I. You'll be okay...
Alexandra observaba divertida a su esposo mientras este seguía encontrando cada vez más ropita para su cachorro, no importaba cuantas veces le dijera que no era necesario, el alfa siempre que la acompañaba a buscar cosas para la habitación de su bebé salían con más cosas de las planeadas.
—Harry no es necesario llevar el mismo pañalero en 3 colores diferentes
—Pero es que no son solo colores diferentes este es de rayas y el otro es de animalitos— agregó el alfa mientras sostenía ambas pequeñas prendas de ropa en sus manos
Harry se había vuelto loco desde que supo que sería padre, y no dejaba de buscar cosas para llenar con mucha ilusión aquella habitación de su casa que sería en unas cuantas semanas más el lugar dónde crecería su cachorro o cachorra.
Aún se negaba a creer que la omega de ojos azules no quiso saber si tendrían una niña o un niño, le dijo que prefería que fuera una sorpresa, así que a regañadientes el alfa había aceptado. Aunque debía admitir que eso no era indispensable de saber ya que el amaba a ese pequeño ser desde que supo de su existencia.
—Bultito deberá tener opciones amor
La omega negó con su cabeza, antes de darse la vuelta y dejar que su esposo siguiera con su selección de ropa para su bebé.
***
Faltaban exactamente 6 semanas para que la omega diera a luz y se encontraba en su cita mensual con el ginecólogo, dónde le indicó que todo iba de maravilla y que no se preocupara por el cachorro.
Alexandra después de cada cita solía ir a una cafetería cerca del centro de Londres dónde pasaba el rato tomando un chocolate caliente y pedazo de tarta de fresa, mientras pasaba una de sus manos en su cada vez más abultado vientre.
Para después pasar a visitar a su suegra a la florería y beber un té para contarle sobre su visita medica, pero ese dia todo cambio en un instante.
Sentada en la parte de atrás del taxi que tomó no imaginó que un imprudente conductor se pasaría el alto y los impactaria justo en el lado que ella estaba sentada, todo paso en una fracción de segundo, con todo el temor del mundo lo que hizo fue girarse y cubrir su vientre, algo golpeo su cabeza fuertemente, provocando un fuerte zumbido en los oídos, el sonido de las llantas derrapando en el pavimento mojado se fue atenuando al igual que la luz.
Solo rogó porque su cachorro estuviera bien.
***
Johanna se encontraba leyendo un libro en aquella habitación del hospital, mientras su hijo se encontraba en la cama durmiendo.
La noche anterior el omega de ojos azules había tenido una taquicardia que los había hecho pasar la noche en el hospital por 3ra vez en el último mes.
El mal congénito degenerativo del corazón de su pequeño hijo lo debilitaba cada vez más y aunque Louis a sus 23 años había ya terminado su carrera en filosofía y letras, apenas había podido disfrutar un poco de la vida.
Desde los 3 años que sufrió un desmayo por baja oxigenación, su vida se había llenado de consultas con diferentes doctores, tratamientos, estudios y medicamentos para llegar al final de los resultados.
Necesitaba un trasplante de corazón, habían pasado 6 años desde que se había inscrito en la lista de espera, pero parece que el donador no llegará nunca.
La omega trataba de ser fuerte, pero ayer cuando el corazón de su cachorro estuvo detenido por casi un minuto en la ambulancia pensó que lo había perdido.
Un par de lágrimas se resbalaron por sus mejillas, rogaba por un milagro.
Las noticias no eran buenas, el doctor dudaba que Louis pudiera seguir fuera del hospital sin asistencia de oxígeno y medicación continua por vía intravenosa. Por lo cual después de la crisis que tuvo, lo mejor era que el omega permaneciera en el hospital hasta que el donador apareciera.
El omega de ojos azules abrió lentamente sus ojos, parpadeó un par de veces tratando de acostumbrarse a la luz en aquel cuarto blanco. El sonido del monitor era lo único que podía escuchar pero sabía que su madre estaba ahí, el aroma a nardos estaba en el lugar.
Se sentía cansado, nuevamente estaban en el hospital, su vida se resumen en incontables visitas a estos; pero ayer mientras no podía respirar y el dolor en su pecho se hacía más fuerte pensó que no volvería a despertar.
