"EL PRELUDIO DEL NUEVO MUNDO"

Año 1945. El mundo cerró una etapa oscura. El holocausto llegaba a su fin con la explosión de dos bombas atómicas. El fin de la guerra... y el comienzo de una nueva etapa en la tierra. Las bombas atómicas solo fueron el preludio de un nuevo mundo. Algunos murieron por la radiación. Otros evolucionaron y su cuerpo se acostumbró a la radiación. Pero el caos llegó con los primeros descendientes, que evolucionaron asimilando la radiación y desarrollando una mutación en su cuerpo incontrolable. Los primeros seres humanos con ADN modificado. El gobierno los mantuvo en cuarentena preventiva en su etapa de descubrimiento, desatando un colapso y una confrontación directa con los transmutados. Tras 5 años de experimentos biológicos dolorosos, deformaciones y muerte. La aparición de Debra Hartmann y James Ryan, dos de los transmutados más poderosos de la historia del país. Volcó el tablero por completo poniendo de rodillas al pais. Y aunque se logró la paz...
—¡Espera! ¡Espera! ¿Qué se supone que es eso, señorita Weaver? ¿Por qué me está contando sobre la historia de los transmutados?
Sentada sobre su asiento al lado del diván se encontraba una mujer afroamericana de cabello corto y lentes. Vestida con una falda larga y una camisa blanca, sube su pierna encima de la otra transmitiéndole con vos serena.
—Es... Es lo que estaba escrito. Ellos dejaban un panfleto. Siempre que cometían un asesinato. Justificaban sus asesinatos... Y de esa manera, sabíamos que eran ellos doctora Cooper.
La mujer sobre el diván de un largo cabello pelirrojo, vestida con jeans azules, un chaleco de fuerza y un collar de contención en el cuello, aprieta sus puños y presiona sus ojos con fuerza antes de responder.
—¿Ellos? ¿Era más de uno? ¿Cuántos eran exactamente, señorita Weaver?—cuestiona la doctora sobre su silla.
—No... No sabemos cuántos eran. Eran una especie de culto o secta satánica. Son las evidencias que teníamos hasta el momento.—responde la joven sobre el diván girando su cabeza hacia el lado opuesto.
—Muy buen. Continúe entonces. Cuénteme lo que pasó ese día.—pregunta la doctora anotando en su carpeta imperturbable.
—Ese día... Estaba lloviendo. El detective Bishop Llamo a Dominic y el se comunicó con nosotros. Dominic estaba fuera de la ciudad. Los S.T.A.R.S lo habían llamado. Pero aún no lo sabíamos.—contesta la joven pelirroja con una mueca de dolor dibujándose sobre su rostro.-Sam solo... No estaba concentrado en el caso.
Ubicación: Bosque nacional de Cibola. Nuevo México. 25 kilómetros al Este de la Ciudad de Albuquerque. 07:30 A.M hora local.
—Ah Clara... Estaba pensando. Hoy abre el restaurante a dos cuadras de la oficina ¿No te gustaría ir a comer algo mientras revisamos los expedientes del caso?
gira levemente la cabeza al caminar bajo la ligera lluvia la figura de un joven de cabello rubio y largo hasta sus hombros. Vestido con jeans azules y una remera corta pese al clima buscando con sus ojos claros la mirada de la joven a su lado.
—Sam... Concéntrate, ahora no es el momento. Estamos entrando a una escena de un crimen. Compórtate como corresponde.
La joven a su derecha se coloca la capucha de su campera azul, desviando incomoda la mirada agitando su larga cabellera pelirroja como cortina y entornando sus ojos azules en busca del apoyo de su amiga intentando esquivar los charcos de agua bajo sus botas de cuero que salpicaban sobre sus jeans.
—¡Ah, no lo puedo creer! Maldito hijo de... le aposté a Lily recién que intentarías invitarla al nuevo restaurante.
A la izquierda de Sam se ríe a carcajadas un joven de cabellera castaña y ojos oscuros al lado de Sam golpeándose los jeans rotos en la zona del muslo de forma exagerada.
—No... Te juro que yo no aposté nada Clara. Dante estamos por ver un maldito cadáver ¿Puedes dejar de decir estupideces?
