Cómeme y Bébeme

Summary

Cuando Chanyeol encontró un frasco que decía “Bébeme” y un bombón que decía “Cómeme” dentro del armario de su abuela, jamás imaginó que eso lo llevaría a vivir una de sus mejores aventuras.

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3
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n/a
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16+

Visita a la abuela

Para Chanyeol la sola mención de la casa de su abuela le trae buenos recuerdos, pasó sus mejores veranos en el campo, solo hacía falta que sus padres le dijeran a dónde irían y ya se encontraba haciendo sus maletas, guardando su cámara fotográfica, buscando sus mejores camisetas y limpiando sus botas de explorador pero, sobre todo, ansiando llegar para escuchar las fantásticas historias de su abuela.

Aquella mujer contaba los mejores cuentos del mundo, era tan divertida metiéndose al barro y la tierra con él, jugando a las escondidas en su jardín, preparando galletas mientras bailaban, persiguiéndolo con la manguera cuando hacían guerras de agua, todas aquellas memorias son su más preciado tesoro.

También recuerda que era un niño con una gran imaginación, claro, sigue siendo un soñador, no por nada está en proceso de escribir una novela, pero en aquel tiempo cada cosa que hacía le parecía una aventura.

Ir al sótano de aquella casa lo veía como un viaje a un lejano castillo, caminar por el río era como navegar en el Amazonas, esconderse entre las macetas era como estar en la selva, perseguir al perro era igual a cazar a una fiera bestia, todo le parecía tan maravilloso y deslumbrante, que ahora, es casi irónico que se esté quedando sin ideas.

¿Qué nos sucede cuando crecemos? Cuando nos hacemos adultos y miramos al pasado nos damos cuenta que no aprovechamos nuestra infancia, si tan solo las cosas fueran tan fáciles como cuando éramos niños, todo sería totalmente diferente.

¿Le gustaría regresar el tiempo? Sí, no tiene una máquina, pero puede que tenga una oportunidad de volver a ser lo que era, un niño lleno de sueños dentro de una libreta, un dibujante apasionado, un amante de las historias de su abuela, un aventurero con botas de explorador.

Recientemente sus padres lo invitaron a pasar las vacaciones en familia, ya que como está tan ocupado con el trabajo en la editorial su madre argumento que podría servirle como descanso, una sutil amenaza de que debía pasar tiempo con sus progenitores o quedaría excluido.

Por eso se encontraba comprando un boleto de avión a su pueblo natal, no quería en un futuro quedarse sin probar la deliciosa ensalada de manzana de su madre.

El viaje en avión hasta Bucheon no fue tan cansado como pensaba, se habían ofrecido para ir a recogerlo al aeropuerto pero él declinó la oferta, en su lugar prefirió rentar un auto para los días que estaría ahí y manejar por su cuenta hasta la casa de su abuela, sentir el aire fresco le sentaría bien para olvidarse un poco de la contaminación de la gran ciudad.

Con música sonando a través del estéreo y las ventanas abajo, vislumbro la casa, aquel lugar que fue su refugio cuando niño seguía igual que como lo recordaba.

El color amarillo siempre había sido su favorito, en medio de un precioso jardín de macetas coloridas se encontraba aquella construcción de ladrillo radiante como el sol, con enredaderas formando arcos de flores blancas, un pórtico de madera con un columpio doble, ventanas marco grueso, rosales a los lados del camino pavimentado, era como la entrada a un paraíso, su propio oasis en el desierto.

Sonriendo estaciono el auto, aunque un poco extrañado de ver un tercer vehículo celeste, porque hasta donde recordaba la camioneta de su abuela era verde y estaba en la parte trasera, pero le restó importancia sacando sus maletas de la cajuela caminando a la puerta.

Solo dio dos toques, los suficientes para que su madre apareciera con una bella sonrisa y lo rodeara con sus brazos.