La omega de cabello largo se acercó a él, sonriendo para tomar su mano
—Hola Cariño
El omega sonrió, aunque estuviera cansado no quería ni imaginarse lo que su madre sentiría si un día su corazón dejara de luchar por mantenerlo vivo.
—Hola preciosa
***
Harry se encontraba en una junta cuando un fuerte dolor oprimió su pecho, este se extendió a su cabeza y lo mareo al instante, su respiración se aceleró y lo único que su alfa de gritaba era que su omega estaba en peligro, pero eso era imposible, ella estaba de camino a la floreria de Anne.
Liam su socio y amigo noto que algo pasaba con el alfa, y se inclinó hacia él para ver si se encontraba bien cuando la puerta de la sala de juntas se abrió y entró Camila la secretaria del ojiverde blanca como un papel.
Todos los asistentes voltearon a verla, ella suspiro entre asustada y en shock
—Señor Styles disculpe la interrupción pero es urgente
—Habla Camila ¿qué pasa?
—Hablaron del Hospital Sant Georg, La señora Alexandra sufrió un accidente
Los ojos del alfa se abrieron como platos, no esto no podía estar pasando, se levantó al instante para acercarse a la mujer y la tomó por los brazos
—¿Qué te dijeron? ¿cómo están ella y el bebé?
—Solo dijeron que estaban revisando su condición
—Señores la junta queda para otro momento, me tengo que ir.
Apenas soltó a la beta salió prácticamente corriendo a su oficina para tomar las llaves de su auto, con el nudo en la garganta marcó el número de su madre. Esta contestó al segundo tono
—Harry cariño, que bueno que marcas, estoy tratando de localizar a Alex aun no llega y ya me preocupo...
—Mamá ella está en el hospital Sant Georg, no se que paso solo dijeron que tuvo un accidente, te veo alla
Colgó la llamada caminando por el pasillo en dirección a la salida cuando se topó con Liam, el alfa lo tomó del brazo y quitó las llaves de su auto.
—Vamos hombre te llevo no puedes conducir así.
El hospital no se encontraba tan lejos, pero esos 15 minutos que les tomó llegar fueron los peores en su vida, trato de que hospital le diera informes por teléfono pero solo decían que ella estaba en valoración, pero nadie podía decirle si estaban bien o no.
Cuando al fin llegaron al edificio, bajó del auto y corrió al mostrador de recepción, necesitaba ver a su omega.
—Señorita por favor, necesito saber sobre Alexandra Styles, es mi esposa
La enfermera asintió y tecleó el nombre de la paciente.
—La Señora Styles está en el piso de ginecología en valoración, es el 5to piso en el mostrador de ahí podrán darle la información de su estado a detalle...
Eso fue lo único que tuvo que escuchar para subir corriendo por las escaleras, cuando llegó al piso de ginecología el dolor de su pecho lo estaba asfixiando.
—Señorita soy Harry Styles, mi esposa Alexandra está aquí necesito saber si está bien.
—Señor Styles— la enfermera miró el monitor leyendo lo que estaba en la pantalla— Su esposa aún está en valoración, los médicos no deben tardar en salir.
Harry asintió pero algo no lo dejaba tranquilo, pasaron al menos unos 5 minutos antes de que su madre y Liam aparecieran por la puerta del elevador ambos preocupados por la situación.
Anne corrió a consolar a su cachorro, el cual no pudo evitar derrumbarse al no saber qué pasaba.
—Familiares de la paciente Alexandra Styles
La voz de la doctora los hizo girarse al momento,
—Soy su esposo ¿dígame como esta?
—De momento se encuentra estable pero debido al impacto del choque hemos realizado más estudios, estamos esperando los resultados.
—¿Y el bebé?
—Se encuentra estable aunque el monitor ha registrado un par de contracciones, pero nada de preocuparse de momento
—¿Puedo verla?
La omega asintió y les indico en qué habitación estaba Alexandra, sintió un raro y momentáneo alivio al acercarse a la habitación, cuando abrió la puerta se encontró con una de las escenas más traumantes de su vida, su esposa estaba recostada, su larga cabellera tenía rastros de sangre cerca de los vendajes que tenía por la frente y costado derecho, su rostro tenía diminutas cortadas, y uno de sus pómulos estaba inflamado.
