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알파카⠀⠀﮾ ﮽⠀⠀𝗇𝖺͜͡𝗆𝗃𝗂𝗇

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

antes de acabar su último concierto en perú,⠀𝗻𝗮𝗺𝗷𝗼𝗼𝗻⠀necesitaba follarse a⠀𝘀𝗲𝗼𝗸𝗷𝗶𝗻⠀puesto ese adorable gorrito de alpaca.⠀⠀one shot nsfw⠀|⠀alt. universe.⠀⠀nam!top ༝ jin!bottom.⠀⠀feminización,⠀estereotipos de género,⠀jinussy & seoktits,⠀sexo irreal / sin protección,⠀smut,⠀creampie,⠀somnofilia,⠀dub-con,⠀marcaje corporal,⠀ooc,⠀dirty talk / degradación verbal,⠀slight d/s,⠀exhibicionismo involuntario,⠀quickie,⠀inmovilización ligera,⠀spanking,⠀juego de poder,⠀+18,⠀seokjin w alpaca hat.⠀⠀original story.⠀⠀si no es de tu agrado te invito⠀ 𝗮𝗺𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲⠀a⠀ 𝗿𝗲𝘁𝗶𝗿𝗮𝗿𝘁𝗲.⠀⠀abstenerse de⠀𝗥𝗘𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗥⠀la historia.⠀⠀2O26⠀©⠀namjincidio⠀⠀⠀⠀

Genero:
Erotica
Autor/a:
l๑͏tth
Estado:
Complete
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

⠀♡ྀ.⠀⠀⠀섹스⠀;⠀𝗎𝗇𝗂𝑞𝗎𝖾

경고.ᐟ.ᐟ⠀⠀contenido vulgar & sexual explícito,⠀Nam!top x Jin!bottom,⠀feminización,⠀Jinussy & Seoktits,⠀sexo irreal / sin protección,⠀Jin gorrito de alpaca,⠀quickie,⠀creampie,⠀semi-somnofilia,⠀fluff to smut,⠀dominancia suave,⠀Mr Lee mention,⠀more in bio.



⋅.˳˳.⋅ॱ˙ ˙ॱ⋅.˳⠀⠀❤︎⠀⠀˳˳.⋅ॱ˙ ˙ॱ⋅.˳˳.⋅









⠀⠀⠀⠀El eco del estadio vibraba a través de las suelas de sus zapatos, subía hasta instalarse en sus pechos como un segundo latido, errático y ensordecedor. Las luces principales acababan de apagarse, sumiendo el escenario en un océano de alaridos ahogados. En cuanto las cortinas negras cayeron, ocultando sus presencias de las miles de personas que coreaban sus nombres, la magia del momento se rompió para dar paso al agotamiento físico.

⠀⠀⠀⠀Namjoon soltó una exhalación temblorosa, sintiendo cómo el sudor le escocía en los ojos. El recorrido por la pasarela había sido extenuante, un ir y venir incesante bajo una temperatura sofocante para un cuerpo que casi siempre se acostumbró al frío. A su alrededor, el caos del equipo técnico era un borrón de figuras vestidas de negro corriendo de un lado a otro con auriculares e indicaciones urgentes.

⠀⠀⠀⠀Tenían exactamente quince minutos. Un minúsculo lapso para respirar, cambiar de vestuario, hidratar sus gargantas y recuperar las fuerzas suficientes antes de salir al bloque final, el tiempo jugaba en su contra.

⠀⠀⠀⠀Frente a la rampa de bajada, los carritos de transporte eléctrico esperaban encendidos, ronroneando suavemente a la espera de ellos. La distancia hacia los camerinos no era abismal, pero en sus condiciones, caminar esos metros se sentía como una maratón donde tenían prohibido detenerse. Kim —limpiándose la frente con el dorso de la mano— observó la escena con pereza.

⠀⠀⠀⠀Pudo ver a Taehyung, con el cabello pegado a las sienes y respirando erráticamente, dejarse caer sobre los asientos del primer carrito mientras se aferraba al respaldo como si dependiera de ello. Jimin lo siguió de cerca, pero en lugar de subir, prefirió apoyarse contra la pared del túnel —con un brazo flexionado sobre su cabeza— intentando recuperar el aliento con grandes y desesperadas bocanadas de aire.

⠀⠀⠀⠀— ¡Jimin-ah! —la voz rasposa del pelinegro se alzó por encima del bullicio—. Sube ya, hyung. ¡Vámonos…! En el camerino hay aire acondicionado...

⠀⠀⠀⠀Jeongguk apareció trotando, con el rostro perlado y la camiseta sudada, hizo un ademán para ayudar al de hebras rubias a subir. Kim continuó observando la escena con una leve sonrisa cansada tirando de sus labios. Sin embargo, su instinto lo hizo apartar la mirada del trío maknae para no desperdiciar su tiempo. Entre la marea de bailarines y personal que cruzaba el pasillo, Namjoon buscó la silueta específica que su cerebro necesitaba localizar para recuperar la calma, hasta que dio con él.

