1.
Jimin se tomó un segundo para respirar antes de seguir bailando.
Sus pies dolían debido al esfuerzo realizado por horas atrás sin descanso, pronto tendría que regresar a casa pero no sé iría sin antes terminar su ensayo.
Con el cuerpo cansado, sabía con mucha seguridad que en cuanto tocara la cama dormiría como una roca hasta el día siguiente. En su rutina no había un momento para perder el tiempo, era una persona demasiado ocupada para ello.
Cerca de un cuarto de hora después, la música dejó de reproducirse y levantó la vista para encontrarse con el culpable.
–Son casi las 10:30 de la noche. ¿Hasta qué hora planeabas quedarte bailando? Debes tener más cuidado por tu cuerpo, Jimin.
–Lo siento, no noté cuánto tiempo había pasado desde la última vez que revisé mi teléfono. –Se acercó a recoger sus pertenencias, desconectando su teléfono del Bluetooth de las bocinas de la sala.
–Solo sea más cuidadoso para la próxima vez.
–Lo tendré en cuenta, me voy ahora Hoseok-nim. Buenas noches.
–Buenas noches, regresa a salvo. —Su mentor se despidió de él de igual manera, no sin antes darle una mirada a la cual Jimin acostumbraba ignorar.
Asintió por última vez a su mayor antes de salir por la puerta, su novio lo estaba esperando en la entrada del edificio.
Cuando el viento golpeó su rostro se arrepintió enormemente por no haber traído una sudadera, las noches en Seúl eran demasiado frías. A lo que recordaba, por la mañana en las noticias se anunció brevemente que el clima estaría seis grados bajo cero, no le tomó ni un poco de importancia. Malísima elección.
“cayendo” *
En aquel momento, divisó a su novio cerca de los árboles en la entrada del estacionamiento, apoyado en su motocicleta y con su atención puesta en su teléfono. Como si su mirada le quemara, este levantó la vista y sus ojos se encontraron.
“llamando”
Rápidamente el más alto se acercó a él quitándose su chaqueta de cuero en el proceso, dándosela y luego tomando su cuerpo laxo en un abrazo. Jimin sonrió correspondiéndole, solía pensar que Jeon Jungkook era como un sueño lúcido, tan perfecto a su manera. Totalmente inconsciente y maleable a su antojo. Sonrió un poco más.
“persiguiendo”
–Vámonos de aquí, Jungkook. Tengo frío y hambre –se separó del hombre luego de un momento, caminando para subirse a la motocicleta–. Por cierto, ¿cómo te la pasaste hoy?
–El trabajo estuvo bien, no fue muy ajetreado como otros días. —Jungkook dijo sin más, alcanzandolo para ir a la par de Jimin.
Montándose en la moto, se fueron a toda velocidad a su departamento. A su hogar.
“sé que solo es un sueño”
Jimin sostuvo con sus dos brazos la cintura contraria durante todo el camino.
(...)
–Bebé, tengo que salir ahora o llegaré tarde al trabajo.
–Que te vaya bien –se acercó al menor y le dio un fuerte beso en los labios, dejando una mordida en el inferior–. Nos vemos por la tarde.
–Claro, adiós lindo.
Jeon salió por la puerta principal con las llaves en su mano tatuada y su chaqueta en la otra.
Jimin estaba consciente que no regresaría a la tarde, nunca lo hacía.
Se preparó algo para desayunar, tenía por lo menos hora y media antes de que tuviera que irse al estudio.
Tomó un largo trago de café y se apresuró a comer, tomaría una ducha rápida después. Con una galleta todavía en su boca entró a la habitación que compartían él y su novio, la cama estaba deshecha. Mientras arreglaba el desastre ocasionado la noche anterior también buscó ropa que ponerse en el día, esta vez hizo caso a los noticieros y se aseguró de llevar una sudadera caliente para la noche.
No le gustaba molestar mucho a su novio, ya que este trabajaba encerrado en una oficina durante la mayor parte del día. Solían tener pequeñas conversaciones por teléfono cuando ambos gozaban de tiempo, aunque la mayor parte de las veces siendo Jungkook el que las iniciaba.
Llevaban juntos casi cinco años, desde que se conocieron en la universidad. Y hace apenas un par de meses el menor se había graduado, le hizo un agradable regalo como muestra de gratitud.
Procuró mantener la encimera de la cocina limpia antes de salir de casa, era desagradable cuando regresaba y notaba que estaba sucia. Más aseo nocturno por hacer, pensó.