El olor a fresa era demasiado tenue en la habitación, y eso lo puso alerta. Se acercó y tomó con mucho cuidado la mano que descansaba sobre su vientre abultado, para el colocar ambas sobre este, sintió el ligero movimiento de su hijo y suspiró aliviado.
—Alex estoy aquí con ustedes, no me dejen por favor
La omega abrió un poco sus ojos y sonrió, sentía el dolor punzante en su cabeza pero trato de ignorarlo.
—Alfa, pensé que no te vería— sonrió débilmente
—No digas eso por favor, tu solo no lo digas..
—Harry shhh...te amo y siempre estaré contigo y con nuestro bebé— el zumbido en sus oídos aumento
—Y yo a ti pero no te atrevas a dejarme...
Alexandra dejó escapar una lágrima, ella no sentía más fuerzas, cada vez el dolor de su cabeza era peor, sus párpados pesaban. Jalo al alfa con las pocas fuerzas que tenía para que juntara su frente con la suya, suspiró sabía que si cerraba sus ojos no volvería a ver más al ojiverde.
—Te amo, y necesito que me prometas dos cosas— el alfa asintió llorando, el aroma a fresas cada vez era menos perceptible.
—Lo que quieras amor
Antes que pudieran seguir hablando unos internos entraron acompañados de la doctora a la habitación.
—Señores Styles, debemos operar de inmediato a Alexandra, hemos detectado una hemorragia interna en su tórax.
Ambos asintieron y vieron como los internos comenzaron a preparar todo para llevarla al quirófano, mientras iban caminando por el largo pasillo y Harry sostenía la mano de su esposa, el miedo estaba en su corazón ¿y si los perdía?.
Alexandra tomó su mano más fuerte cuando llegaron a la puerta que la llevaría al quirófano.
—Prometeme que pase lo que pase que cuidaras a nuestro cachorro, que siempre estarás con el
El alfa asintió, una lagrima salio de sus ojos y recorrió su mejilla
—Harry prométeme que si algo me pasa, volverás a ser feliz con alguien, que le darás una familia a nuestro hijo, una madre que lo ame como yo lo haría— las lágrimas escaparon de sus ojos
—Eso no será necesario porque todo saldrá bien y estaremos los tres juntos.
—Prometemelo Harry— el alfa suspiro con su corazón roto, no podía imaginarse una vida sin ella
—Te lo prometo amor.
Y así fue como vio cruzar a la omega en la camilla la puerta hacia la cirugía que le esperaba, su alfa le decía que no la dejara sola, que ella no debía estar sin él, con frustración recargo su espalda en la pared y se dejó deslizar por esta hasta llegar al suelo.
Los brazos de Anne lo rodearon al momento, y sin más rompió en llanto.
***
Louis se encontraba viendo a través de la ventana del hospital estaba sentado en una silla de ruedas mientras en su mano sostenía su libreta, desde la mitad de su carrera había empezado a escribir una novela pero en este momento no sabía si algún día terminaría de escribirla.
Mejor dicho, era su vida escrita en novela, que no llegaría más que a un par de capítulos olvidados que probablemente no serían publicados nunca.
—Hola futuro señor de Best Sellers
La voz del pelinegro lo hizo salir de su depresivo transe, Zayn su mejor amigo estaba de visita.
—Hola futuro señor diseñador de Gucci
—Sabes deberían hacer algo con los elevadores tardan años y subir al 6to piso por escalera es una forma pasivo agresiva de provocarte la muerte
Louis rió divertido y negó pero antes de decir algo más un grito desgarrador los paralizó a ambos. Su omega se alteró, sentía la necesidad de correr y encontrar a alguien.
¿Alfa eres tú?
***
—NOOO, ESTO NO ESTÁ PASANDO NOOOO
Harry había golpeado la pared en un intento desesperado por salir de este mal sueño
—ES MENTIRA ELLA ESTA VIVA
Anne tenía las mejillas empapadas de lágrimas mientras trataba de calmar a su hijo pero el alfa estaba alterado, enojado, devastado.
—Lo siento mucho señor Styles, hicimos todo lo posible pero hubo complicaciones y provocaron un infarto cerebral.
El ojiverde se negaba a aceptar que nunca más podría ver nuevamente los ojos de su omega, escuchar su risa, percibir su dulce aroma cerca de él.
—Hijo por favor, escucha a la doctora, tienes que ser fuerte por tu hijo.