⠀⠀⠀⠀Kim Seokjin. Su Seokjin.

⠀⠀⠀⠀Estaba rezagado, alejado del tumulto principal, sentado en la parte trasera de su propio carrito asignado. A simple vista —para cualquier miembro del staff— Jin parecía tranquilo y compuesto, siempre tan etéreo incluso cuando estaba al borde del colapso. Pero para él, que conocía cada microexpresión y línea de tensión en ese cuerpo esbelto, la realidad era evidente: Jin estaba sufriendo; tenía la cabeza echada hacia atrás —exponiendo la pálida línea de su garganta— y los ojos apretados con fuerza.

⠀⠀⠀⠀Sin pensarlo dos veces, esquivó a un par de estilistas que corrían con percheros de ropa y trotó hacia el vehículo. Al llegar a su lado —apoyándose por el flanco izquierdo— descansó la mano con delicadeza sobre el hombro de esposo, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba bajo su palma antes de relajarse al reconocer su contacto.

⠀⠀⠀⠀— Dangshin*... —suspiró con la voz seca por el esfuerzo. Inclinó el cuerpo para romper la distancia que por ley solían mantener ante las cámaras y presionó sus belfos contra la mejilla caliente y sonrojada de su hyung. El aroma familiar de Jin lo tranquilizó al instante—. Vámonos.

⠀⠀⠀⠀No hizo falta decir más.

⠀⠀⠀⠀Namjoon rodeó el carrito y tomó asiento a su costado en la estrecha parte trasera. Le dio dos toques al respaldo del conductor, un miembro del staff que asintió sin mirar atrás y avanzó de inmediato por los túneles subterráneos del estadio rumbo a los camerinos.

⠀⠀⠀⠀Durante el trayecto, la diferencia entre ambos era palpable. Mientras el moreno iba erguido —con los sentidos aún en alerta— intentando bajar sus pulsaciones mirando los pasillos pasar, Jin se dejó llevar por el cansancio. Apoyó su cabeza sobre el robusto hombro y escondió el rostro en el hueco de su cuello, buscando —a ciegas— refugio contra la tela húmeda de la camisa de Namjoon para no lastimar su piel hipersensibilizada por el calor y el maquillaje.

⠀⠀⠀⠀El castaño sintió un vuelco de ternura tan agudo que casi le dolió. Le conmovía ver cómo su Jin, a pesar de ser el mayor, tenía esta asombrosa capacidad de volverse tan pequeño, manejable y blando cuando estaba exhausto. Una parte profundamente primitiva suya adoraba aquella vulnerabilidad que le era entregada en exclusiva.

⠀⠀⠀⠀— Ya casi acaba... —bisbiseó Kim, girando el rostro para dejar un beso prolongado en la coronilla de hebras negras. El olor a laca y a sudor limpio siempre era un perfume más exquisito a su parecer.

⠀⠀⠀⠀Soltó una risa leve e inaudible y, aprovechando la penumbra del túnel, deslizó su mano hasta encontrar la opuesta. Unieron sus dedos en un solo lazo, apretándose y transmitiendo silenciosamente que estaban ahí, sostenidos por el otro. Jin le devolvió un apretón débil; no era la primera vez en la gira que se apoyaba en él para no colapsar bajo los reflectores. En esos quince minutos de descanso, apagaba su mente y se entregaba por completo a su dongsaeng*.

⠀⠀⠀⠀— Mhm...

⠀⠀⠀⠀El carrito disminuyó la velocidad hasta frenar frente a la hilera de puertas blancas de los camerinos privados. El chofer, con la mejor de las intenciones pero nulo sentido del tacto, hizo sonar dos veces la bocina para espabilar a la pareja.

⠀⠀⠀⠀El sonido estridente fue horrendo.

⠀⠀⠀⠀Namjoon se molestó de inmediato —la irritación cruzando sus facciones—, no por él, sino por la reacción de su esposo. El pálido soltó un quejido disconforme, agudo y quejumbroso, apretando sus ojos. Justo acababa de encontrar el ángulo perfecto donde su cuello no dolía y caía al mundo de los sueños.

⠀⠀⠀⠀— Dangshin*... —murmura el castaño a modo de disculpa mientras se ponía de pie, ofreciéndole ambas manos—. Hemos llegado de todos modos. Aún nos quedan catorce minutos... trece si te demoras haciendo berrinche.

⠀⠀⠀⠀Bromea, tratando de aligerar el denso agotamiento. Seokjin bufó, un ruidito adorablamente infantil, y se vio obligado a erguir la espalda con los párpados a medio caer. Kim no esperó a que hiciera el esfuerzo; tiró de él con una firmeza cuidosa, sosteniéndolo por la cintura cuando los pies de su marido tocaron el suelo y sus rodillas trastabillaban. Casi cargando con la mitad de su peso, lo guió hasta la puerta con sus nombres.