Se queja Lily a la derecha de Clara frotando sus brazos por encima de su pulóver de lana a rayas y la lluvia cayendo por su cabello rubio ondulado y llegando a su rostro pálido por su parietal izquierdo rapado antes de enfocar sus ojos azules en su amiga.
—Sam, ya supéralo amigo conocemos a Clara desde hace tres años. ¿Cuándo la has oído hablar de un romance o un novio? Lo único que menciona es a su novio de la infancia. Se quedó perdida en el tiempo y tú enamorado de una cara bonita.—Se burla Dante con una mueca de fastidio.
—Detectives... Me alegra ver la capacidad que tienen para que está mierda no los afecte. Mi esposa ayer me mandó a dormir al sillón por tener tantas fotos de cadáveres en la mesa.
Alega con ironía el oficial parado frente a los jóvenes, con su gabardina oscura empapada por la lluvia al igual que su cabello castaño peinado hacia atrás. Se pasa la mano por su oreja derecha, donde lleva un pendiente en forma de aro, como un tic.
—Suena... Como una noche de mucho café y poco sueño. Espero que al menos haya conseguido algo beneficioso para el caso detective Bishop.—responde Sam tratando de desviar el foco de atención de su fallido intento de cortejo.
—A mi me suena que fue una mierda detective. Dígame qué no me hizo madrugar solo para decirme que por fin logró ganarle una discusión a su esposa.—se queja Dante cruzándose de brazos al detenerse a su lado.
—Ja... Muchacho el día que eso pase ni siquiera me voy a presentar a trabajar—sonríe con ironía el veterano detective sacando su celular para escribir un mensaje antes de continuar—femenina. Treinta y dos años... Embarazada. Lamentablemente el feto no se encontraba con el cuerpo de la mujer.
—¿Embarazada? ¡Que malditos enfermos! Y entonces...¿Dónde estaba el feto?—la piel del rostro de Lily se vuelve algo pálida y su boca se entreabre de la sorpresa y la indignación.
—¡Por dios! ¿Y se lo quitaron antes o después de su muerte?—cuestiona Clara apretando los puños y cruzándose de brazos con amargura.
—Pues no se... El feto aún no lo encontramos. No estaba con el cuerpo. Y en cuanto a lo otro. Sospecho que fue antes de su muerte. La mujer presenta signos de desangramiento. Apenas la encontramos y llame a Dominic.—responde Bishop escondiendo sus manos en los bolsillos de su gabardina y la lluvia mojando su rostro.
—Maldición... Que manera de morir más horrible. Ok tienes razón. Ya no los apoyo. Se fueron al carajo estos imbéciles—alega Dante levantando ambas manos en señal de rendición.
—No tenías que apoyarlos desde un principio Dan. Matar no va a hacer que la gente deje de odiarnos. Solo hará que nos vuelvan a temer. Hay gente en casa que esperaba que volviera ¿Crees que esa gente va a entender que no tienen que guardarnos rencor?—interviene Clara fulminando con la mirada a su joven compañero con los dientes apretados.
—Bueno... Clara tiene razón en algo hijo. El marido de la víctima fue todos los días a la jefatura desde la desaparición de su mujer. La verdad no tengo idea de cómo le voy a decir que a su mujer le arrancaron a su hija y la dejaron desangrarse. No creo que eso le genere empatía por los transmutados.—explica Bishop sacando un cigarrillo de su bolsillo para llevárselo a la boca.
—¿Podemos ver el cuerpo detective Bishop? ¿Hace cuánto que fue encontrada?—cuestiona Sam tratando de volver a enfocar a sus compañeros.
—Claro... Vengan. La encontraron hace doce horas. Tres hombres del servicio de pesca y vida silvestre. La muerte de la mujer se produjo dentro de esas doce horas.—responde Bishop sacando un encendedor y encendiendo su cigarrillo.
—Dentro... de las doce horas ¿La mujer estaba viva cuando la encontraron entonces?—la cara de Lily pierde ligeramente el color al oírlo, abriendo los ojos por la sorpresa.
