Sipnosis
—¿Adónde irás esta vez? —me pregunta, Rory.
—No lo sé, solo espero una epifanía o alguna señal divina que me indique lo que sería mejor para mi —expongo con un tono sarcástico haciéndole reír.
— ¿Qué hay del Tío Charles? Digo, él te ofreció trabajo —pregunta con un buen argumento, mientras camina por la habitación.
—Sí lo hizo y sería genial trabajar con él pero toda mi familia está enchapada a la antigua no me entenderían e incluso Mamá aún me sigue presentando a chicas como si nada hubiese pasado, como si no me hubiera agarrado con las manos en la masa —expongo dando un suspiro de frustración.
—Brook no le tomes tanta importancia al asunto sólo escoge un puto lugar donde trabajar, sabes que tu padre te apoyará en cualquier tontería que hagas —expone con un ápice de diversión haciendo que le mire mal.
—No me voy aprovechar de él, ya suficiente tiene con el divorcio —digo un poco enfadado por ello.
—Sabes que no fue tu culpa ¿verdad? —me encojo de hombros ante ese cuestionamiento.
—Ya no sé qué pensar — niega divertido ante mis palabras.
—Brook, te conozco y sé perfectamente que intentaste solucionar los problemas de tus padres pero la decisión no te correspondía a ti —expone dejándome un poco pensativo.
—Si, tienes razón por eso no quiero estar aquí, ya no más y tú vendrás conmigo —propongo adornado con lo que nunca le había dicho a mi mejor amigo.
—Maldito imbécil, sólo en una situación como ésta me das la razón —se queja entre risas.
— ¿Vendrás conmigo? —pregunto y él asiente cruzándose de brazos.
—Sabes que no te dejaría solo, eres puto mejor amigo y estás muy loco —acepta con fuertes argumentos.
—Entonces... decide por mi ¿Tío Charles? o ¿San Francisco? —pregunto un poco desesperado.
—Espera... ¿Dónde vive el tío Charles? —pregunta con curiosidad.
—No lo sé por ahí —me mira mal.
—Entonces... ¿No tienes ni la mínima idea de dónde vamos a ir? —asevera y yo niego divertido.
— ¡Oh vamos! ¿Dónde está tu espíritu aventurero? —le ánimo incorporando mi trasero de la silla de mi escritorio.
—Está bien, está bien... pero por lo menos dime a qué se dedica tu tío y si tus primas son sexys —dice entre risas haciendo énfasis en lo último.
—Tío Charles es dueño de una hacienda muy productiva y tienen una fundación que recauda cientos de miles de dólares para la protección animales en peligro de extinción, él es muy respetado —expongo con un tono serio dejándole muy sorprendido.
—Y ¿tus primas? —me encojo de hombros ante su insistencia en preguntar por ellas.
—No las he visto desde los ocho años —respondo a su pregunta y él asiente al entender.
— ¿Qué hay en San Francisco? —indaga.
—Una oferta de empleo, necesitan alguien como yo —respondo con una falsa seriedad.
—Pobrecillos —se burla, pero luego se acerca a mi mesa de noche y toma mi móvil para hacerme entrega de este.
—Llama a tu tío —delega y yo asiento con una sonrisa burlona.
—Espero que no haya cambiado de opción —digo mientras busco el teléfono y cuando lo encuentro lo llamo.
—Hacienda Tanner habla con Amelia ¿puedo ayudarle? —pregunta una voz familiar sacándome una pequeña sonrisa.
—Tía Amelia... soy Brooklyn —le digo y escucho como suspira aliviada.
—Mi niño ¿estás bien? —pregunta muy preocupada.
—Sí Tía estoy bien, llamaba por la propuesta de Tío Charles... verás estoy muy interesado —expongo con un ápice de diversión haciéndole reír.
—Lo sabía, bueno mi niño le diré cuando regrese pero dalo por hecho mi niño el trabajo es tuyo —asegura muy entusiasmada.
—Gracias, Tía Amelia —le agradezco.
—Te llamaré mañana para avisarte, que tengas una linda noche —se despide antes de colgar la llamada.
— ¿Qué te dijo? —me pregunta, Rory.
—Pues nada solo que me llamará mañana y que... el trabajo es mío —expongo muy emocionado por ello.
—Esto amerita una celebración —canturrea y no podría estar más de acuerdo con mi mejor amigo así que tomo mi chaqueta, mi billetera y mis llaves porque nos vamos de fiesta.
—Sin hacer ruido —le digo en voz baja cuando salimos de mi habitación en rumbo hacia las escaleras.
—¡Solo tienes que firmar los malditos papeles y eso será todo! —nos detenemos un momento al escuchar a mi madre discutir por teléfono.