⠀⠀⠀⠀Al entrar, todo yacía sumido en una tranquilidad reconfortante y con el aire acondicionado refrescando el sudor de sus cuerpos. La habitación carecía de presencias y tal como la dejaron: snacks esparcidas sobre la mesita de centro, dos platos marinos a medio terminar ignorados en una esquina, botellas de agua en el minibar y la ropa del soundcheck sobre los sillones.

⠀⠀⠀⠀Y allí, brillando bajo la luz blanca sobre el tocador personal del pelinegro, descansaban sus privadas alianzas. Sus anillos de matrimonio.

⠀⠀⠀⠀La empresa era estricta respecto a no llevarlos en el escenario para evitar histerias innecesarias y mantener la ilusión del público, pero ambos se negaban rotundamente a dejarlas lejos; necesitaban verlas para recordar que, al final del día, solo eran una pareja lejos del escrutinio público.

⠀⠀⠀⠀Jin no esperó instrucciones ni miró a su esposo para saber qué hacer o a dónde ir. Caminó arrastrando los pies hacia el sofá, dejándose caer sobre los cojines con un ruido sordo. Soltó un suspiro tan profundo, tan cargado de todo el peso de la actuación, que al castaño se le erizó la nuca al verlo quedar completamente flácido sobre el mueble.

⠀⠀⠀⠀— Por lo visto, cerraremos eso... —balbuceó de repente, rompiendo el silencio.

⠀⠀⠀⠀Sus ojos se posaron en el perchero metálico de la esquina. Allí, colgando pulcramente, yacían las prendas de su último cambio de vestuario: un par de chullos de lana gruesa y dos gorritas —ridículamente adorables— con forma de caritas de alpaca y pompones mullidos colgando de los laterales protectores para proteger sus orejas.

⠀⠀⠀⠀— A sudar un poco más —dijo mientras pasaba ambos brazos por encima de su cabeza, cruzando la espalda para liberar la tensión. Fue hacia el perchero, tomó los gorros y empezó a comparar los colores—. ¿Cuál piensas que es tuyo?

⠀⠀⠀⠀Inquiso mirándose de reojo en el espejo, acercándolos a su rostro para comparar el de tonos marrones y neutros con el de patrones andinos más vivos, intentando descifrar la lógica de las estilistas.

⠀⠀⠀⠀— Pido la de colores... —exclamó Seokjin desde el sofá.

⠀⠀⠀⠀Su voz sonó apagada, arrastrando las sílabas. Namjoon giró a mirarlo: su esposo seguía siendo una masita derretida sobre el cuero oscuro, con un solo ojo abierto y la mirada nublada por la pereza, mientras su cuerpo comenzaba a deslizarse centímetro a centímetro hacia el suelo alfombrado.

⠀⠀⠀⠀Namjoon volvió a reírse lleno de afecto. Tomó ambos gorritos y primero se probó el de colores vibrantes, asumiendo que resaltaría con su tinte actual de cabello —un marrón claro con destellos casi dorados—, pero al verse al espejo apretó el entrecejo: los tonos no contrastaban realmente. Cambió por el de tonos neutros y, al acomodárselo sobre las orejas, asintió satisfecho. No se veía tan mal. De hecho, le daba un aire rústico que le agradaba. Alzó las manos para apretar juguetonamente las coberturas del gorrito, sintiendo la suavidad de la lana.

⠀⠀⠀⠀— Creo que soy este... —afirmó para sí mismo, convencido de su elección.

⠀⠀⠀⠀Al girarse para ver a su esposo, Namjoon sintió que la respiración se le atoraba en la garganta. Su Jin había completado su descenso hasta quedar tendido sobre el suelo tapizado. Sin embargo, lo llamó la atención del moreno no fue solo la posición, sino la manera en que yacía tirado: sus piernas entreabiertas y flexionadas formando un triángulo invitante, las manos puestas sobre su vientre y la cabeza echada hacia atrás, respirando de forma pausada con los labios entreabiertos.

⠀⠀⠀⠀Lucía tan etéreo en su vulnerabilidad que le quitaba años de encima.

⠀⠀⠀⠀Un brillo distinto reemplazó el cansancio en sus pupilas. Kim se quitó el gorro, arrojándolo sobre la mesa, mientras sostenía el de colores en la diestra. Su mente acababa de dibujar una pequeña, sucia y excitante travesura al ver a su hyung expuesto de ese modo; con la adrenalina del concierto corriendo por sus venas, Namjoon se preguntó si tendría tiempo suficiente en ese corto lapso para realizar la fantasía que acababa de asaltarlo.

⠀⠀⠀⠀— Jinnie-ah... —llamó.

⠀⠀⠀⠀Su voz se volvió baja, perdiendo la jocosidad y adoptando un matiz cargado de dominancia. El moreno avanzó los pocos pasos que los separaban sin prisa.

⠀⠀⠀⠀— ¿Mhm...? —fue la única y laxa respuesta de Seokjin.

⠀⠀⠀⠀Ni siquiera hizo el amago de abrir los ojos. Sus pestañas continuaron descansando sobre sus mejillas mientras frotaba su vientre con vagueza, completamente ajeno a lo que se cernía sobre él. Namjoon se detuvo justo a sus pies, su figura proyectando una sombra inmensa que cubrió la luz del techo.