-¡Chanyeol!-Tan amorosa como siempre, le besó ambas mejillas hasta sonrojarlo-cariño, te extrañe tanto-

-Mamá, solo han pasado unas semanas desde la última vez que nos vimos-

-¿Y qué? Soy tu madre, para mí es como si hubiera pasado una eternidad desde la última vez-Él solo negó con la cabeza

-Pero pasa, todos estamos emocionados de verte-El “todos” en la oración, lo confundió

-¿A qué te refieres con todos? Dijiste que solo seríamos nosotros y la abuela-

-¿En dónde tienes la cabeza, hijo? Te dije por teléfono que tendríamos invitados-

Chanyeol no sabía a qué se refería con eso, ni su padre o madre tenían hermanos, sus amistades se habían mudado a la ciudad o pasaban las vacaciones con sus propios hijos, entonces, ¿a qué se refería su madre con invitados?.

-¡Sorpresa!-Oh, con que a eso se refería

-¡Chanyeol!-Su padre se mostró aún más emocionado que su madre, lo abrazó casi alzándose, beso su frente y le sonrió

-Hijo, no sabes cómo nos alegra que hayas venido-

-Por Dios, ¿en verdad eres el pequeño Chanyeol?-

Aquella voz la conocía, pero tenía años que no la escuchaba.

-¿Me recuerdas? Soy la mejor amiga de tu madre-

Por favor, Chanyeol no podría olvidarla jamás, ni a ella y a su hijo, aquel encantador niño de cabellos rojos que fue su compañero de travesuras y juegos.

-Es un placer volver a verla-Siguiendo sus modales, le dio la mano e hizo una reverencia

-Tan educado como siempre, veo que no has cambiado nada-

Algo cohibido, le agradeció con una media sonrisa, por suerte su madre lo rescato tomándolo del brazo haciendo que se sentara con ella.

-Espera a que la abuela te vea, se va a poner tan feliz-Le contagió la emoción

-Por cierto, ¿dónde está?-

-Está en la cocina preparando limonada con…-

-¡Las bebidas están listas!-

Un escalofrío le recorrió la espalda, fue instantáneo, sus manos comenzaron a sudar.

-Cariño, ¿recuerdas a Chanyeol?-

El pelirrojo ni siquiera terminó de poner los vasos sobre la mesita de centro, con la pregunta de su madre su mirada se posó en el rubio del sillón de dos plazas, los rostro de ambos se colorearon de carmín.

-C-Chanyeol…-

-Baekhyun-

Por un momento fue como si solo existieran ellos, entraron en su propia burbuja como cuando eran niños, todos los momentos inolvidables que pasaron juntos, el recuerdo de un amor de verano.

-Me alegra verte-

-A mí también me alegra-Su reencuentro se vio interrumpido por una voz cansada

-¿Chanyeol?-

Sus ojos se entrecierran por su sonrisa, el hoyuelo en su mejilla siendo su herencia al igual que el rubio cabello.

-¿En verdad eres tú?-Poniéndose de pie, confirmó la pregunta de la mujer-mi niño-

-Abuela-

Estar entre sus brazos se sintió como lo recordaba, si cerraba los ojos él volvía a ser aquel niño de mejillas regordetas y ella volvía a tener una cabellera larga.

-Te extrañe-

-Mi Yeol, ¿un chico tan apuesto como tú aún extraña a una anciana como yo?-

-¿Pero qué dices? Te ves tan hermosa como siempre-

Él no solo lo decía como un cumplido, su abuela se veía tan joven a pesar de rondar casi los sesenta, su sonrisa era su mejor accesorio de belleza, su carisma no era comparable con nada.

-¿Cómo has estado?-

-La vida de campo me hace bien, pero tú te ves algo pálido-

-Es el trabajo, pero para eso he venido aquí, para tomarme un descanso y visitar a mi abuela favorita-La rubia rio

-Entonces ayuda a tu abuela favorita a poner la mesa, llegaste justo para la hora de comer y tomar el té-Con la alegría de una niña, su abuela aplaudió

-¿Lo recuerdas? Podemos hacer una fiesta de no cumpleaños-

-Solo si me cantaras el feliz no cumpleaños-Siguiéndole el juego, asintió

-¿Te ayudo con algo?-

-Baekhyun y tú pueden llevar las cosas a la mesa de jardín-Quien habló fue su madre-tu padre llevará tus maletas a tu habitación, nosotras ayudamos a la abuela con lo que falta-

-C-Claro-Su nerviosismo era evidente-¿Baekhyun?-

-Te acompaño-Juntos fueron a la cocina y casi tropiezan en el camino, el más bajo se carcajeo

-En verdad me da gusto verte-

El pelirrojo seguía viéndose tan lindo como cuando eran niños, claro que ahora sus facciones eran más maduras y marcadas demostrando que era un adulto, pero sus ojos, aquellas dos esferas brillantes conservaban la misma mirada traviesa.

