Te Recordaré (LIBRO I)

All Rights Reserved ©

Summary

¿Te imaginas despertar repentinamente, en una camilla de hospital, herida. Y sin un sólo recuerdo de cómo llegaste ahí...? ¿¡NI DE TODA TU VIDA!? ¿No? Ella tampoco se lo esperaba... Kristal Derricks, una pelirroja de ventiún años tiene un fatal accidente automovilístico junto con sus amigos y pareja, siendo afortunada a la mitad, logra sobrevivir. Sin embargo, aquel golpe le pasa factura y la hace padecer amnesia retrógrada, bloqueando cada uno de sus recuerdos del pasado, dejándola en bandeja de plata a todos aquellos que aún quieren hacerle daño. Porque bueno, digamos que ella nunca fue un ángel caído. Entre el mar de desesperación acude a un número aleatorio, terminando por marcarle a su mejor amigo de la infancia, con quien por algunos problemas había cortado totalmente la comunicación, pero quien a pesar de todo, deja sus diferencias de lado y decide apoyarla en aquel momento tan difícil, siendo su nuevo guía y compañero. Aquel reencuentro abre heridas, heridas que jamás fueron capaces de sellar de una vez por todas y por las que se desatan miles de problemas. Pero hay algo más, alguien más está interesado en encontrarla, y no necesariamente para darle un abrazo... ¿Qué ocurre cuando la avaricia y la venganza se juntan?. Te puedo asegurar que nada bueno.

Status
Complete
Chapters
33
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Introducción




-Presente...

-Mi amor, tú no, por favor, despierta, ¡despierta!-Gritaba moviéndolo, reaccionó, sangre bajaba por su frente, miró hacia atrás, su rostro consternado no se hizo esperar -E-Están muertos, están muertos por mi culpa-Sollocé

-Debemos salir de aquí, no pueden encontrarnos-Susurró él a duras penas, pateó la puerta y esta abrió, él salió primero y se puso de rodillas para jalarme poco a poco

-Me duele, me duele mucho-Gruñía intentando lograrlo con rapidez

-Kris, viene un auto, amor, apresurate-Pidió desesperado, cuando lo logré salir tosí cansada, pero fue tarde, fue muy tarde...

-¡Quietos!

-Pasado...

Oí que daban pequeños golpes a la puerta, al principio intenté ignorarlos para concentrarme en la película, pero el sonido irritante persistía y no dejaba que mi mente se centrara.

-Quien quiera que sea ¡Recibirá toda mi furia!-Avisé de mala gana alcanzando el control y colocando el televisor en pausa. Me levanté con pereza y caminé hasta la puerta. Al momento de que aquella persona iba a ser gritoneada, me detuve en seco-¿Otra vez?-Cuestioné sonriendo levemente, él enarcó una ceja y soltó una risa nasal.

-Hola, cariño. Sí, ya comí, estoy muy bien ¿Y tú? ¿Cómo te sientes?

-Justo ahora, acosada-Bromeé rodando los ojos, cuando este se acercó para darme un beso cariñoso en los labios, me negué-Resfriado ¿Recuerdas?

-¿Ni un piquito?

-Mmm, déjame pensarlo...-Murmuré haciendo una mueca pensativa, al mirar la pizca de ilusión en su rostro, sonreí-Nop.

-Pequeña tramposa-Recriminó jalándome de la cintura y pegándome a él-No puedo continuar con este castigo, llamado: No poder probar tus dulces labios-Se quejó haciendo un puchero en forma de berrinche.

-Te estoy protegiendo, amor-Me justifiqué con una mirada inocente, aunque su mueca me dio a entender que a él no le gustaba que, "lo protegiera".

-Tonterías...-Susurró soltándome y alcanzando unas flores del piso-Sorpresa-Murmuró y sonrió complacido al notar la alegría en mi rostro.

-¿Rosas? Pero tú... ¿Cómo supiste? ¡Son mis favoritas!-Dije con emoción recibiendo aquel detalle tan peculiar, las tomé con cuidado entre mis manos y le sonreí-Gracias.

-Sé muchas cosas de ti, aunque no lo creas-Presumió logrando que rodara los ojos. Este hombre, enserio que no sé cómo lo aguanto-Sabes como puedo llegar a ser.

-Te creo-Murmuré riendo un poco. Si venir tres veces al día a mí casa a verificar que estuviera viva no era intenso, en verdad que no sabía el significado de aquella palabra-Es solo un resfriado, Chris, no tienes porque preocuparte tanto, eres muy intenso.

-Señorita Derricks ¿Me está diciendo usted intenso a mí?-Se quejó cruzando los brazos.

-En efecto, ahora vete de mi casa-Le guiñé el ojo he intenté cerrar la puerta, logrando que fuera en vano, puesto que él había colocado el pie entre la puerta y el marco evitando que saliera victoriosa.

-Sólo media hora.

-Dije que no, vete.

-¿Veinte minutos?

-No.

-¿Diez?

-No.

-¿Cinco?

-No.

-¿Ni siquiera un ratito, así, súper chiquito?

-¡No!

-Hermosa...-insistió haciendo puchero.

-Adiós-Dije desinteresada empujándolo.

-Mi vida...

-Gracias por las rosas-Continué empujando hasta que lo logré, asomé mi cabeza y sonreí-No me mires así, vete a casa. Si mañana mejoro te llamaré y pasaremos todo el día juntos ¿Sí?, hasta pronto. Te quiero-Le lancé un beso y cerré finalmente.

-Presente

Me dejaron verlo por última vez, medio inconsciente, casi no estando ahí, le di una pequeña sonrisa, ocurrió el golpe fatal. Una patada en mi cabeza, ahí una parte de mí murió y otra nueva nació




¿Por qué?

¿Por qué no pude dejar que se quedara?

Quizá así lo hubiera evitado.

Quizá así... Él seguiría aquí conmigo, y nada hubiese ocurrido.

Era mi culpa...


Todo ese desastre era mi culpa, y aún así, el depredador seguía sediento de sangre, buscándome para acabar lo que había empezado