𝐇𝐎𝐓- JakeHoon
No sabia que ocurría entre ellos, no sabía que ocurría con él, no tenía idea, ni la más mínima de que ocurría con Sunghoon.
Estaban irritables y discutían por la más mínima cosa. Si Jake movía las sillas de la sala, si Jake cambiaba las sabanas azules por aquellas blancas sin chistes, incluso por si se le pasaba por la cabeza comprar una marca diferente de leche para variar. En realidad Sunghoon estaba irritable y Jake no soportaba que encontrara siempre una forma de pelear con él como si quisiera desquitarse de todas sus frustraciones con lo que fuera que hiciera.
Se encontraban en una de esas tardes incómodas, estaban peleados, habían perdido la cuenta de cuánto lo había hecho en esta semana y eso los estaba perturbando. No eran la relación perfecta pero sin duda nunca habían llegado a tales extremos aún sabiendo que de a primeras toda relación tenía sus altibajos suponiendo ambos que está era el tropiezo.
Al final no importaba cuánto discutieran, por sus cabezas no pasaba la idea de separarse, era más que costumbre luego de ocho años de relación, era más que verse y quedarse prendado del atractivo del otro, era mucho más que solo me gustas. Y sin embargo ahí estaban en sillones diferentes haciendo cosas ajenas aunque fingían prestar atención a la película puesta por el mayor. A pesar de eso el menor, Jake, no dejaba de dar varias miradas hacia su hombre, percatándose Sunghoon de esto llenandolo de irritabilidad, una que no comprendía puesto el contrario no le había hecho nada y de hecho aún con el enojo el castaño le veía con esos ojitos de cachorro que rogaban por atención. Sabía que tipo de hombre era Jake, no se dejaba mangonear y era un respondon incluso con él, sobre todo cuando sabía que era inocente, pero a la larga terminaba igual, buscando un momento para acercarse y preguntarle que sucedía. Algo que incrementaba sin razón su estado tan voluble e irritable.
—¿Qué?— soltó rudo para el menor con la voz filosa. El contrario no respondió y solo se le quedó viendo con ojitos lastimeros evitando responderle de mala forma a su novio. Volteo su rostro posándolo para ver aquella película aburrida. Sunghoon se sentía como un perro rabioso al cual le habían quitado su hueso preferido y extrañamente se sentía incómodo en su asiento, a pesar de las peleas, el pelinegro no podía evitar ese revoltijo en su estómago mientras miraba de soslayo a su atractiva pareja. Estaba inquieto y se sentía un poco mal por su actitud aunque no podía evitarla, no encontraba la forma de no estar a la defensiva. Aún así extrañamente sentía su cuerpo calentarse, sus piernas apretarse sintiendo una extraña humedad, dentro de su enojo había excitación.
¿Qué carajos le estaba sucediendo?... No podía querer sexo estando irritado y enojado con Jake… ¿O si? Ya no era un adolescente de 17 años así que le parecía estúpido, lo cual le hacía enojar aún más, como si fuera posible dejar entrar un enojo más. Increíble. Estaba caliente y molesto, quería explotar de tanta ira irracional aquella que estaba implantada hasta en sus venas. Aquella que hacía palpitar y contraer a su coño húmedo, no lo entendía pero pronto lo haría al sentir una pequeña molestia en su vientre bajo.
Sunghoon se removió incómodo en su asiento hasta que sintió su entrepierna más húmeda y pegajosa de lo normal. Era molesto, siempre lo fue. Tener vagina en lugar de un pene como un hombre normal siempre fue una tortura, hasta que conoció a Jake, su Jake. Ese Jake que ahora estaba jugando en su móvil haciéndole hervir la sangre solo porque el volumen estaba un poco audible.
—¿Puedes bajarle a esa maldita cosa?— soltó colérico mirando fijamente al castaño con reprimenda. Jake suspiro, un suspiro fuerte y agotado. Apagó su móvil y miró con molestia a Sunghoon. Aquella mirada de cachorro rogón no estaba, no brillaba con intenciones de saber que sucedía o que había hecho mal, solo estaba ahí viéndole con sus ojos oscuros profundos irradiando molestia… Calor, Sunghoon sentía calor del más puro, ese rostro duro viéndole con enojo lo revolvía. Simplemente quería ser jodido como si lo odiaran, quería que Jake lo follara de esa forma, sin compasión y con dureza, que su molestia se viera reflejada en fuertes embestidas, que lo tomara del pelo haciéndolo llorar.
Carajo— pensó apretando sus ojos y volteando el rostro al sentir la molestia tornarse en dolor. No lo vio pero la mirada de Jake se suavizó mostrando un poco de preocupación ante el ceño fruncido del pálido.
—¿Qué te sucede?— preguntó acercándose rápidamente sobreponiendo su diestra en la de Sunghoon que la apartó rápidamente.
—No me jodas, no me pasa nada— dijo siendo impulsivo viendo con algo de miedo a Jake quien solo lo miró con sorpresa y quizás tristeza, quiso disculparse pero un fuerte dolor le revolvió una vez más el estómago y se levantó de su asiento para dirigirse al cuarto de baño. Al estar ahí e inspeccionarse notó algo inusual en su ropa interior.— ¿Sangre?— vio con sorpresa las ligeras gotas de la misma, no era abundante pero era extraño. Todo lo era a pesar de su condición nunca había tenido indicios de que llegaría un día como este, su madre solo le había dado instrucciones y dicho algunas cosas sobre el periodo que siempre guardo con suma atención y cuidado en su memoria desde que cumplió los catorce, pero nunca se dio ese momento por lo que en aquel entonces se vio aliviado, ya tenía suficiente con ser un hombre con vagina, una tan sensible que el mas ligero roce le hacía lubricar, pero nunca como ahora. No sabia que sentir, tenía veinticinco años y hasta ahora dicha cosa hacia presencia. Soltó un suspiro mientras apretaba sus párpados una vez debido al revoltijo.
