El llamado de las sombras
El bosque no estaba en silencio.
Estaba escuchando.
Less lo sintió antes de entenderlo. No era el viento moviendo los árboles… era algo más profundo, como si el mismo Bosque de Lúmina respirara lentamente, observándolo desde todos los ángulos posibles.
—Otra vez ese sonido… —susurró.
Desde hace días, una voz lo llamaba.
No tenía palabras claras.
No tenía forma.
Pero siempre venía del mismo lugar.
El bosque.
Less apretó su mano sin darse cuenta. No sabía por qué, pero a veces su palma ardía ligeramente, como si algo dentro de él respondiera a ese llamado.
—No es real… —intentó convencerse.
Pero el bosque nunca mentía.
Esa noche, el aire cambió.
Los animales dejaron de moverse.
Incluso los insectos desaparecieron.
El silencio se volvió tan pesado que dolía.
Y entonces… la voz volvió.
Pero esta vez no fue un susurro.
Fue una orden.
Less.
El chico dio un paso atrás.
—¿Quién está ahí?
Nada respondió.
Solo el viento se detuvo por completo.
Y por primera vez, el bosque no pareció un lugar.
Sino una presencia.
Less sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
La voz volvió, más clara… más cercana.
No huyas.
El suelo bajo sus pies tembló levemente.
Su mano volvió a arder.
Esta vez más fuerte.
Less cayó de rodillas, sosteniendo su palma.
—¡¿Qué me está pasando?!
El bosque no respondió.
Pero algo dentro de él sí.
Como si una parte de su existencia estuviera despertando… sin su permiso.
Y en la distancia, entre los árboles más oscuros del Bosque de Lúmina…
Algo lo estaba mirando.
Esperándolo.
Siempre lo había estado esperando.








