Capítulo 1 - Crueldad
Nuestra historia comienza en la casa de la familia Kamado. Nuestro protagonista, un chico de cabello y ojos rojos como el fuego, se encontraba descanzando apaciblemente. Al joven, de nombre Tanjiro, le aguardaba un largo día de vender carbón. Tras la muerte de su padre, como el hermano mayor, tuvo que hacerse cargo de traer el sustento a su familia. Esa tarea no era nada fácil, pues de él dependían su madre y sus cinco hermanos menores, así que su labor muchas veces se le dificultaba, pero el pelirrojo nunca consideró eso como algo malo, ya que teniendo una familia tan grande la vida era todo menos aburrida.
Tanjiro comenzó a gimotear un poco, comenzó a menear levemente la cabeza mientras sus mejillas empezaban a ponerse rojas, finalmente el chico despertó poco a poco, abrío sus ojos, y tan pronto como lo hizo sintió un hormigueo en su entrepierna, el pelirrojo retiró su sábana y lo que pudó apreciar fue a su amada hermana quien estaba completamente desnuda chupando su pene.
-¡Ah... Nezuko! - gritó Tanjiro al ver cómo su hermana lo había despertado.
-¡MMMHHH! ¡Buenos días, Tanjiro! - Nezuko sacó el miembro de su boca unos segundos para saludarlo.
Nezuko volvió al trabajito qué le estaba realizando a su hermano. Empezó a lamer y chupar la parte de su miembro que tenía en su boca mientras saboreaba los chorros de líquido preseminal qué salían de la punta.

Nezuko comenzó a utilizar sus pechos, poniéndolos alrededor del miembro de su hermano y a frotarlos con fuerza hasta que, finalmente, lo hizo acabar, llenando su boca con su corrida.
-Vaya Nezuko... olvide tu mamada de los buenos días. - dijo con un tono algo entrecortado, pero lleno de satisfacción y excitación, aún más al ver como su hermanita se tragaba todo su semen.
-¡Claro que sí! Es mi forma de demostrarte lo mucho que te amo, hermanito. - se apartó de él. - Mamá está preparando el desayuno, ven. - salió de la habitación mientras le daba un leve meneó a su sensual y redondo trasero.
-¡Oye Nezuko, espérame! - exclamó Tanjiro para salir de la habitación despojado de cualquier prenda.
La familia Kamado se encontraba desayunando en paz, tranquilos, apacibles, y completamente desnudos. Desde la madre hasta el hijo más pequeño, todos estaban carentes de ropa.
Todo transcurria con total normalidad salvó por el hecho de que Nezuko se encontraba masturbando el miembro de su hermano con una mano y comía con la otra.
Tanjiro solo podía suspirar al sentir toda la mano de su hermana moverse de arriba a abajo. Fue tal su gocé qué este terminó dándole, sin querer, una pequeña patada a la mesa.
-¡Oigan, tengan cuidado! - Takeo regañó a sus hermanos mayores.
-Oye Tanjiro, ¿Te vas a demorar mucho hoy vendiendo carbón? - preguntó Hanako.
Tanjiro no respondió, lo único que hizo fue soltar un fuerte gemido para luego correrse en la mano de su hermana.
Nezuko entonces quito su mano y se llevó los dedos a la boca para comenzar a lamer el semen qué había en ellos.
-Lo siento... Hanako, tal vez si... me demoré hoy. - dijó Tanjiro entre exalaciones.
-No tienes que ir hoy a vender carbón al pueblo, Tanjiro. - dijó Kie a su primogénito.
-Tengo que vender todo el carbón que pueda si quiero que comamos bien en año nuevo. Además... me gustaría poder comprarle un kimono nuevo a Nezuko. - expresó Tanjiro con una sonrisa.
-No es necesario que hagas eso. - le respondió la azabache.
-Claro que sí. Me gustaría que pudieras estrenar uno en lugar de tener que usar uno de los viejos kimonos de mamá. - se explicó.
Nezuko simplemente sonrió.
-¡Muchas gracias, Tanjiro! Gracias por todos los sacrificios que haces por nosotros. - dijo para luego poner sus manos sobre las mejillas del pelirrojo y juntar sus labios con los suyos.