—Sunghoon… ¿Todo bien?— la voz amortiguada de Jake se escuchó después de unos ligeros golpes en la puerta, fue ahí cuando el pálido sintió el verdadero terror. Jake lo tomó sin importar que tuviera un coño… pero ¿Podría con él ahora? Su actitud era una mierda y resultaba que podía menstruar. Rio por lo bajo ante lo ridículo que se escuchaba— ¿Hoonie?— maldijo por dentro, maldijo su cuerpo, maldijo su estado y maldijo a Jake y su estúpido apodo bonito, ese que amaba escuchar pero que ahora estaba aborreciendo con locura y sin intención.
Sunghoon salió después de un rato viendo como Jake estaba recostado en una de las paredes esperando por su salida.
—Estoy menstruando— soltó como si nada haciendo que Jake le viera con extrañez y quizás con un brillo divertido, como si Sunghoon le estuviera gastando una broma, pero pronto se dio cuenta que hablaba enserio.
—Oh… Hablas enserio— Sunghoon resoplo poniendo los ojos en blanco y pasando por su lado hacia la recamara que compartían en busca de algunas pastillas, Jake le siguió con cuidado analizando aún aquello soltado por el mayor siguiendo los movimientos desordenado por el contrario con su mirada, recordando algo que seguro le haría ganar un regaño— Hoon… Ya no que-dan…— dijo bajo mordiendo su labio inferior esperando una reprimenda. Sunghoon no tuvo que esperar a que el menor dijera a qué se refería, conocía a Jake a la perfección.
—Jake… ¿Cuántas veces te he dicho que si te terminas las pastillas traigas más a casa?— el castaño se encogió en su lugar, al menos está vez no podría defenderse.
—Lo siento, Hoonie— dijo arrepentido— Lo olvidé— se excusó sintiéndose pequeño ante la mirada enojada de Sunghoon quien lo examinaba a detalle pensando en que incluso viéndose vulnerable por el regaño era caliente y lo excitaba de una manera que no entendía, quería decir… es Shim Jake es obvio, además todo de el le gustaba y lo encendía, pero ahora era diferente y ciertamente extraño, y difícil. No sabia cuando esa mierda se iría y cuando podría volver a follar con Jake, porque… seguro al bonito castaño su estado le parecería asqueroso, además que le hacia creer que cogería con el luego de tantos berrinches y de esa actitud de porquería que se estuvo cargando. Suspiró intentando no abrumarse con tantos pensamientos martillándolo esos que solo le provocaban jaqueca. Pero aún tenía ese problema, quería ser follado, pero entre sus ideas de animal necesitado no estaba pedirle a Jake tal cosa— Iré a comprarte otros y también te compraré toallas higiénicas o tampones ¿Qué prefieres?— preguntó no esperando una respuesta— ¿Sabes que? Te traeré todo lo que pueda servirte, cariño ¿Si?— Sunghoon quedó anonadado ante su actitud, Jake siempre se jacto que era el mimado de su familia, porque era el único hijo varón de sus padres e incluso de sus cinco hermanas mayores quienes también lo mimaron en sobre manera, era el favorito, algo que parecía no afectarlas y era de esa forma, eran cinco contra uno, pero todo eso también implico que supiera muchas cosas sobre las mujeres y sus ciclos menstruales, y en esos días no eran las más amorosas, le tocaba a él ser quien mimara y las tratara como princesas, haciendo sus recados y cumpliéndole sus caprichos y antojos, también teniendo que conocer cada marca de pastillas, tampones y todo lo que implicaba estar en aquel estado, nunca le molestó realmente, eran sus amadas hermanas y le gustaba cuidarlas así que solo se acostumbro a hacerlo sin problemas. Después de la primera vez no entro más en pánico, pero en este momento era distinto ahora se trataba de Sunghoon, su Sunghoon y no sabía que tan diferente podía ser. Aunque ya había probado del mal humor y genio que este se cargaba pero al menos ya estaba tranquilo, realmente él nunca había hecho nada, pero ahora se sentía algo culpable por devolverle la mierda sin saber porque el pálido era tan arisco, aunque al final ni siquiera el mayor se hacía una idea.
Sunghoon solo vio como Jake tomó su chaqueta y salió rápidamente fuera de la casa donde solo Dios sabría. El dolor seguía ahí pero había menguado, ahora era más una incomodad sumada a las ganas incontrolables que tenía por ser penetrado profundamente hasta que doliera, quería eso pero de Jake no lo tendría, al menos no en su estado. Fue al baño nuevamente llenando la tina con agua caliente para darse un baño aun sintiendo el ardor y las ganas inmensurables de tener sexo, hasta que recordó. El pálido buscó en sus cajones, recordó aquel juguete transparente de silicona que no usaba con frecuencia a menos que fuera necesario, a menos que realmente fuera una emergencia y esto podría ser una, no se comparaba en tamaño a Jake y tampoco le ofrecería la calidez que seguro obtendría del de ojos oscuros e intensos pero le serviría. Sunghoon tomó el objeto junto a un preservativo olvidándose del lubricante, con todo la humedad que estaba soltando dudaba que fuera necesario algo así. El pálido conocía bien a Jake, era un hombre indeciso y bastante quisquilloso cuando iba de compras, sobre todo porque era alguien que estaba en constante aprobación de productos ya que en su mayoría no conocía muchos pero tampoco quería estancarse en una rutina ordinaria comprando el mismo jamón, así que suponía que su castaño tardaría siglos en volver y tendría tiempo de ocuparse de su problema, pero Sunghoon olvidaba algo… Jake en esta ocasión si sabia lo que necesitaba comprar.
