UNHOLY

Summary

Jeon Jungkook, a sus treinta y cinco años es considerado un exitoso hombre de negocios, hombre honesto, amigo leal, padre amoroso y esposo fiel. Pero al caer la noche, al llegar a ese lugar, el atractivo y maduro hombre, sacaba a flote su oscura y real personalidad, más cuándo se trataba de ese ardiente chico. Si es cierto que Jungkook era un adicto a Park Jimin, era una adicción que de la cuál no deseaba desintoxicarse. ✨ Songfic inspirado en Unholy de Sam Smith ✨Pareja principal Kookmin ✨Hay mención de otras parejas ✨Género erótico , romance ✨Contenido homosexual ✨No copiar ni adaptar sin mi permiso total o parcialmente

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18+

CAPITULO ÚNICO

Su cuerpo se movía con frenesí tratando de llegar más profundo como si fuese posible mientras se dejaba llevar por el dulce sonido de aquellos agudos gemidos que lograban encenderlo más.

Sus ardientes pieles resbaladizas hacían aquel obsceno sonido de sus cuerpos al chocar con brusquedad, al tiempo que leves temblores les acercaban más al anhelado orgasmo.

—Joder, bebé. - exclamó con voz ronca y profunda al sentir un par de arañazos en su espalda.

La habitación era un desastre.

El arritmico sonido del choque de cuerpos, el rechinar de la cama mientras se estrella contra la pared, los jadeos, gemidos, roncos gruñidos y las cientos de palabras obscenas les acercaban a un más.

—Agh... Agh... Siiii... Sigue así, papi - era lo único que lograba salir de los hinchados labios carmesí que lograban estremecer a Jungkook.

El pelinegro bajó la mirada y al hacerlo sintió correrse con la erótica imagen de su amante mientras era poseído.

Cabello desordenado, mirada vidriosa, mejillas sonrojadas, boca entreabierta, labios rojos e hinchados, marcas violaceas en toda la piel, joder. Él era la auténtica definición de sensualidad personificada. Su nombre, Park Jimin.

—Di que eres mío - pidió al tiempo que impulsaba su pelvis sin descanso. — dilo - demandó.

Dando una bocanada de aire, el chico de cabellos rosas gimió con fuerza al sentir que se cercenaba el agarre en su cuello.

—Vamos, bebé. Papi quiere escucharlo.

—Uhm... - gimió tan alto como le fue posible al sentir martillar su próstata. — s-soy tuyo, Papi- dijo en un hilo de voz.

Escuchar aquella afirmación fue el detonante para que Jungkook actuara fuera de si, moviéndose a un ritmo bestial catapultando a ambos en una espiral de placer.

Se escuchó un fuerte chillido del pelirosa mientras se corría en medio de los dos cuerpos. Largas tiras tibias y perladas salieron disparadas en cuánto Jungkook remató sin piedad en ese punto haciéndolo delirar. Eso hizo qué Jungkook tuviera un placer indescriptible al sentir su polla aprisionada mientras se corría dentro del cuerpo contrario.

Ver a Jimin en esas condiciones, con fuertes espasmos mientras su corrida descendía del dilatado agujero fue todo lo que necesitó.

—Joder, bebé. Sólo mírate. - exclamó eufórico sin ser capaz de apartar su mirada, y negándose a salir de él.

Jimin abrió los ojos regalandole una calida sonrisa, de esas que son capaces de derretir cualquier tempano de hielo. Eso hizo que el pecho de Jungkook sintiera una dulce opresión.

Joder, Jungkook sintió su polla dar un respingo cómo respuesta, al parecer nunca sería suficiente, por un momento la idea le perturbó.

Cuándo Jungkook dió un largo suspiro, Jimin le miró con un poco de confusión. Más cuándo éste salió de su interior dejando en él una sensación de vacío.

Por un momento estuvo tentado a preguntar si ocurría algo, pero no lo hizo. Así que optó muy a su pesar por guardar silencio.

En especial cuándo desconcertado miró a Jungkook levantarse de la cama para comenzar a vestirse. Acción que imitó.

—Hoy no voy a quedarme - dijo Jeon sin mirarle.

Jimin le miró con inquietud, pero aún así, se obligó a guardar silencio. El que el pelirosa nunca le cuestionara y se pusiera meloso después del sexo era una de las muchas cualidades que volvían loco a Jungkook.

Pero de pronto el varonil rostro del pelinegro se volvió sombrío al darse cuenta de lo que estaba pasando.

—¿Qué se supone que estás haciendo? - preguntó Jungkook ante el extraño mutismo de Jimin.

