Introducción
Él era un rayo, yo era la insesante lluvia afligida y tormentosa.
Nos complementabamos de una forma tan especial, que éramos capaces de generar huracanes, y sin darnos cuenta, arrasabamos con todo a nuestro paso; Destruyendo así cada columna que nuestra gente se había esmerado en construir para que no nos dañaramos, ignorando que nosotros seríamos los causantes de todo.
De ese jodido desastre.
Porque nunca creímos que correríamos con la maravillosa suerte de enamorarnos del bendito fruto prohibido en ese campo lleno de delicias, y es que a veces la vida es una mierda, y ciertas cosas tenían que pasar para romper ciclos y empezar nuevas historias.
Esta vez era nuestro turno, nos correspondía continuar esta gran historia...