Jake no había tardado ni quince minutos en volver, ese pequeño viaje de compras había sido pan comido para él aunque pensó que se complicaría más no fue tan difícil, práctica, dijo para si mismo dándose una palmada imaginaria por su buen trabajo y...
Jake no había tardado ni quince minutos en volver, ese pequeño viaje de compras había sido pan comido para él aunque pensó que se complicaría más no fue tan difícil, práctica, dijo para si mismo dándose una palmada imaginaria por su buen trabajo y agradeciendo a sus padres por tener tantas hermanas.
Se quitó el abrigo sacudiendo un poco su cabello ya que se encontraba casi blanco por la repentina nevada que había empezado a caer cuando estuvo fuera. Revisó las bolsas en sus manos y sacó varias cosas rápidamente para subir las escaleras y ayudar a su Hoonie. Ciertamente esperaba encontrarlo hecho un ovillo del dolor y en todo el trayecto de su salida la imagen le rompía el corazón, pero al abrir la puerta de la recamara nunca esperó ver a su pareja en tal estado.
Había sido poco ruidoso al entrar a la casa, subir las escaleras y abrir la puerta de la habitación solo porque no quería irritar al mayor en lo mas mínimo, estaba preparado para ayudarlo en todo, darle chocolates y mimarlo. Pero definitivamente no estaba en sus planes ver a su novio enterrar con violencia aquel juguete de silicona una y otra vez en su coño. Sus piernas estaban desplayadas, mientras sus manos sujetaban el objeto y desesperadamente lo introducían en su vagina, su hermosa carita estaba roja por la manera en que se esforzaba en complacerse, también sumándole su respiración irregular, mordía su labio inferior con fuerza pero no la suficiente para que sangrara, estaba reteniendo sus gemidos. Jake seguía embelesado pero pensó que no debía estar ahí, así, viéndole.
El menor sentía que estaba haciendo algo mal mirándolo en ese estado, podrían tener años juntos y si, lo había visto de maneras más íntimas y atrevidas, pero siempre con consentimiento, aunque ahora consideraba no tener cabida en ese espacio. Estaba dispuesto a salir y darle privacidad pero cuando estuvo a punto de hacerlo escuchó su nombre salir de manera suplicante de los labios contrarios.
—Ja-ke…— el castaño volteo a verlo pensando que quizás Sunghoon lo había visto, pero no fue así, sus ojitos seguían cerrados concentrados en su accionar, sus piernas se abrieron un poco más, casi como si de una invitación se tratase y su respiración era más errática, sumándole que sus manos se movían con más rapidez y sus labios no dejaban de pronunciar su nombre— Si… Jake, si… ahí, más— los gemidos y el sonido viscoso hablaban por si solos, Sunghoon se retorcía y obviamente no era de dolor… ¿O quizás si?
De alguna manera Jake ya no se sentía como un intruso, no del todo al menos, no apartó su vista y al contrario de lo que esperaba su polla comenzó a doler por la presión que ejercía la ropa sobre ella, quería sacarla y masturbarse sin cesar ante la vista, paso su mano reiteradas veces por su entrepierna, sintiendo cada vez más la fuerza a través de la tela de su pantalón de mezclilla, pero se detuvo pronto, ya no quería ser espectador, quería tocarlo, quería que fuera llamado siendo el pálido consiente de su presencia, Jake quería hacerlo gemir.
Se acercó al borde de la cama cercano a la cabecera, acariciando el pelo blanco con suavidad y dejando un tierno beso en la frente sudorosa. Sunghoon abrió sus ojos con espantó viendo al menor observarlo de una manera que nunca había visto pero que le parecía agradable y que aumentaba su calor, estuvo por detenerse pero la voz profunda del castaño retuvo esa acción.
—No te detengas, cariño— dijo suave llevando su gran diestra a la de Sunghoon— ¿Quieres que te ayude?— el pálido sin pensarlo dos veces solo asintió lentamente, dejándose guiar por la cálida mano sobre la suya que ayudaba a direccionar el juguete una y otra vez en su interior, está vez de una forma lenta y tortuosa. El sonido seguía siendo chicloso y obsceno, vulgar y excitante, pero aún así no lograba estar satisfecho. No sentía el dolor que quería, no estaba lleno como quería pero era consiente que no podía pedir más, Jake estaba ahí siendo su ayuda.
Su aroma lo estaba volviendo loco, en un momento Sunghoon solo se aferraba a los antebrazos del menor y este hacia todo el trabajo con esa porquería de silicona, no sabía cómo había terminado de ese modo pero poco le importaba, su novio lo satisfacía como podía con el juguete que pudo parecerle suficiente en algún momento pero que ahora solo lo encontraba nefasto ahora que tenía a su hombre en casa.
—Jake… más du-ro— pidió entre jadeos suplicantes y el mencionado dio un último empuje al objeto, de manera fuerte y rápida lo retiró haciendo que un quejido saliera de Sunghoon— ¿Qué…
—Hoonie, déjame a mi— susurro caliente en su oreja mordiendo su lóbulo con suavidad— Quiero follarte, bebé— dejo un beso suave en el cuello que sintió arder.