El pelirosa sintió una turbia mirada encima, pero aún así la ignoró mientras se ponía la ropa interior antes de responder.

—Voy a volver al trabajo - dijo tratando de sonar lo más tranquilo posible.

De inmediato, Jungkook dejó su camisa a medio abotonar para ir con Jimin. Tomándolo por las caderas, se dejó caer en la cama con el pelirosa sobre su regazo.

—¿Porque?, No tienes porque hacerlo.

Aquello llamó la atención de Jimin.

—¿Disculpa?

—Me escuchaste bien. - protestó — he pagado por toda la noche y no tienes necesidad de volver...-

Para su asombro, Jimin se bajó del regazo para mirarle con esa mirada coqueta que volvía loco a cualquiera.

—Pagaste para que te atendiera, y lo he hecho. Pero ahora te vas, así que he cumplido mi trabajo.

La mirada de Jungkook se oscureció peligrosamente.

Intentó darse la media vuelta para continuar vistiendose, pero el fuerte agarre en su muñeca le detuvo.

—Tu no tienes porque hacerlo - la voz de Jungkook era plana, con cierto malestar.

—¿Acaso te estás escuchando?

De un tirón se soltó cómo si esas manos que le habían hecho arder minutos atras, ahora fueran hielo que le quemaban la piel.

Jungkook maldijo entre dientes.

Más cuándo vio las manchas que había dejado en el cuerpo contrario para marcarlo mientras lo reclamaba cómo suyo, pero ahora Jimin tendría que esconder esas marcas para ser reemplazadas por las de alguien más.

Eso provocó en Jungkook una extraña sensación en su interior.

En un rápido movimiento, éste lo abrazó por la espalda tratando de inmovilizarlo para empezar a regar besos húmedos a su paso.

—Tu lugar es junto a mi - gruñó demandante y posesivo al sentir que volvía a ponerse duro al tener el cuerpo de su amante semi desnudo entre sus brazos.

Jimin sonrió.

—¿En serio?¿Tu esposa lo sabe? - se giró a como pudo para quedar frente a frente. —¿Sabe que no existen viajes de negocios porque pasas las noches dentro de mi? - encaro.

Al ver el ceño fruncido y la palpitante vena en la sien de Jungkook obtuvo su respuesta.

—Disfruta la cena con tu esposa. - dijo con un toque de amargura.

—Jimin... - escuchar su nombre casi en una súplica era doloroso, tanto cómo verlo partir al lugar a dónde él pertenecía mientras jugaba a la casita feliz con su familia.

La sola idea le revolvía el estómago, pero es lo que había.

Jimin no esperaba que Jungkook dejara a su esposa, ni a sus hijos para iniciar algo formal con él. Pero últimamente la situación le estaba sobrepasando, en especial cuándo los celos y la posesión de éste se salían de control.

Tu lugar es a mi lado, se repetía en la mente del pelirosa una y otra vez. ¿Pero en verdad lo era? A esas alturas, lo dudaba y mucho.

Al terminar de cambiarse, Jimin se acercó a Jungkook para darle un cálido beso, uno en dónde pudiera transmitirle todo aquello que deseaba, anhelaba, pero no podía tener.

Jungkook gimió en la boca contraria.

—Gracias por una maravillosa noche - dijo con una agridulce sonrisa, cómo si esas palabras fueran más una despedida.

Cuándo finalmente se alejó, se atrevió a elevar su mirada solo para toparse con esos enormes ojos negros.

Por primera vez desde que Jungkook se volvió su cliente frecuente no pudo descifrar la intensidad de su mirada. ¿Acaso había enojo, nostalgia, deseo, o una mezcla de todo?

Se sintió abrumado.

—Vuelve cuándo quieras - musito el pelirosa dándole un guiño — espero estar disponible para ti.

Aquellas palabras fueron el detonante perfecto para que Jungkook perdiera la cordura. Imaginar a Jimin teniendo sexo con alguien más le hizo estallar en rabia. Algo primitivo despertó en él.

Jamás se había dejado llevar por sus emociones, ni había actuado por impulso, pero en ese instante lo único que podía pasar por la mente del pelinegro era tomar a Jimin para marcarlo como suyo. Joder. Jimin era suyo y de nadie más.

Por más que trató de contenerse, terminó por mandar todo a la mierda. De momento no existía Daeyon, ni cena de aniversario. Lo único que pasaba por la mente del pelinegro, era tomar a Jimin, para reclamarlo y tomarlo una vez más de todas las formas humanas posibles.

