Único
Es cerca de medianoche cuando la película inicia, Louis coloca el tazón de palomitas sobre sus piernas mientras Harry se cobija hasta el cuello con la manta que el otro omega le dio hace unos minutos.
La introducción de la película inicia y ambos se concentran en las imágenes que aparecen.
Louis come sin prestar mayor atención a Harry, y el menor hace exactamente lo mismo mientras los personajes proyectados se persiguen mutuamente por el campo de flores.
Los omegas no hablan mucho durante aproximadamente media hora, hasta que el protagonista masculino se acerca a la mujer y la besa con fuerza, tomando su mandíbula y aferrándose de ella en medio de la casa abandonada.
La escena pronto empieza a subir de tono. De un momento a otro, el alfa acorrala a la omega contra la mesa de cocina, sujetando su cintura firmemente en un sólo sitio mientras él acerca su entrepierna sin pena alguna. La omega gime cuando le dice al alfa al oído que ha empezado a lubricar, al igual que Harry y Louis han comenzado a hacer con la escena que se reproduce.
Los pobres omegas sienten la tensión en la habitación de Louis con cada imágen que pasa: el alfa lamiendo el cuello de la omega, la mujer retorciéndose cuando sus senos quedan al desnudo y su pareja los masajea y chupa.
—¿No se suponía que era apta para todo público? —Harry pregunta, acomodándose en su sitio y colocando un pie bajo su trasero.
—Eso pensé, pero parece que no —Louis dice sin prestar real atención a su amigo que ha empezado a balancearse por instinto sobre su talón—. Mike dijo que le había gustado y por eso me la recomendó.
Es imposible que los omegas aparten sus ojos de las imágenes; Louis sigue las manos del alfa, imaginando que es a él a quién toca de manera obscena.
El alfa de la televisión termina por desnudar por completo a su acompañante, tirando también su ropa al suelo y exponiendo su cuerpo hacia la omega que no tarda en gemir cuando ve la polla roja y gruesa del hombre.
“—¿Todo eso me va a entrar, alfa? —la omega pestañea con incredulidad.
—Si te entra en la boca lo hará en cualquier lugar —responde el alfa, tomando del cabello a la omega y postrándola de rodillas frente a su entrepierna—. Ahora chupa.”
La mujer abre la boca y obedece sin pensarlo dos veces. Entonces, la habitación no sólo se llena de los sucios sonidos y jadeos de la película para nada apta para menores de edad, sino que lo hace también por los gemidos que ni Harry ni Louis pueden contener.
Los amigos sienten su ropa interior mojarse con fuerza por las gotas de dulce lubricante que resbala desde su entrada. El aroma de canela y cereza no tarda en inundar el lugar.
—Harry… —Louis cierra sus ojos cuando el delicioso olor de Harry llega hasta él.
No es secreto de nadie que siempre se ha sentido atraído por chicos omegas y alfas.
—Louis… ¿Tú también estás-
—Sí —confirma lo que su amigo no termina de formular.
Sí, Louis está mojado por su lubricante.
La película continúa reproduciéndose y ninguno se atreve a ver al otro.
—Hueles bien —Harry murmura, inhalando con fuerza su aroma mezclado con el de Louis. Nunca creyó que encontraría tan satisfactoria la combinación de sus olores.
—¿Sí? —el ojiazul lleva sus manos a sus piernas, apretando un poco en búsqueda de cualquier toque sobre su piel—. Porque tú también lo haces.
Entonces, ambos se miran y quedan maravillados.
Harry, al igual que Louis, tiene los labios rojos por morderlos, con sus iris brillantes y sus pupilas oscurecidas a más no poder. Los amigos se miran por lo que parecen horas, detallando sus rasgos acalorados.
Louis es el primero en hablar y provoca que la entrada de Harry se contraiga.
—¿Puedo probarte?
Harry nunca ha permitido que ningún omega lo toque de ese modo, pero, a la mierda, él necesita tanto tener las manos de Louis sobre su cuerpo.
Con un rápido asentimiento él le da permiso a Louis.
El omega lo mira como si no creyese que el permiso ha sido otorgado, pero las manos de Harry tocando su muñeca lo hacen reaccionar.
—Tócame, Louis —suplica su amigo con la voz quebrada.
Louis asiente y pronto retira la manta que cubre sus cuerpos. Él ve cómo Harry continúa su balanceo sobre su pie y Louis niega.