Ambos hermanos estuvieron así unos segundos hasta que se separaron. Acto seguido, Nezuko comenzó a besar el cuello de Tanjiro y ha pasar sus manos por su espalda.
-Oigan, ¿Por qué no mejor van al cuarto? - dijó Shigeru a sus hermanos mayores.
-Shigeru, tú come. Nezuko, ya deja a tu hermano. Si sigues distrayéndolo terminará yéndose muy tarde de aquí. - le regañó Kie.
-Lo siento Nezuko, pero mamá tiene razón. Ya tengo que irme. - terminó de comer y se levantó de la mesa.
-Ni creas que me voy a quedar con las ganas, Tanjiro Kamado. - pensó Nezuko mientras se lamía los labios.
El pelirrojo se encontraba sumergido en la tina del baño, lavándose el cuerpo. Él agua era cálida, aún más en comparación con el clima frío de afuera.
Tanjiro se sumergió aún más en el agua, quisó disfrutar tanto de su calidez que no se dió cuenta del sonido de la puerta abriéndose y cerrándose en tan sólo un segundo.
-¡El agua está tan caliente! - se revolvió en la tina mientras disfrutaba de la cálida sensación.
-¿Quieres calentarla aún más? - dijó una voz familiar.
-Nezuko. - la vió meterse en la tina.
-¿No pensaste que te ibas a librar de mí, o sí? - se colocó encima suyo mientras se ponían cara a cara.
-Mamá se molestará contigo, saldré tarde para ir al pueblo. - su voz y sonrisa reflejaban calma y despreocupación.
-Pero no te molestes conmigo, ¿Sí? - pusó sus manos en sus mejillas y le dedicó una tierna sonrisa.
Nezuko le dió un pequeño beso en la boca y tomó una de las manos de Tanjiro y la pusó sobre su pecho.
-¿Quieres esto? Yo se qué sí. Es parte del amor. - lo miró con ternura.
Nezuko pusó la cabeza de Tanjiro sobre su pecho y lo dejó escuchar sus suaves latidos.
Tanjiro no lo resistió más y junto sus labios con los de Nezuko mientras entraba en ella.
Nezuko comenzó a darle varios sentones al pelirrojo haciendo que el agua salpicara fuera de la tina.
-Planeaste esto desde que me levante de la mesa, ¿verdad? - preguntó el pelirrojo.
-¿Y tú realmente pensaste que te iba a dejar ir tan fácil? - le respondió la azabache.
Ambos hermanos volvieron a besarse. Nezuko pusó sus manos alrededor de su cuello para atraerlo más hacía ella mientras aumentaba la velocidad de sus movimientos.
Después de un rato ambos llegaron por fin al clímax y el pelirrojo liberó su carga dentro de ella.
Tras finalizar el encuentro Tanjiro entonces se despidió de todos y se marchó al pueblo a vender carbón.
Muchas horas después
Tanjiro estaba regresando del pueblo después de vender todo el carbón. Se dispusó a subirla cuando una voz lo detuvó.
-Tanjiro, ¿No estarás pensando subir la montaña, o sí? - le pregunto una mujer de cabello negro y amarrado en un moño, con ojos oscuros y un kimono de color olivo.
-Señora Azumi, no se preocupe, tengo muy buen olfato, no me perderé - le contestó.
-¿Por qué no pasas aquí la noche? Es tarde y hace frío. - argumentó.
Tanjiro lo pensó un poco, en verdad era tarde y hacía mucho frío, así que, rápidamente, contempló el ofrecimiento de su vecina como una buena idea.
Tanjiro entró, acomodó sus cosas y se dispusó a cenar junto a su anfitriona.
-La comida está deliciosa. ¡Gracias, señora Azumi! - agradeció Tanjiro.
-De nada. - respondió.
Tras terminar de cenar, Tanjiro lavó los platos y utensilios y los colocó en su lugar.
-Tanjiro, te preparé el baño. - dijo la mujer.
-¡Muchas gracias! - le agradeció.
Tras terminar de ducharse Tanjiro se vistió con una bata y salió de la habitación. Caminó por la casa en busca de alguna señal de su anfitriona cuando, de repente, sintió la familiar sensación de unos pechos presionarse contra él.
