Chapter 1
La tormenta rugía sobre los acantilados del Reino de Elaria.
Las olas chocaban contra las rocas muchos metros más abajo, levantando columnas de espuma blanca que desaparecían en la oscuridad de la noche.
Luna sostenía su espada con manos temblorosas.
Frente a ella estaba Max.
Su mejor amigo.
El niño con quien había crecido.
El compañero con quien aprendió a montar a caballo, a luchar con espada y a soñar con aventuras imposibles.
Y ahora era la persona que más temía.
-No tiene por qué terminar así -dijo Luna con la voz quebrada.
La lluvia empapaba el cabello oscuro de Max mientras una sonrisa amarga cruzaba su rostro.
-Sí tiene que terminar así.
A unos metros de distancia, Leo permanecía herido de rodillas. La sangre manchaba su camisa mientras intentaba levantarse una y otra vez.
-Max... -murmuró Luna-. Por favor.
-Te di años para que me miraras -respondió él-. Años para que entendieras que nadie te amaría como yo.
Luna sintió un nudo en la garganta.
Jamás había imaginado que aquellos sentimientos existieran.
Jamás.
-Eres mi mejor amigo.
Aquellas palabras parecieron herirlo más que cualquier espada.
-Y él es tu prometido.
Max señaló a Leo.
-Dime, Luna. Elige.
El viento azotó el borde del acantilado.
-¿Qué?
-Elige entre él o yo.
Leo intentó acercarse.
-Luna, no le hagas caso...
Max levantó la espada.
-Una palabra más y lo mato.
El silencio cayó sobre ellos.
Luna observó a los dos hombres más importantes de su vida.
Uno era el hombre que amaba.
El otro era el amigo que creía conocer.
Pero ninguno parecía dispuesto a ceder.
-Max... esto no es amor.
-Lo es.
-No. El amor no obliga a elegir.
Por primera vez, la mirada de Max vaciló.
Solo por un instante.
Después volvió a endurecerse.
-Entonces tomaré el reino por la fuerza. Y cuando sea rey, estarás a mi lado.
-Nunca.
La palabra salió firme.
Definitiva.
La expresión de Max se quebró.
Y Luna comprendió algo terrible.
Había perdido a su amigo mucho antes de llegar a ese acantilado.
Las lágrimas se mezclaron con la lluvia sobre sus mejillas.
-Si todo esto es por mí...
Max dio un paso hacia ella.
-Luna...
-...prefiero morir.
El mundo pareció detenerse.
Leo abrió los ojos con horror.
-¡LUNA!
Max extendió una mano.
Demasiado tarde.
Ella retrocedió un paso.
Luego otro.
Y se dejó caer.
El grito de ambos hombres quedó atrás mientras el vacío la envolvía.
El océano oscuro se acercaba cada vez más rápido.
La lluvia golpeaba su rostro.
El viento arrancaba el aire de sus pulmones.
Y justo antes de tocar el agua...
Una luz azul surgió de las profundidades.
Una luz imposible.
Una luz que parecía estar esperándola.
Entonces todo se volvió negro.