Era jueves a mediodía, su novio estaría de nuevo en casa hasta mañana.
Se preparó mentalmente, tenía mucho baile por practicar.
(...)
—Eres un maldito hijo de puta, Jeon. —Jimin estaba furioso, su rostro regularmente neutro torcido en una mueca llena de ira contra el otro hombre en la habitación.
—¿Y ahora qué se supone que hice?
—Jódeme.
—¿En serio? —de manera cínica, Jungkook se permitió sonreír.
—¡Por supuesto que no, idiota! —Jimin observó fijamente a su pareja, quien se mantenía al margen de la situación, mostrándose sereno.
—Lo siento bebé, pero no estoy entendiendo tu enojo.
“parece que te burlas de mi” *
Jimin suspiró tratando de calmarse, si Jungkook pensaba que podía verle la cara de imbécil estaba muy equivocado. Volteó a verle, no dispuesto a llorar.
—Solo respóndeme una cosa, Jungkook ¿Por qué tienes manchas de labial en tu camisa? Específicamente en tu cuello.
El menor tocó con su mano el sitio, jalando la camisa para observar mejor. —Son de mi madre, me encontré con ella al salir de trabajar.
Jimin jadeó incrédulo. —¿Me estás jodiendo?
—Te estoy diciendo la verdad, mi amor.
—¿Realmente crees que puedes engañarme como te dé la gana?
—Jimin, por Dios. —Jungkook se acercó a él, abrazándolo y con su mano tatuada empezó a frotar su espalda. —Sabes que yo jamás haría algo como eso, te amo más que a mi propia vida.
El rubio correspondió el abrazo, aferrándose al cuerpo contrario con todas sus fuerzas. Sentía sus ojos húmedos y como el enojo dejaba de nublar su cabeza. —¿Me lo juras?
“te tengo en mis brazos como si me consolaras”
—Te lo juro. No miento cuando digo que te amo.
Jimin asintió, envolviendo una vez más su corazón en una maraña de promesas mayormente rotas. Pronunciadas con la mejor de las voces, y él, maleable e indefenso, entregándose a esa oscuridad disfrazada. Todo porque la niebla borrosa parecía estar llena de él.
Jungkook sonrió para sí, feliz con la poca resistencia de su novio. Tan manipulable y tan mío, pensó.
“sigo queriendo más y más, un cálido sueño tuyo”
(...)
Park Jimin reconocía que tenía un problema, era una persona dependiente, emocionalmente hablando. No importaba el trato que llegase a recibir, él tomaba la decisión de quedarse. Por ello Jungkook aprovechaba cualquier oportunidad que se le presentara.
Algunas veces reconocía el poco tacto que llegaba a tener, pero no había vuelta atrás, se decía; Jimin estaba a su lado porque lo amaba y nada ni nadie cambiará eso.
“siento que estoy perdiendo algo” *
Y ésta vez, como muchas, Jimin le devolvió la jugada. “Ven a ver mi presentación, soy el bailarín principal y merezco que vayas y me regales el ramo de flores más grande que puedas encontrar, ¿No lo crees?” Jeon aceptó obediente, ver a su pareja bailar era de las pocas ocasiones en las que disfrutaba de tenerle. Allí, en medio de un teatro, una sala de práctica o la de su propia casa, Jimin lo tenía a su total merced, enredado en su pequeño dedo meñique.
“siento que estoy perdiendo la conciencia y los sueños”
Al llegar al lugar lo primero que divisó fue que los asientos estaban a tope, algo que no le preocupaba, más bien le sorprendía. Jimin le había especificado que su asiento estaba en la primera fila por ser su acompañante; caminó hasta allí y se sentó. Justo como su novio le pidió, traía un enorme ramo de rosas, de diferentes colores y tamaños. Recibió varias miradas curiosas gracias a ello.
Pronto las luces se apagaron y fuertes aplausos comezaron a sonar. El espectáculo daba inicio con los primeros segundos de una canción, no la reconoció, pues estaba más concentrado en ver a Jimin lucirse en el escenario. Aunque a mitad de la música, el coro de la melodía fue lo que llamó su atención.
“No puedo despertar de este sueño”
“Como si estuviera perdida en una noche oscura, vago como si estuviera poseída por ti”
“No, no, no puedo dejar de amarte”
Justo en ese momento Jimin danzaba elegantemente, ido por la música y los pasos de la coreografía. Fijó su mirada en él, pareciendo que a pesar de haber tanta gente alrededor su baile era dedicado a él.