-Tu abuela tiene razón-

-¿Ah?-

-Te volviste más apuesto-

Su boca se abrió como la de un pez fuera del agua, el pelirrojo pareció complacido con eso, dejándolo atrás en su camino a la cocina mientras él sufría de un ataque al corazón.


Durante todos aquellos años de infancia nunca estuvo del todo solo, pues siempre contó con la compañía de su mejor amigo, un adorable niño de cabellos rojos hijo de la mejor amiga de su madre, su nombre era Byun Baekhyun.

Todo capitán siempre necesita un segundo al mando, los exploradores un mejor amigo, para cazar una presa se requiere de dos, enfrentarse a la oscuridad siempre es mejor con alguien que sostenga tu mano y lleve en la otra una linterna.

Baekhyun fue el compañero de juegos perfecto, tenía tanta imaginación como él, corrían juntos de los monstruos del armario, se robaban las galletas de la repisa como si fueran a hurtar el diamante más valioso, ataban las sábanas de las camas y salían al jardín a perseguir mariposas como superhéroes, las aventuras de Chanyeol nunca eran aburridas si tenía al pequeño Baekhyun a su lado.

Con el tiempo esas aventuras cambiaron de rumbo, ya no perseguían al perro de la abuela entre las rosas, ahora se sentaban en el columpio mientras él le leía al pelirrojo sus libros favoritos, olvidaron las competencias en el agua para sentarse en la orilla y hacer días de campo, las sábanas dejaron de ser capas de superhéroes, en su lugar las usaban para abrigarse juntos en el sillón frente a la fogata bebiendo tazas de chocolate gigantes.

Tomarse de las manos dejó de ser para correr de los monstruos, en cambio, entrelazaban sus dedos bajo la mesa cuando tomaban el desayuno, sus acciones seguían siendo muestras de afecto, pero el tinte amistoso se iba perdiendo.

Los sentimientos que fueron construyendo eran de amor, la clase de amor que se tenían sus padres, del que narran en los cuentos, justo como todas aquellas historias que su abuela les contaba, ellos comenzaban a crear su propio mundo de hadas.

Lamentablemente como sucede siempre las personas se distancian, a ellos les pasó, pues Chanyeol se mudó a la ciudad para estudiar la universidad mientras que Baekhyun prefirió continuar sus estudios en Bucheon.

No sabe porque perdieron el contacto, pero a pesar de no verse en un largo tiempo aquel sentimiento que teñía sus mejillas de rojo cuando eran adolescentes seguía ahí, instalado en sus corazones, en sus pensamientos, persistía en los recuerdos de tardes de juegos y noches de cuentos.

Nunca imaginó que el poner un pie en la casa de sus veranos traería tan maravillosa sorpresa como aquella, volver a ver a Baekhyun era como un sueño, sentarse a su lado en la mesa del jardín escuchando las anécdotas de sus padres y abuela era como volver en el tiempo.

Que sus manos se rozaran provocando que rieran nerviosos era reconfortante, lavar los platos mientras hablaban de sus vidas le lleno el pecho de calidez, desearse buenas noches frente a las puertas de sus habitaciones fue su mejor cita.

Si podía volver a ser un niño que recordaba las palabras de viejos cuentos, entonces también podía ser ese adolescente que enamoró al pelirrojo.


Durmió como nunca, se levantó pasado el mediodía, pero eso no importaba cuando llevaba semanas sin tener un sueño tan bueno, sin duda esos días de descanso le servirían para recuperar sus energías.

La casa estaba vacía cuando bajo a la cocina, fue por una nota en el refrigerador que se enteró que sus padres, la madre de Baekhyun y su abuela habían ido al pueblo vecino para comprar más comida y traer algunos costales de tierra que necesitaban para las plantas del jardín.

Mencionaban también que si salían no fueran a la parte trasera de la casa, había un hoyo al pie de uno de los árboles, aparte de eso decían que había comida en la reserva y que esperaban volver antes de la cena.