Tanjiro volteó y se encontró con su hospedadora totalmente desnuda. Entonces, con una habilidad increíble, las manos de la mujer se deslizaron por su cuerpo y removieron su bata.
-Bueno... no va a ser gratis que te quedes aquí esta noche. - le dijó al oído con tono seductor.
Tanjiro solamente sonrió.
Media hora después
Tanjiro se encontraba dándole fuertes embestidas a su hospedadorá, quien se encontraba debajo suyo. El pelirrojo había sido rodeado fuertemente por las piernas de su compañera quien soltaba fuertes gemidos al sentir como el miembro del joven entraba y salía de su vagina húmeda. Tanjiro seguía dando rápidos movimientos mientras observaba los redondos pechos de la mujer rebotar, el circular movimiento que hacían dichos orbes era simplemente hipnotizante, y solo lo alentaba a seguir con sus empujones.
-¡Mierda Señora Azumi, usted es casí tan apretada como mí madre! - dijo Tanjiro con un tono algo bruscó en su voz.
Las estocadas de Tanjiro continuaron. El pelirrojo miraba como los redondos pechos de la mujer rebotaban al ritmo de sus empujes para luego dirigir su boca a uno de ellos y empezar a chuparlo mientras manoseaba el otro.
-Te gustan mucho los pechos, ¿verdad, Tanjiro? - soltó unas risitas al sentir la boca del pelirrojo sobre su pecho.
-¡Los amo! - respondió con ánimos.
La mujer rodearía con sus piernas al pelirrojo, atrayéndolo más hacía ella. Ambos juntaron sus labios para darse en profundo beso.
-¡Señora Azumi, creo que me voy a correr! - dijo Tanjiro al sentirse cerca.
-¡Sí! ¡Eso! ¡Dámelo todo! - gimió con fuerza.
Finalmente Tanjiro se corrió liberando su carga en el vientre de la mujer.
Tanjiro se apartó mientras su compañera caía recostada sobre su futón para recuperar el aliento. La mujer soltaba fuertes exhalasiones cuando, de repente, sintió cómo su culo era apretado con fuerza y luego este era abierto.
-Tanjiro, ¿Qué haces? - le pregunto.
-Aún no hemos terminado. ¡Ahora quiero entrar por la puerta de atrás! - exclamó de manera intensa.
Tanjiro penetro el ano de su anfitriona de una sola estocada.
El joven Kamado comenzó a meter y sacar su miembro del culo de la mujer con gran rapidez, la calidez y la sensación tan apretada que este le daba era simplemente sensacionales, se notaba que nunca la habían cogido por ahí. De cierto modo, Tanjiro se sintió afortunado de ser el primero.
Azumi soltaba múltiples bufidos cada vez que el pelirrojo volvía a penetrarla con fuerza. Sus manos sujetaron con fuerza la tela del futón en el que estaban y sus dientes se clavaban en la almohada en la que su cabeza estaba recostada.
-Señora Azumi, ¿se encuentra bien? ¿Acasó la lastimé? - preguntó con preocupación.
-¡A la mierda con eso! ¡Ya me la metiste! ¡Sigue cogiéndome! - exclamó con algo de molestia.
-¡Entendido! - respondió con tono afirmativo.
Tanjiro siguió moviéndose y dándole embestidas a su hospedadorá. El sonido de sus aplausos se hizo cada vez más prominente con cada segundo que pasaba.
-¡Señora Azumi, me corro! - exclamó con fuerza.
-¡AAAAHHHH! - gritó la mujer.
Tanjiro liberó su carga dentro suyo. La mujer de rizos negros sintió cómo aquel fluido caliente entraba dentro suyo de un modo que nunca antes había sentido antes.
Tanjiro y Azumi se separaron y el pelirrojo se acostaría en los pechos de la mujer mientras acariciaba su cabeza con ternura.
-¡Eso estuvo genial, señora Azumi! - dijo con alegría.
-Considera tu deuda conmigo saldada. - rió pícaramente.
-¡Qué bueno! - le sonrió.
-Eres un gran chico Tanjiro, tu familia es afortunada de tenerte. - expresó con una sonrisa.
-Yo soy quién tiene suerte de tenerlos a ellos. - le contestó.