Era absurdo y hasta cierto punto enfermizo. Pero la verdad, es que es un adicto al hombre que tiene entre sus brazos, está absorto por ese pequeño cuerpo que le hace sufrir, jadear y suspirar al mismo tiempo.

Es adicto a Jimin y a todo lo que tenga que ver con él, eso es un hecho. Tal vez muchos dirán que existen tratamientos para las adicciones, pero lo único cierto, es que Jeon Jungkook no desea quitarse ésta adicción, al contrario.

Es por ello que noche tras noche visita el club Poison, para tomar su necesitada dosis diaria de ese hermoso hombrecito que logra meterse debajo su piel como tinta indeleble.

—Mio, lo escuchas. Eres sólo mío - repetía una y otra vez mientras entraba y salía del cuerpo contrario sin un apice de piedad.

El sensible cuerpo de Jimin se estremecía y vibraba con cada estocada que recibía. Su garganta emitia escandalosos chillidos de placer mezclados con un toque de dolor.

Todo estaba mal, pero se sentía tan bien ser reclamado con esa fiereza y esa hambre voraz con la que estaba siendo poseído.

—Solo eres tú, solo tú, mi Jimin - Jungkook jadeaba repitiendo lo mismo como una especie de matra acelerando sus caderas a un ritmo bestial.

Jimin estaba seguro que le quedarían marcas en las caderas por el fuerte agarre. Pero aún así quería más.

—Soy tuyo - afirmó en un hilo de voz. — sólo soy tuyo, papi - ratificó.

Jungkook gruñó al sentir como el cuerpo de Jimin vibraba con cada toque y aceptaba con jubilo cada uno de sus embistes.

Estaba jodido, su mente no había cabida para nada más y eso no era bueno para él, pero aún así, no podía ni quería parar.

Con un fuerte chillido Jimin se corrió arrastrando consigo a Jeon quién en un momento de desesperación y ante la intensidad de su corrida mordió el omóplato de Park.

Joder, definitivamente quería esto y lo quería para siempre.

Cuándo a regañadientes salió del interior de Jimin, Jungkook se dio cuenta que éste yacía dormido. Por un instante contempló la imagen.

Un suspiro salió de sus delgados labios.

Aún dormido, Jimin resplandecia con sus mejillas sonrojadas y ese aire de inocencia. Trago en seco. Por mucho que deseara quedarse a dormir con el pelirosa, sabía que no podía dejar plantada a Dayeon en su cena de décimo aniversario. Apesar que tenía una aventura, él no es tan hijo de puta, independiente que ya no sienta amor por la madre de sus hijos.

Dio un suspiro mirando una vez más el desnudo cuerpo de Jimin.

—Descansa, bebé. Papi vendrá mañana a verte. - susurró.

Jimin ronroneo al escuchar las melosas palabras de su amante.

Frustrado y resignado, Jungkook abandonó la habitación del hotel. Tenía que volver a su monótona y aburrida vida mientras dejaba atrás su adicción, su impuro pecado.

No sabía por cuento tiempo más estaba dispuesto a sobrellevar esta situación, conociéndose, y conociendo a Jimin cómo lo conocía, sabía que tenía el tiempo a contra reloj.

Sabe que Jimin no va a esperarle toda la vida, él ha sido testigo de todas las insólitas propuestas más aquellas famelicas miradas que recibe noche tras noche, junto a todos esos lujosos regalos que llegan para impresionarlo.

La sola idea de compartir a Jimin con alguien más le revolvía las entrañas. Nunca creyó sentirse así por nadie, sin embargo, cuando se trata de Jimin actúa como un animal rabioso.

Cerró los ojos tomando una larga bocanada de aire.

Estaba decidido.

Podía sobrevivir sin Daeyon, eso es un hecho. Estaba seguro que de separarse podía conseguir la custodia compartida de sus dos hijos. Pero perder a Jimin... Esa no era una opción.

Park Jimin es sólo suyo.

Él es su leal e irremplazable amante, su más oscuro y obsceno pecado, su completa perdición, y sin lugar a dudas, su mayor adicción, una de la cuál no quiere y no está dispuesto a desintoxicarse.


Pero al fin de cuentas suyo, cómo ahora sabe que él es únicamente de ese alegre y sensual jovencito que le hizo sentirse vivo de nuevo con una simple mirada.









Holis, pues aquí está el OS que se me había borrado pero luego llegó la inspiración con ganas y pude terminarlo. Obviamente me inspire no sólo en la canción, más después de ver a JK cantar y bailar. Así que aquí está el resultado.

Cuídense mucho y nos leemos pronto.. Kisses

Dolly 💋