—Como esta mi cachorro, ¿él también...?— el nudo en su garganta no le permitió terminar la pregunta
La omega negó, suspiro y tomó aire, en estas situaciones, a veces había un poco de esperanza.
—El cachorro se encuentra estable, aunque mantenemos respirando y en funcionamiento el cuerpo de su esposa, sugerimos que se haga una cesárea lo antes posible, para después de esto...desconectar a Alexandra.
El rizado nego, aun sin aceptar lo que estaba pasando. Se dejó caer de rodillas y comenzó a llorar y estrellar sus puños en el piso; Anne y la doctora trataron de pararlo al igual que Liam pero este no dejaba de repetir que no era justo, hasta que con ayuda de unos internos lograron aplicarle un calmante al alfa e ingresarlo a una habitación.
Anne lloraba desconsolada abraza a Liam, el cual trataba de ser fuerte pero ver así de destrozado a su amigo casi hermano, al igual que a su madre lo tenía también mal, así que dejó escapar unas lágrimas también.
La vida era caprichosa y acababa de quitarle a Harry parte de su corazón.
***
Louis se encontraba inquieto a pesar que había pasado un par de horas desde ese desgarrador momento, su omega le decía que debía buscar al alfa y consolarlo, pero eso era imposible, ni siquiera sabía quién era.
—Deja de pensar en eso
—Lo siento Zayn, es que fue desgarrador, por eso odio los hospitales
—Lo se, yo más y solo por ti estoy aquí— suspiro—¿Aun nada?— preguntó refiriéndose al donador.
Louis negó, mientras dejaba que su amigo le ayudará a recostarse nuevamente en su cama.
Su madre había salido a hablar con el doctor y llevaba más de media hora en su consultorio, él simplemente estaba resignado a que terminara sus días en un hospital, su cardiólogo lo había predicho, cada episodio debilitaría más su cuerpo y ahora mientras tenía las cánulas en su nariz con indicación de no quitarlas era más que obvio que tendría que permanecer en el hospital.
Su madre entró llorando emocionada corriendo a abrazarlo
—Por fin amor, tenemos un donador
—¿Qué? ¿hablas enserio mamá?
La omega se separó de él y asintió, tomó su rostro entre sus suaves manos.
—Si cariño, esta noche harán el trasplante y mañana por la mañana tendrás un corazón nuevo.
***
Harry no había dejado de llorar desde que entró a la habitación dónde se encontraba Alexandra conectada a todas esas máquinas que la mantenían aún respirando para su cachorro.
La doctora había programado la cesárea esa misma noche, para no arriesgar a perder al bebé, por lo cual solo tenía un par de horas para despedirse se la omega.
Sorbió su nariz, este no era el plan que tenían juntos, ellos eran una familia y ahora ella no estaría más para él, delineó la marca plateada del cuello de la pelinegra, recordando cuánto había pasado buscándola y ahora la había perdido.
Sobre la mesita de noche se encontraban unos papeles que debía firmar, solo para terminar de concluir los deseos de la omega. Suspiro con pesadez, tallando sus ojos que sentía escocer de tanto llorar.
Tomó la pluma y firmó los papeles de donador de órganos. Alexandra siempre le había dicho que cuando su vida se fuera esperaba que pudiera ayudar a más personas con esa decisión.
Rompió nuevamente en llanto y se aferró a ella en un último momento a la que fue su compañera de vida desde la universidad y ahora a sus 28 años la estaba dejando ir.
A las 08:30 pm del 28 de febrero el fuerte llanto de una bebé omega se escuchó en el quirófano 2 de obstetricia.
Y a las 12:01 am del 1ro de marzo el nuevo corazón de Louis latió por sí solo en el cuerpo del omega dando por concluida una exitosa cirugía.
***
El ojiverde observaba a la pequeña criatura desde el cristal mientras las enfermeras la preparaban para que la conociera, las lágrimas agridulces estaban presentes, era padre de una niña sana y hermosa pero también ahora era viudo.
Solo eran su hija y él.
Cuando al fin pudo pasar a sostener a la niña en sus brazos, su corazón encontró un poco de consuelo, la pequeña era una copia de su esposa con su pequeña nariz de botón, pómulos definidos, una ligera capa de cabello casi tenue color café cubría la cabecita. Se maravilló al sentir el dulce aroma a cerezas y caramelo de su cachorra.