-Tanjiro, lo digo enserió. Eres un excelente chico. - acarició su rostro y lo miró a los ojos. - Eres un joven dedicado, eres amable, tú familia está en buenas manos contigo. - le expresó con gentileza.
-¡Muchas gracias! - agradeció su gratitud con un beso en los labios.
-Te lo aseguro Tanjiro, la vida tiene planeadas cosas buenas para tí y tu familia. - comentó con ternura.
-Buenas noches. - agradeció antes de caer dormido.
La mujer se cubrió a ella y al joven Kamado con una sábana mientras sentía su suave cuerpo acurrucarse en su pecho para luego cerrar los ojos y, finalmente, dormir.
A la mañana siguiente
Tanjiro estaba subiendo la montaña de regreso a su casa. Una sonrisa en sus labios al recordar las palabras de la señora Azumi: "La vida tiene planeadas cosas buenas para tí y tu familia". Esos pensamientos le trajeron alegría, pero esa alegría se desvaneció en un segundo.
-¡Sangre! ¡Eso que huelo es sangre! - pensó con pánico.
Tanjiro corrió a toda prisa hasta llegar a su casa. Al hacerlo entro a la vivienda y la imagen que vio lo dejó sin palabras, su familia... su amada, todos muertos y bañados en su propia sangre. Era algo horrible.

Tanjiro dió pequeños pasos hacia atrás y luego se apartó lo más que pudo de la casa, la vista de su familia brutalmente masacrada se sintió cómo una apuñalada en el corazón.
Después de unos segundos y recobrar la compostura recorrió los alrededores de la casa en busca de alguna señal que le dijera que fue lo que ocurrió.
Entonces Tanjiro se encontró con una escena igual de desgarradora qué la anterior. Pudo contemplar la imagen de Nezuko tirada en la nieve, cubierta de sangre y con su hermano pequeño en brazos, cómo si lo estuviera protegiendo.

-¡NEZUKO! ¡ROKUTA! - gritó lleno de desesperación.
Tanjiro corrió en dirección a ellos y comenzó en busca de alguna respuesta. Agitaba con fuerza a su hermano menor y gritaba su nombre, pero era inútil, él ya no emitía señales de via. Sin embargo, fue grande la sorpresa de Tanjiro al ver cómo su hermana se movía, aún respiraba levemente, seguía con vida. La única reacción de Tanjiro fue cargarla sobre su espalda.
Tanjiro caminaba sobre la nieve a toda prisa, necesitaba llegar al pueblo y buscar ayuda. Mientras lo hacía era un mar de confusión, no paraba de preguntarse qué había pasado, de imaginar cada posible escenario.
-¡Qué... Qué fue lo que pasó! ¡¿Habrá sido un oso?! ¡Había un aroma que nunca había percibido antes! ¡¿Cómo pudo pasar esto?! - sus pensamientos estaban llenos de angustia.
Sin que Tanjiro lo notará, Nezuko comenzó a moverse. Comenzó a emitir algunos gemidos y a moverse con más intensidad. En un descuido, esta haría que Tanjiro perdiera el equilibrio y ambos caerían de un barranco hasta aterrizar en la nieve.
Tanjiro tardó unos minutos en recobrar el conocimiento. Se puso de pie y buscó a Nezuko hasta que la encontró, de pie y a varios metros de distancia.
Tanjiro se acercó con calma.
-Nezuko, ¿estás bien? No tienes que caminar, yo te cargaré hasta el pueblo. - dijo con preocupación.
Tanjiro continuó acercandóse, pero entonces algo lo hizo retroceder. Notó algo, el aroma de su hermana ahora era distinto, no solo eso, empezó a escucharla gruñir, cómo un animal.
Nezuko, con gran velocidad, se abalanzó sobre Tanjiro e intentó devorarlo. El pelirrojo había reaccionado a tiempo y había logrado usar el mango de su hacha para detener a su hermana. Vió su apariencia y notó que ahora distinta, sus ojos habían cambiado, sus dientes ahora eran colmillos y sus dedos ahora tenían filosas garras.
-¿Qué es esto? ¡¿Nezuko se convirtió en un demonio?! ¡¿Cómo!? ¡¿Acasó ella atacó a los demás?! - se preguntaba entre todo el pánico que sentía.