“Sigues conociéndome en la oscuridad”
“Y aún más en esta niebla borrosa llamada ‘tú’”
“Si alguna vez desapareces, no te dejaré ir”
“No, no, no puedo dejar de amarte”
Sin dejar de verle, tan etéreo y hermoso. Luego entraron un par de bailarines más y su propia expresión se endureció cuando uno de ellos empezó a bailar con Jimin. Fueron solo un par de segundos, solo para complementar, pero eso no quitó las emociones encontradas en su interior. Jimin hizo un último paso, dejando una mano extendida al cielo y la otra en su corazón, su rostro viendo al techo del establecimiento. Los presentes aplaudieron complacidos por su presentación, varias flores cayeron a sus pies y con una sonrisa brillante agradeció al público dando una reverencia. Salió del escenario tan pronto como le fue indicado, yendo a su camerino para desvestirse y arreglarse.
Había visto a Jungkook en el público, observando con admiración y viéndose perdido en él. Justo lo que necesitaba.
La puerta fue tocada un par de veces antes de que el susodicho entrara con el enorme ramo de rosas. Sonrió satisfecho de que cumpliera con su pedido, pero dejó de hacerlo al ver a su pareja más serio de lo que hubiese esperado.
—¿Pasa algo, cariño?
—Ángel. —Le llamó. Luego puso el ramo en la silla frente al espejo donde antes el rubio era maquillado.
—¿Sí?
—Jimin, escúchame bien. —Jungkook tomó delicadamente su mandíbula, observandole con una intensidad que dudaba que fuera aterradora, más bien fascinante. Y junto con una sonrisa ladina, le susurró:—Incluso si intentas escapar, no te dejaré ir.
Jimin le miró sin comprender, pero sonrió a cambio—. Lo mismo digo, Jungkook.
Con la emoción del momento se besaron como si la vida dependiera de ello. Los sentimientos de ambos tan distintos y al momento iguales. Jimin pasó ambos brazos por los hombros del menor, jalando los cabellos de la nuca de paso, fue sentado en el tocador bruscamente ocasionando que el maquillaje cayera, pero a ninguno le importó.
Se sumergieron en una burbuja apasionada, con Jungkook repartiendo besos por todo su cuello y asegurándose de dejar marcas, quería que el mundo entero supiera que el hombre en sus brazos le pertenecía. Satisfecho, volvió atacar los labios del mayor sin separarse a tomar aire, solo necesitando al contrario.
Minutos u horas después, no sabían, rompieron el beso. Jimin abrió sus ojos color miel, respirando agitado y Jungkook manteniendo los suyos cerrados. Jimin ocultó el rostro en su cuello, chupando piel debajo de su mandíbula marcada y dejando una marca carmesí, feliz con su cometido miró a su novio. Jungkook le observaba, su rostro no tenía rastro de alguna emoción pero sus labios hinchados y rojos eran la evidencia de lo que pasó minutos antes.
—Vámonos a casa, tenemos algo que terminar.
Jungkook jaló de su camisa para chocar sus bocas una última vez, seguían abrazados y ahora también calientes, los chasquidos de sus besos era lo único que se escuchaba en aquella habitación.
“no puedo para el amor”
(...)
Jimin se encontraba solo en casa, Jungkook había ido a visitar a su madre durante el fin de semana y regresaría el martes por la mañana. Apenas era un viernes pasado el mediodía.
Ese día estaba especialmente aburrido. Para aprovechar la tarde asistió al estudio de baile por la mañana y ahora no sabía qué más hacer.
—¿Debería llamar a Taehyung? —murmuró mientras revisaba su teléfono, justo en ese instante le llegó una notificación de instagram. Parecía ser una solicitud de mensaje, el perfil era privado y no tenía ninguna foto. En la bandeja de entrada el último mensaje de la cuenta era una imagen, con la curiosidad a tope abrió el chat.
jjhsbq9:
Hola, no me conoces y no necesitas hacerlo pero solo quiero decirte que te están viendo la cara, amigo
Jeon Jungkook es tu novio, no? Estas fotos son de hoy
[Imágen adjunta][Imágen adjunta]
Como puedes ver, la chica y él no parecen ser más que una pareja. Y a juzgar por cómo se besaban, no dudo que sean una.
[Imágen adjunta]
Agradéceme cuando termines con ese imbécil y si no lo crees todavía, las fotos fueron tomadas en la casa de playa de los Jeon en Busan.
[Imágen adjunta][Imágen adjunta]
Visto.