Al terminar de leer la nota estaba por tirarla a la basura cuando algo iluminó su cerebro, ¿estaba solo con Baekhyun?.

Tomó su “desayuno” solo, miro por la ventana algunas veces por si veía al pelirrojo, pero al no haber señales de su presencia decidió dar un paseo por los alrededores de la casa, si se topaba con Baekhyun le avisaría que los demás no volverían hasta la hora de la cena.

Recorriendo el jardín llegó a la parte trasera, donde efectivamente, comprobó que al pie de uno de los árboles había un gran hoyo, caminó lejos, pero sin poder evitar recordar uno de los cuentos de su infancia.

Donde una niña rubia, con un vestido azul cielo caía dentro de un hoyo similar y viajaba a un mundo fantástico, tomaba té con una liebre y pintaba rosas con una reina, se rio sin poder evitarlo, ese era uno de sus cuentos favoritos.

Aburrido volvió a la casa, más específicamente, fue a la habitación de su abuela, sacaría el álbum de fotos del armario y se acostaría a ver fotografías de sus buenos días.

Sabía que el álbum estaba en uno de los armarios de la habitación, el problema, es que no sabía en cual, la habitación de su abuela era sencilla con la única diferencia, que contaba con dos armarios.

Uno de madera caoba donde la rubia guardaba su ropa y otro de pino donde tenía sus cosas de costura, medicamentos e incluso algunos dulces, con eso en mente, en lugar de dirigirse al de la ropa se dirigió al de la derecha, abriendo los últimos cajones encontrando dos cajas.

La primera era de color blanco con la leyenda “Bombones” y la segunda roja decía “Chocolates”, con una sonrisa cogió la primera pero no se encontró con los bombones que él estaba acostumbrado, los de la dulcería del pueblo, estos eran blancos a excepción de uno, decorado con una fina caligrafía que ponía “Cómeme”, ese bombón le llamo la atención, por lo que sacándolo de la caja lo examino a detalle.

-No sabía que la abuela también decoraba-

Con curiosidad abrió la otra caja, llevándose una segunda sorpresa, pues dentro no había chocolates, sino un pequeño frasco.

-¿Y esto?-

Era una pequeña botella con corcho, el líquido que contenía era incoloro y tenía una etiqueta que ponía “Bébeme”.

-¿Pero qué es esto?-

-Lo mismo me pregunto yo-

Aquella voz detrás de su espalda lo hizo saltar en su lugar, con la respiración acelerada y la cara blanca se dio la vuelta.

-Baekhyun, dios, casi me matas del susto-El chico se rio como un niño juguetón-pensé que habías salido-

-No, solo estaba dormido-

El pelirrojo lució avergonzado, pues Chanyeol noto que efectivamente llevaba la pijama puesta, una muy tierna de corazones rojos.

-¿Ibas a comer un bombón?-

-Estaba por hacerlo, pero este-El rubio señaló el dulce-no se parece en nada a los que la abuela compra-

-Tal vez lo hizo ella misma-

-¿Pero y el frasco?-Ambos miraron los objetos-¿qué deberíamos hacer?-

-Pues…en vista de las circunstancias, creo que lo mejor que podríamos hacer sería comer el bombón y beber del frasco-

El rubio lo miró como si le hubiera crecido una segunda cabeza.

-¿Estás loco? No podemos hacer eso-

En su lugar, Baekhyun le devolvió la mirada como si tuviera tres ojos.

-¿Por qué no? La abuela no guardaría algo dañino en su armario, ni siquiera pensaría en envenenarnos, entonces, ¿qué te detiene?-

El pelirrojo se cruzó de brazos.

-¿Acaso te da miedo?-Chanyeol percibió la burla en su voz

-N-No tengo miedo, es solo que…-Las facciones del chico se suavizaron

-Sabes, yo te recuerdo como un niño sumamente curioso, cada pequeña cosa la veías como una aventura, creabas escenarios fantásticos donde nadie más podía verlos, eras…mi mayor admiración-

Sus propias palabras lo hicieron sonrojar.

-Dijiste que estabas buscando algo para tu libro, que querías volver a vivir una gran aventura-

Volviendo a mirar aquel bombón blanco y la botella, supo que Baekhyun tenía razón, ¿qué podría pasarles? Nada, solo eran dulces y quizás una medicina o un tónico.