⠀⠀⠀⠀— Póntela.

⠀⠀⠀⠀Fue una orden. Amorosa, pero inflexible.

⠀⠀⠀⠀Al oír el tono autoritario —que reconoció incluso en su letargo—, el pelinegro hizo un puchero seco, moviendo los labios con desagrado antes de girar su cuerpo en un gesto de pereza, quedando boca abajo con la carita escondida entre sus brazos. Solo quería seguir durmiendo, confiado en que los estilistas entrarían en cualquier momento a prepararlo mientras seguía en estado vegetativo.

⠀⠀⠀⠀Pero su esposo no lo iba a dejar escapar y su negativa solo avivó sus ganas.

⠀⠀⠀⠀— Amor... ponte esto. —insistió con tono persuasivo, dejando caer el gorro de alpaca directamente sobre la cabeza enmarañada de Seokjin.

⠀⠀⠀⠀El mayor bufó contra la alfombra y tomó la prenda sin una gota de interés. Restregó su mejilla contra la misma para rascarse un picor imaginario y —con un gemido de protesta— alzó la cabeza para complacer la insistente petición de su caprichoso esposo. Sabía por experiencia que era más fácil ceder a sus pequeñas rarezas que pelear contra ellas, especialmente cuando le hablaba así.

⠀⠀⠀⠀Se puso la gorrita de colores. La tela esponjosa enmarcando su semblante adormilado y los mullidos pompones cayendo a los lados dándole un aspecto ridículamente tierno, contrastaban con sus hombros anchos. Kim lo miró desde lo alto y no pudo contenerse; soltó una risa nasal, un sonido ronco lleno de deseo.

⠀⠀⠀⠀Se veía precioso. Listo para ser usado.

⠀⠀⠀⠀— ¿Y ahora qué? —vocifera Jin, arrastrando las vocales mientras apoya la barbilla sobre su brazo, intentando espantar el sopor.

⠀⠀⠀⠀— ¿Has pensado en apoyarte sobre tus manos? —preguntó el moreno. Su tono era casual, casi conversacional, pero el sonido inconfundible del cuero frotándose y el tintineo de la hebilla al aflojarse traicionaron de inmediato sus verdaderas intenciones.

⠀⠀⠀⠀Seokjin detuvo sus movimientos. La neblina en su cerebro pareció disiparse y pegó ambas cejas, confundido por la solicitud—. No... ¿por qué?

⠀⠀⠀⠀No obstante, antes de que pudiera cuestionarlo más, el murmullo claro del staff corriendo por el pasillo llegó a sus oídos. El instinto profesional, asumiendo que el equipo estaba a punto de entrar para hacerle retoques, reaccionó al instante y empujó el torso hacia arriba sin percatarse que adoptaba la posición exacta que Namjoon acababa de mencionar.

⠀⠀⠀⠀Quedó sobre sus manos y rodillas, con los brazos estirados soportando el peso de su torso. Su espalda se curvó levemente en una arqueada, elevando sus caderas cubiertas por los ajustados pantalones.

⠀⠀⠀⠀— Ah... ¿cuánto tiempo nos queda? —inquiso Jin, ajeno a su propia provocación.

⠀⠀⠀⠀Flexionaba los brazos despacio, doblando los codos hacia afuera y volviendo a estirar, como si hiciera flexiones perezosas sin despegar las rodillas del suelo.

⠀⠀⠀⠀Kim mantuvo silencio y sus ojos bajaron al reloj digital que descansaba junto a los anillos sobre el tocador. Quedaban exactamente diez minutos para volver a salir, el tiempo justo para vestirse, colocarse los micrófonos y estar en posición.

⠀⠀⠀⠀Cualquier persona en sus cabales aprovecharía ese tiempo para descansar; Kim Namjoon, al contrario, tenía mejores planes tras ver a su esposo en esa posición, coronado por la adorable gorrita de alpaca.

⠀⠀⠀⠀— Lo suficiente para llenarte el útero entero antes de salir.

⠀⠀⠀⠀Fue lo único que dijo el moreno.

⠀⠀⠀⠀Antes de que las palabras pudieran procesarse en el cerebro letárgico de Seokjin, el de hebras castañas se dejó caer de rodillas justo detrás de él, bloqueando la luz a su paso.

⠀⠀⠀⠀— ¿Joonie...? —fue lo último que alcanzó a murmurar, temblando entre la confusión y la repentina sorpresa.

⠀⠀⠀⠀El aliento se le cortó abruptamente al sentir el choque firme de la pelvis del moreno contra sus glúteos. La dureza innegable de su miembro presionando a través de la ropa no dejaba dudas sobre sus intenciones. Namjoon no pensaba perder ni un maldito segundo; la sangre le retumbaba en los oídos, compitiendo con la música del exterior.

⠀⠀⠀⠀Tenía a su Jinnie luciendo como quería: luciendo adorable con los pompones del gorro meciéndose, el culito en alto —posicionado de una forma instintivamente sexy— y la nuca húmeda brillando bajo la luz, sosteniéndose apenas sobre sus manos y rodillas para que sus pechos adoloridos se aplastaran contra el suelo.