Jimin jadeó, las fotos no mentían, Jungkook salía abrazado de una mujer de cabello rubio. La melena le llegaba a la cintura, justo donde Jungkook tenía su mano, en un gesto de posesividad. En la tercera foto se pudo ver el rostro de la mujer. Nada más y nada menos que Jung Eunbi, una ex compañera de la universidad.
Su teléfono fue lanzado con furia hacia la pared más cercana junto con todo lo que estaba a su paso.
—¡Maldito Jeon Jungkook!
La lámpara de la sala fue lo segundo que estrelló contra la pared, el cristal cayendo y partiéndose en mil pedazos no se comparaba con el dolor de su corazón, lo sabía. Siempre lo supo. Las salidas constantes, aquellos días cuando ya no regresaba a casa, las marcas en su camisa, el perfume femenino y entonces él “me encontré con mi madre al salir del trabajo”. Todo conectaba como un rompecabezas y siendo los pedazos rotos de su corazón las piezas esenciales para formarlo.
—Me las vas a pagar, Jeon. —Susurró a la nada, con todo el desastre de cristales rotos a su alrededor. Poco a poco se tumbó en el sofá de la sala, aquel donde había pasado noches enteras esperando a su novio, también aquellas tardes que se abrazaban viendo una película y hoy, siendo testigo de una traición imperdonable.
—Te odio tanto, Jungkook. —Se permitió llorar, con las lágrimas gruesas cayendo de sus mejillas. —Te odio tanto… te odio y también te amo…
(…)
Jeon Jungkook cometía el peor error de su vida y lo sabía, sabía que estar en este momento proponiendo matrimonio a una mujer que no amaba, con su familia dándole apoyo moral y su madre más que satisfecha con lo que presenciaban sus ojos, no era algo del que estar orgulloso.
Pero es lo que debes hacer, le recordó su consciencia.
Pronto la reunión familiar volvió a la normalidad, con él estando sentado al lado de su ahora prometida. Ella le sonrió radiante y feliz, pero Jungkook no le devolvió la sonrisa. Estaba exhausto, quería regresar a su verdadero hogar y quedarse abrazado a Jimin por el resto de su vida, pero eso sería incluso más cruel de lo que ya le había hecho. No puedo hacer nada, se repetía una y otra vez, tratando de no entrar en un bucle donde sus engaños quedaban expuestos. Pero tampoco se justificaba, si le preguntaban, no se arrepentía de lo hacía en esos momentos.
Su madre le miraba constantemente, asegurando que no saldría corriendo de allí en la primera oportunidad que tuviera. Recordó sus palabras: ”Eres un desprecio para esta familia, ¿Cómo se te ocurre tener a un hombre como pareja? Eso es antinatural, hijo. Pero piénsalo bien, tengo una chica a la que le gustas y no dudaría en hablar contigo, tengo que corregir tus pensamientos. No quiero tener un maricón como hijo.” La única razón coherente por lo que aceptó la propuesta de su madre era Jimin, temía que la intolerancia de su madre llegara a extremos.
Al principio fue fácil adaptarse, pero engañar a su pareja nunca tenía alguna emoción positiva. Nadie le amaba como Jimin, nadie lo entendía como él y nadie jamás lo haría. Park Jimin era su alma gemela y nadie lo quitaría de su lado. Su madre no importaba, pero cumplir sus caprichos solo eran algo estúpido de lo cual no podía librarse.
Sólo un día más y estaría de vuelta en su hogar, extrañaba tanto al dueño de aquellos ojos color miel.
(...)
Koooooo<3
Mi madre por fin me dejó libre
Estoy abordando el avión ahora mismo
Nos vemos en un rato, lindo
Te amo
—Jimin, ya es hora. —Hoseok se acercó a él con una botella de agua y se la ofreció, no sin antes dejar ver la preocupación en sus ojos.
—Bien.
El mayor le observó, un poco perplejo por su actitud durante todo el ensayo. —¿Jungkook de nuevo?
Jimin fijó su mirada en él, con una expresión que solo transmitía molestia. —No es de su incumbencia, hyung. Me voy.
—Regresa a casa a salvo.
Un portazo fue su respuesta. Hoseok suspiró negando con la cabeza.
—Espero pronto abras los ojos, Jimin, lo que sea que tengas con ese tipo sólo te está dañando.
El rubio resopló mientras leía por tercera vez los mensajes que Jungkook envió. ¿Apenas tomará un avión? Ridículo.
