Capítulo 1: Leila
-¿Cuándo terminas tu turno?
-Pues...- miró a Leila, que la asintió de vuelta- en quince minutos salgo.
-Perfecto, ponme un café mientras espero a que salgas.
-Hecho- se sonrieron mutuamente.
Ambos continuaron hablando un rato, hasta que Olivia le puso el café y vino a hablar conmigo a la salita de descanso. En esta sala pasábamos la mayor parte del tiempo sentadas en un sofá negro, aunque antes creo que era blanco. Las paredes estaban decoradas con armarios para dejar nuestras pertenencias personales, aun que casi siempre las dejamos en una mesa al lado del sofá. Además la habitación personalmente tenía un toque perturbador, ya que nuestro jefe decidió poner algunos cuadros pintados por su mujer por toda la cafetería. Se supone que esos cuadros los pintó la mujer de mi jefe, aun que cualquiera lo diría, porque mi sobrino de dos años pinta muchísimo mejor que eso.
-Muchas gracias Leila, te debo una por cubrir mi turno.
-No hay de que, pero Oli me debes ya muchas.
-Lo se, pero es que...- Oli se quedo mirando hacia la barra, que estaba detrás de mi.
-¿Es que qué? ¿Ya te está haciendo ojitos otra vez? Es que no podéis estar separados el uno del otro ni...- Cuando miré detrás de mi, me quede sin palabras. Allí estaba nuestro jefe, y no tenía cara de traer buenas noticias. Siempre que venía era para informarnos de algo grave, pocas veces era para lo contrario. De hecho Oli y yo lo llamábamos el cuervo en vez de Nick, ya que siempre vestía de negro y tenía esa mirada fría.
-Buenos días, se os ve muy ocupadas hablando como para atender a la clientela, asique ya para hablar conmigo ni me lo imagino.
Mire a Oli y efectivamente su cara me confirmó de que Nick no venía contento, para variar.
-Perdón jefe, pero es que hoy no hay mucha clientela así que decidimos aprovechar y ordenar el almacén y la salita- dijo Olivia.
-Pues eso lo ordenáis cuando cerréis la cafetería, pero no ahora que esta abierta al público. Porque si alguien pasa y no ve a nadie en la barra atendiendo se puede ir, y eso significa que perdemos clientes y dinero. Y eso es inaceptable- Dijo Nick cabreado
-Lo sentimos Nick, ya habíamos terminado de ordenarlo todo.- Espero que en su visita sorpresa no se lo ocurriera pasar a ver como de ordenado estaba, porque realmente eso necesitaba ordenarse- ¿Nos podrías decir a que se debe tu presencia, jefe?
-Sí por su puesto, pero antes ponerme un café con leche semidesnatada y con mucha vainilla, como ya sabéis que me gusta. Te espero a ti, Leila, en esa mesa de allí.
Cuando se alejo mire a Olivia, ella ya estaba de camino hacia donde estaba Bruno esperándola para irse. Asique empecé a prepararle el café a Nick para llevárselo y saber que asunto quería tratar esta vez.








