Capítulo 1
—¿Qué es el comienzo? ¿Qué es el fin? ¿Cómo surge la existencia? —se preguntaba un hombre calvo, vestido con un uniforme negro decorado con estrellas que parecían serpentinas. Llevaba gafas de sol oscuras y un audífono para sordos en su oreja derecha. Estaba sentado en una silla con movilidad, observando el universo desde la ventana de una nave espacial—. ¿Quién soy? ¿Cómo ha evolucionado la humanidad... de ser Homo sapiens a convertirse en inferiores?
—De ser lobos salvajes, adaptados a la supervivencia, a convertirse en cachorritos recién nacidos que ni siquiera resistirían a la naturaleza... —diría el hombre, con una mezcla de desprecio y melancolía—. Lo único bueno de esta historia es... ¿cómo decirlo? ¿Cómo surgió... la creación?
Tomando un control remoto, presionó hacia atrás.
El mundo retrocedió.
Un mundo antes de la humanidad... antes de los dinosaurios. La vida comenzaba desde el inicio.
—No se sabe quién lo creó. ¿El Big Bang? ¿El caos? ¿O, tal vez, lo más simple: ¿Dios? —dijo el hombre, mientras en la pantalla aparecían imágenes del universo primitivo, de partículas flotando en la nada.
—Acompáñenme —continuó—. La vida comenzó… y otra especie, alienígena, se interesó en este grano de arena.
Pausó. Silencio. La imagen se congeló.
Observaba una explosión colosal: galaxias chocando, estrellas formándose en medio del caos. El hombre lo miraba con auténtica apreciación, casi como si contemplara una obra de arte.
—Como podemos ver... así se originó el universo —dijo, con un tono entre científico y poético—. Me siento atraído por esta explosión... cómo los minerales se mezclan, cómo los átomos se combinan, cómo la energía estalla...
Una pausa. En la pantalla, los primeros momentos del cosmos seguían desplegándose.
—Esto ocurrió hace 13.800 millones de años. Poco a poco, se formarían las galaxias, las constelaciones… los planetas...
El hombre tomó nuevamente el control remoto y sonrió.
—Avancemos un poco más.
Presionó el botón. El tiempo volvió a correr.