—Ve tu primero yo tengo que hacer algo —le digo haciéndole entrega las llaves de mi auto.
—Está bien, te espero afuera —dice antes de marcharse entonces me encamino hacia la cocina donde está llorando.
—Mamá —le digo con un nudo en la garganta.
—Estoy bien, puedes irte con Rory seguro debe estar esperándote afuera —pide con un tono de voz apacible y yo asiento cabizbajo.
—Lo siento mucho —me disculpo.
—¿Por qué? Si tu no has hecho nada malo, tu no fallaste... yo te fallé —expone dolida por ello entonces levanto mi rostro para verle.
—El hecho que sea gay, bi o lo que sea no te hace una mala madre —expongo dando un suspiro.
—Tu no eres gay esto es por lo del estúpido de tu padre, es por el divorcio verás que lo vamos a resolver —asegura un poco desesperada dejando una fea sensación en mi estómago.
—No Mamá yo... —voy a decir, pero me interrumpe.
—Ve con Rory, yo estaré bien —delega con seriedad.
—Pero... —golpea la mesa dándome un gran susto.
— ¡Obedece! —asevera entonces me resigno a que no va a escucharme y Rory me está esperando así que no lo haré esperar más, al menos él si me escucha.
— ¿Está todo bien? —pregunta Rory cuando me adentro en el auto.
—Conduce —le indico y él lo hace pero luce muy preocupado.
—Mamá… Ella no está bien —expongo con preocupación después de estar unos minutos en total silencio.
—Ella es una mujer fuerte que solo está pasando por un mal momento —argumenta siendo intuitivo y quiero creerle pero se me hace difícil hacerlo en este momento.
—Genial, creo que va a llover —digo mirando a través del parabrisas del auto y no pasan dos minutos para que eso pase, yo y mi bocata.
—Llegamos —dice mi mejor amigo cuando estaciona el auto frente al bar que frecuentamos.
— ¿Qué tal si Mamá tiene razón? —le pregunto mientras abro la puerta del auto para así usar el paraguas.
—No lo creo —opina imitando mi acción para salir del auto y cerrar la puerta.
— ¿Por qué no? —pregunto cerrado la puerta del auto para dirigir nuestros pasos hacia la entrada.
—Porque eres feliz ¿no? —pregunta y yo me encojo de hombros cerrado el paraguas y él hace lo mismo acercándose a la puerta.
—Ya no eres el mismo que... —va a decir pero alguien abre la puerta golpeándole con ella haciendo que retroceda unos pasos.
— ¡Oh genial! —dice Rory cubriéndose la nariz con su mano.
— ¡Oh! lo siento mucho —se disculpa un hombre a quién no le presto mucha atención porque apenas logré sostener a Rory, él no puede ver sangre sin desmayarse.
—Te ayudo —pide el hombre y voy a negar pero él lo carga a mi mejor amigo hacia dentro del bar y le deja sobre un sofá que hay cerca de la rocola.
—Lo lamento mucho, soy muy torpe —se disculpa nuevamente y por la luz del bar ahora si logro verlo, es guapo.
—Soy Brooklyn —me presento amablemente extiendo mi mano para saludarle.
—Mucho gusto, soy Evan Carter —emula mi acción estrechando mi mano, él es grandote en todo el sentido de la palabra, tiene cabello castaño oscuro que combinan muy bien con sus ojos color marrón los cuales observan mis labios con cierto disimulo.
—El gusto es todo mío —digo después de aclarar mi garganta retirando mi mano de la suya
— ¿Quieres una cerveza? digo te invito a una si quieres pero si no quieres está bien, hay otras opciones para... —lo interrumpo con una sonrisa burlona.
—Si, una cerveza estaría bien —sonríe complacido dirigiendo sus pasos a la barra entonces me acerco a la rocola para poner algo de música para tomar asiento en un lugar de una mesa cercana a mi inconstante mejor amigo.
—Me gusta esa canción —dice Evan regresando con las cervezas, entonces me acerco a él para tomar una.
—Es un clásico —digo al reconocer esa canción y él asiente dándome la razón con una pequeña sonrisa plasmada en su rostro.
—Siento que te he visto en otro lado, pero no recuerdo donde —revela dejándome un poco extrañado.
— ¿Enserio? —pregunto y él asiente antes de darle un trago a su cerveza, entonces yo imito su acción dejándola por la mitad.
— ¿Ustedes viven por aquí? —hace conversación acercando una silla para tomar asiento.
—Si, vivimos a unas cuatro cuadras en Richmond—. y ¿tu? —le pregunto con curiosidad.
