Prólogo
Cuando el universo entró en caos por el descontrol de la energía que contenía, El Gran Ser Supremo usó todo su poder para controlar el caos y acomodar toda la existencia en un Multiverso controlado. Y con la poca energía que su agotado ser poseía, creó vida en cada uno, distribuyendola en diferentes sistemas en los cuales sus creaciones podrían florecer con la guía de sus adorados hijos.
Al inicio, todo funcionó acorde a sus planes y pronto pudo perecer en paz, sabiendo que su esfuerzo dio fruto.
Lamentablemente, la codicia pronto consumió el corazón de su hijo más amado, Magnus, el cual declaró guerra a todos sus hermanos.
Sus hermanos unieron sus poderes para defender sus propios universos, pero Magnus, quien heredó el poder de su padre, los derrotó uno por uno hasta que solo quedó el menor, Cronus.
Cronus, el hijo menos amado del Gran Ser Supremo, el más débil, pero el más bondadoso también, se mantuvo firme hasta el último momento, decidido a proteger el legado de su padre.
Sin embargo, Cronus tenía una debilidad, adorado esposo Leukos, la luz de sus ojos.
Magnus, al estar sediento de sangre la de su último hermano con vida y engrandecido por el poder que lo alimentaba, decidió jugar con Cronus y raptó a Leukos. Lo torturó de la manera más vil y lo terminó por asesinar en frente de Cronus, arrancando cada una de sus extremidades con lentitud mientras reía con malicia al escuchar los gritos de dolor de Leukos y las plegarias de Cronus para que no continuar.
Empero, Magnus no escuchó y acabó con la vida de Leukos de la manera más vil y despiadada.
Y con eso, Magnus cavó su propia tumba, ya que de lo más profundo de su ser, Cronus sacó una cantidad de poder que era incomparable con la misma energía que poseía su padre.
Fue como una explosión que resonó através del multiverso.
Y sin percatarse de lo sucedido, Cronus destrozó a Mangus hasta que ni una sola partícula de su ser permanecía. Y el ejercito de Magnus siguió hasta que ni uno solo de sus seguidores permaneció con vida.
Sin embargo, el poder que se desató en Cronus no tenía control, por lo que él mismo se encargó de invadir cada multiverso para esclavizar toda especie existente.
Hubo resistencia, por supuesto, pero nadie podía controlar la furia que vivía en el corazón de Cronus, ese que alguna vez fue bondadoso…
… Excepto su hijo. Su adorado Ringan, el único hijo que tuvo con Leukos. La luz de sus ojos y de su corazón era el único que podía sacar el lado bueno del ahora frío Cronus.
Ringan creció amado por su padre y se convirtió en digno predecesor de su padre. Lideró múltiples batallas contra los diversos protectores de los multiversos, mas el poder de sus progenitores corría por sus venas y no había nadie en existencia que pudiera llegar a su altura.
Sin embargo, un universo fue imposible de controlar. El Exordium se había convertido en una pesadilla para Cronus, quien no había conseguido tomar control de cada sistema… pero su hijo tenía un plan.
Y tan pronto como pudo, puso su plan en acción, decidido a tomar el último sistema en existencia que se rehusaba a alabar a su amado padre como debía…