—Mírate, intentando sentir algo con tu talón —él se burla y Harry se sonroja.
Y antes de que Harry pueda decir nada, Louis toma el pie de Harry y lo retira bruscamente de su trasero.
—Ya no lo vas a necesitar más —confirma mientras abre las piernas de Harry e ignora el pálpito en su propia entrada, necesita tan mal un nudo en este momento—. Ayúdame con tu ropa interior.
Harry, con manos temblorosas, retira sus bragas de encaje y las desliza por sus piernas; Louis mira embobado cómo su amigo queda expuesto ante él. El omega mayor toma la ropa interior de Harry y la lleva a su nariz, oliendo la esencia del otro.
—Hueles mejor así, ya quiero probarte correctamente.
Harry se retuerce mientras escucha, asintiendo a las palabras de Louis.
—L-Lou. Ayúdame —pide Harry, separando muchísimo más sus piernas—. Por favor, omega.
—Oh, Harry —Louis susurra y se coloca entre las piernas de su amigo—. Te voy a hacer sentir bien, amor.
Y Harry siente el cálido aliento de Louis cayendo sobre sus muslos, el omega siente cómo su lubricante empieza a resbalar.
—¿Estás seguro?
—Sí, sí —él asiente con desespero mientras se retuerce en la cama.
—Bien. Entonces ponte sobre tus rodillas, sé bueno para mí.
Louis deja una fila de besos desde la parte central del muslo de Harry y se aleja, permitiendo que, el omega acostado, se siente y dé la vuelta, exponiendo su entrada para el mayor.
El ojiazul siente que tiene la mejor vista de todas. Él contempla cómo la espalda de Harry se arquea perfectamente y se encuentra a su disposición, con su trasero levantado hacia arriba; Louis mira ensimismado cómo la entrada del otro omega se contrae contra sí misma por la falta de algo en su interior, y cómo su lubricante es expulsado sin pudor para finalizar resbalando por sus piernas y cayendo sobre las limpias sábanas que cubren la cama.
Louis siente cómo una abundante cantidad de lubricante sale de él mismo, humedeciendo imposiblemente más su ropa interior.
Harry se queja por la falta de una polla, y Louis no se va a limitar a probarlo como quiere.
Entonces, el mayor de los omegas se inclina hacia el frente y besa la tersa piel de la mejilla derecha del trasero de Harry. Louis huele claramente el olor de las cerezas, y por extraño que parezca, su omega se desespera por el aroma.
Él deja un camino de besos y suaves mordiscos, inhalando la delirante esencia dulzona de Harry; Louis no se lo piensa dos veces cuando arrastra su lengua sobre la entrada del otro omega.
—¡Oh, Dios! ¡Louis! —Harry gime cuando siente la humedad y calor de Louis sobre sí mismo—. Mmm.
Y Louis se dedica desde entonces a sumergirse cada vez más en Harry, introduciendo su lengua cuanto puede mientras siente su propia entrada pedir por contacto de manera desesperada. Así que, él baja sus propios pantalones de dormir y se toca mientras come a Harry.
Empieza con movimiento lentos, tanteando su anillo muscular con dos de sus dedos y masajeando alrededor con ligera presión; poco a poco, sus dígitos se introducen con ayuda del lubricante y él mece sus caderas como lo hace Harry al sentir la lengua de Louis empujar todo lo que puede.
—Lou -oh. Si sigues así me voy a correr —Harry le dice entre respiraciones agitadas, hundiendo su rostro entre las almohadas de la cama.
La mano libre de Louis viaja hacia la polla de Harry y empieza a masturbarlo con fuerza, cubriendo sus dedos con el presemen que se escurre desde la punta del glande del rizado.
—Acaba, Hazz. Hazlo —exige el mayor, sin detener sus movimientos en la erección de Harry y regresando su boca a la entrada de su amigo para continuar con su trabajo.
La excitante y reconocible sensación de cosquilleo en su vientre, llega a Harry un minuto después, cuando Louis escupe en su entrada y aprieta su polla. Harry se corre en la mano de Louis y su entrada expulsa su lubricante sobre la nariz y boca del ojiazul.
Por otro lado, el omega mayor se aleja de Harry y permite que este se recomponga mientras él mece sus caderas con sus dedos dentro de su entrada. Louis apenas toca su próstata cuando introduce cuatro de sus dedos en su interior, lo más profundo que puede.
Entonces, él recuerda lo que compró hace meses y nunca tuvo la oportunidad de usar.
