Capítulo Único...
Años atrás.
-Lo siento Taehyung, hicimos lo que estuvo en nuestras manos- no podía creer lo que Jimin me decía, no podía procesar que hacía unas horas la tenía conmigo y de repente ya no.
Eso era demasiado para mí, sentía que la vida estaba siendo injusta; sentí que todo se me había arrebatado y que un pequeño angelito estaba quedando sin su madre a solo horas de haberla traído a este mundo...
Días después.
-Lo siento, esto es algo que no debería decírselo. Pero veo que es necesario, por la reacción que tuvo el otro día cuando su mujer murió; lamento su perdida-me dijo el Doctor Park.
¿Que queria decirme? No entendía absolutamente nada.
-Dígame, me está preocupando- de verdad quería saberlo.
-Su esposa sabía que esto podría pasar, incluso sabía que era un 95% seguro que así fuera- no podía procesar eso.
-¿De qué me está hablando Doctor Park?
-Ella así quiso que todo esto pasara- dijo el Doctor para después contarme todo.
Escena retrospectiva.
Narra Minería.
-Minying, esto es muy peligroso-dijo Jimin- ¿Estas segura que quieres mantener esto en secreto? Como tu médico no puedo permitirlo, como tu amigo debo guardar el secreto; pero sigue estando en mis manos decirte las consecuencias. Si continuas con ese embarazo tendrás que elegir entre tu vida y la de tu bebé a la hora del parto.
-Y sabes cuál voy a elegir a Minnie, sabes lo mucho que he querido tener un bebé. Toda mi vida, y ahora estoy con la persona que más amo cumplir ese sueño- mencioné con lágrimas en los ojos, claro que me dolía saber que podría morir y no conocer a mi bebe. Pero sabría que dejaría una persona especial para Taehyung.
-¿Entonces qué harás?- preguntó mi amigo.
-Seguiré con este embarazo y tu lucharas el día de mi parto para salvarme, sino es posible yo no te guardare rencor; estaré agradecida contigo por salvar a mi bebe. Pero no puedes decir nada de esto a Tae, no quiero que sufra más- mi esposo era lo más valioso que tenía.
Fin del flashback.
-Lo siento Taehyung, ahora te lo digo como amigo de Minying. Debía hacer la última petición que tenía para mí. Sabes que si dejaba que ella viviera era seguro que tu bebé moriría, y jamás nos lo iba a perdonar ni en nuestras vidas futuras. Ying quería con todo su corazón que esa pequeñita naciera y hasta el día del parto me lo dijo, me pidió que salvara a su bebé. Y me pidió que te diera esto-- me entregó una carta, tenía la letra de mi esposa en ella, no podía creerlo...
Actualidad.
Estaba en mis pensamientos mientras intentaba trabajar. Estuve pensando en ella como todos los días, era inevitable. Han pasado seis años desde su partida y nunca me había sentido tan necesitado de ella.
Quería sentirla una vez más, oler su aroma, sentir su calidez, ver esa sonrisa que se formaba en su rostro cuando algo le apasionaba, cuando hablábamos de algo importante, cuando me daba algún consejo y me hacía seguirlo para no terminar lastimado o sentirme arrepentido de las cosas.
Este día era distinto, era su aniversario luctuoso y yo me sentía ahora más nostálgico que de costumbre, había estado pensando en ella estos últimos días, había estado pensando en todo lo que podría estar haciendo con ella justo.
Aquella pequeñita que dejó en mis brazos cuando se fue, era todo lo que me quedó de ella. Era la viva imagen de mis recuerdos con Minying, sus ojos eran castaños claro como los de ella, su pequeña nariz respingada, algunas pecas pequeñitas que brotaban cerca de sus mejillas, los labios regordetes y rosados que hacían pucheros tiernos cuando algo les molestaba , y ese cabello inusual de color castaño rojizo que días era rizado y otros era liso con bastante friz-bastante complejo para peinarlo, a mi parecer.
Tenía el mismo nombre que su madre, porque así lo había querido yo, mi familia no se opuso; sabían lo importante que eran para mí llamarla de la misma manera. Y no estaba obsesionado, pero de verdad parecía una reencarnación en ella. Actualmente mi pequeña tiene seis años cumplidos, y justo hoy algo vi distinto a los demás días.
-Papi- dijo mi pequeña cuando se acercó a mí, tenía sus ojos bastantes curiosos y sentí que quería decirme algo-hoy es mi cumpleaños-musito mi bebé.
-Lo sé amor, mira-dije entregándole su regalo.
La Pequeña sacó de aquella caja un dije de oro que tenía su nombre y la fecha de su nacimiento.
-Es igual al que me diste cuando me case contigo- Era imposible, eso solo lo sabía ella.