—¿Eh?— dijo aún mareado el mayor ¿Quizás había escuchado mal?
—Quiero que gimas por mi— soltó esparciendo más besos en el cuello níveo, aspirando el aroma— Dejame follarte, amor— repitió dejando sin cordura a Sunghoon por el tono
—Jake... Espera— pidió al sentir la mano caliente descender por su abdomen con la clara intención de ir más allá. Jake se detuvo como se lo pidió. Haciendo suspirar a Sunghoon que se sentía débil e ido.
—¿Qué? ¿No quieres?— preguntó en tono bajo provocando que las pálidas piernas temblaran.
—Por un demonio… — soltó — si, si quiero, pero…— mordió su labio inferior y se sintió pequeño de repente— ¿Acaso olvidas mi situación?— preguntó en tono bajo, miró al menor buscando algún indicio de que la pregunta tuviera una respuesta positiva, pero solo vio a Jake ladear su cabeza viéndole con curiosidad— ¿Qué?— cuestionó con el ceño fruncido.
—¿Olvidarlo?...— repitió— No, no lo he olvidado— soltó una risita dando un tierno beso en la mejilla de un confundido Sunghoon— Solo que… si no tienes problemas con eso, yo tampoco los tengo— dijo suave y cariñoso, como si hablara de algo muy trivial.
—¿N-no te parece asqueroso?— preguntó con temor mientras acariciaba el dorso de la mano sobre su abdomen sintiendo un ardor en la zona.
—¿Debería parecerme?— preguntó frunciendo el ceño volteando su mano para tomar la de Sunghoon y llevarla a sus labios besando lentamente la extremidad— No me parece asqueroso en lo absoluto— dijo besando su mejilla nuevamente.
—Solo estás caliente, Jakey— dijo el peliblanco burlón junto a un suspiro.
—Si, pero es solo porque se trata de ti— le aseguro mordiendo la mejilla rojiza haciendo que el mayor soltara un quejido— además no soy el único.
—¿Estás seguro?— preguntó el peliblanco llevando su mano libre al rostro del moreno acariciándolo vagamente. Jake acariciaba el abdomen con cariño, siendo realmente cuidadoso logrando con esto que Sunghoon se relajara y no estuviera tan denso.
—oh… Sunghoon— dijo meloso repartiendo más besos en el rostro y cuello del mayor— Si es contigo siempre lo estoy, bebé— respondió calentando aún más al pálido por el tono que usaba al hablarle, cada vez más profundo y oscuro, aún siendo tan cariñoso lo sentía caliente.
Sunghoon se movió buscando unir sus labios con los del contrario en un beso desesperado y ansioso. El cual fue correspondido con la misma desesperación. ¿Cuándo había sido la última vez que se habían besado así? ¿Cuánto tiempo había pasado desde aquella ocasión en la que se había tomado hasta el alma con un beso?. No lo recordaban pero no importaba, ahora estaban viviendo el momento.
Jake se acomodó sin romper aquel juego que tenía su lengua con la del mayor, chupándola y mordiendo los labios contrarios tomando pequeñas respiraciones para volver al ataque, repitiendo una y otra vez. Sunghoon sentía un hormigueo en su abdomen sumado a la molestia, que le proporcionaba un dolor placentero. Realmente extraño y confuso, pero excitante lo suficiente para dejarse manosear por el otro sin restricciones. Su cintura, su pecho y trasero eran testigos de las manos calientes que se aprovechaban.
El pálido se sentía extasiado pero quería más, lo quería todo. Seguía sintiendo creer su humedad cuestionándose si realmente si situación era lo único que provocaba aquello. Había escuchado un montón de cosas sobre ella de su madre pero ahora no interesaban realmente. Sunghoon tomó a Jake de los cabellos separando lo bruscamente de el para respirar, recibiendo una mordida que lastimó su labio inferior. Si, dolió, pero se sintió tan bien, como una droga se sintió adicto al ardor y al cosquilleo que sintió sobre sus bellos ante la acción.
—Quiero chuparte la polla— soltó viendo los ojitos chispeantes en deseo, oscuros y con un brillo travieso— Enserio quiero comerte la polla— dijo con mirada hambrienta dejando un casto beso en los labios del moreno para luego descender, lamiendo el cuello del menor y con torpeza removiendo los botones de la camisa que su hombre portaba, deshaciéndose de ella con rapidez, pasando su lengua por el pecho y abdomen del castaño hasta acomodarlo para estar entre sus piernas. Su mano se frotaba sobre la tela, sobre el miembro duro que aún estaba cubierto por ella provocando que Jake soltara bajos gruñidos y gemidos que en particular volvían loco a Sunghoon— Deseo hacerlo, déjame hacerlo— rogó, frotando su rostro en la entrepierna. Jake sonrió ladeado con maldad.
—Quien diría que luego de comportarte tan pesado estarías rogando por mi polla— dijo acariciando el rostro del mayor.— Tan deseoso de tenerla atorada en tu garganta y que no puedas respirar— dijo acariciando el cuello níveo, presionándolo con sus pulgares de una forma poco dolorosa y morbosa.
—¿No quieres desquitarte por qué fui una mierdita estos días?— preguntó con la voz amortiguada, pasando lentamente su lengua por sobre la tela que parecía explotar por el gran miembro aprisionado en ella— Follame la boca, Jakey—repitió la acción viendo directamente a los orbes oscuros del menor consumirlo— Vamos… Hazlo, es toda tuya— Jake rio con prepotencia inclinándose para darle un beso, uno pequeño que dejó a Sunghoon con ganas de más, sediento de sus labios completamente necesitado.