—Harry… —llama al omega, quien levanta su rostro y observa a Louis retorcerse—. Hazz, mmm. Ve a… ve a mi cajón de ropa interior —dice de manera atropellada, sin dejar de mover su muñeca.
El omega acostado sobre la cama se desliza de su posición, y somnoliento se dirige al mueble que Louis le ha indicado.
—¿Qué debo sacar? —pregunta el rizado sin quitarle los ojos de encima a Louis.
—Mete tu mano- ¡Ah! Date- date prisa —Louis apura sin decir lo que quiere—. Mete tu mano al final del cajón.
Harry obedece, sin cuestionar nada más, y se sorprende cuando siente algo con su tacto que cree reconocer. Así que, él extrae el consolador del cajón de ropa interior de Louis.
Pero hay algo distinto al que Harry suele usar —al igual que Louis— durante su celo; y es que este juguete no se parece en nada a uno normal, por la simple razón de que en ambos extremos tienen la cabeza de una polla lista para anudar. Es un maldito consolador doble.
El omega permanece de pie, sujetando con su mano firmemente el consolador, sin creer que Louis realmente tenga este objeto para satisfacerse así mismo cuando está solo o en celo. Harry traga cuando sale de su estupor y se fija en los detalles que el juguete sexual de Louis tiene.
Las características venas de una polla alfa son notables a lo largo de la polla falsa y posee el relieve correcto en todas sus dimensiones, y él sigue sorprendido de que sea tan gruesa y grande que su mano apenas puede sujetarla como es debido. A Harry se le hace agua la boca y siente que su entrada empieza a lubricar de nuevo cuando se imagina a él mismo montando los extremos del juguete, disfrutando de la sensación del cambio de extremos.
—Harry —Louis consigue sacarlo de su trance cuando gime—. ¿Encontraste mi consolador?
—¿Querías el normal o el doble? —él se burla un poco y cruza sus piernas a la espera de una respuesta.
Harry se balancea de pie, contemplando cómo su amigo se folla con sus dedos llenos de lubricante.
—Mierda —Louis maldice por el descubrimiento de Harry y las sensaciones que su cuerpo le envía a su cerebro—. ¿Encontraste el doble?
—Sí —Harry confirma mientras avanza hacia la cama y se sienta frente a Louis con las piernas abiertas y expuestas—. Y no pensé que fueses una zorra, Lou.
El ojiazul gime ante el tono que Harry emplea cuando se dirige a él. A Louis le gusta cuando le hablan mal durante el sexo.
—¿No te basta con un nudo? ¿Tan necesitado estás que tuviste que comprar esto?
—N-no —Louis levanta el rostro y Harry puede ver lo destrozado que se encuentra.
Con el cabello pegado a su frente y las pupilas de sus ojos por completo dilatadas, el omega se explica.
—Lo compré para usarlo con alguien más- ¡Mierda! —se queja cuando sus dedos rozan su próstata—. Pero no he tenido o-otro omega en mi habitación en estos meses.
Harry analiza la situación, le encantaría un buen nudo en este momento. Y no lo malentiendan, la comida de Louis fue buena, pero no se sintió por completo satisfecho, y de sólo pensar en tener aquella polla falsa bien incrustada en su interior, provoca que su propia polla se contraiga y que su entrada lubrique más de la cuenta.
—¿Podemos usarla juntos? —se aventura con la vista fija en los movimientos de Louis.
El mayor de los omegas deja de moverse en cuanto las palabras lo alcanzan, y él no tiene ningún problema en compartir su juguete con Harry, su amigo de toda la vida.
—Por favor —concede, extrayendo sus dedos de su interior y sentándose como Harry lo ha estado durante los últimos dos minutos.
Harry sonríe cuando nota lo magullada que se encuentra la entrada de Louis, toda roja y sensible. Pronto, el aroma extremadamente dulce de Louis llega hasta la nariz de Harry, y este no se lo piensa dos veces cuando estira su mano y llena sus dedos de la esencia de su amigo.
El rizado lleva sus dedos empapados hasta su boca y gime alrededor de ellos al sentir el sabor de Louis directo en su lengua.
—Sabes tan bien —dice sin quitarle la mirada de encima al cuerpo del ojiazul.
Por su parte, Louis mira con deleite cómo la lengua de Harry limpia sus dedos y sus labios se amoldan a la forma de estos cuando los introduce hasta sus nudillos en su cavidad bucal.