—No, yo... estoy en un viaje de negocios regresaré a casa mañana en la tarde —responde con añoranza.
—No eres gay ¿verdad? —pregunto sin rodeos dejándole un poco pensativo.
—Es complicado, más de lo quisiera admitir —da suspiro al responder a mi pregunta.
—No tiene que ser tan complicado —bebo el resto de mi cerveza—. No hay de qué avergonzarse, en realidad es muy sencillo, nosotros somos quienes nos complicamos la vida, yo no voy a traicionarme a mí mismo por gustarle a todo el mundo —expongo dejándole muy impresionado.
—Brook —me nombra, Rory.
—Despertó —dice Evan incorporándose de la silla para acercarse a mi mejor amigo.
— ¿Tu nariz está bien? —se preocupa, él.
—Si, no está rota —responde Rory un poco enfadado.
—Me alegra —se lo digo con alivio notando que Evan se me ha quedado viendo un poco raro.
—¿Qué? —cuestiono un poco extrañado.
—Tus ojos son púrpura —expone Evan con cierto escepticismo.
—Es por la luz, sus ojos cambian de color dependiendo de la luz que hay a su alrededor —le explica Rory, mientras se incorpora un poco del sofá.
—Lamento mucho lo de la puerta, soy Evan Carter —se presenta el castaño de ojos color avellana pidiéndole disculpas a mi mejor amigo.
—Estoy bien, no te preocupes —expone Rory restándole importancia al asunto.
—Oye ¿Me puedes hacer un favor? —Evan asiente ante la petición de mi mejor amigo.
—Me traes un poco de hielo —le pide y Evan no duda un segundo en ir por él.
—Ve con él, yo estaré bien —niego esbozando una sonrisa un tanto burlona ante sus palabras.
—No, no es lo que crees —me mira mal por decirlo.
—Él te gusta ¿cierto? —es inevitablemente sonreír tontamente ante su pregunta.
— ¡Seee! Mis amigos esa tonta sonrisa no significa más que un rotundo sí —se burla a costa mía.
—Aquí tienes —dice Evan regresando con una bolsa de hielo y yo ignoro la mirada juzgona de mi mejor amigo y en ese momento un móvil empieza a sonar, pero no es de nosotros, es de él.
—Lo siento es el mío, debo contestar —se disculpa Evan antes de salir del bar para contestar la llamada.
—Book, no dejes que se vaya así... sabes que regresará y dirá que hay una emergencia que lo siente mucho, pero debe irse —expone un poco enfadado por ello.
—Está bien, pero si me enamoro de él será por tu culpa —se lo advierto.
—Si, ahora ve —me empuja para que vaya entonces hago lo que me pide y al salir del bar me encuentro con él.
— ¿Te vas? —niega divertido ante mi suposición.
— ¿Quieres que lo haga? —niego un poco apenado, creo que me he sonrojado pero lo disimulo.
— ¿Tienes alguien en tu vida? preferiblemente alguien que te haga feliz —pregunta dejándome un poco pensativo.
—Salí con un chico por un tiempo pero me temo que ya no es imposible seguir a su lado —hago esa revelación forzando una sonrisa.
— ¿Lo amas? —niego.
—Amar es una palabra muy fuerte ¿no lo crees? —pregunto siendo totalmente honesto y él asiente cabizbajo dándome la razón.
—Si lo es —afirma e ignorante de mi acción aproximo mi mano derecha a su mejilla y le doy una suave caricia a su cuello observando detenidamente cómo reacciona su piel ante mi contacto, no sé porque tengo esa manía de hacerlo, pero se siente tan bien.
—No sé que voy hacer contigo, es fascinante en cómo en tan unos minutos me has despojado de todas mis penas —confiesa abrazado mis caderas con su brazo izquierdo y luego levanta sutilmente mi mentón con su mano libre para que lo vea a los ojos, se ve tan guapo.
—Hay personas que simp... —voy a decir, pero me interrumpe y luego cierro mis párpados al sentir la textura de sus labios sobre los míos creando un huracán de emociones en todo mi ser, mis mejillas se sienten calientes y mi corazón va a muy rápido.
—Es un placer acelerarte el corazón a besos hermoso chico de ojos azul violeta —dice rompiendo nuestro beso para recuperar el aliento.
—El placer es todo mío —digo separando mis párpados, nuestras respiraciones están agitadas, tenemos una tonta sonrisa plasmada en nuestros rostros y puedo escuchar lo rápido que van nuestros latidos.
— ¿Volvemos adentro? —pide un poco apenado, entonces tomo su mano para entrar, pero cuando voy a dar un paso él me detiene dejándome un poco extrañado.