-¿De qué hablas cariño?- preguntó incrédulo.
-Sí, me diste uno igual en nuestra boda-dijo de nuevo, eso solo significaba que aquella pequeñita podría ser la reencarnación de su madre; pero era imposible.
No dije nada más, vi como mi pequeña se alejaba cuando le puse su dicho y se iba a jugar con sus amigos en aquella fiesta que había preparado con ayuda de Jimin. No hablaría de ello, por lo menos no ahora.
(...)
Estaba durmiendo aunque me había costado un poco conciliar el sueño, no había podido dejar de pensar en lo que había pasado con mi hija ¿Era posible? ¿Por qué no lo había sabido hasta este día? ¿Por qué justo hoy? Y entre mis, de pronto apareció una voz pensamientos y claramente me habló a mí.
“No quise espantarte así cariño, solo quería decirte que te amo y que te agradezco por cuidar de mi pequeña tan bien” Era ella, podía conocer su voz en cualquier lado. De repente sentí como mis ojos goteaban con fuerza y no podía abrirlos, pero sabía que estaba conmigo.
-¿Por qué tardaste tanto en venir?- conteste mientras seguía llorando- no sabes la falta que me haces, te extraño demasiado amor.
“No era el momento, debía esperar. Ahora no te asustes cuando la pequeña Minying hablé sobre nosotros, estoy en ella todo el tiempo y sabes que las reencarnaciones no son sencillas. Solo quiero estar cerca de ambos y esa la mejor manera de hacerlo”
-Jamás podría asustarme con algo que tenga que ver contigo o con la pequeña Minying.
“Ahora por favor se feliz, sigue siendo el padre amoroso que siempre ha sido y no te dejes vencer por nada. Te amo Tae y siempre estaré con ustedes”
Meses despues.
Aquellas palabras me habían quedado guardadas para siempre, y no podría olvidarlas jamás. Y solo podia recordarlas una y otra vez, al igual que aquella carta...
Para mi gran amor...
“Querido Taetae, te pido perdón.
Sé que nunca me perdonarás haberte dejado sola con la pequeña Minying (Sé que la llamaras así, te conozco demasiado). No culpes a Jimin, sabes que siendo mi mejor amigo siempre hará lo que le pida, esto fue mi decisión.
Sabes lo que espere poder tener un hijo y no podía dejarlo así, no podía quitarle la vida solo por mí; jamas me lo hubiera perdonado. Hubiera vivido infeliz sin tenerla conmigo, no podía permitirlo y sabía que la estaba dejando en buenas manos.
Nunca olvides que te amo y te amé más que cualquier cosa en esta vida. Jamás olvides los buenos momentos que pasamos juntos y piensa en los increíbles momentos que podrás pasar con ella a tu lado, esa pequeña será tu adoración, lo sé; porque tú también esperaste mucho para tenerla en tus brazos.
Todos esos días que me pedias cuidarme para que ambas estuviéramos bien, cuando cumplimos mis caprichos sin importante la hora o el lugar, porque nos amas y siempre viste lo mejor para nosotras.
Justo en estos momentos quiero decirte Gracias, por ser como siempre ha sido con nosotras y por demostrarme que no necesitaba a nadie ni nada para ser feliz, lo soy. Soy muy feliz contigo a mi lado, si todo sale bien no podrás leer esto hasta que quieras dártelo.
Si todo sale como debe pasar, recibirá esta carta el día que le indique a Minnie, justo cuando el sol se haya puesto y la pequeña Ying haya sonreído por primera vez.
No te dije nada sobre mi enfermedad porque no quería que tuvieras un trato especial hacia mí, sabes lo importante que era para mí la honestidad y quería que fueras tú mismo en mis últimos días. Y debo decirlo,
Con cariño, Minería.
Jamás podré olvidar sus palabras, quedaran guardadas en mi corazón. Fue la mejor esposa hasta el final de sus días, fue la mejor madre antes de tener a nuestra pequeña en sus brazos, fue una heroína sin capa al salvar la vida de su pequeña Ying y fue la mejor guerrera al ser ella misma fingiendo que nunca tenía ni le dolía nada.
Por eso nunca podría reclamarle nada, porque no imagino lo duro que era para ella guardarse todo para que la bebé estuviera bien. No me imagino todo lo que tuvo que soportar para que nosotros estuviéramos bien y me dejo ser yo mismo sin importar que, aunque a veces tuviéramos pequeñas peleas que se arreglaban en el momento.
La ame hasta su último aliento, la amare hasta mi último aliento, incluso después de la muerte. Y sé que ella lo hizo y lo seguirá haciendo de la misma manera, y así como la amo a ella; amo a mi pequeña pulga y agradezco que ahora reencarne en mi hija para poder amarla nuevamente...