En Las Garras Del Diablo
PRÓLOGO
-Aséate, volveré cuando estés lista —digo levantándome de la cama, pero soy devuelto a mi lugar de un empujón —. ¿Qué haces? —Pregunto mirándola confundido
—Quédate —pide colocando su rodilla como obstáculo en medio de mi entrepierna
—No tientes al Diablo, bambina —advierto
Ignora mis palabras acercando su rostro peligrosamente al mío, nuestros labios quedan a centímetros de distancia, pero no retrocedo, la observo curioso esperando ver lo que está dispuesta a hacer
Sus ojos se oscurecen y me devuelve una mirada decidida, sin esperármelo se atreve a besarme, no le devuelvo el beso, aunque lo quiera, no soy un imbécil para volver a caer en la misma mierda
—Detente —la tomo de los hombros apartándola, pero se resiste
—Hazme tuya —su voz suplicante me altera
—No sabes lo que dices, maldita mocosa —intento reprenderla, pero ella ya no me teme, lo noto en su mirada
—Te gusto.. —Afirma quitándose el vestido, dejando su cuerpo joven y sensual expuesto para mí.
La agarro del cabello con rudeza para darle mi ultima advertencia
—Alison.. —pronuncio de forma amenazante —. Tentarme te puede salir muy caro
Al parecer mi amenaza la pone más cachonda porque se acomoda a horcajadas sobre mí, restregando su sexo de mi erección ya marcada
Un gruñido sale de mi garganta y maldigo internamente por cómo me pone esta mocosa, si cree que jugar conmigo será sencillo, entonces que se atenga a las consecuencias
Muerdo sus labios ante de meter mi lengua dentro de su boca, tratando de ser lo más rudo con ella, me devuelve el beso con la misma intensidad, tomándome por sorpresa su atrevimiento
No besa mal, ella le está dando batalla a mi lengua, suelto su brasier apartándolo y masajeo sus pechos firmes
Su piel es muy suave, quiero saborearla. Mi deseo aumenta obligándome a abandonar su boca para prenderme de sus senos.
Como lo imaginaba son deliciosos, con mi lengua juego con sus pezones, mordiendo, lameteando y succionando.
Mientras le doy atención a uno con mi boca, pellizco y magreo el otro con mi mano
Ella parece disfrutar de mi salvajismo porque gime como perra en celo, aprieto su culo redondo antes de colar mi mano dentro de su sexo. Me recibe la humedad de su vulva.
Me levanto con ella encima y la lanzo sobre la cama, me enciende ver su rostro enrojecido por la excitación en combinación con sus labios hinchado
—¿Te has acostado con otro hombre, recientemente? —pregunto queriendo salir de la duda, antes de cometer cualquier estupidez
—Soy virgen —confiesa con seguridad
—Abre las piernas, quiero examinarte —mi orden la toma por sorpresa, se pone roja de vergüenza, duda un momento, pero termina obedeciendo
—Si descubro que me has mentido, te enviare con Dimitri para que todos mis clientes te cojan por zorra y mentirosa —aunque se estremece con mi amenaza, permanece en su posición
Rompo la tela que cubre su tesoro más valioso, dándome una buena vista de su coño joven, limpio y jugoso.
Rozo mi dedo índice por su abertura para recoger sus fluidos y la escucho soltar un pequeño gemido; ella se cubre el rostro con las manos al no poder evitar la vergüenza, mientras yo procedo a tocar su botón hinchado
Luego de estimularla un poco, procedo a meter mi dedo por su abertura, su estreches me recibe, introduzco un segundo dedo notando sus gestos de incomodidad.
Está demasiado apretada, esto me confirma que no ha sido explorada antes. Sin duda es virgen..
Mi posesividad toma control y ya no hay vuelta atrás, ella ha despertado a la bestia, ahora que se atenga a las consecuencias
—Mia... —declaro, saboreando los restos de su humedad en mis dedos, esta es mi forma de marcarla, ahora ella me pertenece —. No quiero que nadie más te toque, si descubro que te entregaste a alguien más, esa persona no vivirá para contarlo —advierto —, su muerte será tan lenta que deseara no haber puesto sus ojos en ti —quito las manos de su rostro para que me vea a la cara —. Y en lo que respecta a ti, te repudiare, dejare que seas la puta de mis peones, juro que lo cumpliré Alison. Desde hoy serás la mujer del diablo, mía y de nadie más.
Afirma ilusionada como si se hubiese ganado un premio, ella al parecer no se ha dado cuenta la magnitud de lo que representa ser mi mujer, espero y esté preparada para quemarse conmigo en el infierno