—Vas a hacer que me corra si sigues haciendo es- eso con tus dedos —le dice mientras le quita de su mano el consolador.
Entonces, Harry deja de distraerse con sus dedos y le presta atención a Louis.
Harry mira con asombro cómo el otro omega alinea la polla falsa, mientras la cubre con su lubricante, y se la introduce lentamente entre suspiros deseosos. Y, en cuestión de segundos, el juguete se amolda a la forma de Louis, robándole un par de gemidos y jadeos desesperados cuando toca fondo.
— Oh. Por. Dios —Louis echa su cabeza hacia atrás mientras inicia con el movimiento de muñeca, simulando la estocada de un alfa en su interior—. Sí, así, alfa.
Louis empieza a balancearse sin pudor sobre la polla, abriendo por completo sus piernas y gimiendo como nunca lo había hecho. Harry siente que su entrada le pide desesperadamente hacer lo mismo que Louis; así que, detiene los movimientos de su amigo.
—Yo también quiero —susurra algo avergonzado—. Necesito una polla, Lou.
Y el ojiazul asiente en su dirección, intentando retener su corrida y respirando con fuerza para poder hablar lo más tranquilo posible.
—Bien —el pecho de Louis sube y baja con rapidez—. Tienes que- tienes que abrir tus piernas como yo y- y… y, meterte la polla.
Harry sabe eso; así que, él no duda en hacerlo.
El rizado toma entre sus manos el extremo libre del juguete, con sus piernas abiertas pero separadas de las de Louis para no chocar entre ellos. Harry reposa sobre sus codos, intentando no temblar cuando siente la cabeza de la polla rozar sobre su entrada.
—Voy a meterla —le informa a Louis, quien asiente con sus ojos cerrados.
Y Harry hace exactamente lo que dice.
Al inicio es extraño, como siempre, sentir una polla sin vida en su interior; pero, conforme su necesitada entrada se acostumbra, él puede sentir las paredes de su cuerpo amoldarse al consolador.
—Mierda —gime cuando él también toca fondo y la polla lo abre por completo.
—Se siente bien, ¿no es así?
—Sí —Harry jadea cuando siente a Louis mover sus caderas, tirando de la polla y sutilmente de su interior—. Oh, Dios.
Louis se ríe cuando ve la excitación de Harry en su rostro.
—Tenemos que- —él se corta cuando Harry mueve sus caderas también—. Mierda, mierda, mierda. Hazlo de nuevo —instruye y el menor le hace caso—. Oh, Dios. Harry, sigue así.
Entonces, el rizado entiende de dónde viene el disfrute de este juguete.
—¿Quieres que lo hagamos al mismo tiempo? —propone y se gana una serie de maldiciones y el asentimiento de Louis.
— Por favor. Necesitamos hacerlo juntos.
—Sí —Harry está de acuerdo y es todo lo que dice.
Desde ese punto, ambos omegas se aproximan, aún con el consolador enterrado en sus entradas y siendo sostenidos por sus codos, para pronto empezar a mover sus caderas en el aire al mismo tiempo.
Louis coloca el ritmo con lentas simulaciones de embestidas, intentando tocar su próstata la mayor cantidad de veces; mientras Harry se deja llevar en principio hasta que siente que necesita más. Así que, el rizado incrementa los movimientos de manera desesperada, atacando el interior de Louis en el proceso.
—Ay, Dios. ¡Sigue así, Hazz! ¡No te detengas!
Louis prácticamente grita en la habitación, y él realmente está agradecido porque sus padres hayan tenido que salir de la ciudad y lo dejasen únicamente con Harry como compañía.
Y el rizado se alienta al escuchar los pedidos y gemidos ruidosos de Louis.
Harry reposa mucho mejor sus codos contra el colchón de la cama y prácticamente se pone de costado cuando inicia el vaivén de sus caderas, con el consolador tocando fondo en su entrada, para arremeter contra el interior de Louis sin pena alguna.
Él siente como el juguete golpea contra Louis y su próstata al mismo tiempo, y nada que haya experimentado con anterioridad lo ha tenido tan desesperado.
Louis levanta su cuerpo lo mejor que puede, y de un momento a otro, él empieza a imitar la pose de Harry. Los dos omegas se sostienen con sus codos sobre la cama como apoyo, y ellos usan sus piernas para tomar impulso en la extraña posición que han adoptado.