⠀⠀⠀⠀Kim deslizó una mano por debajo de su camiseta, rozando la piel sensible de su abdomen antes de afianzar la palma entera sobre su vientre. Apretó con fuerza para pegarlo hacia atrás, encajándolo a la perfección contra su propia entrepierna, donde su erección —gruesa y pesada— reclamaba dolorosamente su espacio bajo la opresión de la tela.

⠀⠀⠀⠀Seokjin giró la cabeza desconcertado, con los ojos abiertos de par en par ante la osadía de su dongsaeng*. ¿Un encuentro de sexo rápido justo cuando el personal estaba a punto de entrar y en menos de diez minutos?

⠀⠀⠀⠀Tampoco era que fueran ajenos a esa clase de travesuras cargadas de adrenalina. Como pareja casada con agendas imposibles, el morbo y peligro de ser descubiertos solía excitar a ambos; de hecho, a lo largo de la gira —en trece de las quince ciudades que llevaban— se las habían ingeniado para sus encuentros furtivos en esquinas oscuras, camerinos vacíos o ascensores de servicio.

⠀⠀⠀⠀Con el incidente de Las Vegas aún grabado en la memoria de ambos y de un tercero en común.

⠀⠀⠀⠀Pero esto era diferente. Jin realmente sentía que era un descaro absoluto, una imprudencia temeraria, e incluso una injusticia porque estaba al borde del agotamiento. Esa misma mañana Namjoon no le había permitido pegar ojo, despertándolo a las cinco y cogiéndolo con una urgencia animal; ocupando varias posiciones hastar dejarlo exhausto antes del soundcheck.

⠀⠀⠀⠀Su entrada aún palpitaba, dilatada y jodidamente sensible por el uso constante de su esposo.

⠀⠀⠀⠀— Escúchame... no vamos a hacerlo. — trató de detenerlo.

⠀⠀⠀⠀Buscó usar su característica voz de mando, aquella que solía alinear a los menores, pero el reclamo salió ahogado y tembloroso, sin surtir el menor efecto.

⠀⠀⠀⠀Namjoon ignoró la protesta. Con la facilidad y rapidez que sólo daban la práctica y devoción por poseer lo ajeno, desabrochó el cinturón de Seokjin. Enganchó los dedos en el borde del pantalón de cuero y de la ropa interior, tirando de ellos hacia abajo; el aire del camerino chocó contra la piel febril.

⠀⠀⠀⠀Sus glúteos —redondos y tersos— quedaron cruelmente expuestos a la luz y a la mirada devoradora de su esposo. La tela se atascó a la mitad de sus muslos, ya que Namjoon no se molestó en bajarlos hasta los tobillos. No había tiempo para sutilezas: Jin quedó inmovilizado en esa posición.

⠀⠀⠀⠀— Quieta. Será rápido. —dictaminó, su voz ronca vibrando contra la nuca descubierta.

⠀⠀⠀⠀Así fue como, con un movimiento fluido, Namjoon se liberó a sí mismo de su pantalón, sacando su polla supurando líquido pre-seminal por la mera anticipación de hundirse en aquel coñito.

⠀⠀⠀⠀— Necesito hacerlo, yeobo*...

⠀⠀⠀⠀Sin ningún tipo de preparación lubricada exterior, llevó la mano entre los muslos de Seokjin, hacia el pliegue más íntimo. Rozó su coño sensible, aquella hendidura que también solía lamer cuando su esposo no le permitía cogérselo a gusto. Comenzó a frotar la yema, esparciendo la humedad que las residuales rondas de sexo habían dejado en la mañana.

⠀⠀⠀⠀ Luego, con una lentitud tortuosa, rozó la punta de su miembro contra la entrada posterior, la más estrecha, fingiendo por un segundo que iba a intentar forzarla sin más preparativos. En realidad, Namjoon no quería lastimarlo ni provocar un grito que alertara a los demás desde el pasillo, pero adoraba jugar con el terror placentero de su esposo.

⠀⠀⠀⠀— N-Namjoon... espera... —jadeó Jin, sintiendo cómo el pánico se mezclaba peligrosamente con la excitación.

⠀⠀⠀⠀Soltó el apoyo de su diestra e intentó llevarla hasta la pelvis ajena para detener el avance inminente. Quería rogarle cordura, pero el moreno no estaba en sus cabales. De un solo manotazo —sin verdadera intención de lastimar— lo obligó a devolver la mano al suelo y soportar su propio peso.

⠀⠀⠀⠀— Ocho minutos son suficientes. No me hagas perder el tiempo, perra —gruñe su dongsaeng*, su respiración aún cerca su oreja—. Si te vieras... carajo, si pudieras verte… sabrías lo lista y mojada que está tu vagina para recibir la polla de tu hombre.

⠀⠀⠀⠀Las palabras de su esposo terminaron de desarmar la resistencia de Seokjin. Sus brazos temblaron mientras se rendía a la situación, dejando de lado la pulcritud que debía mantener en el concierto.