—Hazlo tú, Sunghoon—habló—Ponlo en tu boca… demuéstrame cuánto lo quieres— dijo pasando su pulgar por el labio inferior del mayor — muéstrame que tan desesperado estás por ella— agregó en tono bajo apoyándose en sus palmas, mientras veía a Sunghoon sonreír lascivo. Las manos seguras y ansiosas viajaron al cinturón, quitándolo, desabotonando y bajando el cierre del pantalón que cubría la gran polla de Jake, sus movimientos eran rápidos, enserio parecía hambriento y desesperado por tener aquel miembro venoso en su boca. Pero no fue hasta tenerla entre sus manos que Jake vio verdadera devoción en Sunghoon quien tenía un brillo particular en su mirada, uno que parecía no partir y que solo incrementaba mientras más veía la dureza entre sus manos— Enserio lo quieres ¿Eh?— dijo con voz suave acariciando los cabellos blancos con extremo cariño, Sunghoon asintió depositando un beso en la punta y pegando la polla a su mejilla frotándola en esa zona con delicadeza— Mierda… Hoon— gruñó ante la vista.
Los ojitos brillosos del pálido se encontraron con los de Jake, traviesos y desgarradores para el menor, como si nunca los hubiera visto tan llenos de excitación y empezaba a creer que no. Sunghoon masturbo el pedazo de carne con lentitud, disfrutando de la gran extensión en su mano, una y otra vez el toque frío hacia que la polla del moreno se sintiera más y más caliente; la punta estaba roja y goteando esperando que los labios rojizos hicieran maravillas en ella, en algún punto quien se encontraba desesperado por ser devorado era Jake.
Sunghoon pasó su lengua lentamente por la extensión una y otra vez, de manera desordenada empapando todo el miembro con su saliva hasta el punto que se mezclara con el pre semen y un sabor salino acaparara su paladar, chupó la punta con ahínco, amando el gusto, pero no era suficiente. De a poco fue introduciendo más pulgadas hasta ahogarse, hasta sentir las arcadas inevitables, pero que importaba lo quería, deseaba eso y los gemidos, gruñidos y balbuceos del menor solo lo incentivaban a seguir. Gemía alrededor de la polla dura mientras la chupaba y masturbaba con rapidez dejándola en ocasiones largos ratos hasta donde su garganta le permitía.
—D-deberías tomarlo con calma, bebé— Jake hablaba como podía aún acariciando el cabello del mayor. Sunghoon sacó el miembro de su boca buscando oxígeno, sin dejar de masturbarlo y venerarlo con besos.
—D-dijiste que te mostrara cuanto lo quería— una lamida rápida — Y eso es lo que estoy haciendo, amor— dio varios golpes en sus labios e introdujo el miembro nuevamente en su boca, envolviéndolo y jugando con su lengua alrededor de el, torturando al menor con su experiencia, eran ocho largos años de crecer juntos en muchos sentidos, de aprender juntos y de conocerse mutuamente hasta en estos ámbitos. Por eso Sunghoon sabía que las manos de Jake ardían por hundirse aún más en su cabello quizás presionar el mismo su cabeza y hacerlo atragantar con su gran tamaño, aquello solo lo calentaba aún más. El pálido miró fijo a al hombre que le acariciando, gimiendo con la polla en su boca haciendo que las vibraciones volvieran loco al castaño. Jake no podía soportarlo más también quería llevar al limite a su novio, hacerlo lagrimear por las arcadas sentir que su miembro era envuelto en la estrecha garganta.— Se que quieres hacerlo, Jakey— dijo alejándose nuevamente, obteniendo oxígeno sin dejar de masturbar al hombre.
Parecía que el castaño hubiera estado esperando dicho permiso para tomar con fuerza medida la cabeza contraria y empujar para satisfacerse a su ritmo desenfrenado dejando por largos ratos su polla en la apretada garganta que le acogía. Una y otra vez, la cavidad caliente lo hacía sentir en casa.
Su cabeza echada hacia atrás, empujando duro hasta escuchar las arcadas, los gemidos calientes y sentir la busca de aire. Todo eso revolviendo su interior de una forma que no podía explicar pero que no quería que se detuviera. Sus caderas aumentaron el ritmo y sus manos apretaron en puños las hebras blanquecinas cuando su orgasmo dio señales de aproximarse, sin permiso ni aviso se corrió en la boca del mayor, casi ahogándolo debido a la cantidad que salía por montones llenado su garganta con él líquido salado y caliente.
El semen escurriendo por las comisuras de sus labios, tragando lo que podía con dificultad, con las mejillas rojas y la respiración entrecortada, una imagen que para Jake era el erotismo hecho persona, tan vulgar y obsceno… Tan de su gusto, solo porque se trataba de Sunghoon. Tomó el rostro del mayor acercándolo a él, lamiendo su esencia y encerrando todo en un beso desordenado, urgido pero débil. Sunghoon gemía en los labios contrarios adolorido y excitado.
No entendía el ardor que su cuerpo estaba experimentando, nunca lo había hecho de esa forma, sin importar que tan necesitado de sexo hubiera estado. Esto era nueva y diferente, incómodo, doloroso, extraño pero aún así… lo quería, necesitaba ser llenado, quería serlo, por Jake, su amando Jake quien lo había acomodado sobre sus piernas en algún momento permitiéndole frotarse sobre él.