Bishop asiente con la cabeza y voltea caminando hacia un pequeño gazebo donde yacía el cuerpo inerte de la mujer. Una mujer de cabello castaño, vestida solo con unos jeans sucios y rotos, un corte en la parte baja del abdomen con manchas de abundante sangre alrededor. Tenía las muñecas marcadas, un corte en el labio y un golpe en el pómulo izquierdo.
—Los tres hombres estaban haciendo su recorrido en la zona. Cuando llegaron mis chicos intentaron revivirla torpemente. Más coraje que sabiduría. Pero nada pudieron hacer.—alega Bishop sacando el cigarrillo de su boca y expulsando el humo.
Una mujer de piel morena, ojos oscuros y vestida con su uniforme policial azul ligeramente húmedo junto con su cabello castaño ondulado sostenido en una coleta, entra al gazebo con ambas manos en su cinturón antes de interrumpir.
—Disculpe detective. Lamento interrumpirlo. Hay dos hombres del ejército afuera. Solicitan hablar con los detectives.
—Oficial Ramírez. Chicos les presento a la Oficial Laura Ramírez. Ella trabaja conmigo en el caso ¿Dices que del ejército? Dile que en un minuto salgo.—voltea Bishop señalando con un dedo a la oficial y mirando a los jóvenes.
—Buenos días chicos... Chicas. Ah no, no es a usted a quien buscan detective. Es a los jóvenes detectives.—responde Ramírez con un leve asentimiento de cabeza.
—¿A nosotros? No entiendo porque el ejército podría estar buscándonos. Nosotros no tenemos ninguna relación con ellos.—pone Sam el dedo índice en su pecho mirando a Bishop y sus compañeros confundido.
—Bueno... Estoy confundido oficial Ramírez. El detective a cargo de la investigación soy yo y aquí no ha muerto ningún militar ni tampoco estamos cerca de alguna base.—alega Bishop frunciendo levemente el ceño para replicarle a la Oficial.
—No lo sé detective. Solo solicitaron hablar con los chicos. Dicen que vienen de parte de Dominic Shaw.—argumenta Ramírez dando un paso al costado y señalando con una mano detrás de ella dónde se encontraban ambos soldados.
—Mierda ¿El ejército? Dominic nos dijo que iba a estar afuera para tomar un caso importante, pero ¿El ejército?—abre los ojos Dante incrédulo observando a ambos oficiales.
Bishop suelta un bufido de molestia y se acerca caminando a los dos hombres afuera del cordón, sintiendo a espaldas de el la caminata de los jóvenes detectives. Bishop se para detrás del cordón policial sacando la cadenita del cuello, su placa y dirigiéndose a ambos informa.
—Buenos días. Detective Frank Bishop. Estoy a cargo de la investigación y de los jóvenes detectives que prestan ayuda a la misma ¿En qué puedo ayudarlos?
Uno de los soldados, vestido con su uniforme camuflado del ejército y una gorra, levanta la barbilla mostrando un rostro visiblemente más joven ojos claros y la barba recién rasurada, se cuadra derecho poniendo sus manos en la espalda para contestar.
—Buenos días señor. Soy el Cabo Alan Henderson acompañado por el soldado raso Nathan Davis. Venimos en representación del Coronel Morrison a la entrega de un mensaje para los detectives a cargo de Dominic Shaw.
—Buenos días, soy Clara Weaver. Soy una de las detectives de Dominic Shaw. En este momento estamos en un caso ¿Sucedió algo importante?—cuestiona la joven pelirroja colocándose al lado del detective.
El segundo soldado un poco mayor al anterior con cabello castaño corto pero más largo que el anterior ojos oscuros y un poco más delgado que el anterior da un paso al frente con ambos brazos tensos a los costados de su cuerpo.
—El coronel Morrison solicita a los detectives Hayes, Wolf, Weaver y Shaw para una investigación de campo. A la búsqueda de un desaparecido.
—A ver, a ver... Si miran a su alrededor tenemos una escena del crimen y al menos una docena más así, y no solo eso si no que también tenemos desaparecidos por encontrar y si no lo hacemos los muertos van a seguir cayendo no se si lo notaron.—responde Bishop soltando su cigarro en el suelo y pisoteándolo con fuerza.
