso, sintiendo que el mundo se desmoronaba bajo sus pies mientras la voz de “Goku” resonaba en su cabeza: “Se puso una camiseta de la Universidad de Seúl que yo le presté y se fue”.