Jake besaba los labios rojizos, las mejillas y el cuello del mayor con ahínco y devoción, quedándose prendado de los gemidos y el movimiento superficial de las caderas del hombre posicionado sobre sus piernas. Quería follarlo y esos movimientos circulares solo lo hacían desearlo aún más.
—H-Hoon…—le llamó entre jadeos, escuchando solo un pequeño sonido que le dejaba en claro que tenía su atención— Q-quiero follarte ahora— pidió deteniendo los besos para ver al mayor fijamente —Seré gentil, lo haré suave— dijo con cariño depositando un beso amoroso en la frente de Sunghoon, posando sus manos en la cintura del pálido acompañando los movimientos del contrario sintiendo la humedad ser esparcida por su polla. El pálido asintió frenéticamente hablando con tono endeble.
—Quiero que duela, haz que duela Jakey.— el menor le miró con confusión por el pedido, Sunghoon nunca había pedido algo similar— Follame como si me odiaras— pidió frotándose más fuerte, como si aquello pudiera darle lo que necesitaba.
—Pero… No odio ni un solo cabello tuyo— dijo acariciando su espalda baja con amor y depositando un beso cariñoso en el hombro desnudo. Sunghoon rio sin gracia.
—Intenta hacerlo un poco— dijo tomando el rostro del menor, lamiendo el labio inferior y mordiéndolo con ligera presión provocando un hormigueo.
—Si estás tan desesperado por ello, móntame y hazlo tan fuerte como quieras— dijo entre gemidos.
—¿No quieres esforzarte hoy?— preguntó el mayor deteniéndose viendo fijamente a su hombre con duda ¿quizás Jake realmente no quería? Pero toda duda desapareció al ver aquellos ojos oscuros viéndole con el más puro deseo.
—Es mi venganza, cariño— dijo moviéndose un poco y tomando su miembro, escupiendo en el y masturbándolo, sintiéndolo duro nuevamente. La gran humedad provocada por el coño, la escasa sangre y la saliva mezclándose, era tan perturbadoramente fascinante para ambos que ambos ya creían estar locos— Entonces, depende de ti —se burlo, solo un poco… quería hacerlo enojar solo un poco teniendo razón, pero no espero que Sunghoon siguiera lo dicho obedientemente. No le importaba arrastrarse en ese momento por lo que quería, solo deseaba hacerlo, quería sentirlo hasta sus entrañas sin importar que.
Sunghoon no lo pensó mucho cuando se clavó por completo en la enorme polla, con un pequeño sonido que demostró que tal empalme había sido doloroso y molesto, pero tan liberador que no controló el instinto de repetirlo varias veces, sintiendo el miembro golpear un punto que lo hacía sollozar, era difícil hacerlo por si mismo pero gratificante sentir la incomodidad y las contracciones de su propio coño alrededor de Jake. Quien luchaba contra su mismo para no tocarlo, para no tomar la cintura y empalarlo tan duro que lágrimas brotarán de sus ojos brillosos y necesitados. Pero por más que quiso resistirlo, los brazos del mayor pasando alrededor de su cuello y clavando sus uñas en su espalda mientras gemía su nombre en su oído, incitándolo a tomarlo como una bestia eran una tortura a la que no soportaría someterse.
—J-Jake… N-no puedo…— su cuerpo parecía exhausto pero aún así no detenía sus saltos violentos— No puedo hacerlo solo, a-amor— susurró con voz jadeante y necesitada, rogando con el tono ser follado de manera posesiva y animal— Por favor… S-seré bueno— el aire caliente y la mordida en el lóbulo de su oreja, los besos descendiendo, los quejidos dolorosamente excitados. ¿Quién podría resistirse a tal ruego? Definitivamente no Shim Jake.
El castaño lo tomó de la cintura alzándolo un poco para clavarlo en su polla reiteradas veces, haciendo que el mayor soltara chillidos, fuertes, ruidosos y agudos; pidiéndole más, pidiéndole todo. Apretado, resbaloso, húmedo… Con el sonido obsceno de sus cuerpos chocando, siendo uno. Jake sentía su orgasmo nuevamente, revolviéndose pero no quería correrse, no aún. Quería ver a Sunghoon, quería ver su rostro vulnerable mientras lo penetraba, mientras lo hacía gemir. Quería verle correrse junto a él y saber que estaba satisfecho.
Jake llevó sus manos al pálido trasero, pegando y apretando con la suficiente fuerza para voltearse y dejar la espalda del contrario recargada en la cama, acariciándolo y dejando besos y mordidas en su cuello, haciendo de él un desastre, un hermoso y adictivo desastre solo para él. El moreno salió del cuello níveo viendo las lágrimas espesas caer de los ojitos lascivos haciendo el amague de terminar aquella sesión por la incertidumbre, pero Sunghoon lo detuvo con sus palabras clavando sus uñas con más profundidad en la espalda fornida.
—E-estoy bien, Jakey… no te detengas— rogó balanceándose y rasgando un poco de la piel contraria— Es lo que quiero, follame duro, no pares.