—Ven —me insta a caminar fuera de la entrada del bar aunque esté lloviendo a cántaros.
—Pero, está lloviendo —él se encoge de hombros con una sonrisa burlona ante mi argumento dejando su chaqueta y sus cosas sobre una banca cercana.
—Por favor —pide siendo un tanto molesto y yo me quedo viéndole un poco raro, aunque al final decido imitar su acción dejándome llevar por la situación, pero me arrepiento totalmente cuando el frío se apodera de mi ser al sentir la lluvia, está helada.
—¿Por qué hacem…? —voy a cuestionar esta rara acción, pero sus labios no me dejan continuar ni siquiera me dejan pensar con claridad.
—¿Nunca habías besado bajo la lluvia? Es una de las experiencias más gratificantes que puedes llegar a sentir —hace esa pregunta de una forma muy especial que me deja un poco embobado.
—Eres... —voy a decir, pero un horrible escalofrío recorre todo mi ser.
— ¿Aprovechando?¿Embustero?¿Imbécil?¿Idiota? —niegocon una pequeña sonrisa plasmada en mi rostro ante sus suposiciones.
—Eres lo que busco —digo entre muchos escalofríos, pero él sigue como si nada, se ve tan atractivo mojado.
—Te vas a resfriar si seguimos bajo la lluvia —asiento ante su suposición abrazándome a mí mismo dándole la razón, entonces nos regresamos a la entrada.
— ¿Cómo lo haces ni siquiera pareces tener frío? —mi pregunta le causa gracia.
—Soy un hombre muy caliente —elocuencia sacándome una pequeña sonrisa, pero esta no dura mucho por estos escalofríos que no cesan.
—Quítate la camisa, está mojada por eso tienes tanto frío —sugiere retirando su camisa de su cuerpo entonces con un poco de pena imito su acción y él se me queda viendo con una pequeña sonrisa.
—Perdona he sido muy confianzudo contigo y yo no... —va a decir, pero lo interrumpo dándole un abrazo, me muero de frío y él no miente a pesar de estar mojado su cuerpo está tibio.
—Aún eres sólo un chico —menciona con desánimo respondiendo a mi abrazo.
—Soy un hombre de 22 años —corrijo después de un incómodo silencio sacándole una pequeña risita, pero luego se pone serio.
—Yo podría ser tu padre —dice dando un suspiro.
—Al menos tú me pones más atención que él —expongo con un tono sarcástico dejándolo un poco pensativo.
—Debe tener una buena razón —niego ante su aparente acusación.
—Creo que me odia —digo rompiendo nuestro abrazo apenas lo conozco y me estoy tomando muchas libertades.
—Eso no… —va decir pero su móvil comienza a sonar pero es un tono diferente y le deja muy alarmado entonces lo toma para contestar.
—No, no te preocupes, estaré allí mañana… o ¿necesitas que esté antes? —le escucho decir e intento no ser entrometido ignorando su conversación pero por alguna razón aparente no puedo dejar de verle en especial porque al parecer la respuesta que recibió lo dejó un poco molesto.
—Si, está bien háblame cuando llegues, hasta pronto —cuelga la llamada y suspira con pesadez para verme.
—¿Está todo bien? —pregunto un poco avergonzado, pero él avergonzado es él porque sus mejillas se han sonrojado.
—Yo… lo siento mucho… tengo que irme, ya la cuenta está paga y desearía quedarme pero mi mejor amigo me necesita espero que lo entiendas. —apela a mi talón de aquiles y yo asiento forzando una sonrisa.
—Si, te entiendo —le digo entonces viste su chaqueta de cuero para extraer sus cosas de ella para dármela.
—Ten es tuya, debes usarla la necesitas más que yo —dice con un nudo en la garganta dándome una mirada de "Por favor no la rechaces" entonces la pongo sobre mis hombros, es enorme, pero está calientita.
—La usaré, así tendré un recuerdo de ti —él sonríe complacido al escucharme decirlo, se inclina un poco y me da un fugaz beso en los labios.
—Nunca te voy a olvidar —musita sobre mis labios antes de marcharse a paso veloz hacia su auto pero cuando va abrir la puerta se gira para verme y yo agito mi mano en señal de despedida, luego solo le veo arrancar su auto e irse.
—No quiero que te vayas —balbuceo poniéndome bien la chaqueta y cuando voy meter las manos en los bolsillos me encuentro con algo entonces lo tomo para ver de qué se trata, es una foto.
—Por esto es complicado, eres solo una ilusión —digo entre un suspiro dándole una mirada a la foto en donde él está con su familia se ven muy felices comiendo heraldo, tiene esposa e hijo.