-De acuerdo, lo haré-

Con un poco de duda se llevó el dulce a la boca, regalándole un pequeño mordisco ante la mirada del pelirrojo.

-¿Y? ¿qué tal sabe?-

-No sabe mal, es solo un simple…-

Chanyeol cerró sus ojos al sentir un golpe en la cabeza, al mismo tiempo, Baekhyun retrocedió jadeando.

-No…puede…ser-

-Auch, eso me dolió-

Sobando su cabeza abrió los ojos, encontrando a Baekhyun inusualmente pequeño.

-Baek, ¿acaso te encogiste?-

-C-Creo que d-deberías verte-

Confundido camino al espejo, gritó y volvió a golpearse la cabeza cuando su reflejo le dio la respuesta.

-¡Oh por Dios! ¡Oh por Dios! ¡Oh por Dios!-

Era un gigante, ¿¡se había convertido en un gigante!?.

-¡Baekhyun! ¡¿Baekhyun qué sucedió!?-

-¡No lo sé! Solo parpadeé y en un segundo eras del tamaño de un árbol-

El pelirrojo comenzó a morderse las uñas.

-¿Qué hago? ¡¿dime qué hago!?-Chanyeol trataba de pensar, pero sus nervios comenzaban a aumentar al igual que los de Baekhyun

-El bombón…-Sus ojos escanearon el suelo en busca del dulce-Baek, escúchame, sé que esto no va sonar normal, pero fue el bombón-

Con un plan en mente, suspiro.

-No sé si esto vaya a funcionar, pero tienes que prometerme que vas a confiar en mí-

-De acuerdo, lo haré-

-Muy bien-Tratando de encogerse, cogió la golosina y la colocó en la palma de chico-tienes que comerlo-

-¡¿Qué?! No voy a comerme esa cosa-

-Tienes que hacerlo, si ambos somos del mismo tamaño entonces podremos pensar en una forma de resolver esto, pero por ahora, esto es lo único que se me ocurre-

-Pero…-

-Dijiste que confiarías en mí-

Viéndose acorralado por sus propias palabras, no tuvo otra opción más que comer el bombón, hizo muecas hasta que lo mastico y trago, entonces, el efecto fue instantáneo.

-Ay no-

Sus cabezas rozaban el techo, todas sus extremidades era el doble de largas, sus ropas les quedaban pequeñas y apretadas.

-Chanyeol, esto no me gusta nada-

-A mí tampoco, pero no te preocupes, debe haber algo que podamos hacer-

Claramente todas las posibles opciones lógicas no tenían lugar en ese momento, al menos, no las normales.

-¿Recuerdas aquel cuento que nos contaba la abuela?-

-¿Cuál de todos? Espera, eso no tiene sentido, ¿para qué querría recordar eso ahora?-

-Hablaba de una niña que comía pastelitos que la hacían crecer descontroladamente, una mordida te hacía crecer y dos encogerte-

-Chanyeol, ¿sí estás consciente de que esto es la vida real, verdad?-Le preguntó incrédulo

-¿Y tú estás consciente de que crecer por un bombón no es normal? Además, me llamaste miedoso por no querer probarlo-

-Pues perdón, no sabía qué comerías un bombón “encantado”-Chanyeol lo miró serio

-De acuerdo, lo siento, para compensarte deja que yo coma primero-

La golosina era una miniatura comparada con sus manos, por lo que fue delicado al darle dos mordiscos, obteniendo no el resultado que esperaban, sino uno peor.

-Uy, creo que no salió como lo planee-

Se lamentó el rubio cuando miro a un Baekhyun del tamaño de una hormiga en el suelo, alzando sus brazos como si le reclamara.

-¿Por qué siempre yo?-

Con el dulce en la punta de su dedo hizo lo mismo que el pelirrojo, cayendo en caída libre, desplomándose en el piso de madera.

-¿Ese era tu brillante plan? ¡míranos! Ahora somos del tamaño de un bicho-

Su molestia era real, sin embargo, Chanyeol no podía tomarlo en serio con ese pijama de corazones y el cabello revuelto, una risa abandonó su boca.

-¿Qué te parece tan gracioso?-

-Tú, te ves tan lindo todo enojado y pequeño, ese pijama no me permite tomarte en serio-

Las mejillas del chico se colorearon, no por la burla a su atuendo, sino porque Chanyeol lo consideraba lindo.