⠀⠀⠀⠀Antes de que pudiera objetar, la gruesa punta del miembro moreno se alineó contra su entrada cedida y, con un empuje de cadera ininterrumpido, Namjoon se deslizó hasta el fondo.

⠀⠀⠀⠀— A-ah... joder... —el jadeo gutural y primitivo abandonó sus labios.

⠀⠀⠀⠀La sensación era irreal. Sentir a Seokjin estaba tan estrecho y cálido adaptándose a él era increíble. Por su parte, el pelinegro soltó un grito sordo que se ahogó mientras el impacto lo empujaba hacia adelante, tanto que sus brazos casi le hacen perder el equilibrio.

⠀⠀⠀⠀— Compórtate. Derecha. —dijo, pasando un brazo por debajo del vientre ajeno para sostenerle el torso y ayudarlo a quedarse erguido sobre la alfombra.

⠀⠀⠀⠀Sin dar tregua, Namjoon empezó a embestir.

⠀⠀⠀⠀Al segundo siguiente, el ritmo se estableció. Rápido. Despiadado. De forma contada y precisa. Con el tiempo en contra, el castaño no tenía el lujo de utilizar los juegos previos; la comunicación se redujo puramente al contacto físico.

⠀⠀⠀⠀El ritmo violento y húmedo de sus caderas chocando contra las mejillas traseras resonaba en el camerino de forma contundente, camuflado gracias a la bulla de los miles de los fanáticos en las gradas del estadio.

⠀⠀⠀⠀— Ugh... Nammie... —jadeó ante cada penetración que lo sacudía—. Ah… cariño…

⠀⠀⠀⠀La sobreestimulación era una locura. Su cuerpo, ya llevado al borde del colapso por el cansancio, sentía cada embestida magnificada por cien. Desesperado por aferrarse a algo, Seokjin una mano hacia atrás, tanteando hasta encontrar el pantalón caído de su esposo. Enganchó los dedos en la presilla de este, agarrándose como un salvavidas.

⠀⠀⠀⠀Kim gruñó satisfecho. Pasó la mano libre hacia la nuca de su esposo, sujetándolo con firmeza por el cuello y parte del cabello asomando bajo la gorrita de alpaca. Lo fijó en su lugar, obligándolo a arquear más la espalda y continuó penetrándolo aún más profundo, alcanzando el cérvix en cada estocada.

⠀⠀⠀⠀— Es tan bueno... Dios, eres tan malditamente bueno, amor... —sisea entre dientes, con una mueca que desfiguraba sus hermosas facciones, llena de placer—. Te voy a embarazar hoy mismo.

⠀⠀⠀⠀Mantenía los ojos fijos en él, disfrutando de la vista pecaminosa: la suave curva de la espalda, el sudor brillando y la piel enrojecida por la fricción. Con cada violenta embestida, los pompones marrones de la gorrita de alpaca se sacudían sin control a los lados de su cara, creando un contraste irresistible entre lo ridículo y lo erótico del vestuario.

⠀⠀⠀⠀Ver a Seokjin gimiendo así, como un descosido mientras llevaba esa adorable prenda, era una droga potente.

⠀⠀⠀⠀— Necesito llenarte... maldita sea, necesito llenarte de mis hijos o no podré estar tranquilo allá afuera... —aseguró con un gruñido territorial.

⠀⠀⠀⠀La sola idea de saber que saliría al escenario habiéndolo desbordándose de su semne lo impulsó aún más. En un arranque de puro instinto, Namjoon desocupó la mano que le sostenía la nuca y le dio una nalgada sonora sobre la piel expuesta.

⠀⠀⠀⠀— ¡Namjoon...! —exclamó Seokjin por el golpe, pero apretó los dientes y no soltó el agarre que mantenía en la presilla de su pantalón, tirando de él para que no dejara de embestir.

⠀⠀⠀⠀El placer los consumía a ambos. Por un segundo, desviaron la mirada hacia la pantalla del televisor —montado en la pared del camerino— que transmitía sin sonido al público del estadio en tiempo real. Vieron los enormes carteles con mensajes de cariño, frases e imágenes que los fans sostenían, creyendo que ellos descansaban tranquilamente detrás del escenario.

⠀⠀⠀⠀— No tienen ni idea…

⠀⠀⠀⠀En ese momento, el cuerpo del pelinegro se tensó. La fricción sin lubricación, combinada con su cansancio e intensidad del acto lo llevaron a la cima prematuramente. Sollozó el nombre de su esposo al sentir cómo Namjoon comenzaba a eyacular dentro de él, soltando las primeras —e insuficientes— pulsaciones de su orgasmo en el fondo de su canal vaginal.

⠀⠀⠀⠀—¿Joonie...? —murmuró roto.

⠀⠀⠀⠀Sus piernas temblaban tanto que no pudo sostenerse más sobre las manos, dejándose caer sobre los codos. Al hacerlo sus senos chocaron contra la alfombra, el cambio de postura elevó sus caderas aún más, dejando su entrada expuesta y facilitándole al castaño terminar de hundirse en su coño.