—Ah disculpen. Lo que el detective Bishop intenta decir es que hay una matanza indiscriminada. Una secta asesina que está sembrando pánico en todo el estado y tenemos el tiempo en contra, se han reportado más desaparecidos.—explica Sam respetuosamente intentando conciliar.
—Lo entendemos detectives. No es nuestra intención hacerles perder el tiempo. Precisamente por eso estamos aquí.—alega Davis asintiendo con la cabeza.
—El caso por el que venimos. Está conectado con su investigación detectives. Es obra del culto al que persiguen. El desaparecido es de una vital importancia. De no encontrarlo las víctimas solo aumentaran drásticamente.—añade Henderson con severidad repasando con la mirada a los jóvenes.
—¡Espera! ¿Aumentar drásticamente? ¿Quien es el desaparecido? ¿De quién estamos hablando? ¿Del presidente?—cuestiona Dante irónicamente soltando un bufido de incredulidad.
—Dan cállate. No es el momento, esto es algo serio. Si lo que dicen es verdad esto se volvió mucho más peligroso de lo que ya era. Está hablando de muchas más víctimas.—lo abofetea Lily en la nuca regañándolo con la voz aguda de la preocupación y el temor.
—Sabes... En esto coincido con el muchacho ¿Quién carajo es el desaparecido? Tenemos al menos 4 desaparecidos más ¿Por qué uno más sería tan importante?—interviene Bishop con rabia contenida.
—Eso es información confidencial que no tenemos permitido revelar detective Bishop. Lo que hemos dicho hasta ahora es lo que podemos revelar.—alega Davis con un tono de voz más relajado, evadiendo la intranquilidad del detective.
—El coronel Morrison los espera mañana en la mañana. A las nueve AM para ser exactos. Ciento cincuenta kilómetros al suroeste de aquí. El búnker militar en jornada del muerto.—gira Henderson señalando con un dedo hacia el sur.
—Esperen un minuto. El detective a cargo del caso soy yo. La información relevante de los archivos está en mi poder ¿Por qué solo los querría a ellos? ¿Qué fue lo que les dijo Dominic?—entrecierra los ojos Bishop examinando a la pareja de soldados.
—Irrelevante detective Bishop. El señor Shaw estará mañana en la base. Nosotros hemos venido a comunicar una decisión tomada por el mismísimo detective. Nos retiramos. Que tengan buen día.—contesta Henderson antes de voltear para subir al Jeep con Davis y retirarse.
—Bueno... No se que decir detective Bishop. Esto es... Increíble. No se que es lo que habrá arreglado Dominic con ellos.—alega Clara girando sobre si misma para disculparse al tiempo que la lluvia cae sobre su rostro.
—No es increíble Clara. Es una mierda de suerte. Solo queda acoplarse. Lo importante no es la compañía. Es no perder de vista el objetivo, si con ellos logramos acercarnos... Es una oportunidad que no pueden rechazar.—responde Bishop con una mueca de fastidio.
—Y tu crees... ¿Crees que con ellos podremos acercarnos? Ellos no tienen ni idea de investigación. Solo resuelven todo con violencia.—voltea Sam parándose al lado de clara para cubrirla de la lluvia.
—Si me lo preguntas a mi. No tenemos una buena historia con esos malditos y si ellos son los damnificados no quiero estar cerca para que se desquiten conmigo. Aquí hay algo que no me gusta y yo no quiero ser pollo en su parrilla.—comenta Dante con sarcasmo mirando la salida de los militares.
—Callate Dan...—rueda los ojos Lily con resignación antes de dirigirse al detective—Bueno... Dijeron que tenían un desaparecido importante. Tal vez haya alguna pista ahí ¿O no?
—Mira Lily... No se quién carajo sea ese desaparecido. Pero una cosa es segura. Ellos tienen información que nosotros no. Si no, no nos hubieran interrumpido. Y esa información la necesitamos. Consíganla. Estaremos en contacto.—responde Bishop volviendo a encender un cigarro con la mirada puesta en la salida de los soldados.
Final del primer Acto.







![Omega Of The Moon [KOOKMIN]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_5d69c853fece43fa14845a8b39b9f701.jpg)

me gusto mucho
Gracias, cuál fue tu capitulo favorito?