—Deberá pasar al menos un par de semanas en la incubadora por su nacimiento anticipado, pero ella estará bien.
El alfa asintió a la enfermera que se encontraba a su lado, acunando más cerca de su corazón a la pequeña.
—Solo somos tu y yo princesa pero te amaré por los dos.— dejó un suave beso en la cabecita de la bebé, que hizo un adorable puchero ante la voz de su padre.
***
Louis había pasado una semana en recuperación, y cada día se sentía mejor, aunque no podía explicar el porque sentía un vacío en su pecho como si algo le faltara.
Su mamá le decía que era la emoción por su nueva vida, él negaba divertido, la omega había recuperado la felicidad al ver cada vez mejor a su hijo.
Ahora se encontraba dando su paseo con Zayn por el cunero del hospital, le gustaba observar a los pequeños bebés llenos de vida siempre que estaba internado.
No había tantos como en otras ocasiones, si acaso eran 5 bebés, en sus cunitas del hospital y podía ver una pequeña bebé en lo que era una incubadora, su pecho se estremeció, esperaba que la pequeña estuviera bien.
Cuando suspiro con agobio el llanto de esa pequeña hizo que su omega se inquietara e intentara ir a consolarla, pero no debía entrar a un área de cuidados neonatales y aparte la madre seguramente no estaría feliz de sentir el aroma de otro omega en su bebé así que le pidió a Zayn que lo llevará de nuevo a su habitación.
Ambos omegas iban hablando de su planes para el próximo año, de asistir a un festival de música.
Aunque el llanto de esa pequeña aún resonaba en sus oídos y lo hacía estremecer en añoranza.
***
Harry se encontraba en un periodo extraño emocionalmente hablando, su pequeña Romina lo hacía feliz durante todo el dia pero en la noche la falta de la omega lo llenaba de melancolía y aunque su madre se había mudado con él en lo que la bebé pasaba los primeros meses de adaptación el aroma a fresas cada vez se perdía más en su hogar.
Borrando así el rastro de ella, había innumerables fotos en la casa pero solo eran recuerdo de lo que fue su vida.
Por sugerencia de su madre había ido a terapia para superar el duelo, pero aunque habían pasado ya dos meses desde la pérdida de su esposa y uno en la terapia, poco podía decir que le había ayudado.
El psicólogo le había recomendado ordenar su vida y seguir una nueva rutina, y eso hacía, pero a veces no podía dejar de extrañar a la omega.
A veces por las noches recordaba la promesa que le había hecho a Alexandra, y con el dolor en su pecho y sus ojos borrosos por las lágrimas se perdía en esos sueños dónde de nueva cuenta volvió a ver esos hermosos ojos azules.
El primer año de la niña fue el más duro, porque paso por aquellas primeras veces con la bebé, como sus primeros pasos que habían ocurrido mientras él estaba sentado en la sala ordenando unos papeles mientras la pequeña estaba jugando, en un momento se levantó apoyándose en uno de los sillones y cuando logro hizo un balbuceo de felicidad que hizo al rizado levantar la vista de los papeles y ver cómo su hija daba sus primeros pasos hacia él.
Solo un par de semanas después Romina dijo por primera vez papá al alfa que lloró mientras abrazaba a la cachorra llena de papilla en la cara.
***
Cuando la niña cumplio tres años fue momento de enviarla a la guardería y puede que fuera un acierto pero los primeros días les costaba a ambos despertarse a tiempo, así que algunas veces el alfa terminaba llevando a la niña al trabajo, claro que esto no era como cuando la niña era una bebé que solía dormir durante el dia.
Un viernes despertaron dándose cuenta que habían dormido demasiado y solo el tono de su celular los había despertado.
Romina había pasado un par de noches con gripe lo que hizo que el ojiverde pasara las noches en vela, así que hoy definitivamente no escucho su despertador.
Así que a las diez de la mañana apenas consciente que tenía que contestar su celular, fue que se dio cuenta que era viernes y que la hora de la guardería había quedado atrás hace más de dos horas y él tenía una reunión en menos de una.
Después de lo que pensó fue la mañana dónde se las arregló para estar listos, llegó a la empresa con la niña de su mano, la cual llevaba un vestido verde agua con un suéter tejido color blanco que Anne le había hecho y un bolso rosa con las cosas que necesitaba para que su hija estuviera entretenida y tal vez un par de cosas de más.