Tanjiro continuó con su forcejeo, trataba de apartar a Nezuko, pero, de un momento a otro, esta comenzó a aumentar su tamaña y a superar su fuerza.
-¿Qué hago? ¡Si no hago algo ahora... me comerá! - su mente se llenó con una mezcla de miedo y preocupación.
Fue entonces que Tanjiro tuvó una idea bastante arriesgada y que no sabía si iba a funcionar, pero tenía que intentarlo. Este, aprovechando uno de los intentos de Nezuko para morderlo, le encajó un suave beso en los labios.
Nezuko, simplemente, se quedó sorprendida, sus labios habían sido atrapados por quien se suponía, iba a ser su presa, pero ahora lo estaba besando con toda la ternura del mundo. Sintió la cálida lengua de su hermano entrar en su boca para luego empezar a juntarse con la suya.
Ahora que era un demonio la sensación de besar a Tanjiro ahora era completamente diferente, podía sabor de su lengua, su saliva, sus labios, y era algo tan increíble como algo que se deseaba que durará por siempre.
Un caudal de imágenes inundaron la mente de Nezuko, los recuerdos golpearon su cabeza como una roca. Todas las veces que beso a Tanjiro, su primera vez que, irónicamente, había sido con él, todas las veces que se entregó a él, cuando ella y sus hermanos pasaban noches enteras juntos entre sí. Recordó eso y no pudo evitar quebrar en llanto.
Tanjiro se apartó de Nezuko y vió como ella rompía en llanto, uno tan fuerte que hacía eco en los alrededores. Se quisó acercar, pero ella se alejó, cómo si le tuviera miedo.
-Es imposible que ella haya atacado a los demás. Puedo sentirlo. - pensó con calma.
Se volvió a acercar hasta quedar frente a ella. Le secó las lágrimas y la miró. Su rostro estaba llenó de muchas cosas, miedo, preocupación, tristeza, todo eso que él también sentía.
-¿Recuerdas esto, Nezuko? Tú lo dijiste, es parte del amor. - puso la cabeza de Nezuko contra su pecho para que escuchará sus latidos.
-Hermanito... ¡HERMANITO! - gritó con fuerza.
Nezuko se volvió a lanzar sobre Tanjiro y empezó a desvestirse, mostrando su cuerpo. Tanjiro se quedó quieto para mirar la nueva apariencia de su hermana, su figura había cambiado, como si hubiera madurado de golpe. Sus pechos, que se encontraban en desarrollo, ahora convertidos en dos grandes monumentos. Su cintura aún más delgada qué antes. Sus brazos y piernas tonificados. Su trasero increíblemente gordo y firme. Era simplemente una maravilla.
Como un impulso, casí si el cuerpo de su hermana lo estuviera llamando, se acercó más a ella y volvieron a besarse. En unos instantes Tanjiro se despojo de sus prendas y comenzaron con su acto. Tanjiro se puso encima de ella y entro de una sola estocada. Sus movimientos fueron lentos al inicio, la vagina de Nezuko ahora se sentía completamente diferente, más apretada, más caliente. Sus movimientos aumentaban a medida que se iba acostumbrado a la nueva sensación del cuerpo de Nezuko. Después cambiaron de posición, dejó que su hermana se pusiera encima de ella. Se acostó en la nieve mientras Nezuko lo montaba. Tanjiro sentía el frío de la nieve en su cuerpo en contraste con la calidez de Nezuko, era increíble. Finalmente Tanjiro terminó corriéndose dentro de ella.
Tanjiro se separó de Nezuko, se vistió y luego la ayudó a ella a vestirse. Se agachó y la miró a los ojos.
-Nezuko... escucha, no sé que pasó, pero te prometo que lo voy a arreglar. Y prometo... qué nunca te volveré a abandonar. - su voz estaba llena de firmeza, sintiendo seguridad de que todo iba a estar bien.
De un momento a otro, sin que Tanjiro pudiera reaccionar, Nezuko se había ido de su lado.
Tanjiro logró visualizar una figura, se trataba de un joven de piel blanca, cabello largo y negro recogido en una cola de caballo hasta la parte baja de su espalda y ojos color azúl safiro. Vestía una especie de uniforme, además de un haori divido de dos diseños, uno de color rojo y el otro siendo de patrones verdes, naranjas y amarillos, y portaba una katana.
