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En el andén 9¾ varias familias observaban a los jóvenes que partían a Hogwarts, muchos sacaban los brazos por la ventana del tren gritando promesas vacías sobre que llamarían o escribirían.
Entre toda esa multitud se encontraba la familia Lee-Potter, donde podemos destacar al pequeño Riku llorando a mares abrazado a su hermano sin lograr comprender por qué sus hermanos más grandes debían irse.
El señor Lee y la señora Potter se encontraban hablando sobre las facturas de la casa sin prestar mucha atención a lo que los dos menores hacían, hasta que observaron la hora.
-¡Jeno, Riku, vengan para acá, si salimos ahora llegamos a tu escuela Jeno! -Gritó la Señora Potter mientras empezaba a caminar a paso rápido hacia la salida esquivando el tumulto de gente.
El pequeño pre-adolescente la seguía intentando igualar su paso sin soltar la manito del niño.
Los muggles pasaban con prisa, muchos los chocaban, haciendo que Minerva Potter desaparezca de su campo visual y queden los dos solos entre muchos muggles.
Después de dar vueltas unos minutos lograron salir de la estación de trenes con éxito, pero los padres se encontraban tiritando de la preocupación y la rabia.
-¡LEE JENO, COMO PUEDE SER QUE TE VAYAS SOLO CON TU HERMANO POR AHÍ! Sos un irresponsable; lo único que debías hacer era seguirme ¡Y NI ESO PODES HACER! ‐Mientras gritaba ni siquiera lo vio a los ojos, solo revisaba con la mirada que el niño que arrebató de los brazos de su hermano no le haya pasado nada. -¡SUBI AL AUTO EN ESTE MOMENTO, MOCOSO!
Jeno, impotente, subió al auto sin decir nada, observando por el retrovisor la mueca de desagrado en el rostro de su padre.
Cuando la mujer terminó de abrochar al menor en su sillita y ella subirse en el asiento delantero el auto arrancó.
Iban en un silencio frío, muy diferente a la calidez que se sentía en ese pequeño espacio cuando Taeyong ponía sus canciones favoritas o Mark contaba sobre su nuevo descubrimiento.
Luego de unos agotadores minutos llegaron a la primera parada, la primaria Fox, una escuela de muggles.
En la puerta de esta se encontraban dos niños solitarios, un rubio y un castaño. Ambos miraban a Jeno bajar del auto con grandes sonrisas en sus rostros.
-Por fin llegaste. Vamos rápido antes de que nos cierren la puerta en la cara -Exclamó Haechan, tomando una mano de Jeno y una de su mellizo antes de empezar a correr.
Entraron al salón justo a tiempo, la clase todavía no empezaba. Se disculparon con la señorita antes de ir a los mismos lugares que ocuparon los últimos cinco años, atrás de todo a la derecha, en un banco Jaemin y Jeno y en el de al lado Haechan solo.
Lastimosamente, no existía ningún tipo de educación previa a las escuelas de magia, a las cuales se ingresa a los 12 años. Así que como muchas familias mágicas, los Lee-Potter y los Na-Malfoy, optaron por mandar a sus hijos a una primaria muggle.
-Hoy veremos diferentes tipos de animales, aunque alguno podría decirme ¿cuál es el animal más grande del mundo? -Preguntó la señorita Johnson.
Emily, una chica bajita que se sienta adelante, levantó la mano inmediatamente y al recibir la aprobación de la seño menciona que el animal más grande es la ballena azul.
-Se hace la inteligente y es re burra, en realidad el animal más grande es el leviatán. -Susurró Haechan solo para que los otros futuros magos escuchen.
-Está extinto y dudo que sea más grande que la ballena azul. -Explicó Jaemin con los ojos cerrados y acariciando su frente sin poder creer las idioteces del que es su hermano.
-¿Qué sabés vos cerebrito? ¿Acaso viste uno? -Objetó en modo de burla.
-Vos tampoco nunca viste uno. -Contraatacó el menor de los mellizos.
-¡JÓVENES NA, NO ES HORA DE PELEAR!
Luego de ese grito los tres se mantuvieron silenciosos el resto de la clase, aunque muecas de burla entre los hermanos no podían faltar.
Al sonar la campana del recreo los tres chicos fueron a la esquina casi ignorada por los profesores.
-Jenitooo, ¿cómo está Mark? Ya lo extraño -Exclamó Haechan mientras se acostaba en el piso.
-Lo viste el otro día, vinieron a mi casa junto a sus papás. ¿Tu flechazo con él es tan grande que no podés no verlo un día? -Recalcó Jeno.
-¡ÉL NO ME GUSTA! ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? -Gritó, levantando la espalda del frío piso de golpe y mirando al contrario como si ofendiera a todo su árbol genealógico.
-No mientas, literalmente dices su nombre mientras estás dormido, idiota. -se burló Jaemin, y los dos comenzaron a reírse al observar cómo la cara del castaño empezaba a colorarse.
-Está bien, sí me gusta. ¡Pero no es razón para burlarse! -Exclamó cuando los otros terminaron de reír.
Ambos chicos al escuchar esas palabras y mirarse a los ojos ya sabían que debían hacer.
-¡SON NOVIOS SE BESAN EN LA BOCA, SE PASAN EL CHICLE! -Gritaron de forma burlesca, pero fueron interrumpidos, porque un Haechan con cara de tomate empezó a perseguirlos.
-¡Vengan para acá, malditos! -Por el resto del recreo se dedicó a seguirlos y se hizo el ofendido hasta el fin de la jornada escolar.
Luego de la formación los chicos en fila fueron hasta la puerta, donde la señorita Johnson gritaba el nombre de los alumnos, uno por uno, para que sus padres puedan retirarlos de forma ordenada. Pero, al llegar el turno de Jeno, nadie estaba esperándolo, pasaron 10 minutos, luego 15 y en algún momento se hicieron 20, ya nadie llegaba.
La señorita Johnson estaba preocupada, porque tenía que llegar a tiempo a su otro trabajo, pero no podía dejarlo solo.
Fuera de la institución se encontraban los mellizos Na, junto a su hermanito y su madre esperando a que sus padrinos vengan por Jeno, pero pasaban los minutos y no había muestra de su presencia por ningún lado, entonces, la señora Malfoy, Melissa, preocupada por lo que pudo pasar con su amiga la empezó a llamar, una vez, dos veces y en la tercera respondió.
-Hola, Minerva, todavía estoy en la puerta de la escuela y sé que Jeno aún se encuentra adentro, ¿pasó algo? ¿Querés que yo lo retire? -se quedó callada unos segundos en los cuales frunció levemente el ceño hasta que respondió -Está bien, yo me lo llevo a mi casa cuando desees, pasalo a buscar, adiós.
-Chicos, esperen acá un momento, voy a entrar a retirar a Nono -Anunció la mujer a sus hijos mayores antes de ingresar a la escuela de la mano de su hijo menor.