Entró a su oficina dejando el bolso en los sillones y subiendo a la niña en este, mientras la ayudaba a quitarse su mochila de unicornio dónde traía sus juguetes.
—Cariño tengo que irme un momento, Camila se quedará contigo, por favor hazle caso— agregó mientras pasaba sus manos por los rizos de su niña
—Si pa— asintió la niña mientras comenzaba a sacar sus juguetes.
El alfa sonrió, incorporándose para pasar sus manos por sus rizos, acomodando después su saco, al darse vuelta se encontró con Camila.
—Por favor ¿podrías cuidarla en lo que viene mi madre por ella?
—Claro, no se preocupe sabe que adoro a Romina— sonrió la beta mientras le entregaba los papeles que necesitaba para la reunión.
***
Romina siempre había pensado que la oficina de su papá era como un gran castillo de cristal con aquella ventana inmensa en la parte de atrás del escritorio.
La pequeña omega estaba sentada en el centro de la estancia sobre la alfombra mientras hacía dibujos con los lápices de colores que Camila le había prestado.
La beta había salido un momento, las voces fuera de la oficina se escuchaban cada vez más cerca.
—Señorita lo entiendo, pero el señor Styles está en una junta y no puede atenderla de momento
—Mira, solo dile que Danna está aquí y que lo esperó en su oficina
Después de esto la puerta termino de abrirse revelenado a una omega alta, delgada de larga cabellera rubio y ojos verdes, llevaba un vestido negro y unos zapatos de tacón altos.
—Señorita, no puede entrar. Si desea esperarlo será a fuera
—Tonterías, yo me quedo con la pequeña princesa— agregó la omega sacando a la beta para cerrar de un portazo, haciendo que la niña pequeña se asustara.
Se acercó lentamente a ella viéndola detenidamente antes de acercarse demasiado a ella, la pequeña gruñó en señal de advertencia a su desagrado.
—¿Así que tú eres la hija de Alexandra?— acercó su mano a la cara de la niña y ella la apartó de un manotazo.
—Papaaaaá
—Pequeña, esos no son modales para tratar a tu futura madrastra
—Noooooo, papaaaaaá— la niña se levantó rápidamente y corrió hacia la salida, dando pequeños brincos para abrir la puerta para luego salir en busca de su padre.
Paso de lado al escritorio dónde se encontraba Camila alegando por teléfono con alguien cuando vio la pequeña mata de rizos pasar, mientras lloraba y repetía una y otra vez no.
Colgó al instante y salió tras ella, pero la niña ya iba a medio pasillo en dirección a la sala de juntas la cual estaba con la puerta entreabierta, por la que el llanto de la pequeña alertó al alfa que salió a su encuentro.
La niña se abrazó a sus piernas llorando, el se altero al ver a la niña tan mal, la tomó en sus brazos para tratar de calmarla con su olor, mientras este surtía efecto la niña repetía una y otra vez lo mismo
—Danna no, mamá no— enterrando su cabecita en el pecho del ojiverde.
—Shhh, ya amor no pasa nada— con su mira busco a Camila la cual estaba observando todo desde unos cuantos pasos a la distancia.
—La Señorita Danna Batelli llegó, y entró a su oficina estaba intentando comunicarme a la sala de juntas cuando Romi salió corriendo.
—Bien, gracias Camila— El alfa olfateo la cabecita de su bebé ahora su olor era más dulce aunque aún mantenía un leve hipo.—Vamos a decir al tío Liam que si puede terminar la junta sin nosotros
***
Después de dejar a la pequeña dormida en los brazos de Anne, retomó su camino a su oficina dónde le esperaba la omega.
—¿Danna, me puedes decir que carajos le hiciste a mi hija?
—¿Así es como me vas a saludar después de no devolver mis llamadas?— la omega se había acercado contoneando sus caderas para posar sus brazos en el cuello del alfa buscando besarlo, pero este evadió la acción de la mujer.
—Danna, te lo dije perfectamente yo no quiero nada con nadie, mi prioridad es mi hija— tomó los brazos de la omega para separarse de ella
—Intente hablarle y ella me gruño, no es mi culpa
—¿Solo eso?— el alfa la miro molesto— ¿Entonces porque Romina dijo que le habías dicho que serías su nueva madre?