⠀⠀⠀⠀— Ya casi... Dios, estás tan apretado... —afirmó Kim, su respiración convertida en jadeos cortados.

⠀⠀⠀⠀La visión de Jin rindiéndose lo excitó increíblemente. Namjoon le sujetó con ambas manos de los costados, enterrando los falanges en la piel tersa para anclarlo contra su pelvis.

⠀⠀⠀⠀— Voy a llenarte, maldita. Vas a caminar allá afuera rebosante de mi...

⠀⠀⠀⠀No pudo terminar su sucia frase.

⠀⠀⠀⠀El picaporte de la puerta giró bruscamente. No hubo un golpe de aviso ni un portazo escandaloso, solo el giro rápido y habitual del metal de alguien que tiene libre acceso y quiere ingresar a otro espacio de trabajo sin pedir permiso. Seokjin creyó sufrir un paro cardiaco momentáneo, pero para alivio del matrimonio, la figura que cruzó el umbral no pertenecía a ninguno de los maquillistas o cámaras de los documentales. Era el hombre de su equipo de seguridad que los acompañaba desde siempre.

⠀⠀⠀⠀— Lee... —el nombre salió como un jadeo patético desde el suelo.

⠀⠀⠀⠀Estaba sudoroso, con el maquillaje corrido, las mejillas encendidas en un rojo carmesí y los labios hinchados. La estúpida gorra de alpaca seguía en su cabeza, dándole un aire absurdo a la escena altamente de la que era protagonista, sometido sobre la alfombra con los pantalones por las rodillas.

⠀⠀⠀⠀Lee se detuvo a un metro de la puerta. Mantuvo el rostro inexpresivo un lapso, antes de cerrar los ojos con fuerza y echar el seguro detrás de sí. Llevó los dedos al puente de la nariz, frotándose con absoluta resignación.

⠀⠀⠀⠀— Tres minutos. Dense prisa. —la voz de Lee fue monótona, neutral, desprovista de asombro o escándalo—. Todos están posicionándose en la rampa. Solo faltan ustedes. Terminen. —ordenó el hombre.

⠀⠀⠀⠀Namjoon, con la respiración entrecortada y aún hundido en el coño de su esposo, se detuvo para asimilar las palabras. Su cerebro —nublado por la lujuria— rememoró las cientos de veces donde Lee los había interceptado en situaciones horriblemente comprometedoras: en los baños de premiaciones, partes traseras de furgonetas o vestidores a medio cerrar.

⠀⠀⠀⠀Arrugó la nariz, haciendo un ligero puchero contrariado por la interrupción, pero vio cómo el guardaespaldas ni siquiera se quedó a esperar una respuesta.

⠀⠀⠀⠀— Estaré afuera cuidando la puerta. Nadie del staff va a entrar. —fue la frase final antes de girar el pomo y desaparecer, volviéndola a cerrar firmemente.

⠀⠀⠀⠀El silencio volvió al camerino, roto solo por sus respiraciones agitadas.

⠀⠀⠀⠀— N-Nammie... basta, por favor... —gimió Seokjin, avergonzado—. Tenemos que salir... —insiste, tratando de usar sus últimos vestigios de fuerza para apoyarse en sus brazos y escapar.

⠀⠀⠀⠀Pero su esposo estaba cegado. Soltó un gruñido bajo, sujetándolo de nuevo por la cintura y reanudó las embestidas con una ferocidad nueva—. Un segundo... solo dame un maldito segundo...

⠀⠀⠀⠀Sus movimientos perdieron toda técnica y ritmo, volviéndose duros y apresurados. Embistió tres veces más con fuerza y, con un último, se apretó contra el culito de Jin para vaciar la totalidad de su ardiente corrida. Una pulsación tras otra que lo reclamaba por completo.

⠀⠀⠀⠀— ¡M-mierda...! —chilló el pelinegro con un sonido agudo y roto.

⠀⠀⠀⠀Dejó caer el rostro directamente sobre la alfombra, mordiéndose el labio inferior para repeler el gemido de su propio orgasmo seco, manchando el suelo con su gush. Namjoon se quedó inmóvil, apoyando el pecho pesado contra su espalda, gruñendo mientras los espasmos del clímax lo sacudían.

⠀⠀⠀⠀Al calmarse, tiró despacio de sus caderas; el sonido de su miembro saliendo de las prietas paredes, seguido del leve rastro blanquecino dejó en claro que la salvaje sesión de sexo había concluido. Namjoon retrocedió torpemente, subiéndose el pantalón y acomodándose la ropa sin importar la humedad entre sus muslos.

⠀⠀⠀⠀Jin, en un estado lamentable, gateó lo más que pudo hasta llegar a la base del sofá donde se había acostado en un inicio. Aferrándose al mismo, obligó a su cuerpo a levantarse mientras apretaba los músculos para contener la esencia de Namjoon en su interior, temiendo que se escurriera por sus piernas. Un escalofrío lo recorrió al sentir el líquido caliente asentándose dentro de él.

