Negro y Blanco IV: La noche aún no termina…

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Sinopsis

El incendio en Düsseldorf debía marcar el final. Pero cuando Sheryn Blanchett es trasladada gravemente herida al Düsseldorfer Krankenhaus, las pesadillas y la paranoia no desaparecen. Porque el horror sigue vivo. Visagemixte continúa libre por el pueblo. Y esta vez… está más decidido que nunca a matarla.

Genero:
Horror
Autor/a:
Matthew Leroy
Estado:
Completado
Capítulos:
16
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

La noche fría

El frío había cubierto Bleichstadt como una enfermedad silenciosa.

El cielo estaba completamente oscuro.

Sin estrellas.

Sin luna.

Solo nubes pesadas desplazándose lentamente sobre la ciudad.

Las calles permanecían húmedas.

Vacías.

Las luces de algunos edificios seguían encendidas, pero apenas lograban atravesar la niebla helada que comenzaba a extenderse entre avenidas y callejones.

Y a lo lejos…

Sirenas.

Todavía.

Intermitentes.

Persistentes.

Como si la ciudad aún no terminara de comprender lo que había ocurrido horas atrás en Düsseldorf.

Dentro del Krankenhaus Bleichstadt, el ambiente era distinto.

Más blanco.

Más silencioso.

Pero no más tranquilo.

Los pasillos olían a desinfectante.

A medicamentos.

A agotamiento.

Algunas enfermeras caminaban rápidamente de un lado a otro.

Murmurando cosas entre ellas.

La televisión de recepción seguía encendida.

Noticias.

Incendio.

Desaparecidos.

Investigación.

Palabras sueltas.

Nadie tenía respuestas claras todavía.

En una habitación apartada del segundo piso…

El sonido constante de un monitor rompía el silencio.

Bip.

Bip.

Bip.

Sobre la cama, Nicole Braun permanecía inmóvil.

Vendajes alrededor de su brazo.

Moretones visibles sobre la piel.

Respiración lenta.

Pesada.

Las luces del techo iluminaban débilmente su rostro.

Por unos segundos…

Nada ocurrió.

Hasta que—

Sus dedos se movieron apenas.

Luego otro pequeño movimiento.

Su respiración cambió.

Más inestable.

Y lentamente…

Nicole abrió los ojos.

La luz blanca del techo la golpeó inmediatamente.

Frunció el ceño.

Todo estaba desenfocado.

Confuso.

El monitor seguía sonando cerca de ella.

Bip.

Bip.

Nicole tragó saliva.

La garganta le ardía.

Intentó incorporarse un poco.

El dolor la atravesó de inmediato.

—Ah… —murmuró débilmente.

Su cuerpo se sentía pesado.

Como si hubiera dormido durante semanas.

Miró alrededor lentamente.

La habitación.

Las cortinas blancas.

La ventana oscura.

La lluvia golpeando suavemente el vidrio.

Sus ojos se abrieron más.

Giró rápidamente la cabeza.

No había nadie.

—¿Sheryn…? —susurró.

Silencio.

Nicole respiró con dificultad.

Intentó alcanzar algo.

Agua.

Tenía la garganta completamente seca.

Sus dedos rozaron la pequeña mesa junto a la cama.

Un vaso vacío.

Y algo más.

Un sobre.

Nicole frunció el ceño.

Lo tomó lentamente.

Reconoció la letra al instante.

Su respiración se detuvo por un segundo.

Sheryn.

Rompió el sobre rápidamente.

Sacó la carta doblada.

Sus manos temblaban.

Y comenzó a leer.

“Hola, Nicole.

Quería dejarte un mensaje antes de irme.

Gracias por leer.”

Nicole parpadeó.

Confundida.

Volvió a leerla.

Más rápido esta vez.

Luego miró alrededor otra vez.

Como esperando verla aparecer.

Nada.

El vacío de la habitación comenzó a sentirse insoportable.

Nicole sintió algo horrible crecer dentro de su pecho.

—No… —susurró.

Recordó la última conversación.

La obsesión de Sheryn.

Düsseldorf.

Visagemixte.

El miedo le recorrió todo el cuerpo.

Nicole apartó las sábanas abruptamente.

El dolor regresó inmediatamente.

Pero no le importó.

Presionó el botón junto a la cama.

Una vez.

Otra.

Otra más.

El sonido llamó atención afuera.

Pasos rápidos acercándose.

La puerta se abrió.

Una enfermera apareció.

—¡Señorita Braun! —dijo sorprendida—. No debería levantarse todavía.

Nicole apenas la escuchó.

—¿Dónde está Sheryn? —preguntó inmediatamente.

La enfermera dudó.

—Ella salió hace un rato…

Nicole sintió un vacío helado en el estómago.

—¿A dónde fue?

—No lo sabemos exactamente…

Nicole apretó la carta entre sus dedos.

Su respiración comenzó a acelerarse.

—Fue a Düsseldorf —dijo rápidamente—. Ella fue a Düsseldorf.

La enfermera frunció el ceño.

—¿Qué?

Nicole la miró desesperadamente.

—¡Tienen que llamar a la policía ahora mismo!

—Señorita, tranquilícese—

—¡NO! —gritó Nicole.

El monitor comenzó a alterarse.

Bip bip bip bip—

—¡Hay alguien intentando matarla!

La enfermera quedó congelada unos segundos.

Nicole respiraba cada vez peor.

Su mirada llena de terror.

Real.

—Visagemixte sigue vivo… —susurró.

El silencio cayó sobre la habitación.

Afuera…

La lluvia seguía cayendo sobre Bleichstadt.

Y muy lejos de ahí…

En Düsseldorf…

El incendio todavía no terminaba de apagarse.