—Por que ella necesita una madre, no puedes pasarte la vida guardando luto a Alexandra
—Entiendelo nadie puede suplir el lugar de la mamá de Romina, por eso y por que aun es muy pequeña es que te lo dije, no hay futuro entre nosotros, lo que pasó fue un error mio por dejarte estar cerca de mi, en mi celo.
—Eres un idiota
La omega salió muy enojada casi aventando al alfa de ojos café que estaba por entrar a la oficina.
—Y se fue y nunca volvió
—Eso espero Liam— agregó mientras se dejaba caer en el sillon
—Danna siempre quiso atraparte pero tu solo tenías ojos para Alexa
—Lo se, pero fue un error creer que se acercó como amiga y después lo que paso— coloca sus manos en el rostro
—Nadie te culpará por buscar con quien pasar tu celo
—Lo se, pero no haré algo que dañe a mi hija
***
Louis estaba frente a su computadora en el café dónde siempre esperaba a Zayn, estaba avanzando en las historias de cuentos infantiles que a inicios de su carrera había empezado a escribir, esperaba pronto publicarlos; cuando vio a su amigo acompañado de un omega rubia de ojos verdes, parecía modelo de revista, la chica manoteaba una y otra vez mientras le contaba algo al morocho, para después ambos estar sentándose en la misma mesa que él.
—Louis, ella es Danna la modelo de la campaña con la que he estado trabajando
—Un gusto— agregó la omega viendo de pies a cabeza, el ojiazul ignoro por completo la acción
—Igualmente, ¿ya pidieron algo al entrar?
—Si Lou
Louis pocas veces consideraba a una persona nefasta pero es que la rubia no dejaba de quejarse de un alfa que prefiero a su hija antes que a ella, rodó los ojos, por supuesto que un padre pondrá a sus hijos antes que a una pareja, son su descendencia. O al menos es lo que sus padres le habían enseñado.
—Vamos que yo solo le dije a la pequeña niña que sería su nueva madrastra.
—¿Su padre está divorciado?— preguntó el ojimiel.
—No, su esposa murió hace tres años en un accidente.
—¿Entonces cuántos años tiene la niña?
—Tres creo, la verdad no sé— se encogió en hombros la rubia, Louis levantó su ceja antes de cerrar su laptop llamando la atención de ambos.
—¿Pretendías ser su madrastra sin saber nada de la niña?— agregó molesto el ojiazul— Nadie puede reemplazar el lugar de una madre.
—Por dios ambos tiene que superar que ella murió, además él no protestó nada mientras pasaba su celo conmigo.
—Claro porque en ese momento la razón predomina en nuestra naturaleza— agregó el omega con sarcasmo.
—Disculpa pero apenas me conoces no puedes juzgarme
—No te juzgo Danna, tus acciones hablan por ti, además toda la historia se ha tratado de cómo has estado siempre esperando una oportunidad con ese alfa.
—El me conoció antes— exclamó furiosa
—Sabes Zayn nos vemos después y si me disculpan tengo cosas más importantes que hacer— agregó antes de tomar sus cosas y salir del lugar.
«¿Qué clase de omega podría dañar a una niña solo por su capricho de estar con el padre?»
***
El primer año de preescolar de Romina llegó antes de lo pensado y para sorpresa de todos ella estaba feliz, solo que aun no dejaba que los omegas se acercaran a ella y en algunas ocasiones a su padre.
Al tener cuatro años se daba cuenta y entendía más cosas y situaciones que de pequeña no, como el hecho que si tenía una mamá pero esta estaba en el cielo.
Eso no quitó que el primer festival de las madres regresara llorando, porque admitamoslo, los niños pueden llegar a ser muy crueles.
Y aunque el alfa hiciera lo posible por que la falta de Alexandra fuera menor, su hija necesitaba esa figura materna, pero no quería que cualquier persona entrara en sus vidas para luego irse como si nada, así que el trabajo y su hija se volvió su vida.
Sus rizos que siempre iban perfectamente peinados habían ido creciendo a lo largo de los últimos cinco años llegando estos más abajo de sus hombros, y no le importaba ya que a su pequeña le gustaba jugar con su cabello en las interminables tardes de juegos que pasaban juntos.