Tanjiro notó como aquel joven había sometido a su hermana.
-¡¿Quién eres tú?! ¡¿Y qué haces con mi hermana?! - gritó con rabia.
-¿Hermana? Escucha con atención, ella ya no es tu hermana, ahora es un demonio, y por eso tengo que matarla. Mi nombre es Giyuu Tomioka, pilar del agua, miembro del cuerpo de cazadores de demonios. - le explicó con tranquilidad.
-¡Te suplicó que no lo hagas! - junto sus manos.
-No tengo opción. Si la dejo ir terminará devorando a alguien. - le explicó.
-Ella nunca haría algo así, lo sé. - exclamó.
-Tu no sabes eso. - argumentó.
-¡Por favor, debe haber otra manera! ¡Una forma de regresar a Nezuko a la normalidad! - dijó con desesperación.
-Imposible. Una vez se convierten en demonios es imposible regresarles su humanidad, por eso los matamos. - contestó.
-¡Entonces yo buscaré una cura! ¡Voy a encontrar la manera de recuperar a Nezuko y acabar con quién mató a mi familia! - exclamó Tanjiro con fuerza.
-Lo siento, pero no puedo creer lo que dices. - dijó con indiferencia.
-¡NOOO! - gritó al ver como sacaba su katana.
Tanjiro corrió hacía Tomioka, pero rápidamente fue derribado. El pilar pensó que había terminado cuándo, inesperadamente, vio algo dirigirse a él. Tomioka se alejó junto con Nezuko del lugar, vio como el hacha qué iba en dirección a su cabeza se había clavado en el árbol.
Tomioka se sorprendió, le parecía realmente impresionante que aquel joven pudiera planear algo como eso tan solo unos segundos. Pensó que sólo estaba siendo testarudo, pero, claramente, lo subestimo.
Nezuko, aprovechando la distracción, se liberó del agarre de Tomioka y corrió en dirección a su hermano.
Tomioka entro en alerta, se preparo para detenerla, pero lo que vio lo sorprendió aún más. Aquella chica convertida en demonio, se puso delante del pelirrojo, protegiendolo.

Nezuko no tardó en lanzarse al ataque, pero fue, rápidamente, dejada fuera de combate por un golpe del pilar.
-Lo protegió. Prefiero enfrentarme y protegerlo que devorarlo. Quizás ellos sean diferentes. - pensó Tomioka con algo de intriga.
Unos minutos después de lo ocurrido, Tanjiro despertó. Volteó y miró a Nezuko, inconsciente, acostada a su lado.
-Nezuko. - exclamó con preocupación.
-Tranquila, ella está bien, solo está inconsciente. - le respondió el pilar.
-¿Por qué? - preguntó Tanjiro con tono confuso.
-Vi como ella te protegió. Prefirió protegerte y arriesgarse que devorarte. - le explicó.
-¿Pero por qué? - le preguntó aún más confundido.
-Porque yo sé lo que es tener a una hermana que daría su vida por tí. - le contestó. - Tú dijiste que encontrarías una forma de recuperar a tu hermana y vengar a tu familia, así que voy a creerte. - dijo con tranquilidad.
Tanjiro escuchaba las palabras del pilar, no sabiendo lo que podría seguir después.
-Ve a ver a una mujer llamada Sayaka Urokodaki al pie del monte Sagiri, ella te ayudará, pero lo que pasé después dependerá de tí. - le informó.
Tomioka dió unos cuantos pasos y se alejó mientras le daba la espalda a Tanjiro.
-Y otra cosa, no expongas a tu hermana a la luz del sol. Es enserió. - fueron las últimas palabras del pilar antes de desaparecer.
Tanjiro tardó un poco en entender lo que acababa de ocurrir, no sabía que pensar, habían pasado demasiadas cosas en tan sólo un día que era difícil de procesar, pero una cosa era segura, de ahora en adelante iba a tener que luchar, luchar por su hermana.
Tanjiro se arrodillo y luego cargó a Nezuko en brazos. La miró unos instantes, le dió un suave y pequeño beso en los labios para luego avanzar.
El viaje de Tanjiro acababa de comenzar.
Fin