⠀⠀⠀⠀Con un esfuerzo inhumano, ignorando el temblor residual de sus pantorrillas, logró erguirse a medias mientras tiraba de su pantalón, abrochándoselo a toda prisa.

⠀⠀⠀⠀— Eres un maldito idiota, Kim Namjoon... —bisbiseó con la voz áspera y carente de aliento—. Ni siquiera fuiste inteligente o considerado de colocar el jodido pestillo de seguridad a la...

⠀⠀⠀⠀Su esposo, ya vestido y luciendo engañosamente pulcro a pesar del pecho agitado, cubrió la distancia en dos largas zancadas. Lo tomó por los hombros, hizo girar y —sin darle tiempo a reaccionar— le plantó un beso posesivo, robándole el aire y scallando sus protestas. Kim se separó apenas un centímetro, exhibiendo unos hoyuelos triunfales que siempre derretía el mal humor de su hyung.

⠀⠀⠀⠀— No te enojes... ve pensando en tu acróstico para el ment de despedida, dangshin*. —teó, pasándole el pulgar por el belfo hinchado.

⠀⠀⠀⠀Sin esperar respuesta, volvió a tomarlo por los hombros y lo empujó suavemente por la espalda hacia la puerta para que saliera primero.

⠀⠀⠀⠀«Pagarás esto», fue lo único que pudo pensar. «Esto no acabará así…»

⠀⠀⠀⠀Por su propia sanidad, carrera e integridad de sus rodillas, Seokjin supo que debía aprender a decirle que “no” no a su esposo cuando lo miraba con esos hambrientos ojos de cachorro. De lo contrario, en cualquier momento de la gira, terminaría por bajarle los pantalones en pleno en pleno escenario frente a setenta mil personas. Y lo más aterrador era que Seokjin sabía que —si se lo pedía— probablemente lo dejaría hacer.






















⠀⠀⠀⠀MADE IN PERÚ, DAMN FUCKING ONESHOT INSPIRING IN PERÚ!! Mi Tete lo dijo en casi todos lados —social y real life—: «Perú es clave». Y tremendo factazo le dio, porque hasta sufrió de chorro con nuestra gastronomía. LOL. Su chistecito me hizo tener como 7 ideas en general basadas solo en mi country, tanto como social medias, oneshots y minifics clichés (lo más probable es que ninguno salga a la luz).

⠀⠀⠀⠀Hace una semana conocí a los BTS y literalmente sigo sin creerme lo hermosos que son todos, aunque sobre todo mi Namjin... How I wish I could be with them again. (>//‸//<)

⠀⠀⠀⠀Aish, HEEIHEHEHEHEHIH. Lotth sufrió un orgasmo visual las 15 000 veces que vio a mami Jin delante suyo, tanto en soundcheck como en el concierto. Les voy a dejar las fotos que les hice (+ appa Joonie incluided):

⠀⠀⠀⠀Sinceramente, creo que estuvieron súper rawr todos, pero esta cuenta es only Namjin appreciation. #namjin-goated #namjin-moments #namjin-canon ♡

⠀⠀⠀⠀Ya es costumbre, pero me gusta compartir el QR de mi canal. Únanse, que ahí subo de todo —hablo sola casi siempre—, pero más mis ideas Namjin. Ya interactúo con cajitas, así que, ajá, si quieren decirme «Lotth, mutea tu canal y sube oneshot», pueden hacerlo. #UWU

⠀⠀⠀⠀Anyways, espero les haya gustado mi peruvian oneshot. No se olviden de dejar su estrellita, comentarios y follow —si no me siguen— para que la comunidad namjinmiática encuentre estas joyitas. ¡Gracias por leer! 𐔌՞ ܸ.ˬ.ܸ՞𐦯


⚹︎⠀GLOSARIO⠀⚹︎

⠀⠀⠀𝗶.⠀Yeobo (여보): Término coreano cariñoso que se reserva para marido y mujer, lo que marca su vínculo matrimonial. El significado literal es «mira aquí», solo se usa entre esposos para mostrar intimidad y familiaridad.

⠀⠀⠀𝗶𝗶.⠀Dangshin (당신): Significa “tú“, pero depende del contexto, puede significar un afectuoso “cariño” entre parejas, un “tú” formal en la literatura o un “tú” agresivo durante una discusión acalorada. + Las parejas casadas suelen usar esta expresión para referirse a “cariño” o “mi amor”.

⠀⠀⠀𝗶𝗶𝗶.⠀Dongsaeng (동생): Se traduce como “hermano menor”. Es un término neutro en cuanto al género que utilizan tanto hombres como mujeres para referirse a un hermano menor, una hermana menor o cualquier persona menor que ellos en una relación informal o cercana.


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Diálogos potentes

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Me encantooo

2 días
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puedes hacer uno del Jikook

2 días
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Es lo mejor que lei en mi vida, acabas de subir mi delulu al mil !! Y estoy bastante feliz por qué hayas podido conocer a BTS !! jeje

2 días
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