—Basta de excusas, Jungkook. Vamos a ver si el avión no aterrizó más rápido de lo normal. —Su coche se encontraba en el estacionamiento de la academia, subió a él y manejó con seguridad a donde su novio probablemente se encontraba. Tal vez fueron quince minutos de viaje, pero los establecimientos lujosos y tiendas de marca le avisaron que estaba en el lugar correcto.
Bajó de su auto y tomó su bolso, un par de mujeres le observaron atentas a su caminar, las ignoró mientras una sonrisa burlona tomó su rostro.
Un edificio de gran altura era su destino, el extravagante “Jeon Industries” le hizo carcajear. —Dónde estás, mi amor… —sus pies lo guiaron a la entrada del lugar, pero no entró, desde allí tenía una excelente vista de quien se hacía llamar su pareja y la mujer de las fotos.
Fue testigo de cómo ambos reían complacidos de algo, Eunbi viéndose más que espectacular ese día y Jungkook con sus manos en la cintura ajena vistiendo un traje de diseñador. ¿Fuí tan poco consciente? Se preguntó.
Suficiente para su mente y corazón, dio la vuelta y se retiró de allí. Lo había visto con sus propios ojos, no a través de terceros. Jeon Jungkook, su pareja desde hace cinco años, le engañaba descaradamente todos los días y él nunca pudo darse cuenta por su tonta confianza depositada en la persona equivocada.
Al regresar a su auto y manejar de regreso a casa, no dudó que el amor que Jeon le profesaba era verdadero, Jimin era el único al que amaba y no dudaría en aprovecharse de la situación.
(...)
Jungkook suspiró aliviado antes de entrar a la casa que compartía con Jimin, las luces estaban apagadas y su novio no parecía estar a la vista. Dejó su maleta en la entrada y caminó hacia la habitación principal.
—¿Bebé? —Le llamó, con su tono de voz exhausto por multiples razones, sin embargo, más ansioso de tener una piel cremosa entre sus brazos.
El rubio salió del baño de la habitación, sólo con una toalla atada a su cintura. Se miraron por un par de segundos y Jimin fue quien cortó el contacto visual. —Ah, llegaste.
—Sí, ¿Cómo estás?
Suspiró estirando su cuerpo. —Bien, ¿Y a ti? ¿Cómo te fue?
Jungkook tomó asiento en la cama con las piernas abiertas, relamió sus labios mientras observaba la piel lechosa con gotas de agua todavía recorriendo su cuerpo. —Bien, mi madre y sus cosas de siempre. Ven aquí. —dio palmadas a sus piernas.
Jimin arqueó su ceja antes de sonreír, sus pasos le llevaron a sentarse en su regazo. Su mirada hizo un recorrido desde los ojos café oscuro hasta el lunar debajo de su labio. Se acercó como si fuera a besarle, pero con ambas manos tomó su rostro antes de susurrar: —¿Por qué estoy tan apegado a ti?
Jungkook le miraba atento. —Cada vez que me dejas, no sé que hacer.
—Solo no puedo dejar de amarte... —lo besó, con furia, con molestia, con desesperación, con amor. Al despegarse y sin dejar de verle, dijo: —Me vuelves loco.
Jungkook sonrió como si su confesión hubiese sido impresionante, luego tomó con sus manos su cintura para darles la vuelta en la cama. Terminó arriba de Jimin, sonriendo dementes comenzaron a besarse entregados al otro. La ropa del menor fue despojada de su cuerpo junto con la toalla de Jimin, pronto los chasquidos de sus besos fueron lo único que sonaba en la habitación. Gemidos y suspiros acompañaron los gritos y el sonido del choque de sus pieles.
Como nunca disfrutaron de entregarse al otro, amándose sin ataduras y fingiendo que entre los dos no existía un engaño.
Jungkook gruñó cuando su orgasmo le hizo empujar más fuerte dentro de Jimin, de manera apresurada sus caderas se movían más y más. Jimin rasguñó su espalda mientras su propio clímax le consumía. Unos minutos después el pelinegro posó sus brazos a cada lado del mayor para no aplastarlo.
Jimin mantuvo una expresión serena y sin abrir sus ojos abrazó al menor. Jungkook acomodó su cuerpo para corresponder el abrazo, su boca justo en la oreja del rubio. —Cariño, no puedo dejar de amarte.
—Y nunca deberías dejar de hacerlo.
♡ :: lucid dream; ༉ ゚
* referencias a la canción.
originalmente este era un oneshot, pero se le agregaron dos partes mas.