—S-Sunghoon…Carajo— salió como un gruñido cuando sintió el coño contraerse alrededor de su polla que aún se resistía por no correrse. Jake vió el deseo y la necesidad en el pálido que estaba bajo suyo, sus lágrimas no dejaban de brotar y estaba perdido ¿Era dolor? ¿Era placer?... ¿Eran ambos? Ni siquiera Sunghoon lo sabía, pero deseaba tener más de ese dolor— Mierda, recuerda que lo has pedido— dijo tomando los labios del mayor con fuerza bruta, en un beso tan necesitado y lastimero que no parecía proceder de un humano tan amoroso y cálido como Jake. Abrió las piernas del peliblanco, tomándolo por los tobillos, saliendo de el de manera lenta viendo la viscosidad de color rojo en su miembro, mirándolo hipnotizado de una manera enfermiza, jugando con la paciencia de Sunghoon que se removía e intentaba penetrarse por su cuenta no esperando que Jake empujara con toda su fuerza su polla nuevamente en él. Llanto, Sunghoon lloraba pero de sus labios no salía objeción, no pedía al hombre detenerse y Jake solo le veía extasiado, bañando en sudor queriendo dar más fuerte en algún punto que no sabía, queriendo ver en su amado esa expresión adolorida más veces. Era malditamente cuestionable lo mucho que le excitaba pero no le importaba, como si hubiera sido programado solo para cogerlo y nada más, para ser adicto a los gemidos rotos y suplicantes— ¿A-si de mucho te gusta, Sunghoon?— preguntó con un tono oscuro irreconocible para el pálido y que sorprendentemente más que asustarlo lo excito aún más, incrementando el nudo que sentía en su abdomen. Sunghoon asintió frenéticamente ante la pregunta.
—S-si, Jakey… M-me gusta mucho— respondió sin poder evitarlo, sonando como un niño pequeño por la agitación, sintiendo dolor, uno enorme, pero más gusto y satisfacción. Se sentía tan bien y aún mejor al notar que no solo él disfrutaba aquello, Jake lo hacía y se lo demostraba con cada embestida que estaba dispuesta a complacerlo. Sunghoon sintió llevar sus manos a la cadera del moreno, abriendo más sus piernas y empujando al contrario hacia él, sintiendo su orgasmo crecer— M-más… Jake, estoy c-cerca…— dijo contrayendo su vagina como si ordeñara la enorme polla, que era lo más cercano a explicar lo que hacía. Jake empujaba duro entendiendo los deseos del mayor, dando las últimas estocadas fuertes y profundas—Si.. Así…— Su punto era tocado una y otra vez, su útero ultrajado con violencia adictiva, graciosamente con un odio amoroso—¡JAKE!— Sunghoon gritó arqueando su espalda conteniendo el líquido que deseaba salir al sentir el esperma caliente llenarlo, abundante y espeso, deliciosamente morboso hasta escurrir, mezclándose con todos sus fluidos, que por su cuenta se deslizaron por sus piernas sin aviso debido a su debilidad. Jake lo sostuvo pegando sus pelvis moviéndose con lentitud en el interior del contrario hasta sentir que no quedaba nada que expulsar. varios segundos inmóviles regulando sus respiraciones hasta calmarlas, en silencio y sin decir nada, hasta que el moreno hizo el amague de apartarse y Sunghoon por segunda vez lo detuvo colgándose como si de un koala se tratase, haciendo sonidos quejosos— No te atrevas a salir, quiero tenerte así un poco más— dijo caprichoso provocando en Jake una risa seca y agotada.
—¿No has tenido suficiente, bebé?— preguntó — ¿Quieres otra ronda?— Sunghoon negó hundiendo su nariz en el cuello del castaño aspirado el aroma a reciente sexo. Jake abrazo al mayor por la cintura y lo acomodo sobre él al darse la vuelta, entendiendo que estaba pidiendo el pálido a gritos en ese momento. Cariño, del más puro y dulce; mimos.— Al parecer mi Hoonie solo quiere ser mimado ¿Cierto?— preguntó con dulzura acariciando el cabello húmedo, el peliblanco asintió extrañamente tímido, como si lo de hace rato no hubiera pasado. Jake besó la cabeza de Sunghoon dulcemente llevando sus manos a la espalda contraria acariciándola y haciendo círculos en ella como si estuviera dibujando.
—Eso fue…— su voz se cortó sin saber exactamente qué decir por lo anterior.
—¿Muy intenso?— el mayor asintió lento— Si, lo fue…
—¿Fue extraño?... ¿Quiero decir? ¿No soy extraño por haberlo deseado de ese modo? Ya sabes… coger, asi…— preguntó con cuidado de obtener una respuesta que no fuera de su agrado.
—¿No soy más extraño por proponerlo?— respondió Jake con otra interrogante sin detener las caricias. Sunghoon levantó su cabeza para ver al menor viendo solo una mirada extasiada pero con profundo cariño, quedando viéndole por segundos que parecieron eternos— ¿Qué sucede, bonito?— preguntó ladeando su cabeza. Sunghoon estiró una mano removiendo el cabello castaño que se había pegado a la frente contraria, amorosamente y un poco vaga debido al cansancio.
—¿Te he dicho cuanto te amo, Jakey?— preguntó apoyando su barbilla en el pecho del moreno viéndome con ojitos brillantes e inocentes, Jake cubrió su rostro con una timidez mórbida.
—No sueles decirlo últimamente…— dijo aún con el rostro cubierto y tono bajo— Pero me alegra saber que sigues haciéndolo— agregó— También te amo, Hoonie… y mucho— soltó viendo al mayor con una dulce sonrisa que Sunghoon no dudo en responder pero que no duro demasiado ya que un movimiento suyo hizo doler su parte baja que aún se conectaba con el miembro del moreno— ¿Te duele mucho?— preguntó con preocupación ganándose una mala mirada.
—¿Tu que crees?— preguntó con molestia— Me follaste tan duro que dudo caminar— dijo entre dientes.