-¿Crees que soy lindo?-

Pregunto revoloteando sus pestañas, poniendo nervioso y en evidencia al rubio.

-Bueno, espero seguir pareciéndote lindo cuando te ahogue con el resto del bombón-Su amenaza borró la sonrisa del rostro contrario

-A-Aún tenemos una opción-Su mirada apuntó al frasco-un trago nos volverá a un tamaño decente-

-Oh, claro, ¿se puede saber cómo lo alcanzaremos? Somos tan pequeños que moriremos aplastados por ella-

-La abriremos, subirás en mis hombros para quitar el corcho y juntos la empujaremos hasta vaciar su contenido-

Sonaba bastante coherente, arriesgado, pero coherente para la situación.

-¿Listo?-

-Si no hay de otra-

Hicieron malabares hasta que Baekhyun logró ponerse en pie sobre sus hombros, eso fue fácil, deshacerse del corcho le costó más trabajo, pero cuando lo saco y rodó por el piso miró a Chanyeol.

-¿Y ahora?-

-Toma el borde y balancéate, te sostendré para que solo caiga la botella-

Hasta ahí todo genial, excepto por Baekhyun perdiendo el equilibrio y cayendo dentro del frasco, un perceptible splash alertando al rubio de lo sucedido.

-¡Chanyeol!-Baekhyun golpeaba la botella-¡ayúdame! ¡sácame de aquí!-

Con su desesperación, solo lograba que el agua se agitara y con eso se ahogaba a sí mismo.

-¡No agites el agua!-Ante sus ojos veía como el pelirrojo nadaba sin sentido-¡Baekhyun! Escúchame, deja de hacer olas-

Pero la capa de vidrio impedía que el pelirrojo lo escuchara, solo hacía gestos y trataba de salir a la superficie.

-Dios, muy bien, tengo que pensar en algo-

Era muy pequeño para romper el vidrio, no había nada a su alrededor que pudiera usar para golpear el frasco.

-Vamos, piensa rápido-

Si habían podido balancear la botella para que Baekhyun cayera en ella, entonces podía hacerlo también para sacarlo.

-¡Chanyeol!-

Si no podía entenderlo con palabras se podían comunicar con gestos, así que usando sus manos le indicó que nadara de un extremo a otro y él empujaría la botella, su coordinación fue buena, pero no lo suficiente para evitar que el frasco cayera en horizontal rodando fuera del alcance del rubio, mareando al pelirrojo, pero lo más peligroso, dirigiéndose al balcón abierto en una caída peligrosa.

-No, no, no, no-

Corrió lo más rápido que sus diminutas piernas le permitieron, perdiendo el aliento cuando la botella llegó al borde, quebrándose por el impacto contra los barrotes de hierro de la baranda.

-¡Baekhyun!-

Fue un milagro que sostuviera al pelirrojo, la vida de ambos pasando frente a sus ojos.

-Te tengo-Le dio una sonrisa de alivio que fue correspondida

-No vayas a soltarme-

Pero olvidaron el detalle de que su ropa estaba mojada al igual que sus manos.

-Chanyeol, no es por asustarte pero empiezo a resbalarme-

-Lo sé, yo también comienzo a hacerlo-

Sus pies se patinaban sobre el agua, comenzaba a perder la fuerza en su brazo.

-Sé que debes odiarme mucho en este momento, pero por favor, si vas a matarme no lo hagas tan pronto-

-¿D-De qué hablas?-

Con una sonrisa nerviosa hizo lo primero que no debes hacer si estás colgando de cualquier superficie, mirar hacia abajo.

-Chanyeol, estamos sobre un hoyo-

Que el rubio apartara la mirada y se acercará más al borde no le dio buena espina.

-Chanyeol…-

-Baekhyun, en serio perdóname por lo que voy a hacer-

-¿Pero qué…-

No le dio tiempo de procesar nada, Chanyeol tomó fuertemente su mano antes de lanzarse con él al vacío, sus gritos solo los escucharon ellos cuando la oscuridad del hoyo bajo el árbol los absorbió.

Perdiéndose en la entrada a un mundo desconocido, pero también, siendo la bienvenida a su más grande aventura.