Los movimientos de ambos se convierten en salvajes y rebeldes en cuestión de segundos, y Louis siente que está a nada de correrse cuando su entrada aprieta de más el juguete y este comienza a estirarse.
—Harry. Harry… —llama a su amigo y este mira el momento exacto en que la polla de Louis expulsa su semen sobre su estómago.
El nudo se forma por completo en el interior de Louis y este rueda sus ojos hacia atrás cuando obtiene lo que ha querido. Pero, su excitación incrementa conforme el consolador continúa en movimiento por los impulsos de Harry.
La entrada de Louis se siente sensible y abusada por el juguete mientras Harry arremete contra su propio interior.
—¿Te estoy lastimando? —Harry pregunta al ver la base del extremo de Louis hinchada por completo. Un nudo falso perfectamente encajado en la entrada de su amigo es lo que es.
—No, no. Continúa —instruye el omega, sintiendo cómo el dolor y placer del nudo en movimiento lo satisface.
—Bien.
Y con el permiso de Louis, Harry no se detiene durante los siguientes minutos, tomando todo cuánto puede de la polla falsa.
Él mueve sus caderas sobre la polla cuando Louis se acuesta por completo, colocando sus manos debajo de su espalda a modo de base, y abriendo más sus piernas hacia arriba para ayudar a Harry en su simulación de montar el juguete.
—Sigue así —Louis ha empezado a acostumbrarse al ardor que el consolador genera alrededor de su entrada, disfrutando cada maldito toce que lo lastima.
Harry salta todo cuanto le gustaría en una polla normal, jugando con sus propios pezones e imaginando que alguien más lo hace por él.
El omega rizado siente el inconfundible hormigueo de nuevo, corriendo desde las puntas de los dedos de sus pies hasta llegar a su vientre por segunda vez en la noche.
—Me voy a correr —avisa a su amigo debajo de él.
Louis asiente y una idea se le ocurre.
—Intenta hacerlo en mí —le pide, viendo cómo Harry abre su boca en una perfecta “O” mientras sus ojos se cierran con fuerza.
El omega da un par de saltos más sobre el juguete antes de que sus músculos se contraigan y la polla falsa empiece a estirarse al sentir las contracciones de su interior. Él se viene en cuestión de segundos, con chorros de su semen cayendo directamente sobre el pecho y partes del rostro de Louis.
Harry no resiste más y se echa con cuidado hacia atrás, sintiendo cómo la polla no se mueve de su lugar.
Ambos amigos permanecen en silencio, tan sólo disfrutando de lo bien que el juguete se amolda a cada uno. Los nudos bajan poco después, cuando Harry y Louis han conseguido adormilarse lo suficiente, con sus piernas abiertas y colocadas unas encima de otras.
Louis es el primero en retirar la polla de su interior, quejándose un poco por lo sensible que se encuentra, además de extrañar el contacto directo con su entrada cuando se sienta.
Harry tarda un minuto más, no queriendo retirar aún el juguete.
—Si no te la sacas se te va a encarnar —Louis se burla de Harry, y el omega se ríe.
—Ojalá tenerla siempre adentro —responde él con una sonrisa ladina.
—Eres insaciable.
Él se encoge de hombros.
—Sólo disfruto de una buena polla.
—Una polla falsa.
Louis se ríe y Harry lo imita.
—Una polla falsa —Harry por fin se retira el juguete y suspira ante la pérdida—. Sin embargo, es una buena polla.
El ojiazul mira con detenimiento a su amigo y no puede creer lo que acaban de hacer.
—Tal vez deberíamos usarla más seguido —él se aventura a decir y, por la expresión de Harry, parece que este está de acuerdo.
—No tendría problema en repetir.
El rizado detalla las facciones de su amigo para confirmar que ha respondido correctamente.
—Y yo tampoco —Louis rasca su nuca y presta atención a la sonrisa de Harry, a sus labios específicamente—. Sin embargo…
—¿Sin embargo?
Harry analiza cómo la mirada de Louis cae sobre sus labios y tentadoramente los lame.
—Sabes lo que quiero.
—Sí, pero quiero que lo digas —él presiona con un toque de ilusión.
—¿Me vas a dejar besarte?
Harry asiente, sin ninguna gota de arrepentimiento en su rostro, porque también lo desea.
Así es como Louis obtiene su primer beso con su mejor amigo.
Y tal vez, una hora después su segundo orgasmo de la noche. Los encuentros no se detienen desde entonces.