—Tu lo pediste… yo solo seguí órdenes, precioso— dijo con inocencia, Sunghoon parpadeó rápidamente no era momento de ser un imbécil, menos cuando Jake tenía razón— ¿Quieres una ducha?— le cuestionó acariciando el pálido trasero con delicadeza, el peliblanco suspiró con poca fuerza asintiendo. Jake lo llevó a la tina depositándolo en el agua que se encontraba tibia.
—¿No vas a entrar?— preguntó Sunghoon al ver que Jake se quedo fuera, lo vió hecho un desastre, un caliente desastre como si lo hubiera marcado como suyo. no se imaginaba como estaría él.
—Me gustaría hacerlo—dijo dándole una sonrisa coqueta al mayor que alza una ceja viéndole con escepticismo— Pero si no es lo que quieres voy a respetarlo— dijo con seriedad dándole un beso dulce listo para irse con dramatismo, Sunghoon lo tomó del brazo aún en la tina.
—Eres tan dramático…—Dijo rondando los ojos— ¿Quién dijo que no quiero?... Ven aquí, chiquito. Dúchate conmigo— dijo divertido, Jake frunció el ceño ante el apodo haciendo que Sunghoon riera fuerte— Ya, enserio ven— le pidió haciendo un lindo puchero y poniendo los ojitos de borrego a los que Jake a pesar del tiempo no podía resistirse.
—Tenias años sin hacer eso— dijo con nostalgia cuando entró junto al mayor posicionándose detrás suyo pegando al pálido a su cuerpo.
—Pensé que era infantil y tonto— respondió soltando un suspiro dejando descansar su cabeza en el pecho del menor— También pensé que no funcionaría como antes— rio tímido— Ya no somos adolescentes, Jakey— dijo acariciando el brazo que se extendía por el borde de la tina.
—Hoon… ¿Por qué hablas como si tuviéramos cincuenta años?— preguntó dando un beso en el cuello del mayor viendo como encogía sus hombros— Además… Conmigo todo lo que hagas funciona— susurró besando sus hombros, relajándolos.
—Nunca vas a cambiar— dijo negando con una ligera sonrisa
—¿Quieres que lo haga acaso?— preguntó con diversión
—Nunca— respondió, aferrándose más a él obteniendo un beso en su mejilla— Me gustas así, te amo… así — dijo cariñoso provocando que Jake tomara su rostro, volteándole para besarlo de forma amorosa.
—También me gustas así— dijo dulce— también te amo así— repitió lo dicho por el contrario hundiéndose nuevamente en un beso tranquilo.
—Toma esto, bebé— Jake extendió las pastillas hacia Sunghoon que estaba tirado en el sofá luego del baño anterior cambiando canales sin mucho interés
—Toma esto, bebé— Jake extendió las pastillas hacia Sunghoon que estaba tirado en el sofá luego del baño anterior cambiando canales sin mucho interés. El pálido se incorporó tomando las pastillas junto al agua que el menor le pasaba— He puesto un poco de té para ti, tardará un rato pero mientras…el chocolate es bueno, es dulce y te distraes— agregó abriendo la barra dulce.
—Entonces no necesito chocolate, Señor Shim— dijo con coquetería moviéndose para abrirle espacio en el sofá.
—¿Ah no?— respondió de la misma forma tomando asiento a su lado.
—No… Ya te tengo a ti—soltó— Eres bueno, dulce y me distraes— agregó sentándose en las piernas del menor.
—Puedo acostumbrarme a esto— dijo el moreno llevando un trozo de chocolate a su boca sonriendo con el entre dientes.
—¿Te burlas de mí situación?— preguntó el mayor golpeando su pecho con poca fuerza haciéndolo reír. Sunghoon vió el pedazo de chocolate aún en los labios contrarios acercándose para tomar una parte lo terminó en un arrebato del menor tomando su nunca para besarlo mientras se derretía el dulce. El sabor se mezclaba con aquel beso lindo y romántico que elevaba la temperatura de ambos— Eso fue ardiente— se sincero cuando el beso finalizó.
—Mmmm… solo creo que estás caliente, Hoonie— Sunghoon lo miró con los ojos pícaros.
—Si, pero es solo porque se trata de ti— le siguió el juego acariciando los cabellos de su nuca— Además… no soy el único— dijo haciendo reír al menor cuando dio un pequeño brinco en su regazo haciendo una mueca de dolor.
—Ok, me atrapaste, bonito— dijo poniendo sus manos en la cintura de Sunghoon, dando un tierno beso en la mejilla elevada debido a la mueca en su rostro—No eres el único caliente… Pero por hoy es suficiente para ti, ahora solo te corresponde que te dé cariños hasta estar mejor— otro beso— fue mucho sexo salvaje por este día— y otro, y otro más que sacó una sonrisa boba en el mayor. Sunghoon se sentía afortunado, Jake era aquello que solo parecía ser mejor y mejor ¿Qué cosa tan buena había hecho para merecer a alguien como él?. Aunque Jake consideraba que el afortunado era otro. A pesar de todo Sunghoon era el ser más increíble que el hubiera conocido jamás y estaba dispuesto hacer lo que fuera por él.
Querían más tiempo, ocho años podían parecer una eternidad para muchos pero para ellos eran pequeñas porciones de lo que les esperaba. Deseaban estar así para la eternidad, dándose cariño, acurrucados en el sofá mientras ignoraban la tele, centrados en su conversación mimosa y cursi.
Un poco dulces, un poco calientes, siendo solo ellos… Siendo Sunghoon y Jake para siempre.